Debo decir sólo una cosa... ¡Extrañé Fanfiction! (murmullos) Cierto. Casi lo olvido.
¡Disclaimer! Ninguno de los personajes me pertenecen.
Cuatro años después. Puerta trasera de Sweet Magnetic. Noche.
—Cuidado, cuidado, cuidado…
— ¡Ya baja de una vez, Miyako!
— ¡Para ti es fácil!
La rubia del largo cabello ondeado estaba sentada en la parte alta del muro, mientras que sus dos mejores amigas la alentaban desde el otro lado.
De acuerdo. Si muero, por favor que no duela mucho. ¡Las veo en el más allá!
Y saltó. Kaoru la ayudó a no caerse y Momoko se cubrió los ojos al igual que Miyako. La pelinegra rodó los ojos al ver a sus amigas.
—Por dios, llevamos años escapándonos por aquí. ¿Por qué el dramatismo? —La rubia hizo un mohín mientras se acomodaba el hermoso vestido negro de Chanel.
—Oye, no todas aquí somos atléticas, ¿eh?
—Me doy cuenta.
Hicieron muecas y se mostraban la lengua como dos niñas de preescolar a las que acaban de separar de una pelea.
—Ya basta. Son un par de infantiles, you know? —Ambas rodaron los ojos.
— ¿Y quién es la que aún habla mezclando el inglés?
—Non, eso no es así —Repitieron la acción e intercambiaron miradas.
—Y francés.
La pelirroja se acomodó la cola de caballo y alisó su vestido rojo con corsé. Se rizó las pestañas con las manos para mantenerlas en su lugar y se colocó de nuevo los tacones que se había quitado para saltar.
—Oui, ¿de acuerdo? Soy una franglesa a toda honra —Lanzó un beso al aire con burla y empezó a caminar hacia la dichosa fiesta de graduación clandestina.
¿Por qué clandestina?
La fiesta del internado era un asco, por no mencionar que sólo eran chicas, por supuesto. Debido a eso, algunas se escaparon para ir a una discoteca de la ciudad. Se rumoreaba también que los chicos de un instituto cercano iban a ir, por eso tanta emoción.
— ¿Crees que habrán chicos guapos? —Kaoru hizo un ruido de obviedad mientras avanzaban tras su amiga.
—Por favor, Miyako. Si no fuera así, ¿crees que las demás hubieran salido corriendo como perras en celo?
—Touché. Pero, ¿la directora no se enterará de eso?
Ella se detuvo en seco y la miró con extrañez.
— ¿Por qué estás actuando como una niñita? ¡Tenemos dieciocho! Y… —bufó—. Por dios, tampoco es como si fuésemos virgencitas.
—No tienes que decirlo tan alto, ¿sabes?
—Como sea —Rodó los ojos. Cruzó los brazos sobre su corto vestido borgoña y siguió caminando—. El punto es que no hay por qué estar nerviositas. ¿Vamos a disfrutar de la noche? Sí, pero tampoco somos como esas que se van ofreciendo al primer idiota que encuentran.
—Hay que observar, analizar…
—Captar y atacar —terminó Momoko, uniéndose a la charla. Sonrió—. Las cuatro reglas de las Sweens. O sea, nosotras.
—Tú lo has dicho —Suspiró y sonrió calculadoramente cuando logró ver el letrero del local—. Muy bien, hagamos de esta una magnífica noche.
Malibú. Noche. Dentro del local.
—Recuérdame por qué estamos aquí —La joven que traía de la cintura se apegó más a él. Butch la miró con una sonrisa ladina y luego volvió a ver a su hermano—. No es que me queje, tampoco, ¿eh?
Brick rodó los ojos y bebió de un trago la copa de vodka.
—Bueno, básicamente estamos celebrando nuestro ingreso a la universidad y nuestra nueva estancia aquí —El pelinegro asintió y luego su seño se frunció con curiosidad.
—Por cierto, ¿y Boomer?
—No lo sé, no lo he visto desde que llegamos.
El pelirrojo cogió una nueva copa del mismo trago y la fue bebiendo de a poco mientras paseaba desinteresadamente la vista por la discoteca. Hasta que llegó a un punto en la entrada que le hizo empezar a toser.
—Joder, ¿esa es…?
— ¿Quién? —Butch intentó ubicar la razón de su sorpresa, pero no vio nada de importancia. Él lo notó y sus ojos se ampliaron aún más.
— ¿En serio no la reconoces?
Él frunció el seño, se encogió de hombros y bebió de su copa con aburrimiento. Hacía dos días que habían llegado a Malibú y no pensaba arruinar su primer viernes por la noche ahí por cualquier cosa.
—No, y tampoco creo que sea importante.
— ¡¿Qué no es…?! —Se mordió la legua, pensando que lo mejor sería que aún no se enterara—. Ya vuelvo. Ah, y asegúrate de usar protección.
Dio una última mirada al par y se dirigió hacia la chica que acababa de ver. Estaba de espaldas, por lo que la pizca malvada del pelirrojo creó un plan. Se acercó hacia ella, que estaba conversando con sus amigas, la alzó por la cintura y le dio un par de vueltas.
— ¡Por dios, bájame, estúpido! —Le hizo caso y ella lo volteó a mirar. En cuanto lo hizo, su expresión de furia se transformó en completa sorpresa por el que llevaba una enorme sonrisa plasmada en el rostro— Joder, ¿Brick?
— ¿A qué otros tipos con cabello y ojos rojos, y que además tiene tan poco sentido de la moda que usa una gorra del mismo color, conoces?
Las comisuras de sus labios se empezaron elevar. Kaoru se cubrió medio rostro con ambas manos y luego se lanzó a abrazarlo. Esta vez, él pudo alzarla sin que esta pataleara y le dio otro par de vueltas. Cuando la bajó, ella le dio un beso en la mejilla.
— ¿Qué haces aquí?
—Disfrutando, ¿qué no ves? —Kaoru rodó los ojos.
—No me salgas con esa, rojito. Me refiero a Malibú.
—Em…—Se despeinó el cabello, incómodo, y arrugó un poco el rostro—. Vamos a ir a una universidad de por aquí.
—Me estás jodiendo —La expresión impactada de ella le causó una leve risa—. ¿En en serio? ¡¿Y cuándo pensabas contármelo, maldito idiota?!
—Perdón, perdón —Sonrieron y luego una tercera voz se incluyó.
—Oh, mi dios. Amiga, te salteaste tres pasos.
Él se fijó en la joven que habló y alzó una ceja de la misma forma que ella lo hacía. Kaoru rodeó el brazo del de la gorra y acercó un poco el rostro a la pelirroja que tenía en frente, como si fuese a decirle «es mío» y a mostrarle la lengua cual niña egoísta.
—No cuenta si ya lo conocía —Le giñó un ojo y rieron junto a la rubia que estaba al lado, quien luego fue la única que recordó qué tenía que hacer.
—Un gusto. Mi nombre es Miyako Gotokuji, ¿y tú eres…?
—Brick Him. Igualmente —Ella hizo una mueca de «con que tú eres el famoso Brick, ¿eh? Interesante» y lo saludó con otro beso en la mejilla.
—Lo lamento, casi se me olvida —Estiró su brazo con la palma de la mano hacia abajo, como si fuese toda una princesa—. Me llamo Momoko Akatsutsumi. Es un placer conocerlo.
Él volvió a alzar una ceja. La pelirroja lo vio con superioridad. Brick entendió el gesto y besó la mano con caballerosidad fingida y dirigiéndole una mirada con algo de burla.
Tienes aire de mujeriego. Te voy mostrando desde ya que no soy cualquiera de tus ligues, ni mucho menos una idiota.
Juntos parecían haberse planteado un sutil juego de quién era el mejor. Y ninguno pensaba dar su brazo a torcer. Cuando alguien se metía con Momoko, no salía ganando. Era lo mismo que pensaban de Brick.
—Ahora caigo en cuenta —Kaoru lo volvió a ver, pero esta vez con incredulidad—. ¿Dijiste «vamos»?
Él salió de su pequeña pelea y abrió la boca, aún sin saber muy bien qué decir.
—Sí, bueno…mis hermanos también están aquí.
— ¡Brick!
— ¿Qué? Lo siento, ¿sí? No pensé que…que…
— ¿Qué no pensaste? ¿Que tu mejor amiga estuviera aquí y que tarde o temprano se encontraría con tu hermano al que, por cierto, quiso hace cuatro años; o que te echara la culpa?
—Si digo que ambos, ¿me golpearás?
— ¡Tú, grandísimo idio…!
— ¿Kaoru, eres tú? —El rubio empezó a acercarse con una expresión impactada— Oh, mierda. Es verdad.
Ella lo vio y sonrió con ganas. Lo abrazó con fuerza y le despeinó el cabello.
—Sí que has crecido, Boomer.
—Ya no soy un niño. Es más, incluso soy mayor que tú —Ella rodó los ojos.
—Sí, pero muy, muy, torpe.
Él sonrió incrédulo. Reparó en la presencia de las demás chicas y luego le tendió la mano a la pelirroja, que correspondió.
—Boomer Him, un gusto.
—Igualmente. Me llamo Momoko Akatsutsumi y ella es Miyako.
La rubia sonrió y le dio un apretón de manos, el que se extendió por un pequeño tiempo más en tanto continuaban sonriéndose. Momoko le dio un codazo mascullando «Cuatro pasos» y el saludo dio por finalizado.
— ¿Y Butch? —Brick suspiró.
—Gracias, hermanito. Estaba a punto de irse ese tema —Kaoru sonrió con un plan en mente.
—No, no. Está bien. De hecho, espero que puedan ayudarme con algo, chicos.
Ambos intercambiaron miradas y sonrieron con complicidad.
En la madrugada. Departamento de los Him.
—Por dios, Butchy.
Aquella castaña ronroneaba como gata en celo en tanto el nombrado continuaba besándola con la calentura al cien. Ambos intentaban como podían llegar por lo menos al sillón. Cuando lo lograron, ella enredó las piernas alrededor de la cadera del pelinegro, tratando de apegarse lo más posible a él.
—Llámame como quieras, menos por eso, joder.
Ella gimió a manera de afirmación y continuó con lo suyo. Todo normal, hasta que la puerta se abrió. Él se levantó despeinándose el cabello con molestia.
— ¿A quién mierda se le ocurre…?
—Perdón, hermanito —habló Brick desde el marco de la puerta—. Lamento interrumpir, pero invité a una amiga a venir.
Sonrió con maldad y se hizo al lado para dejar ver a una despampanante pelinegra con una sonrisa traviesa. Ella ingresó con los brazos cruzados y Brick cerró la puerta.
—Ha sido mucho tiempo, Butch. ¿Me recuerdas?
Él entrecerró los ojos y la estudió de pies a cabeza, pero no halló nada más que sus hermosos ojos jade. Ella pareció notar eso, sonrió aún más y alzó una ceja con diversión.
— ¿Qué tal, verdecito?
Un foco en la cabeza del susodicho se prendió, dando lugar a la imagen de esa noche.
— ¿Kao…? —Dejó caer su mandíbula sin completar la frase.
—Ru. Kao…ru —Marcó las sílabas y sonrió—. Te veo bien, viejo amigo.
En seguida dirigió la vista al sillón y luego a su camisa. Comenzó a abotonarla, ya que por la castaña ahora estaba completamente abierta.
—Creo que estorbo —Comentó esta—. Mejor me voy.
—Sí, esa sería una buena idea —Butch la ayudó a levantarse y la llevó a la puerta.
—No, no. No es necesario que lo hagas —Brick miró a Kaoru como si estuviese loca y esta le hizo saber con la mirada que aún no había terminado—. Perdón, no era mi intención interrumpir su noche de sexo. Pero ya que estamos todos aquí, ¿no les agradaría continuarla?
Ahora sí que los hombres del salón traían la boca en el sub-mundo. La joven sonrió incómoda y nerviosa.
—M-Mejor no. En realidad, ya tengo que irme. Adiós —Y salió por la puerta, cerrándola tras de sí. Kaoru hizo una mueca decepcionada.
—Qué lástima. Y yo que quería algo de diversión hoy.
El pelirrojo sonrió.
—Estás de broma —Ella sacó de lado la lengua y sonrió divertida. Brick le golpeó levemente en la cabeza—. Joder, me has asustado. Qué cambiada estás, amiguita.
—Me halagas.
—Muy bien. ¿Qué mierda está pasando aquí? —Ella sonrió con obviedad y rodó los ojos.
—Un reencuentro. ¿Es que no te has dado cuenta? —Bufó con incredulidad— Sí que eres lento, Butchy.
Él arrugó el rostro con asco.
—Por lo que más quieras, no me llames así —Kaoru alzó una ceja y volteó a ver al pelirrojo.
— ¿Las rubias llegaron a traumarlo?
—Se podría decir. ¿Quieres sentarte?
—No en el lugar donde hubo gente a punto de tener coito, gracias.
Ambos hermanos aún no se creían la facilidad que tenía su vieja amiga de hablar de esos temas. El pelinegro tosió con vergüenza.
—Oh, vamos, Butch. No hay por qué ponerse incómodos. Nadie aquí es muy santito, ¿a que sí? —Brick se sorprendió.
— ¿Acaso ya no eres…?
— ¿Virgen? No, ya no —Después de esas palabras, ambos chicos fruncieron el seño.
—Dinos quién fue y lo matamos.
— ¿Por qué? —Rodó los ojos—Ay, por favor. No se las hagan de padres celosos, ¿eh? El papel no les queda en absoluto.
—De padres no, pero lo de celosos sí. Sobre todo este —dijo Brick, señalando con el pulgar a su hermano. Kaoru lo miró burlona.
— ¿En serio?
—Eh…
Butch desvió la vista. Cuando volvió a ver a esos ojos jade, notó que ella no se iría hasta obtener una buena respuesta. Y por supuesto que él no se la daría, no si quería salvar a su orgullo.
¿Reviews? ¡Por favor, no me bajen la moral!
¡Chao, chao!
«Y que puede ¡Abracadabra! ¡Romperlo así! y a las chicas desaparecer...»
—Aladdin.
