PARTE 2:

¡Sakura, te dije que tuvieras cuidado! Mira que desastre. - Le riño su hermano. Por un descuido había dejado colocada la mermelada abierta en el borde de la mesa y al pasar Touya de le había caído toda encima dejando toda su ropa pringosa.
- Lo siento. No fue queriendo.- se disculpó
- ¡Oh! Ahora tendré que ducharme y cambiarme de ropa. Y Yuki esta a punto de llegar. Demonios.
- ¿Por que no vino contigo?
- Ya te dije que sus abuelos se marcharon y no podido venir sin antes decirles que se quedaba aquí.
Touya subió las escaleras bastante molesto mientras Sakura recogía los restos. Una vez en su habitación comenzó a desvestirse dejando la ropa en el cesto y fue hacia al baño para tomar una ducha rápida.
Abrió el grifo y dejó que el chorro de agua caliente cayera sobre su espalda. De pronto se sintió realmente estúpido al recordar como había desaprovechado otra buena oportunidad para sincerarse con Yuki. Cuando había ido a su casa para ayudarle a recoger unas cosas habían estado solos durante todo el tiempo y no había sido capaz de soltar ni una palabra. Empezaba a pensar que no podría cumplir la promesa que se había hecho.

Se secó y eligió algo de ropa. En cuanto estuvo preparado se dirigió hacia la cocina pero al pasar por enfrente del cuarto de su hermana la puerta estaba medio abierta y no pudo evitar escuchar la conversación que mantenía con Tomoyo.
-... Estoy tan nerviosa que no sé que ponerme.
- ¡Tu estas siempre tan linda!
- Oh, vamos no es para tanto.
- Ten pruébate este. ¿Sakura? ¿Se lo dirás esta noche?
- Si.- dijo avergonzada.- Esta noche le diré que le quiero.

- Pequeño bastardo. Como le ponga las manos encima a ese Li... - Se dijo Touya.

- Hoy vendrá a tomar el té y después se quedara a dormir con mi hermano. Esta es la mejor ocasión para declararme a Yukito.

-¿Que?- pensó horrorizado. No, aquello lo debía de haber oído mal.

- Estoy segura de que el también siente algo por ti. Espero que tengas mucha suerte.
- Ojala. Él es siempre tan dulce y alegre, tan... Bueno es lo mejor. Amo a Yukito con todo mi corazón.

Touya tuvo que agarrarse a la pared para no caerse al oír aquello. Su hermana estaba enamorada de la misma persona y pensaba declararse aquella misma noche. ¿Que se suponía que debía de hacer? ¿como iba él a...

*****
Mas tarde...

- ¿No te quedas, Tomoyo?
- No, gracias. No quiero molestar- le respondió guiñándole un ojo, cosa de la que Touya se dio cuenta.

15 minutos después apareció Yukito con una pequeña mochila y una de sus irresistibles sonrisas. Sakura lo saludo animadamente y llevó sus cosas a la habitación de su hermano.

Mientras ella lo preparaba todo, Yukito intentaba hablar con un Touya que había optado por hacerse él indiferente.

- El partido de este sábado lo ganaremos, ¿verdad?
- Puede.
- No seas tan modesto. Seguro que al menos marcas un par de goles como siempre.
-¡Va! Yo no lo creo.

Yuki comenzaba a sentirse un poco incomodo, pensando que tal vez había dicho algo que lo había molestado.
- ¿To-ya...? ¿Que pa... - Comenzó a preguntar cuando Sakura apareció de nuevo en la habitación con la bandeja.

Su hermano se levantó al instante para ayudarla dejándolo todo sobre la mesita aprovechando así para distanciarse algo más del chico.
-Espera, faltan los cubiertos. Ahora mismo voy a por ellos.
-¡NO! - dejo escapar Touya haciendo sobresaltarse a su hermana. - Voy yo. Tu quédate aquí con Yukito.
- Bien.

Touya salió de la habitación pero se detuvo para observándolos a ambos desde donde no podían verlo.
Sakura se había puesto uno de sus vestidos más bonitos, uno rosa y azul con un precioso lazo, había recogido su pelo con varias horquillas de colores y en su muñeca lucía una pulsera, que le había regalado Yuki.
Aquella noche, su monstruito parecía una jovencita, bella y encantadora.
¿Que se suponía que él podría ofrecerle él a Yuki? Además, esta vez su rival no era cualquier chica tonta del instituto sino su propia hermana a la que quería más que a su propia vida. Estaba claro que nada podría contra ella pero más claro estaba aun que ni siquiera iba a intentarlo.

"Harías cualquier cosa por ella. ¿No es cierto?"

-¡Demonios! - se dijo exasperado al recordar las palabras que Yuki le había dicho aquella mañana.
*****
- Espero que mi hermano no te haya estado dando la lata. A veces es un bicho pero en el fondo es buena persona.
- Como te pille.- pensó Touya.
- No te preocupes por mi, lo paso muy bien con vosotros. Por cierto, me encanta tu vestido. Estas realmente preciosa con el.
- Muchas gracias.- respondió encantada.
- Umm ese pastel huele muy bien. ¿Lo hiciste tu sola?
- Sí. Lo prepare todo en cuanto llegue a casa.
- Como se nota que todos los Kinomoto son unos excelentes cocineros.
- No es nada, de verdad. - le respondió toda ruborizada.

Touya se movió para ir a por los cubiertos cuando se fijó en la mirada de su hermana, una mirada que conocía muy bien por que él también la había visto en sus propios ojos, la de alguien que esta realmente enamorado.

CONTINUARA...