II
Mujer
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No se encontraba atemorizada, esa no sería una palabra adecuada para describir la situación. Más bien se sentía pequeña frente a ella, su cuñada. El porte de aquella chica era el de una persona mucho mayor, totalmente seria y con la mirada afilada. Hinata se sentía descubierta y sabía que su cuñada empezaría a cuestionarle sobre su "relación" con su preciado hermano.
—¿Y cómo va todo?
Desde luego que no respondió al instante, en vez de eso se refrescó la garganta con el té que estaba frente a ella, como si se tratara de una posición mágica que le daría las fuerzas para enfrentar a aquella mujer. No la odiaba, por supuesto que no. Ella tenía el corazón tan grande y hasta algunas veces se pasaba de buena, pero era humana, y los humanos tienen miedo después de todo.
—Bien.
"Bien" esa palabra era una muletilla, sus labios ya estaban acostumbrados a repetir aquello con una monotonía tal que se había hecho experta en decirla.
Temari era casi la madre de los dos hermanos Sabaku. Habían quedado huérfanos a una edad muy temprana, y así fue que ella tomó el rol de madre y hermana a la vez. Hinata suponía que ese era el verdadero motivo de la extraña personalidad de la rubia.
—Entiendo—Temari frunció el ceño, quería agregar algo pero no lo creyó oportuno, sin embargo no podía quedarse callada así como así—. Esto fue precipitado Gaara, ¿a qué se debió la comida?
El corazón de Hinata palpitó con más fuerza, lo sentía desbocarse. Su cuñada no era una mujer que se creyera las mentiras y mucho menos que diera rodeos. Iba al grano, atacaba y de ser necesario callaba, era prudente, bonita, fuerte… Oh, y ahí estaba su pequeño demonio junto a ella comparándola con las mujeres como siempre en su vida. ¿Por qué siempre había sido de esa manera? No lo sabía, y pensaba que era mejor así, si Gaara estaba con ella era por algo, ¿no?
—Quiero formalizarme con Hinata.
También esas palabras ya las sabía, cada noche —desde hacía dos semanas— era su oración del día a día, él se lo había dicho y aunque al principio fue una impresión tremenda poco a poco se fue haciendo a esa "loca y extraña" idea. Que más bien era una realidad.
Temari alzó sus cejas, su rostro seguía imperturbable. Afuera del restaurante la gente seguía con su vida cotidiana, sin embargo para Hinata todo se había detenido —como muchas otras veces— y a pesar de haberse repetido esas palabras para el día que se reuniera con su cuñada no pudo evitar no sonrojarse y sentir como la sangre se le subía al cerebro como una sensación bastante desagradable
—Formalizarte…—Temari pareció pensar la situación,—Hyuga, no ha dicho nada al respecto.
Ah, y faltó agregar que Temari tampoco le hablaba por su nombre. Para ella, las formalidades eran esenciales en la vida humana y había crecido con la educación de que si a una persona no le tenías confianza era necesario y de vital importancia hablarle de usted y por el apellido. En serio que le sorprendía la manera tan estricta de ser de ella, Gaara no era así, o por lo menos no con ella.
—B-Bueno—Se maldijo internamente por tartamudear, eso solamente ponía en evidencia cuan nerviosa estaba por la "siempre" actitud de Temari—, yo también quiero formalizarme con Gaara.
Detuvo sus palabras y no entendió el verdadero significado de lo que estaba diciendo. ¿Estaba afirmando que sí quería dar un paso a más allá del noviazgo? Se culpó un poco, tal vez no debió ser tan "ella" quizá siendo más firme habría convencido a Temari de que no era una mosca muerta —por qué podía apostar que su cuñada en ese concepto la tenía— y que en realidad era una mujer a la altura de su hermano.
—Así es—Reafirmó Gaara con un movimiento de cabeza—, sin embargo—Hinata odiaba un poco esa palabra—, aunque queremos formalizarnos son planes. Además Temari, tú eres como mi hermana, y te tengo un respeto enorme y es por ello que después de decirle a Hinata mis planes te los contamos a ti.
Temari los miraba fijamente, sin despegar sus enchinados ojos de los dos. Quería ver si había un atisbo de duda en su hermano mas no lo encontró. Se sintió muy orgullosa por él, lo había visto crecer, lo había visto llorar en la infancia muchas veces ya que era un niño solitario afectado por la muerte de sus padres y aunque ella se encargó de que él no se sintiera culpable por la muerte de su madre su pequeño hermano seguía tan ermitaño. Pero las cosas ya no eran de ese modo y ella lo sabía al ver en sus ojos la determinación y seguridad de dar un paso más. ¡Estaba feliz por él! Mas no podía decir lo mismo de aquella chica, de Hinata. Ella no era el problema, era linda, tímida, simpática, pero no le convencía. Algo en sus ojos le decía que no estaba preparada y la pregunta era por qué.
Quería interceptarla a solas y preguntárselo cara a cara, no sería ningún inconveniente. El verdadero lío era no quedar como la mala del cuento y como la hermana metiche, debía mantenerse al margen y dejar que cometieran sus errores. Sólo de ese modo podrían crecer como pareja.
Si es que lo son, pensó.
Para Hinata, esa mirada no pasó de desapercibida. Si las miradas pudieran hablar seguro que ella ya estaría cien metros bajo tierra con todo y ataúd incluido. Odiaba admitirlo pero Temari le intimidaba y mucho, estaba leyéndola y eso no era bueno.
—¿Su familia ya lo sabe?
Hinata no se percató de que Temari le había lanzado una pregunta.
—¿Disculpa?
—Me preguntaba si su familia ya lo sabe.
—Mi primo sabe que mantengo una relación.
Ah, Neji se había enterado mucho tiempo atrás. Otra cosa es que les hubiera dicho de los nuevos planes que estaban en puerta y de los cuales hasta hace menos de un mes no sabía.
—Temari…
—Es importante Gaara—Hinata la observó de reojo, la conversación no se estaba yendo a un buen lugar,—¿ya les has dicho sobre los planes de formalizar su relación Hyuga?
Aquello más que una pregunta cualquiera sonó a un regaño.
—N-No.
¡Auch! ¿Por qué le dolió tanto el pecho al decir aquello? Seguro porque sabía que Gaara merecía mucho más que eso, merecía que toda su familia y amigos supieran que quizá se iban a casar, que ella era feliz y todo eso.
Pero las cosas no eran así.
Temari frunció el ceño, reafirmando lo que ella ya sabía: Hinata no estaba lista. Estaba dándole vueltas al asunto, y eso no estaba para nada bien.
—No lo sabe—Gaara se unió a Hinata, él ya sabía como era Neji Hyuga así que entendía los motivos por los cuales todavía no se había dicho a los cuatro vientos la nueva noticia.
—¿Cómo planea entonces dar un paso si ni siquiera ha empezado a caminar, Hyuga?—Inmediatamente reformuló la pregunta—, ¿Cómo planean dar un paso de esta forma Gaara?
Sabía que su hermano tenía que tener un poquito de sentido común.
—Una cosa no lleva a la otra Temari, además como te dije antes, para mí era importante decirle primero a Hinata sobre esta decisión que ya hemos tomado. Y la segunda es porque para mí era vital decírtelo a ti.
Temari entendió en ese momento que ella ya no era la única mujer en la vida de su hermano. Y eso se sentía extraño, desde luego que no se esperaba esa respuesta, tal vez esperaba algo como un silencio, pero no aquello.
—Ya tomaron una decisión—Su tono de voz bajó considerablemente—, entonces debo felicitarlos.
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Hinata miraba el reloj, esperando a que las manecillas del reloj cambiaran o por lo menos que la hora indicada ya se diera. Después de aquella comida lo último que quiso saber fue de Temari, así que con una excusa rápida le dijo a Gaara que tenía que hacer cosas en su casa.
Lo cual no era del todo una excusa, ya que tenía que preparar una cena. Su hermana todavía no salía de vacaciones, y su primo seguiría en su gira de negocios algunos días más. Su mente todavía no estaba preparada para decirles a los demás que ella ya no sería soltera, que pronto se casaría con Gaara No Sabaku para formar una familia.
¡Familia! Su cuerpo tembló una vez más, supuso que debía ser la emoción de dar un paso más a la relación y dejar de ser novios después de dos años. Ya era hora después de todo.
Gaara era tres años mayor y por ende ya iba en la Universidad, mientras que ella era una "nueva universitaria" ilusa de lo que era en verdad un estudio riguroso en una facultad. Sus miradas se cruzaron en aquel pasillo, cierta mañana de septiembre, la temperatura era de 25°C y todo el mundo estaba buscando su nuevo horario. Lo recordaba tan bien por que tenía puestos los auriculares y la estación 196.2 FM estaba sintonizada.
Ah, quizá si hubiera ido a la cafetería o si se hubiera perdido más tiempo no hubiera encontrado a Gaara, y las cosas desde luego que pudieron haber terminado de otra manera.
Pero no fue así, y la realidad era que a partir de aquellas miradas ella se sintió bastante extrañada, una sensación que no había experimentado desde con Sasuke. Bueno, no igual pero sí muy similar. Gaara desde luego la había saludado con la excusa de que entendía que estuviera un poco perdida, era su primer día.
Su verdadera relación no inició ahí, sino después de casi cinco años de ligue. Él la acompañaba a casa, le ayudaba a sus tareas y estudios, le llamaba por teléfono. Mientras que Sasuke poco a poco se iba alejando. Y ella por más que quería aferrarse a los recuerdos de la preparatoria más difícil le fue estando Gaara a su lado, y después de haberlo rechazado por fin aceptó ser su novia dos años atrás.
¡Dos! Le era todavía increíble como por cinco años Gaara no se había dado ni tantito por vencido, no había bajado la guardia, no había tenido novia —a pesar de ser un chico bastante popular—, y era atento, de buena familia, modales… Hinata no podía esperar menos. Y la historia hubiera terminado feliz de no haber sido que ella en algunas veces pensaba en el pasado.
Cuando estaba con Gaara, mentalmente hacía compasiones con Sasuke y se odiaba a sí misma por ello.
"Sasuke ya no está aquí, él ya te olvidó, jamás iniciamos algo" Esa fue una oración que diario se recitaba, día y noche por si acaso. Y si bien pudo hacerse a la idea, días como cuando iba a ver en el cementerio a sus padres se acordaba de Sasuke. ¿Por qué? Bueno, tal vez porque para ella Sasuke era más como un fantasma que un humano. Su presencia incomodaba hasta cierto sentido.
—¡Ya voy!
Tocaban a la puerta, y se alegró de que por fin llegara. Lo necesitaba ahora más que nunca para contarle todas las cosas que habían ocurrido en su ausencia.
Él la miró y la abrazó con sus dos grandes brazos, rodeándola por completo y dándole un sonoro beso en la mejilla. Y como siempre ella se sonrojó y se tocó su cabello por mero tic nervioso.
—¡Hinata! Pareciera años que no te veo, ¿cuánto ha pasado? ¿un año? ¿un milenio?
—N-Naruto-kun han pasado apenas tres semanas.
—¡Tres semanas!—Naruto, aquel hombre que era tan importante para ella estaba justo frente a su comedor, revoloteando de allá para acá con su maleta —Pareció una eternidad, ¡de veras! El maldito trabajo no me deja en paz, ¿pero de qué puedo quejarme? Gano lo suficiente y hasta más para tener todo el ramen que quiero.
—Ya lo creo.
Él se acomodó en la silla y soltó un suspiro, sus ojos azules seguían tan brillantes como siempre.
—Lamento decirte que el ramen de Otsinaka no sabe tan bien como el de aquí. ¿Por qué el viejo no hace sucursales en todas las ciudades del universo? Sería lo mejor del mundo y ten por seguro que ahorraría para comprar todo ese ramen.
—Naruto…
—Y entonces cuando eso pasé, podría decir que soy muchísimo más cool que Sasuke.
—N-Naruto…
—También se lo restregaría, una y otra vez. Y tal vez me atrevería a hablarle a Sakura-chan e invitarla a comer ramen aunque no estoy muy seguro…
—Naruto…
Hinata lo miraba impaciente, no encontraba las palabras para decirle la nueva noticia. No quería ser grosera e interrumpirlo, claro que lo escuchaba, también había oído el nombre de Sasuke y eso se lo recordó más. Seguía siendo igual de tonta al pensar en él como en aquellos tiempos.
—¡Ah! ¿Me hablabas? ¿¡Qué ocurre!?
—Te tengo una… ¿noticia?
—¿Noticia? Eso suena a pregunta.
—No, es decir…Yo, sólo quiero decirte algo.
—Suéltalo—lo dijo con tanta simpleza que se estremeció de la vergüenza. A veces, prefería no escuchar el "tengo algo que decirte" porque la mayoría de las veces se trataba de algo malo.
—Me casare con Gaara.
Las palabras habían salido, no había sido tan difícil después de todo.
—Ah, que te casas con Gaara—Naruto alzó sus hombros—, ¡espera qué!
Hinata retrocedió algunos pasos al ver como Naruto agrandaba sus ojos y se levantaba de la silla como si hubiera tenido un resorte.
—¡¿Qué te vas a casar con quién?!
Oh… ¿En serio tenía que decírselo de nuevo?
N/A ¡Hola! Muchísimas gracias por los comentarios, los favoritos, las alertas... En verdad, espero que les haya gustado. Acertaron en las porras psicológicas, y recuerden lo que este fic es, sin embargo "despacio que voy deprisa" no esperemos todavía mucha acción. Hay que ver que les depara el destino, (quiero drama esta vez, mucho, mucho drama... *risa maléfica*). Sin más, me despido, actualizaré más rápido por eso no se preocupen. Les deseo buen inicio de año, ¡saludos!
Karou U. (Tamahara-chan; es mi página en facebook)
