.
Todos los personajes son de Stephenie Meyer. Todos humanos.
CODICIA MARCADA
.
*Dejadme dormir, aun sigo soñando*
.
Coloqué bien la falda en la percha antes de colgarla y ponerla en su lugar. Acabábamos de volver de Londres y nos habíamos duchado para dormir. Me encontraba realmente exhausta. Aunque era verdad que había dormido algo en el avión, Edward no me había dado tregua en Londres. Necesitaba dormir bien, descansar lo necesario. Reí entre dientes cuando noté como sus brazos rodeaban mi cintura y me giré, poniendo cada una de mis manos sobre sus brazos, que aun seguían en el mismo lugar.
-¿Estás muy cansada?- Preguntó sin apartar su mirada de mi rostro.
-La verdad, sí.- Deslicé mis manos por sus marcados bíceps hasta llegar a rodear su cuello. - Y creo que hay un culpable.- Él frunció el ceño juguetonamente.
-No sé de qué me hablas.- Dijo mientras se acercaba a mis labios.
Me sentía tan pequeña y vulnerable sin tacones… pero me encantaba. Me alcé de puntillas y lo besé, un beso lento y dulce, colmado de aquel sentimiento intenso que compartíamos. Comencé a reír de nuevo contra sus labios cuando me cogió en brazos en volandas y me tumbó sobre la cama, separando su rostro y mirándome intensamente.
-No lo vas a conseguir.- Dije riendo aún y elevando las cejas, acaricie su rostro perfecto cuando su labio hizo un puchero. - En serio que a veces pienso que tomas algo. ¿No deberías estar tan cansado como yo? ¡Incluso más!
-No puedo cansarme de ti. - Me siguió mirando, vigilando algún atisbo de rendición en mi mirada, pero fui fuerte, por mí y por él. El ritmo que llevábamos desde hacía tres días era increíblemente desfasado. Reí y lo hice tumbarse para apoyarme en su tibio pecho.
-Mañana será otro día, señor insaciable.
-Gracias, señora aburrida. - Dijo burlonamente, a lo que me erguí para mirarle seria.
-Con que aburrida, muy bien.- Me giré para darle la espalda e intenté ni siquiera sonreír. Escuché su bufido.
-Vamos Bella, no te enfades. - Sentí su mano en mi cadera, pero la sacudí intentando hacer bien mi papel. Otra vez bufó. - Bella… - Seguí en silencio, con una única sonrisa en mi rostro como cómplice. - Está bien… hasta mañana.- Dijo resignado y recostándose. Me giré y lo abracé por la espalda por sorpresa, riendo y besando su hombro.
Edward dormía en boxers, y aunque al principio le obligaba a ponerse aunque fuese un pantalón de pijama, lo di por perdido, porque no servía de nada, igualmente mis hormonas revolucionadas aparecían con o sin pantalón.
-Eres una chica mala.- Dijo girándose y atrapándome contra su cuerpo en la red de sus brazos, posé mis manos en su duro pecho y dejé de reír.
-¿Dormimos? - Pregunté.
Él se limitó a sonreír de manera dulce y me besó en la frente antes de que me acomodara en su pecho.
-Buenas noches, amor.
-Buenas noches. - Contesté besando su pecho.
Escuché el molesto sonido del despertador de Edward y como se alejaba de mi para apagarlo, después se deslizó de nuevo hasta mí y me acarició la mejilla.
-Buenos días, amor.- Saludé aún con los ojos cerrados.
-Buenos días, princesa.- Murmuró dándome un beso en la mejilla.
Abrí los ojos lentamente y me encontré el suyo frente al mío, observándome como cada mañana, con aquel brillo y color intensos en su mirada. Sonreí y me acerqué para besar sus labios.
-¿Vamos a correr? ¿O te vas a quedar aquí como la última vez? - Pregunté irguiéndome.
-Claro que no, voy contigo.
Habíamos decidido vivir en su apartamento, a causa de su enorme insistencia. No había querido vender el mío, después de todo aunque me resultaba impensable dejar a Edward, nunca sabías que podía pasar.
Nos vestimos y desayunamos temprano para ir a correr un rato, era muy temprano, pero sin duda aquel fresco que acariciaba mis mejillas mientras corría era agradable. Me gustaba correr por las mañanas, era una forma de comenzar bien el día, después tenía mi otro desestresante para acabarlo.
Subimos al apartamento para ducharnos y vestirnos.
-¿Te veo luego?- Pregunté caminando hacia Edward quien se anudaba la corbata frente al espejo.
-Por supuesto.- Me elevé sobre las puntas de mis pies y le di un corto beso en los labios, dejándolo inclinado hacia mí y caminé fuera de la habitación, sabiendo como reaccionaría. Pronto sus brazos me detuvieron con la corbata a medio anudar.
-Ey, ey, ey. ¿Eso es todo? - Murmuró en mi cuello antes de depositar un beso en el mismo. Sonreí, sintiendo un escalofrío en mi cuerpo. - ¿Sabes cuantas horas vamos a pasar separados? - Siguió mientras rozaba con la punta de su nariz mi cuello y provocando que mis ojos se cerraran. - ¿Es que no me echarás de menos? - Me giré para encararlo, miré sus labios y me alcé para poder besarlo.
Nuestros labios se reconocieron al instante y en seguida entreabrí mis labios para recibir su lengua en mi cavidad. Tan suave y dulce, tan placentera al mismo tiempo. Rompí el beso, pues si no lo hacía era peligroso y con Edward nunca sabía a qué atenerme.
-No era todo, vamos a estar separados siete horas y 52 minutos y claro que te echaré de menos, eso ni deberías preguntármelo. - Respondí a todas sus preguntas con una sonrisa, me elevé de nuevo y besé otra vez sus labios, esta vez un simple roce, pero no menos placentero y significativo.
Me alejé de él y caminé hacia la puerta.
-Te esperaré ansioso. - Abrí la puerta.
-O yo a ti.- Contesté girándome y sacándole la lengua antes de cerrar la puerta y suspiré.
Aquel hombre era verdaderamente una perdición para mi y para cualquier mujer. Caminé hasta mi Mini, me subí y arranqué hasta llegar a las instalaciones de Fashion Rules. Edward y yo habíamos comenzado a probar el trabajar juntos en la sucursal donde él trabajaba, pero aquello era prácticamente imposible, no avanzábamos en absoluto, así que la única solución para nosotros fue trabajar por separado y lo más lejos que se nos permitía.
-Buenos días Eric.- Saludé a mi secretario.
-Hola Bella, Mike ha llegado hace un segundo.
-Perfecto ¿Tengo algún recado?
-No.
-Vale, hasta luego Eric. - Caminé para llegar a mi despacho.
-¡Bella!
-¡Hola Angie!- Saludé dándole un beso.
-¿Cómo ha ido el viaje?- Sentí como mis mejillas se enrojecían hasta mis orejas. - Ya… ya me contarás.
-Exhausto… - Me atreví a murmurar antes de girarme con ella a mi lado.
-¿Es que no te ha dejado dormir lo suficiente?- Suspiré. ¿Cómo podía ser que me hiciera esas preguntas? Sí, era mi mejor amiga, pero mi novio había sido el suyo…
-Es la primera noche que duermo bien en tres días. - Ella rió divertida y abrí la puerta.
-Buenos días, Mike.
-Hola Bella.- Dijo con una sonrisa, levantando la cabeza de lo que estaba haciendo.
Por lo pronto Mike se había instalado en mi despacho, hasta que tuviese un lugar mejor. Angie pasó con nosotros un momento para enseñarnos las nuevas fotografías que había hecho, realmente buenas. Después de una mañana repleta de trabajo, le dije a Mike que fuésemos a comer.
Podía entender que Edward se sintiese algo celoso porque yo trabajara mano a mano con él, siempre en mi despacho y encima me fuese a comer con un hombre, pero debía confiar en mi, jamás haría nada que no fuera con él.
-¿Crees que si introducimos a partir del nuevo número una sección sobre las mujeres más elegantes de la historia tendrá éxito? - Él se quedó pensativo mientras pinchaba con su tenedor un poco de ensalada.
-Sinceramente, me parece una idea muy buena.
-Se me ha ocurrido esta mañana, mientras conducía.
-Una mente realmente privilegiada. - Reí.
-Vamos Mike, no es para tanto. Aunque sí, me parece buena idea, tendré que comentárselo a Edward.
-Estoy seguro de que le parecerá bien.- Dijo con una sonrisa y elevó una ceja sugerente.
-¿Qué?
-Que si se lo comentas tú, seguro que le encanta. - Me sentí algo incómoda por su comentario, pero decidí ignorarlo y sonreí amablemente.
-¿Qué hay de aquella fiesta a la que asististe este fin de semana? No he tenido tiempo de preguntarte. ¿Alguna chica….? - El rió y luego se aclaró la garganta.
-Oh, no, que va, la cosa es más difícil de lo que piensas. Aunque bueno nunca lo des todo por perdido.
-Así que sí hay una chica y no me lo habías dicho… ¿Es que está enferma?
-Pensé que era innecesario. Y no, no está enferma, pero sigue siendo difícil.
-Bueno, sea lo que sea, estoy segura de que se dará cuenta de este chico tan inteligente y bien plantado que seguro tiene delante y no lo ve. - Él miró hacia la mesa con una sonrisa divertida.
-¿Entonces el viaje bien?- Preguntó. Asentí limpiando mis labios con la servilleta.
-Lo que no fue tan bien fue la reunión, pero bueno ya nos lo temíamos.
-Es difícil expandirse.
Continuamos hablando un poco más, hasta que llegó la hora para volver al trabajo. Llamé a mis padres para saber como estaban antes de salir del despacho, si no sabía que no tendría tiempo para eso tampoco. Cogí mi bolso y me dirigí hasta mi coche, cuando mi móvil comenzó a sonar. Sonreí pensando que era Edward que ya reclamaba mi ausencia pero no.
-Ey, Jake.- Dije arrancando y dejando el móvil en el asiento del copiloto.
-Hola perdida.- Dijo simpático. Reí.
-Lo siento, se que he estado un poco desaparecida pero es que…- No me dejó acabar.
-Estás muy feliz. - Completó. Volví a reír.- Creo que nunca antes te había escuchado tanto reír, ni cuando éramos pequeños.
-La verdad es que sí, estoy feliz.
-Voy a tener que regalarle algo a tu novio como obsequio.
-¿Es qué era tan malhumorada?
-Digamos, que no reías tanto, solo eso. Me alegro que estés tan bien.
-Gracias… Y tú ¿Estás bien?
-Ah sí, te llamaba para ver si querías cenar este fin de semana. - Lo pensé por un momento, Jake no tendría nada en contra si Edward nos acompañaba ¿no? No quería que mi novio volviera a mostrarme sus celos de nuevo, aunque no tenía nada de malo, ya sabía quien era Jake, igualmente tampoco me parecía bien dejarlo solo.
-Sí… aunque bueno supongo que puedo pedirle a Edward que venga. - Escuché la risa de Jake a través del altavoz y me paré en el semáforo antes de llegar al apartamento de mi novio.
-¿Quién te ha dicho que solo íbamos a cenar los dos? Quiero presentarte a alguien. - Sonreí ilusionada.
-¿Acaso tengo que darte la enhorabuena por algo? ¿Por fin Jacob Black ha conseguido novia?
-Bueno, novia no, pero nos estamos conociendo, realmente me gusta y… no sé, me apetece que mi mejor amiga la conozca. ¿Qué dices?
-¡Ay Jake!¡Me encanta la idea!
-Vale, pues te llamaré mañana para concretar la hora.
-Vale.- Dije quitando la llave del contacto y cogiendo el móvil para salir del coche. - Hablamos mañana.
-Hablamos mañana.
-Un beso.
-Otro para ti.
Colgué y metí el móvil en el bolso, ansiosa por llegar a casa y que estuviera él. Abrí la puerta y lo vi sentado en el sofá, mirando hacia la televisión.
-Buenas tardes.- Dije colgando las llaves, como si no fuera con él la cosa.
-Más buenas ahora.- Dijo mirándome aún sentado. Me quité los zapatos y los dejé junto a la mesa. Me coloqué detrás de él y comencé a masajearle los hombros.
-¿Un día duro? - Pregunté. Puso sus manos sobre las mías obligándome a que me inclinara hacia delante.
-Demasiado. Te he echado mucho de menos.- Murmuró mientras buscaba a tientas mi boca con sus labios y yo jugando lo evitaba.
Me deshice de sus manos y me puse delante suya, de pie, mordiéndome el labio inferior. En seguida sus manos se aferraron a mis muslos.
-¿Mucho? - Dije acercándome y enredando mis manos en su rebelde cabello.
-No sabes cuánto. - Sus manos recorrieron mis muslos por sobre la falda hasta llegar a mis nalgas y me presionó contra él, sintiendo su rostro contra mi ombligo. Inhaló. Jadeé bajito y cerré los ojos.
-Demuéstrame cuánto.- Pedí tragando saliva.
-¿Crees que algún día este deseo por ti desaparecerá?- Pregunté.
Habíamos acabado tumbados en el sofá, muy entrelazados, frente a la televisión encendida, aunque no estábamos viendo nada, ninguno de los dos se había molestado en apagarla. Sus labios se habían escondido en mi cuello y cuando suspiró al escuchar mi pregunta volvió a apoyarse sobre un costado en el sofá, con expresión inesperada, después me sonrió y acarició mi mejilla.
-Sinceramente, espero que nunca desaparezca. Es demasiado poder tenerte, saber que las sensaciones que sientes te las provoco yo y que tu cuerpo vibra por mi, porque deseas sentirme tanto como yo a ti. - Por un momento los ojos se me cristalizaron escuchándole.
-Edward…- Dije mordiéndome el labio inferior, tratando de que las lágrimas no escaparan y me acerqué más a su rostro, tomándolo con las dos manos.
Susurraba su nombre, tratándome de convencer que nunca desaparecería, me gustaba llamarlo y darme cuenta que estaba conmigo, que él era mío, que en realidad me amaba. Una sonrisa bailó en sus labios perfectos y miré aquellos dientes centelleantes antes de volver a besarlo.
-¿Te has dado cuenta que hemos vuelto a ser unos irresponsables?- Pregunté cuando logré separarme de sus labios. Él sonrió.
-No me da miedo nada de lo que pueda venir. No me da miedo, si es contigo. - Aún, en el casi año que llevábamos juntos, no sabía como podía lograr pasar de ser el hombre más fogoso del mundo al más encantador.
Sin verlo venir, se sentó en el filo del sofá, pasando uno de sus brazos por debajo de mis rodillas y el otro alrededor de mi cintura para elevarme. Rodeé su cuello con mis brazos por inercia.
-¡Ey!- Exclamé. Él rió complacido.
-Lo siento…- Susurró en mi oído depositándome en la cama. - Es que tu cuerpo me está tentando…
-Edward…- Llamé sin poder creerlo aún. -¿De verdad puedes seguir? - Pregunté divertida, sosteniendo su rostro y observando su expresión engreída.
-¿Es que no lo notas? - Murmuró rozando su ya endurecido y bien proporcionado miembro entre mis muslos, haciendo que soltara un vergonzoso gemido.
Me mordí el labio, sí, claro que lo notaba, Dios Santo, sentí mi cuerpo arder en un segundo y me aferré con fuerza a su cuerpo para volver a sentirlo una vez más.
Aw, no digo nada más jajaja
Skaa92, katlin, Natasha Granger,BlackCullen, Marylouu, Jos WeasleyC, Paolastef, LalytaCullen, Gracias. :)
chels, queda fic por delante, pero es una posibilidad :)
swansea mexico ale, no comas ansias! jajaja que acaba de empezaaar :)
Lauri R, a mi tb me desarma Edward... ay... :)
Coona, sí, en principio estará narrada desde la perspectiva de Bella :)
V, yo es que no se escribir sin que no haya drama... jajaja pero no me pasaree lo prometo, nada de lo que tengas que preocuparte :)
Gracias! nos leemos en el próximo
MUUÁ!
