Capítulo 2: VULNERABLE

- Dormilona… Bella

Escuche a lo lejos que alguien gritaba afuera de la casa, me removí un poco para poder abrazar la almohada pero alguien volvió a interrumpir.

- Bella voy a entrar a la casa, luego no te quejes

Abrí los ojos con lentitud mientras me estiraba, alcancé el reloj que tenia en mi mesa de noche.

- Son las ocho de la mañana – mi voz salía algo ronca y pesada - ¿Quién jode a estas horas un sábado?

Me estire un poco más y a bostece hasta que todo llego a mi memoria

- Son las ocho, Cullen esta en el cuarto de invitados… Jake… con un carajo

Salte de la cama y me puse mis pantuflas para salir de la habitación y gritar por el pequeño pasadizo el nombre de amigo. Segundos me tomo llegar a las escaleras y verlo entrar por la entrada principal.

- Pensé que estabas dormida, buenos días princesa

- Jacob que gusto es verte – susurre mientras mi vista se dirigía a su cuarto. Baje las escaleras por completo y me acerque a saludarlo

- Siento si te levante temprano, pero los chicos y yo estamos por jugar futbol, pero no podre sino saco mis zapatillas de mi cuarto – dijo para encaminarse hacia allá

- Entiendo, pero no es necesario que vayas yo puedo ir por ti – mi tono de voz, no sonó tan convincente como quería

- Descuida princesa, ya me estas ayudando mucho con dejarme dormir aquí cuando lo necesite

Jacob paso por mi lado y siguió su camino. Cerré los ojos profundamente, al menos que Edward tuviera el don de hacerse invisible, de esta no me salvo. No sé qué va a pasar en cuanto Jacob lo vea tirado en su cama. Abrí los ojos de golpe en cuanto escuché, el sonido de la puerta abrirse. Esperaba lo peor.

- ¡Bella! – grito Jacob y yo con indecisión me acerqué lo más rápido que pude

- Jacob, espérate, yo te puedo explicar – musite en cuanto entre a la habitación

- Muchas gracias por ordenar algunas cosas aquí – menciono él mientras me enseñaba el armario con su ropa – está todo limpio, hasta cambiaste de sabanas.

Me quede viendo por toda la habitación, él no estaba. Se había ido. El cuarto estaba completamente limpio como si no hubiera estado aquí.

- ¿Bella? ¿Qué ocurre? – me volvió a llamar Jacob

- No, nada… de nada – musite tratando de ser coherente

- Bueno – musito para tomar sus cosas y dirigirse a la puerta – ya vámonos

Jacob salió primero de la habitación y yo me quede para cerrarla, no sin antes verifica que realmente Cullen no estuviera, bueno en el baño no creo que este.

- Princesa – hablo mi amigo para verme y yo voltear mientras me alejaba de la puerta de su cuarto - respeto tu look de los cabellos desordenados y esas cosas, pero ya cámbiate para ir al juego

- ¿Juego? – comente en voz alta

- Nunca me escuchas, Bella te acabo de decir que voy a ir a jugar con los chicos y también te estaba invitando, anda cámbiate – musito mientras me tomaba por los hombros y me empujaba hacia adelante

- Esta bien, ya voy – mencione para subir con extremada pereza.

Subí con lentitud hasta mi cuarto y en el instante que iba a empujar la puerta, noté algo pegado, se trata de un papel con adhesivo. Lo tomé confusa y lo leí.

"Gracias por el alojamiento Swan, me fui en cuanto mi chofer llego. Fui avisarte, pero no estabas despierta. Buen desayuno.

PD: Tomate una manzanilla antes de dormir para que no te muevas mucho en la cama, por poco te caes"

¿Qué? ¿Por poco me caigo? Y ¿Cómo él sabía que me iba a caer o que soy intranquila para dormir?

De pronto observo mejor el papel y tenía el diseño que esta en mi agenda al lado de mi mesa de noche. Me acerque con rapidez y si, tenía razón, utilizo el lapicero y las hojas de mi cuadernito.

- ¡Desgraciado! ¡Entro a mi cuarto!

Pero no solo fue eso, él me vio dormida… y si casi me caigo...

- Entonces él me movió – grité un poco, para al segundo siguiente cerrar mi boca porque recordé que Jacob estaba abajo.

Me aliste con mucha rapidez, me asee por completo y tomando mi cartera pequeña baje las escaleras. Me fui a la cocina para servirme un poco de té cuando veo a Jacob de espaldas sentado en la mesa.

- Hey invítame un poco – musite pensando que es cereal con leche

- Bella están riquísimos – comento antes que se metiera el tenedor con un trozo de panqueques en la boca

En la mesa, estaba una taza café, té, jugo de naranja, tres tostadas, con mantequilla y unos panqueques con miel. Me quede boca abierta, no recuerdo que haya dejado esto, en la cocina. Ni si quiera para mi me hago un bufet por desayuno.

- Cullen – susurre mientras me acercaba al jugo con tostadas

- ¿Qué dices? – musitaba un hambriento Jacob que estaba por terminar los panqueques y el café

- Nada, solo que no te atragantes

Si así es su forma de agradecer por dejarlo dormir una noche, debería entonces ayudarlo mas seguido. Me reí por dentro y decidí compartir el desayuno junto con Jacob para luego ir al juego.

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POV EDWARD

- Señor, que refrescante es verlo en la mañana sin ninguna gota de reseca

Me reí levemente ante el comentario de mi mayordomo al entrar a la casa de mi hermana, ya que alojaba mientras tanto aquí.

- Gracias John, para mí lo es aún más… mi hermana ¿Ya despertó?

- Edward Cullen – comento de pronto una voz que conocía muy bien. Alce la vista con un pesar y suspire

- Buenas días Alice

- Sube al despacho ¡Ahora! – decía ella mientras se dio vuelta y me mostro solo su espalda.

Estaba caminando con mucha seguridad, sin duda estaba furiosa. Con una mano en el bolsillo subí los largos escalones hasta que llegué al fastidioso despacho. Una vez al entrar note que Jasper estaba sentado en un sillón, leyendo el periódico de hoy, con la laptop en la mesa.

- Buenos días Edward – menciono despegando sus ojos del periódico con una sonrisa cortes

- Jasper – comente para tomar aire y botarlo fuerte.

- Con un ¡Carajos! Edward, ¿Cuándo te volverás un ejemplo? – menciono Alice mientras tiraba un informe en la pequeña mesa que estaba a la altura de mi pantorrilla.

Alce las pestañas y note el encabezado. Bufe.

- Ayer en la noche, cerré un gran negocio para nosotros, pero tu pleitecito con Jessica casi nos cuesta la franquicia

- Que rápido llegan las noticias – susurre para apoyar mi espalda al escritorio que estaba atrás mío

- ¿Es lo único que vas a decir?

- Alice, que quieres que te diga, no soy un mocoso para que puedas decirme que hacer y qué no hacer – comencé a molestarme porque no tenía por qué darle explicaciones

- ¡Mierda Edward! Sino quieres que pidan explicaciones entonces actúa como el hermano mayor que eres – se quejó mientras ponía sus manos en su cintura

- Lo manejaría a mi modo, si tu no tomaras el rol de madre todo el tiempo – comentaba mientras me cruzaba de brazos

- Me porto de tal manera, porque desde que ella no está… tu solo te has convertido en un desastre, las saliditas con las chicas y todo eso.

- Pues déjate de comportarte como una mamá, Alice – mencione fuerte para mantener mi posición – Porque no lo eres, solo limítate a ser mi hermana

- Te guste o no, no solo soy eso – dijo ella desafiante.

Si, ella tampoco bajara la guardia

- Soy accionista, socia y dueña en parte, de la empresa que tu trabajas y también eres dueño, tus bienes son los míos y no permitiré que lo eches a la ruina.

- ¿A la ruina? ¡A la ruina? ¿Dices? – dije siendo irónico y sintiendo mucha furia por dentro – Y yo que estaba pasando una buena mañana, dentro de todo

Me quede sorprendido ante tal pensamiento, y sobre todo por lo fácil que me fue decirlo en voz alta. Me encogí de hombros y hasta lo hubiera pasado por alto, si es que no veía a Jasper por fin deslizar sus ojos hacia mi atención y enarcar una ceja. Algo que casi nunca hace.

- No me interesa, con quien te acostaste anoche, me interesa que lo que haces para que las acciones de nuestra empresa no bajen si quiera el uno por ciento. – comento amenazante Alice

- No debí venir aquí – dije con determinación para retroceder un poco, porque esta pelea es inútil

- Estas aquí porque Emmett y yo decidimos que te encargaras de la sede principal – musito ella para dar unos pasos adelantes, mientras Jasper solo se limitaba a ver su periódico. ¿Cuántas veces habrá presenciado las peleas que tengo con Alice? Seguro perdió la cuenta.

Pase mi mano por mi cuello.

- Te equivocas, estoy aquí por la sede principal tiene problemas financieros fuertes. Yo estaba de lo más tranquilo en Washington D.C, claro con "el desastre que soy" y que no te cansas de decírmelo, pero aun así mi sede iba bien. Fíjate las cifras del ultimo mes, mi sede fue la que mejor

- ¿Y crees que, por un mes, ya te lo mereces todo? – decía ella para ponerse frente a frente a mi con los brazos cruzados.

- Revisa tus informes Alice – musite mientras le señalaba los que me mostro en la mesa – no solo es por un mes, vengo un año haciendo que esa sede este en el top de los favoritos de famosos y gente empresaria, si estoy aquí no fue por mí, fue porque ustedes necesitaban que yo levantara esas sedes.

- Y aun así con el desastre que eres, lo primero que hiciste al llegar en tu primer día, fue despedir a varias personas y entre ellas Swan

Swan, Swan, Swan…Desde hacer tres meses Swan esta en todas partes. Solo hace poco tuve una sana conversación con ella y pensar que no es mala persona, pero tanto la aprecian que hasta irrita, pero no es culpa de ella. Eso creo. Además, ella me ayudo y yo le prepare el desayuno… no, no es culpa de ella ser como es… ella solo trata de ayudar con toda esa energía que tiene y el valor sentimental y aprecio que le pone a las cosas.

- Swan trabaja para ti ahora, y sabes que Alice, si tu estas así, es porque te diste cuenta que este forma parte de tu herencia, ¿Dónde esta la Alice que solo ve sus negocios en el extranjero? ¿Qué no piso Estados Unidos hasta que vio sus empresas por poco de caer? No vengas con la cara de saber como esta la herencia de mi madre cuando desde un inicio no te involucraste

Gire mis pies y note que Jasper ya se encontraba parado, al lado de su prometida. Abrí la puerta y la azote con fuerza dejando todo mi terrible atrás. Entre a mi cuarto, me retire el traje elegante hasta que de pronto note que una pieza me faltaba. Mi corbata.

¿Dónde lo había dejado? Trate de hacer memoria, pero no recordaba. Seguro fue en casa de Swan, no tengo otro lado en el cual me haya desvestido. Me encogí de hombros, ya es una corbata más de las que tengo guardado en los cajones. Con mucho pesar me metí a la ducha. Sabía que es lo único que logra tranquilizarme.

Sentí como el agua caía en todo mi cuerpo, a veces solo quisiera quedarme en cama y dormir por horas, puesto que me hace falta descansar… pero no todos teníamos esa posibilidad. Bueno no todos podemos ser como Swan, tener la ventaja de dormir a la hora que queramos un sábado, por ejemplo.

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- Ya podemos parar por ahora – se quejó Emmett sobándose la cabeza por unos instantes

- Pareciera que fuera la única que realmente quiere que esta compañía mejore – decía Alice mientras se levantaba de la mesa para servirse un poco de agua.

- Venimos trabajando desde el sábado. No nos has dejado descansar para nada – comentaba para cerrar su laptop – la bolsa va bien, nuestras acciones no se caen.

- Eso puede cambiar muy rápidamente – menciono Alice para poder mantener su posición - ¿Cierto Jess?

Jessica no me había vuelto hablar desde el viernes que sucedió todo. ¿Sabrá que Isabella estuvo ayudándola?

- Hay algunas cosas que Alice tiene razón, pero sino trabajamos esto se puede caer

- Venimos siendo una de las empresas mas sostenible de este país – hablo Jasper – pero eso se mantendrá si seguimos trabajando. Ahora, Alice logro hacer que negocio con Austin.

- Claro, por eso si lograron hacer el negocio con mi hermano – decía Jess mientras evadía mi mirada en todo instante, pero no es que la miraba, sino que recordaba toda la odisea que nos hizo pasar – es mejor que se le entregue resultados

- A trabajar entonces – decía Alice mientras veía que ella anotaba en su laptop, me fije en el reloj y cambie de postura.

Es extraño, Isabella no llego a la junta de hoy, como todos los lunes se hacen.

- Hablando de trabajar, no he visto a Isabella – comentaba Emmett al instante que le daba un documento a Jasper

- Pidió permiso, estuvo algo enferma o algo así me comento.

¿Enferma? Un detalle más, Isabella no sabe mentir

- Bueno sino tienen nada mas que hacer yo me retiro – anuncio Jess para pararse e irse lo más rápido posible.

- Alice, ya es hora de que Edward y yo nos pongamos al corriente de las cuentas – decía Emmett mientras guardaba todo

- Claro, nos vemos por la tarde – decía en el instante que recibía una llamada y contestaba

Nos retiramos y nos fuimos a nuestras oficinas. Que día tan largo, vi el reloj y noté que faltaba poco para poder reunirme con los señores de la asocian. Acomodé mis cosas y entonces recordé que Isabella no estaba hoy.

- Que mentirosa llego ser Isabella, ¿Enferma? Bueno puede que realmente se haya enfermado, pero ¿tanto como para no venir?

Me dispuse para salir del despacho, pero alguien entro. Alcé la vista, me sorprendí ligeramente que ella se dignará a venir.

- Tienes un minuto – dijo ella firme como siempre lo ha sido

- Depende – conteste para no despegar la vista de mi maletín - ¿Qué se te ofrece?

- Quiero disculparme por lo del viernes… no fue mi intención…

- Jess, no es conmigo con quien tienes que disculparte. Sino con Isabella – mencione al verla con determinación – ella casi tuvo problemas con tu actitud ¿Sabes que ella fue la que evito que tu cara saliera en una revista con la peor portada?

- Tu acaso no me hubieras ayudado – decía ella algo ofendida

- No me mal intérpretes, pero no es algo que yo haría, Isabella fue quien se encargó prácticamente de ti

- O sea, nuestra amistad no te importa Edward – se empezó a quejar y ver como se ponía roja de molestia

- Jess, ese día dejaste bien en claro que amistad no es lo que requieres – camine hasta ella con el maletín en la mano

- Pero te estoy pidiendo disculpas

- No es a mi a quien tienes que decirlo, es a Isabella. Te ayudo ella, mas que yo. A ver que dices ahora de la persona por la cual te burlabas muchas veces a su espalda – Abrí la puerta y me fui

La dejé bien parada a Jess en la oficina. Sabía que no haría nada con respecto a tomar represarías porque no le convenía que su hermano se entere. Ahora a concentrarse con todo hoy

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- Señor Cullen es usted un gran empresario – musito el señor Collins una vez más alagando mi buen desempeño

Que molesto.

- Gracias, por su observación. Bien señores, el almuerzo ha concluido, esos papeles ya tienen que estar firmados para el día de mañana – musite mientras me paraba con urgencia

- Pero señor Cullen, mañana es Domingo dudo mucho que alguien atienda – menciono el socio de Collins

- Señor Thompson, somos hombres de negocios. Tiene que buscar la manera.

Tiré la servilleta y me fui del lugar, dejando sus comentarios sen la mesa. Me acerque a mi chofer y le extendí la mano para que este me diera las llaves. Quería manejar solo por un rato. En cuanto pude, coloque tercera y prácticamente hui del lugar. La sensación de que esquivaba todos los carros para poder moverme como me plazca, me hacia sentir con poder. Cosa que no tengo en la empresa, en mi empresa. Apreté el timón con mas fuerza. Di la vuelta en la esquina justo antes que el semáforo cambiara. Suspire para calmar mis impulsos.

Estacione el carro lujoso, frente al parque que tanto me calma. Felizmente había solo niños y algunas familias. Baje con el maletín que siempre cargaba conmigo. Camine con algo de prisa hasta llegar al gran lago. Mi asiento de madera estaba vacío, es como si siempre estuvieras reservado. Me senté con toda la paciencia del mundo, como si solo fuese una persona más. Entonces me deje llevar por mis recuerdos.

"- Mamá… ¿Porque no puedo entrar al lago?

- Porque no sabes nada mi pequeño… pero pronto te enseñare – me dijo con una sonrisa amplia y sólida"

El rostro tan hermoso de Esme, es algo que nadie más tiene. Sin duda, algo para admirar por horas. Voltee para ver el árbol, donde usualmente estaba con ella.

"– Yo creceré y te sacare de aquí, si papá no quiere apoyarte yo lo hare.

- Eres muy pequeño para que entiendas, pero gracias

- Lo digo en serio, no me trates como un niño Esme – decía con firmeza mientras ella deslizaba su sonrisa con tanta ternura – yo te sacare de aquí, nos iremos a donde tú quieras ¿A dónde quieres viajar?

- ¿Me preguntas a dónde? Pues… me encanta Venecia, quizás puedas llevarme ahí. – decía para acariciar mis cabellos y despeinarlos.

- Si te llevare de ahí

Y esas fueron las ultimas palabras que pude escuchar decir a Esme. Abrí el maletín de golpe. Encontrándome cara a cara con las hojas que tanto detestaba. Las lagrimas comenzaron a salir por brotones, sin embargo, sentí como de pronto una brisa de aire tocaba mi rostro. Me quede quieto, tratando de describir lo que me producía.

- Lo sé. Esme. Prometo cumplir la promesa que te hice. Estás conmigo mamá

Voltea a mi derecha y me quede asombrado con lo que veía. Si ella se da cuenta que estoy aquí, se preguntara muchas cosas y quera saberlo todo. Automáticamente, cerré el maletín y me pare abotonándome el saco. Con mucho cuidado me pase a retirarme, pero entonces algo me hizo recordar. ¿Ella no estaba enferma? Me detuve para estar cerca y poder verla de lejos. ¿Qué esconde Swan?

- Isabella ¿Estas bien?

Note que ella rápidamente se limpió algo el rostro

- Claro que sí, que bueno que llegaras

No debería estar de chismoso aquí, es mejor que me vaya con lentitud para que no me vea. Sin embargo, mis pies se quedaban aferrados al pasto. Ella seguía conversando y su rostro no denotaba la atención que estaba escuchando. Algo le pasaba.

- Entonces tenemos que ver como lo solucionamos, pero tranquila todo te va a salir bien – comentaba la chica y la abrazo fuertemente

- Claro – sonrió, pero esta no fue tan sincera

¿Qué sucede Swan, porque no pudiste venir hoy al trabajo?

Isabella se paró y se despidió de su amiga. Ambas se fueron por caminos separados y entonces continúe siguiéndola, no sabía cuanto tardo en hablar con aquella chica porque sentía como los pies la tenía adoloridos. Ella camino un poco más y ya se iba a subir en su bicicleta que la había dejado encadenada muy cerca de mi auto. Me detuve lo mas cerca posible pero entonces ella volteo de repente trate de descenderme… pero su curiosidad pudo más. Escuché los pasos que venía hacia el árbol que estaba entonces decidí salir y todo sucedió rápido.

En algún instante Isabella tenía mi brazo derecho atrás de mi espalda haciendo una especie de llave, empujándome con el árbol haciendo presión. De pronto un niño paso corriendo hasta donde estaba Isabella.

- ¿Princesa? ¿mi tío pregunta si estas bien?

¿Princesa? ¿Cómo carajos la llamo?

- Si dile que no tiene nada de qué preocuparse

Pero esto no quedo ahí, escuche como los pasos de un adulto venían corriendo a los segundos que el niño había llegado

- ¿Isabella? Lo vi todo ¿Quiso robarte? Peque te dije que te alejaras de aquí, es peligro, ve con tu mamá

- Si – dijo el pequeño algo asustado

- Voy arrestarlo – comenzó a decir el estúpido que estaba al costado de Isabella, al cual reconocía muy bien

- Soy yo – de pronto dije gritando para que Isabella me soltara.

Entonces sentí como se tensaba y me soltó de pronto

- ¿Señor Cullen? – comento algo sorprendido, me sobré el brazo y me puse delante de ella

- ¿Qué hace tu presencia aquí? – se quejo el estúpido que me veía con ganas de golpearme

- Fue un reflejo – contesto rápido Isabella – lo siento que te asustara Jake – el señor Cullen tenía que entregarme unos documentos en mi casa, como no me encontró

- Claro, con mi auto pasaba cerca de aquí y la vi me acerque para entregárselos, no pensé que me haría algo así, Swan – movía el brazo con pesadez porque realmente me dolía

De pronto notamos como una chica a lo lejos llamaba a Jake, este volteo y le hacía señas.

- ¿Princesa? – enarque una ceja, susurrando y con todas mis fuerzas apreté mis labios para que no me riera

- Es solo un apodo – explico un poco avergonzada, sobándose algo el cuello

- Bueno – decía Jacob para verla – Princesa – contesto alguien a nuestro costado. Los dos volteamos y ella se puse algo seria - ¿Te estaba molestando, no es así?

- Jacob, descuida el señor Cullen, como ya te dije solo tenía que entregarme los documentos, recuerda hoy falte a la oficina– menciono de lo más normal

Con que tú le dices Princesa, ya veo.

- ¿Por qué crees que estaría molestándola y no al revés? – comente en el instante que llego a una posición prudente para no levantar la voz más de lo necesario

Es la segunda vez que veo a esta persona y sigo con las ganas de querer despreciarlo, botarlo, solo golpearlo, pero note algo más. El sentimiento es mutuo.

- Isabella molestando… no es algo difícil de creer, pero en cambio tú, sí que eres molesto, es más rebalsas los limites

- Jacob, por favor – menciono Swan algo esquiva y seria – es mejor que ya me retiré, es algo tarde

- Está bien, vamos te llevo – se apresuró en decir

- De aquí estoy muy cerca, además tengo mi bicicleta aquí… tú sabes porque – contesto como si entre ellos hubiera un secreto muy valioso

Swan tiene secretos. Anotado.

- Como gustes, pero llámame en cuanto llegues. – deslizo su rostro hacia el mío para verme con dureza.

Con todas las ganas de decirme algo más se alejó con indecisión. Isabella suspiro y entonces comenzó andar.

- se encogió de hombros, creo que no le gustaba el sobrenombre - Señor Cullen – se cruzo de brazos– Qué extraño verlo aquí, en un parque. Donde hay niños y familia. Pensé que aborrecía a la gente en general

- La sinceridad es lo tuyo – mencione para poner una mano en el bolsillo

- No todos la saben apreciar – su firmeza y decisión hace las cualidades perfectas para ser una trabajadora de Alice. - ¿Usted acaso pasea solo sin sus guardias? – veía por todo el campo

- No es pasear precisamente Swan, me encontré con un cliente por aquí. Solo fue para intercambiar papeles

¿Yo dando explicaciones a Swan? Completamente Ridículo. Pero aquí estoy, sino comento esto, quizás pueda que le comenté Alice o tal vez no.

- Los Cullen y sus tratos tan pocos ortodoxos – se encogió de hombros y estaba a punto de irse en su bicicleta

- ¿Tu… cuidas a niños en tus tiempos libres? – pregunte porque me causaba mucha curiosidad, siempre anda tan alzada en ocasiones que no la veía en calidad de ser niñera

- No, no soy niñera – sonrió un poco para luego mover su cabeza – el es mi sobrino

Contesto mientras hacia comillas en el aire y casi en un susurro.

- Sin mensajes encriptados Swan.

- Es el hijo de la hermana de Jacob – entonces se monto en su bicicleta y cuando estuvo a punto de irse

- Espera Swan – me adelante un poco para poner frente de ella – ya que estoy aquí podría recoger algo que se me olvido.

- Tu corbata – contesto sin titubear yendo al punto

- S…i…. – arrastre la palabra porque no creí que se diera cuenta

- Lo encontré en mi carro, seguro se te cayo al instante que íbamos a entrar a mi casa

- Es probable, la verdad no lo recuerdo estaba concentrado en salir del carro

- Pues, es mejor que se lo entregue ahora, de cualquier forma, es muy improbable que se lo de en la oficina – llegue hasta mi auto, pero claro que desconocía este hecho

- No te lo iba a dejar como souvenirs Swan – yo entre al auto lo más rápido que pude, coloque mi maletín atrás del asiento y arranque suave hasta llegar a su altura, baje la luna del copiloto. – Si gustas puedes subir

Ella volteo algo sobresaltada y luego bufo.

- Tengo mi propio medio de transporte – menciono ella para poner la mano en el timón

- Un carro le gana a la bicicleta ya de una vez entra al auto.

Se bajo de la bicicleta y automáticamente me baje para ayudarla a guardar su bicicleta en la parte de atrás. La desarmo hábilmente, ya que entro en la maletera. Entramos al auto sin dudar y cerré la puerta desde mi asiento. Cinco minutos después ya estábamos conduciendo.

- Siempre traes ese maletín ¿No? – comentaba viendo por la ventana mientras yo volteaba a la derecha

- Es parte de mí, ¿No te ha pasado que llevas cosas contigo que no te das cuenta que las tienes, pero ahí están?

- Si – secamente contesto. Creo que también le paso algo similar

- Pero lo tuyo es notorio – volteo para verme y preguntar con mayor curiosidad - ¿Es algo muy importante el documento que tienes ahí?

Apreté el volante cuando cruzamos la calle y di la última vuelta para estacionarme enfrente de su casa.

- Es valioso – mencione botando el aire – por ahora eso tiene que estar conmigo para todos lados

Ella me vio con atención y no pregunto nada más. Quizás el rostro serio que tenía hizo que alejara cualquier duda que se le cruza. Bajo del auto y automáticamente también lo hice yo. Caminamos en silencio hasta su puerta y entramos. Me dirigí directamente a la cocina, es el lugar más acogedor en toda la casa a mi punto de vista.

- Ten – me dijo en cuento cerro la refrigeradora

- ¿Hielo? No crees que es un poco exagerado

- Te dolerá mas tarde sino lo pones en el hombro – me decía ella para desaparecer de la cocina – además no creo que tu cuerpo resista esos tipos de técnicas

Estaba en la sala, se podía escuchar claramente.

- ¿Cómo aprendiste todo eso?

- Mi padre me enseño algunas cosas de pequeña. Al menos algo bueno hizo

Vi todo el lugar mientras me ponía el hielo en el hombro por debajo del saco. Entonces alce la vista y note que la ventana estaba abierta. Es extraño. Puede que Isabella dejara eso así, pero podría ser peligroso alguien se podía entrar por ahí.

Me pare dejando el hielo a un lado para dirigirme donde estaba Isabella, entonces me percate que otra ventana estaba abierta con las cortinas bailando en el aire por el viento que entraba.

- Isabella ¿Tu acabas de abrir esa ventana? – mencione algo serio mientras ella se acercaba a mi lado

- No – dijo ella sin entender – yo nunca dejo la ventana abierta. Mucho menos en el primer piso

- ¿No crees que te hayas podido olvidar?

- No, claro que no – decía ella poniendo una voz más tensa dándose cuenta de lo que podía estar sucediendo

La toma a ella por los hombros y le pregunte

- ¿Segura que antes de salir la dejas cerrada?

- Siempre le hecho llave Edward – estaba susurrando entonces el empuje un poco para atrás y saque la pistola que tenia en la espalda. Swan se sorprendió y dijo rápidamente

- ¡DIOS! No es mejor que llamemos a la policía, guarda eso

- Ellos están adentro, deben estar en el segundo nivel – mencione viendo para todos lados - No te apartes de mi

- CARAJO PORQUE TODOS TIENE UNA DE ESAS – susurro algo furioso, pero no me hizo caso y se puso a mi lado

Con mucha lentitud y cero ruidos nos dirigimos a las escaleras. No había nadie en la sala y tampoco en la entrada principal. Me pegue a la pared mas cercana, porque escuche algunos pasos, pero no podía distinguir si es arriba

- Swan, ve para mi auto – le dije entregándole las llaves – enciéndelo y llama a la policía, si escuchas algo, solo arranca y aléjate

- NO estás loco, no podría dejarte aquí – menciono ella lo más fuerte que podía

- Swan es una orden – le apresure con la mirada, pero ella no iba a ser caso

- Si te dejo aquí, estarás en peligro

- Ambos estamos corriendo un gran peligro, Swan es mejor salvar la vida de una persona a que ninguno de los dos salga. – respondí con determinación

- No me iré – sentencio

- Isabella, esto no es una broma solo ve – volví a decirle mientras ponía las llaves del auto en su mano

- No, Edward no me voy puedes necesitar mi ayuda, yo conozco mi casa más que tu

Observo todo y entonces se acerco donde estaba el colgador de ropa, abajo había un paraguas grande. Ella lo tomo como si fuera un bate de beisbol y musito:

- Yo me voy a ir a las escaleras y tu te vas a quedar aquí. Hare ruido, saldrá y entonces tu le apuntas por la espalda. ¿Está bien?

- Rayos Isabella – le dije mientras movía mi cabeza en afirmación

Pues así lo hizo, ella camino hasta las escaleras y entonces hizo el ruido. Automáticamente los pasos de la cocina se intensificaron, pero de pronto se escucho otro ruido que venía a la dirección de Isabella, entonces todo paso muy rápido.

El chico que estaba en la cocina salió y tal cual me dijo Isabella, le apunte por la espalda, pero lo que Isabella hizo fue impresionante. El sujeto le había puesto la mano al hombro y ella en un solo movimiento le doblo la mano y lo coloco a la espalda de quien se había atrevido a tocarla. Tomo el paraguas y se lo coloco en el cuello tirando para atrás.

- ¿Quién eres y que haces aquí? – pregunto ella con fuerza. Nunca antes la había escuchado hablar así

- ¿Ya no te acuerdas que tienes familia? – menciono entonces el hombre que estaba apuntando

Ella deslizo su cabeza para ver al sujeto y rápidamente soltó a quien tenía.

- ¿Qué carajos haces acá Paul?

- Para empezar, puedes decirle a tu guardaespaldas que baje el arma que tiene

- Edward – suspiro mientras botaba el paraguas – puedes bajar el arma, él es mi hermano

Me quede sorprendido, y con lentitud guarde el arma. Ella se acerco furiosa mientras veía al otro sujeto.

- ¿Tu hermano?

- Si, pero ya se va, lárgate Paul – contesto ella para señalar la puerta

- Que novedad que no fuese recibido – entonces me observo Paul - ¿Pensaste que entre a robar?

- Pensé que había entrado un ladrón, de cierto modo lo eres ¿No es así? – comento mientras se cruzaba de brazos - ¿A qué has venido Paul? Suficiente hice caso omiso cuando Paul Harrison se presento ante la fiesta de Alice Cullen – menciono ella cuando puso comillas en el aire – me enteré a penas ayer cuando decidí averiguar

- Solo quería ver como esta mi hermana – decía él para poner las manos en su bolsillo

¿Qué? ¿Acaso Paul Harrison es él? Pero no creo que a verlo visto.

- Después de dos años que no sé nada de ti, que le he mentido a cada persona que pregunta por ti, ¿Quieres que me crea el cuento de que vienes a verme? No soy estúpida

- Fuiste la última en nacer y pareciera que fueses la mayor – se encogió de hombros y camino hasta la puerta – Viene para ver si estaba bien, ya que no le contestas el teléfono a Charlie entonces…

- No menciones su nombre aquí – contesto ella para darse vuelta y no darle la cara – lárgate de una buena vez, y llévate a tu guardaespaldas.

- Le diré que le mandas saludos – estaba a punto de irse

- Si vuelves a poner un pie en esta casa – hablo ella sobre el hombro – no durare en llamar a la policía Paul, y por tu bien, es mejor que no hayas escondido nada en esta casa, o que vengan a buscarme porque iré a la policía y no me va importar absolutamente nada.

Paul, se encogió de hombros y rio un poco:

- Respetamos de cierto modo que fueras, pero si necesitamos que algún día tu regreses, pues así se hará te guste o no

De pronto me vio con determinación y musito con una voz algo amigable, pero sacándome de quicio:

- Hasta luego señor Edward Cullen

- ¿Cómo sabes que…? – me apresure en decir para llegar a la puerta, ya que se había ido

- Tu rostro salió en todas las revistas de este mes – contesto, pero no se volteó para verme

Cruzo la calle y entro al auto plomo que tenia con su amigo como copiloto. Solo después de cinco minutos, arrancaron y se fueron. Cerré la puerta y entonces noté que, como Isabella, estaba desordenando toda la sala.

- ¿Pero que ocurre? - decía para acercarme a ella

Estaba tensa y hasta algo fría, la vista la tenia concentrada en todo lo que tiraba, la sentía desesperada… Por más que la llamaba, ella no reaccionaba. Solo una vez me había pasado esto, y para entonces solo una cosa supe hacer. La tomé por los hombros le di vuelta y la traje contra mi pecho para abrazarla. No supe porque pude permitirme tan cercanía, en definitiva, nos es propio de mí, pero sentí que tenía que hacerlo.

- Isabella… aclara tu mente, solo trata de respirar… - le dije mientras acaricia sus cabellos que estaban alborotados – no sé qué ocurre, pero no ganas nada poniéndote de esta manera… solo mantén calma…

Sentí como poco a poco fue relajándose, sus brazos dejaron de estar tensos y su respiración volvió a la normalidad. Entonces note como ella alzo la cabeza para verme.

- Lo siento… - comento ella en un hilo de voz, sus mejillas se colocaron algo rojas.

¿Isabella enrojeciéndose?

- Todos tenemos un instante de debilidad – mencione en cuanto ella se separo de mi un poco. No le gustaba verse frágil.

- Justo tenias que verlo tú – musito mientras dejaba caer su cuerpo al sillón. Suspiro fuerte y se comenzó a masajear la cabeza

- Deberías tomar un té… - sonreí porque recordé como Esme me ayudaba con eso

Me pare a la cocina dejándola a ella un instante mientras se debatía que debe hacer. Tarde cinco minutos en hacerlo, con cuidado me dirige hacia la sala.

Entonces la vi, observando el gran ventanal, sus cabellos están siendo bañados por los rayos del sol, su mirada perdida en la nada… como si recordara algo. No, ella no es frágil, y mucho menos es la chica a la cual se tiene que rescatar… pero si necesita ayuda… al igual que yo, pero lo que no sé si al mismo nivel que se encuentra mi propio problema. ¡Vamos Edward! No te engañes, ni tú mismo sales de tu propio familiar y piensas…

- ¿Edward? – dijo Isabella mientras volteaba a verme. Traía la sonrisa algo desvanecida.

- Tomate esto, te hará bien – le conteste mientras llegaba hacia ella con la taza y lo recibía de buena manera

- Muchas gracias – dijo siendo amable – huele bien

- Una de mis especialidades – me encogí de hombros y me senté – lo que ocurre con Paul ¿Es serio no?

- Si… - contesto ella con pesar, para luego tomar el primer sorbo – Paul es una persona idéntica a mi padre, ellos no saben diferenciar cuando están haciendo algo para el beneficio de las personas y cuando no

- ¿Por qué los aborreces tanto?... Si es que puedo preguntar – decía mientras ponía toda mi espalda en el sofá.

- La historia es sencilla, ellos tienen ciertos negocios que no son de mi agrado… yo me retiré en cuanto pude y mi madre lo hizo también, obviamente a ellos no les gusto esto. Sin embargo, mientras mi madre es feliz viviendo en donde fuese yo me quede en territorio nacional. Pueden encontrarme en cualquier lado, intente muchas veces huir de mi familia, desde los 15 pero no lo pude conseguir… cada vez que quieren algo de mí, siempre me buscan y tratan de llamar mi atención con el famoso nombre de Paul Harrison – decía ella con voz tensa – no lo identifique en la fiesta, pero me llego el documento de Alice el sábado por la tarde, el mismo que han visto hoy en la reunión pero descuida tu familia está a salvo

- Los Cullen es lo que menos me preocupa, siempre estamos en completa amenaza – me encogí de hombros puesto que es verdad - Los Swan tienen mucho poder – susurré mientras pensaba las cosas que me decía – por eso no has venido hoy

- Si – se encogí de hombros como si no tuviera importancia – tienen mucho poder en aduanas y negocios de exportación y esas cosas

- Familia Swan… - entonces de pronto el nombre y los recuerdos llegaron a mí con velocidad – Swan… tu, tu, tu… eres hija de Charlie Swan, empresario exitoso en los negocios de productos desde tecnología hasta alimentos

- Si, ese es mi padre – dijo ella volteando a verme con un gran fastidio

- Pero tienes una familia muy…

- ¿Prestigiosa? – sonrió sarcásticamente luego tomo otro sorbo más – esa familia, ha engañado a mucha gente en su camino, ha comprado a todo aquel que cree competencia, no tiene moral y tampoco respeta a los demás, pero eso nadie sabe

- Dijiste negocio que no te agradan – mencione para cruzarme de brazos – Swan en este mundo no todos los negocios son como los esperábamos

- Edward, ellos han llegado a pagar jefes, secretarios a quien fuese para que su productos o tratos se hagan. Pueden destrozar familias, despedir a quien fuese, o inculpar a personas, ocultar evidencias para alcanzar sus objetivos… no quiero pertenecer a algo así…

- Por eso te separaste – mencione para poder entender – Swan muchas veces tiene que priorizarse los objetivos, pero tienes razón no a costa de otros… ahora entiendo porque has buscado en la sala

- Si, una vez dejaron un documento importante aquí… resulto ser que una mujer reclamaba algo justo y esa evidencia fue fundamental, pero ella nunca lo recibió

- Entiendo – suspire mientras me ponía las manos en el cuello – creo que puedes ingresar con ellos

- ¿Qué? ¿Eres sordo o qué? – dijo ella dejando la taza encima de la mesa

- No, solo que puedes ser mas astuta, si necesitas que esa empresa mejore. Reclama lo que te pertenece, segundo gánate la confianza de ellos y luego desmantélalos poco a poco – me quede viendo a la nada porque sinceramente eso haría yo – es lo mas beneficioso para ti. Total, hay pruebas que tu nunca te involucraste con ellos y obtienes evidencia. Eres libre de hacer con esa empresa lo que gustes… solo digo para que seguir de asistente personal cuando puedes manejar tu empresa…

Se quedo callada y pensando en las palabras que le dije, sin duda lo estaba considerando. Entonces deslizo sus ojos hacia mí, al instante que se quito los zapatos y subí sus pies hasta el sofá.

- No creas que me olvide del documento que traes en el maletín

- Estamos hablando de ti, no de mi – musite para acomodarme en el asiento. Son muy cómodos

- Te traeré tu corbata – menciono ella mientras se alejaba de mí, dejando la taza a un lado

Quizás ella necesite ayuda, yo no pude brindarle todo lo que necesitaba Esme, puede que ella se le vea tranquila, pero todo esto le afecta. Isabella puede valerse por si misma pero aun así no tiene a nadie como Esme. Solo trata de estar bien con ella misma y con todo lo que le rodea. A pesar que la solución es algo sencilla, aparentemente no lo es. Vienes escapando desde hace mucho, pero trata de quedarse en el mismo lugar, igual que mi madre. Ambas son parecidas de cierta manera. Suspire porque no creía lo que estaba pensando en hacer. Me pare de rápidamente y en cuanto escuche que me llamaba.

- Aquí tienes tu corbata – me la entrego y entonces la quede viendo con detenimiento

Tenia una sonrisa como si nada hubiera ocurrido. Seguramente se burlaba por el color de la corbata. Sus ondas de su cabello se movían con armonía, su rostro estaba agotada, se notaba que llevaba un gran peso encima. Ella no se merece algo asi, ha estado sola desde los quince años. Buscando trabajos tras trabajos solo para mantenerse alejada de los Swan, para que no la lastimen, pero ella no se iba del país… al igual que su madre. Tiene la misma convicción que tiene Esme. Entonces, lo supe. Esquive su mano y sin pensarlo la abrace con fuerza.

- Te protegeré – mencione con tal determinación que ella se quedó atónita – yo hare todo lo que necesario para que tu estés a salvo y tranquila. No dejare que nadie te toque si quiera un pedazo de tus cabellos.


Hola lectores de todo el mundo! Aqui les traigo un capitulo más de este fic. Siento mucho la espera, pero la universidad esta a pocos días de empezar y ya estamos corriendo de aqui para alla con algunas cosas. Sin embargo, espero que le guste es capitulo. Realmente me gusta como se llevaban estos dos. Muchas gracias por apoyar esta pequeña historia y gracias por sus comentarios al igual que sus me encanta en facebook.

Quiero hacer mención que hace poco fue el cumpleaños de una gran amiga mia. Ella esta en el extranjero pero cada vez que hablo con ella es como si estuviera cerquita jejejje asi que quiero dedicarle este capitulo a mi gran amiga o como yo le digo manita a Angeles BZC. Eres una gran persona y muchas gracias por siempre ayudarme, por estar pendiente. Te adoroooooo muchoooooo. Espero hayas pasado un buen cumpleaños!

Bueno chicas nos vemos en el ultimo capitulo. Espero sus comentarios y conectense al facebook para darles mas novedades por ahi. Hasta el proximo miercoles Bye bye, Au revoir y Addio :)