*~Buenas, mucho tiempo sin pasarme por aquí :'D Aquí dejo el siguiente capítulo de este pequeño fic~ La verdad, la idea es que sean cinco caps, y ya tengo las ideas para los dos últimos... lo que no sé es cómo comprimir lo que quiero hacer en esos tres caps restantes u3u

Por mientras, dejaré éste por aquí.

Y como siempre, Harry Potter y sus personajes ,obviamente, no me pertenecen, sólo esta pequeña historia hecha con amorsh y dolor~*

Lanzó otra piedra al río, haciendo que esta diera 3 saltitos y miró desafiante a su hermano, quien empezó a buscar una piedra más o menos plana y miró hacia el agua, como calculando.

-Solo lánzala, Freddie –Dijo bastante divertido ante la cara de concentración de su hermano-

-¡Espera! te aseguro que esta vez te supero –Sonrió amplio y tomó algo de impulso, para soltar con delicadeza la piedra y que ésta diera nada menos que 4 saltitos en el agua- ¡Já! ¡Te lo dije! -Sonrió triunfante y pasó la mano por el cuello de su hermano, apretándolo contra sí-

-¡Te apuesto a que hiciste trampa! –Dijo en medio de risas-

-¡Imposible! Mi varita está guardada en el bolso junto con la tuya, y la magia sin varita no me sale bien, así que te gané limpiamente –Le miró con una sonrisa maliciosa-

-Intentaré creerte –Le respondió con una sonrisa parecida y puso una mano en la nuca para tirarle la cabeza hacia abajo, casi hasta tocar su pecho-

Se quedaron "luchando", más que nada jugando, hasta que se cansaron y se tiraron al piso. Rieron por bastante rato, hasta que sus estómagos les dolieron a más no poder y, con un gran suspiro sincronizado, se quedaron mirando las nubes.

-¿Sabes, Freddie? Tuve un sueño bastante extraño anoche –Le comentó en un tono algo más serio del normal-

-¿En serio? ¿Y sobre qué fue? –Se puso de lado para poder mirar a su gemelo- No me digas ¿De nuevo soñaste con esa hiena?

-¡No! –Rió leve al recordar ese sueño, pero luego volvió a su expresión seria- No recuerdo mucho, la verdad –Suspiró- Lo único que recuerdo bien era que estaba yo, más grande, en una cocina… solo... llorando –No despegaba los ojos de las nubes- Estaba llorando por ti, pero no recuerdo la razón exacta… -Infló un poco las mejillas y luego soltó el aire de a poco-

-Ohh… -Se quedaron un largo momento en silencio, ninguno sabía qué decir- Bueno, fue solo un sueño ¿No? –Se sentó en el piso y le sonrió- ¡Es mejor que lo olvidemos y hablemos de algo más alegre!

-Sí, tienes razón –Se sentó junto a él y se estiró para sacarse la pereza. Luego se levantó y fue hacia el agua- ¡Oye, Freddie! Ven a ver lo que encontré –Dijo con emoción-

-¿Eh? ¡¿Qué encontraste?! –Se acercó rápidamente a su hermano a tratar de ver y justo ahí sintió que lo agarraban y lo tiraban al agua- ¡Que mal perdedor que eres, George Weasley! –Trató de simular enojo, pero simplemente no pudo evitar estallar en risas mientras salía del agua-

-Nada de mal perdedor, sólo aprovecho las oportunidades –Le sonrió malicioso, para luego sentir que lo agarraban del cuello de la camisa y lo tiraban al agua también- ¡Freddie! –Antes de caer al agua se agarró de su hermano y ambos cayeron al agua, comenzando una nueva "pelea".

Entre risas y agua se dejaron llevar toda la tarde, se había convertido en una auténtica guerra de agua y sólo se detuvieron al ver que el cielo se teñía de tonos naranjos.

-Mira Georgie, es del color de nuestro cabello –Rió leve y le tiró algo de agua en la cara a su hermano-

-Sí, Freddie, lo noté –Se medio ahogó con el agua que llegó a su cara y comenzó a toser. Su hermano se acercó y le dio palmaditas en la espalda hasta que se pudo recuperar- ¡Casi me matas, hombre! –Recuperó el aliento y simplemente rio-

-¡No seas tan dramático, Gergie! –Le revolvió el pelo mojado y le agarró del brazo para salir del agua ambos- Ven, que si no nos vamos a enfermar –Lo llevó hasta donde tenían el bolso y sacó su varita- ¡Incendio! –Agitó la varita y una fogata se encendió- Ven, tenemos que secarnos un poco al menos –Se sentó en el piso, cerca de la fogata para poder entrar en calor-

-Tienes razón, si nos enfermamos, mamá nos mata –Rió leve y se sentó junto a su hermano- ¿Pasa algo, Freddie? –Preguntó algo preocupado al ver la expresión de su hermano, se veía melancólico… rayando en la tristeza-

-Nada de qué preocuparse, Georgie –Le sonrió leve, mientras simplemente miraba el fuego- ¿Sabes? Creo que deberíamos volver ya a casa, aunque… tengo que pedirte que vuelvas solo, yo iré después, tengo que hacer algo antes –Se frotó las manos y luego las volvió a acercar al fuego-

-¿No prefieres que te espere? A mí no me molesta –Su igual negó con la cabeza- Bueno… si tú lo dices… -Dijo algo desconcertado, su hermano se estaba comportando bastante raro-

Tardaron solo un par de minutos es secarse, gracias al fuego mágico, se pusieron sus túnicas con la insignia de Hogwarts y se arreglaron un poco el pelo mutuamente para no recibir futuros regaños de su madre.

-Ya, creo que me pondré en marcha hacia casa, Freddie –Le dijo a su hermano con una sonrisa-

-Bueno… -Se acercó a su hermano y lo abrazó con fuerza, George correspondió el abrazo sin preguntar- Dale saludos a mamá… -Le susurró, para luego separarse de él e irse lo más rápido que pudo-

George no preguntó, no quería preguntar. Solo quería encaminarse a casa tranquilo, volver y que estuvieran todos en casa esperándolo, hasta esperaba con ansias el regaño de su madre por lo tarde que llegaba. Quería que rato después llegara Fred, ahí cenarían y luego ellos dos se irían rápida, pero disimuladamente a trabajar en los "artilugios Weasley" hasta quedarse dormidos entre las cosas. Pero poco a poco se iba dando cuenta de que eso sería imposible y, a pesar de que ya lo había asumido hace bastante, le dolía mucho el darse cuenta de que con cada paso que daba crecía un poco más. Su oreja le dolía y él sabía lo que venía. Se dejó caer lentamente en esa infinita oscuridad, para luego despertar en su cama, solo esta vez, y con las lágrimas corriendo apresuradas y amontonadas por sus mejillas.

Aún lo extraña.