Nuevo cap! Espero les guste y ya se la saben... si no les gusta la temática... no lean!
Si ya se que aun no tengo reviews U,.U pero no importa no lo pude resistir!
Enjoy !
()()()
Hoy era un nuevo día. Con ánimos nuevos, la chica saiyajin se levantó, con ganas de comenzar con su plan.
¿Pues quien se creía esa rubia que era para robarle toda la atención de Trunks? Si, tal vez era su novia, pero ella era su mejor amiga. Por ley, el pelivioleta debía darle la merecida atención. Así es como pensaba la jovencita.
Hoy el joven estaría casi todo el día en la Corporación Capsula, eso lo sabía. Por lo tanto, si quería verlo debía ir a visitarlo a su trabajo. Pero no iba a ir así vestida como siempre, no señor. ¡Ya no era una niña!
Vació todos sus cajones y su armario pero nada le gustaba. Todo era tan... aniñado, infantil. Podía tomarle prestado a su mamá algo pero con lo enana que era no le iba a quedar ni de broma.
Así que optó por escoger lo más juvenil que halló. Un pantalón de mezclilla entubado y una blusa morada de tirantes bastante veraniega. Eso si, era casi invierno y hacía mucho frío, pero poco le importaba ahora.
Vio con pesar aquellos zapatos que Bra le regaló el día de ayer. Eran unas zapatillas azul cielo muy nice, y aunque solo tenían como 5 centímetros de altura; la chica nunca antes había caminado con tacones. Se los puso, y caminó varios minutos en ellos, como práctica. Se cayó varias veces, hasta que logró un dominio más o menos natural. Si natural le llamamos a parecer pavo al caminar.
Alisó su cabello, bien peinado hacia abajo. Pero antes de lo que sea, pasó al cuarto de sus padres y tomó prestados algunos maquillajes de su mamá. Menos mal que ellos ya estaban desayunando. Los guardó en un bolso que cargaba y reunió todo el valor para bajar así esperando que sus padres no le dijeran nada sobre su aspecto.
—Buenos días mamá, buenos días papá.
Saludó a ambos con un beso en la mejilla, y se sentó a desayunar. Pudo notar que su padre la recorrió un poco con la mirada, no con total desaprobación, pero si preocupado.
—Hija... ¿no crees que hace bastante frío afuera? Deberías abrigarte. — Dijo él y tomó de su café.
—Déjala amor... nuestra princesa solo quiso verse linda hoy. ¿Verdad Pan? — Su mamá solo la defendía porque pensaba que estaba en esa edad punzante, donde hacerla rezongar solo les daría peores resultados.
—Eh... ¡así es! Ya ves como es Bra y sus consejos de moda jeje.
—Bueno, pero no quiero que te termines vistiendo como ella. — Agregó su papá solo un poco molesto con el tema.
—¡No, tranquilos jaja! Mamá, ¿que hay de desayunar? — Preguntó para librarse más rápido de eso.
—Hot Cakes mi cielo.
La menor celebró con esa noticia pues le encantaban. Pero aun así, se apuró a comer pues recordaba lo que ya tenía planeado para hoy. Al terminar, se lavó los dientes y se dispuso a salir por la puerta, a vista curiosa de sus padres.
—Hey, hey, ¡Pan! ¿A donde vas? — El pelinegro se giró de su silla para mirarla, con clara autoridad.
—Eh... ¡Con Bra! Quedé de verme temprano con ella para seguir con la platica de ayer. — Se inventó de rápido, lo bueno que esta actuación si le salió creíble.
—Muy bien hija, cuídate y diviértete. — Contestó su madre con una sonrisa. Gohan se enojó levemente porque a su opinión su esposa le quitaba autoridad.
Pero la chica no desaprovechó esa oportunidad y salió corriendo pronto de ahí.
—Jummm, Videl... me quitas autoridad frente a la niña. — Rezongó cuando su hija se fue, hojeando su periódico. Ella rió y lo abrazó por el cuello dándole besitos.
—Cállate señor estricto. Nuestra niña esta creciendo y solo quiere conocer el mundo y divertirse. No hay qué asfixiarla ni ser malos con ella.
—Jummm. — Igual, se sonrojó. Y terminó cediendo a los encantos de su esposa.
()()()
Nuestra querida pelinegra ya se encontraba en frente de la corporación, se sentó en el parque que estaba cerca de allí. Porque recordó los maquillajes de su bolso, y que aun no había usado ninguno. No tenía la menor idea de como se usaban. Pero trató de usar su lógica y supuso que ese tipo de polvito con esponja iba en todo el rostro, y así lo hizo. Aunque ahora se le veía un poco mas pálida la cara que el cuerpo, pero no se fijó en eso. Luego sacó su segundo instrumento, un labial. Al abrirlo se dio cuenta que era rojo, muy rojo. Pero pensó que todos eran del mismo color. Se lo colocó en los labios, y gracias a su inexperiencia, se salió de los bordes. No hasta el punto de ser ridículo pero si se notaba.
Con el rímel si sabía que hacer, había visto a su mamá usarlo algunas veces. Se lo puso en las pestañas, solo que se puso mucho. Ahora sus pestañas eran muy grandes y notables.
Volvió a armarse de valor, y tomando aire se fue acercando a la puerta de la empresa. Con el bolso en su mano izquierda, y la derecha sobre la puerta, la empujó y se adentró; sintiendo instantáneamente el aire acondicionado del lugar. Se sintió nerviosa de solo estar ahí, algunos señores la miraban raro.
Se dirigió a la recepcionista, quien la miraba de extraña manera también. Internamente se burlaba del maquillaje de la pobre chica.
—Ehm... buenos días. Estoy buscando a Trunks Briefs. — Logró decir, muy apenada.
—Al jefe, ¿eh? —Trunks era llamado también "Jefe". —¿Cuál es su nombre señorita? — Cuestionó con una ceja arriba, muy déspota.
—P-pan, Son Pan.
—Déjeme ver si la puede recibir. — Ella, con su sonrisa victoriosa, estaba segura que el jefe mandaría a esa chiquilla de vuelta a su casa en tres segundos. Le marcó por el teléfono que casi al instante fue contestado. —Señor, aquí lo busca una niña... — Pan frunció el ceño al oír "niña". —Si, dice que su nombre es Son Pan.
La sonrisa se le borró rápidamente a la chica al oír la respuesta de su jefe: "¿Y porque la haces esperar? Dile que pase. " —Dice que puedes pasar. Segundo piso al fondo a la izquierda. — Colgó el teléfono con cara de pocos amigos.
Ahora era Pan quien sonreía victoriosa. —Gracias señorita. — Y además, la imitó en su tonito.
En el elevador de la empresa llegó más rápido al lugar indicado. Aunque por el camino se topó con sorpresas no muy gratas; como la novia del semi saiyajin. Ahora se enteraba que era su secretaria. Menuda suerte.
Llegó, pero por algún motivo hoy sentía más nervios de tocar esa puerta. Se dijo "¡no seas cobarde!" en su mente, y tocó la puerta al fin.
—¿Quien? — Escuchó esa voz que tanto amaba.
—Soy Pan, Trunks.
—Ah, ¡pasa!
Le alegró oírlo feliz, al menos asi sabía que su visita no era de disgusto para él. Bastante nerviosa entró a la oficina y vio a su amigo sentado sobre esa silla de rueditas; quien velozmente se paró para recibir a la jovencita con un abrazo. Pan sintió que la respiración le fallaba en esos cortos instantes.
—¡Que sorpresa y alegría verte por acá! Desde que llegamos nunca habías venido a visitarme a mi trabajo. — Sonrió, separando el abrazo. Pero al parecer, Trunks ni notó que hoy se había vestido diferente. Eso la entristeció un poco.
—Es que... pensaba que si venía solo te molestaría.
—¡Para nada! Es aburrido estar aquí... ¡pero ven, siéntate! — Jaló dos sillas de las que estaban aparte, para sentarse los dos a platicar. La chica tímidamente tomó asiento. —¿Y que te trae por acá?
—Bueno... — Parpadeó y miró al suelo. Justo ahora se venía a acobardar. —Yo... solo quería saludarte y platicar contigo. Tenemos tiempo sin vernos y ayer se me fue el rato con Bra.
—Esa Bra, habla hasta por los codos. — Rió. —Y si... tienes razón. Creo que después de nuestra desventurada aventura, jajaja; nos separamos mucho... bueno, tu tienes tu vida con tus papás y yo, aquí, ya ves jajajaja y... — En ese momento, el joven se desvió observando a la pelinegra a la cara. Esto comenzaba a ponerla nerviosa, y un sonrojo amenazaba con invadir sus mejillas.
—¿Q-que pasa?
—Solo quédate quieta, no te muevas.
La pobre Pan estaba más confundida que nunca, y mientras vio como él meneaba unos cajones hasta encontrar lo que buscaba. Unas... ¿servilletas? Pero eso no fue lo que mas le sorprendió; sino lo siguiente que hizo.
En shock se quedó cuando el pelivioleta comenzó a limpiarle los labios con una de las servilletas. Tan confundida y shockeada estaba, que por segundos se quedó sin reaccionar a nada. Hasta que su cerebro hizo click.
—Pero... ¡¿qué estás haciendo Trunks?! — Se removió en su silla, enojada y sonrojada; provocando que el otro dejara de hacer lo que hacía, alejándose, un poco asustado por la repentina actitud de la menor.
—Yo solo... ¡quería ayudar a limpiarte! ¿te heriste? ¿o te manchaste con algo?
Si Pan creía que no se le podía romper más el corazón, ahora demostraba que estaba muy equivocada.
—¿Qué?... ¡Estaba maquillada Trunks! ¡MAQUILLADA!
Gritó aun mas que enfadada, y al borde del llanto. Por su parte, el muchacho empezaba a sentirse como un idiota, y muy mal. De seguro que había incomodado muchísimo a su gran amiga con su tonta acción, quitandóle el labial que llevaba puesto. Que hasta ahora sabía que era labial.
—¡Ay, no! Por favor, ¡perdóname Pan! Bueno... yo soy hombre y no sé de eso... — Primer pretexto para justificarse. —Pensé que te habías herido y que era sangre... ¡por favor, perdóname!
Ella no lo miraba, se sonrojaría más si lo hacía. Solo se abrazó fuerte a sí misma reprimiendose las ganas de llorar. —Ya, no importa...
—No, en verdad, lo siento... Te compraré otro labial si eso arregla las cosas.
Ahora si, indignadísima, se volteó para darle la cara, apuñando sus manos, y mordiendo sus labios. Ya era demasiado, sus lagrimas corrieron y junto con ellas el poblado rímel.
—¡Ay, pero que tonto eres!... — Iba a decir algo mas, pero mejor se lo guardó. Y bastante humillada salió de esa oficina, pero no se esperó a recorrer toda la corporación; salió volando por el techo, y obviamente, rompiendolo y haciendo un hoyo a su paso.
Genial, ahora tenía a Pan enojada y un hueco en el techo que reparar.
Suspiró, le dolía en lo más profundo ver a Pan llorar, y mas si era por su culpa. "Idiota", se repitió mil veces en su cabeza. Mientras veía como su novia y secretaria se acercaba al lugar.
—¿Qué pasó amor?... ¡¿y ese hoyo?!
()()()
Sentía que si no paraba pronto de llorar se ahogaría en sus propias lágrimas. Sus tersas mejillas ya estaban invadidas de rímel escurrido y húmedo. Decidió refugiarse algo lejos, afuera de un centro comercial, no importándole que muchos la miraran. Los mandaba al demonio, a algunos literal, y otros internamente.
No aguantaba más, necesitaba el apoyo y consuelo de alguien. Y la única posible aquí era la mismísima hermana del dueño de sus pesares. Sacó su celular y marcó su número esperando que contestara.
—¡Pan, que gusto! — Pero su alegría disminuyó al oír sollozos del otro lado de la línea. —¡Pan, amorcito! ¿Qué pasa?
—Yo... — Definitivamente no podía decirle que estaba así por su hermano. —Es que... hoy quería verme diferente, arreglarme y esas cosas. Y unos chicos se burlaron de mí. Eso fue... — Inventó.
—Ay, linda... — Ya se imaginaba como Pan se había "arreglado". Con la inexperiencia que tenía. —¿Dónde estás?
—En el centro comercial que tu tanto conoces...
—Muy bien, no te muevas de ahí, ya voy para allá.
—Gracias amiga...
—Ni lo digas. ¿Best friends forever recuerdas?
()()()
Bra no era una chica que gustaba mucho de las artes marciales ni nada de eso. Por lo tanto, tampoco de volar. Pero sabía hacerlo, y esta vez lo vio necesario para llegar lo más pronto posible con su amiga. Al divisar el centro comercial desde arriba, se fue preparando para aterrizar, pues ese era su campo menos favorito cuando se trataba de volar. Y hay que agregarle, que debía aterrizar en tacones, era un gran punto extra. Con algo de dificultad, lo hizo, y fue sorprendida por un abrazo lleno de angustia de parte de la pelinegra. El cual correspondió rápidamente, acariciando su espalda, tratando de tranquilizarla.
—Ya, ya... Pan. ¿No querrás que nadie te vea llorar o si? Tranquila... dime, ¿qué te dijeron esos chicos? — Se separó para con un trapito limpiarle los ojos y mejillas para quitar el mayor rímel posible.
Ahora Pan solo sollozaba un poco, pero ya no lloraba. —Cosas feas... porque no sabía maquillarme. No sé, no lo quiero repetir.
—Si querías cambiar de look me hubieras llamado antes amorcito. ¡Pero mira! Estamos en frente del centro comercial, ¿no es el momento ideal para ayudarte con esto? — Propuso la peliazul con una radiante alegría.
—No lo sé Bra... no traigo dinero. — La joven Brief cambió a una mueca triste al oír eso. —Bueno... siempre llevo conmigo esta tarjeta, pero papá dice que es solo para emergencias.
Sacó de su bolso una tarjeta dorada y los ojos de Bra volvieron a brillar, acompañándose de una sonrisa traviesa y juguetona.
—Y... ¿qué acaso no es esta, una emergencia? ~
La pelinegra lo dudó un poco, pero segundos después acompañó la sonrisa de su amiga. Entre risas y nuevos ánimos ambas entraron a la gran tienda.
()()()
Hasta aquí hoy xD probablemente el siguiente solo trate de las compras de Bra y Pan, pero será como un descanso (?) porque el siguiente si tendrá más acción •u•
Y ahora si esperare a tener al menos un review para dar conti :'D
*u*
