Al apenas entrar en su departamento encendió la calefacción, le preocupaba el hecho de que el cuerpo de la persona que cargaba en su espalda se encontrara completamente helado.

Lo deposito con cuidado en el sofá. Fue a su habitación por unas frazadas y el botiquín de primeros auxilios; procedió a revisar si la mancha de sangre en la frente del rubio era algo grave, para buena suerte la herida que él pensaba que era grave solo era un corte superficial pequeño, nada extremo, aunque no por eso lo dejo sin atender.

Después de terminar de colocar unas vendas en la zona afectada, y de cubrir con las frazadas a aquella persona suspiro exhausto; más tranquilo, se apoyo contra el cabezal del mueble para poder fijarse en la persona inconsciente frente a él.

Por sus rasgos dedujo que era una persona extranjera, cosa que lo empezó a preocupar en definitiva. Se llevo ambas manos a su cabeza con pánico: ¿Y si era un asesino con cara de ángel? ¿Y si era un inmigrante ilegal, o alguien perseguido por alguna mafia? O… algo mucho peor; su cabeza empezó a imaginar diversas situaciones y escenarios, cada una peor que el anterior.

El sonido de la puerta abriéndose lo saco de sus preocupantes pensamientos. Volcó su vista de la puerta hacia al sofá varias veces sin sabe qué hacer. ¿No que Phichit llegaría tarde hoy? ¿Qué iba a hacer ahora?

—Yuuri. — La alegre voz del tailandés lo asusto aun más si es posible. —Se que dije que llegaría tarde, pero es que me olvide de unas cosas ¿podrías pasarme mi…?

Phichit al entrar en la sala se quedo estático. Abrió los parpados a más no poder mirando como Yuuri intentaba esconder inútilmente a una persona en el sofá. Se fijo en su amigo, quien no sabía dónde meterse; se fijo en algunos algodones y vendajes de color rojo al pie del mueble; en el alcohol alcanforado con las vendas y algodones nuevos; por ultimo reparo su vista en el cuerpo sobre el sofá.

Trago saliva antes de levantar su mano señalando en dirección al mueble, armándose de valor pregunto lo primero que se le vino a la mente.

— ¿Esta muerto?

El moreno de lentes se sobresalto asustado ante tal pregunta. Movió sus manos en negación repetidas veces.

— ¡N-no, por supuesto que no! Phichit-Kun. Veras, cuando estaba llegando al departamento yo…

El ruido de la cámara detuvo su explicación. Phichit se había acercado al sofá con sigilo, aprovechando para sacarse una selfie asombrado con la persona desmayada a su lado.

— ¡¿Phichit, qué haces?!

— ¿Qué? — Este lo miro sin comprender. — Dijiste que no estaba muerto.

Volvió a sacar una foto, pero esta vez individual a la persona en el mueble.

El japonés se llevo una mano a su frente incrédulo. Phichit nunca cambiaria, a todo lo que se acercara o viera tenía que sacarle fotos. Por esa razón y otras más era periodista.

Luego de terminar con sus fotos, el tailandés miro a su amigo con curiosidad.

— ¿A qué se debe nuestro invitado, Yuuri?

El moreno suspiro acomodándose sus lentes antes de comenzar a explicarle. Comenzó con como lo encontró inconsciente atrás de los contenedores de basura pensado que el perro de Seung hacia de las suyas de nuevo, como se fijo en sus heridas, lo que lo metió en el departamento cargado a su espalda para poder curar cualquier herida grave que tuviera y para que pudiera mantener su cuerpo a una temperatura normal ya que estaba igual de frio que un cubo de hielo.

Se quedaron unos momentos en un tenso silencio, donde ambos miraban a la persona inconsciente encima del sofá con diferentes expresiones.

Phichit mantenía una pose pensativa, de pronto su rostro se ilumino y chasqueo los dedos. Se volcó hacia Yuuri quien seguía con una expresión preocupada en el rostro.

— ¿Ya llamaste a Seung?

El japonés lo miro sin comprender.

—No… ¿Por qué debería llamarlo? — Dijo dudoso. Phichit se golpeo la frente.

—Seung es doctor, ¿recuerdas? Él podría revisar mejor al chico… — Observo el sofá de nuevo. — Es un chico… ¿cierto?

—Eso creo. — Murmuro incomodo el moreno. — Solo cure la herida de su frente no…

—Con mayor razón. — Le interrumpió alegre. — Un experto debería encargarse de esto. Ahorita lo llamo.

Cuando estaba a punto de marcar el número en su celular, fue detenido por Yuuri quien lo miraba nervioso.

—Por eso mismo, como es doctor debe de estar ocupado.

—Tranquilo, está de vacaciones. — Movió sus manos restándole importancia. — Además, vive a dos casas del edificio, no creo que le sea problema.

—Pero Phichit….

Intento disuadirlo, más fue ignorado rotundamente por el tailandés quien ya estaba hablando por teléfono.

…. ….

…. ….

... ...

—No hay hematomas graves. — Comento Seung Gil, mientras continuaba revisando al rubio inconsciente.

Movió las frazadas a un lado, abrió la chaqueta animal print de la persona para seguir con la revisión. Pero algo sorprendió al tailandés y al japonés frente a él que observaban en silencio como trabajaba.

Si, aquella persona no era una chica, era un chico.

El coreano coloco el estetoscopio por debajo de la camiseta del rubio.

—Sus latidos rítmicos están normales. — Saco el estetoscopio para guardarlo en su maletín. — Lo único preocupante en estos momentos es el golpe en su cabeza junto con su baja temperatura corporal. Por lo que veo, puede que tarde en despertar.

— ¿Cuánto? — Pregunto inquieto Yuuri.

—No sabría decirlo con exactitud, puede que horas tal vez. —Suspiro despeinando su cabello hacia atrás. — Me gustaría hacerle más pruebas para estar seguro de su estado.

Ahora se volcó hacia ellos, dejando el formalismo del trabajo. Los miro con la seriedad que lo caracterizaba cruzando sus brazos.

—Ahora sí, díganme ¿Qué paso exactamente?

Tanto Yuuri como Phichit intercambiaron una mirada nerviosa. Seung Gil arqueo una ceja ante su actitud.

Sabía que algo raro estaban ocultando, lo presintió desde el momento en que Chulanont lo llamo diciéndole que necesitaban de un medico urgente. No pudo negarse aunque quisiera, no solo por la ética del trabajo, sino también porque Katsuki escondía a su escurridizo perro, felpudo, cuando este se escapaba, en parte estaba en deuda con ellos por eso.

Ahora, al ver el nerviosismo de esos dos, confirmaba sus sospechas de que algo escondían.

— ¿Qué paso exactamente? — Repitió igual que hace unos momentos.

Luego de varios empujones entre Phichit y Yuuri, el primero en salir a dar la cara fue el tailandés; quien nervioso contó la historia de cómo aquel rubio inconsciente llego a parar a su sofá.

Seung Gil espero con paciencia hasta que el tailandés termine de relatar toda la historia. Cuando Phichit acabo de contar, no pudo evitarlo más, descruzo sus brazos y suspiro con pesadez.

—Para esto pedí vacaciones. — Murmuro irónico en voz baja. — Katsuki. — Yuuri lo miro preocupado. — ¿Te das cuenta de lo que estás haciendo al meter a un…?

El quejido proveniente del sofá lo detuvo antes de continuar con lo que iba decir.

Los tres observaron de diferentes maneras como aquel rubio se sentaba lentamente en el sofá llevándose una mano a su cabeza.

Что случилось? Где я?[¿Qué paso?¿Dónde estoy?]

Lentamente abrió los ojos observando todo a su alrededor. Cuando su vista recayó en los tres adultos frente a él, su mirada cambio de una desconcertada y confundida, a una afilada y dura, sus cabellos se erizaron; dejándole un aspecto sombrío e intimidante.

Кто ты?! [¡¿Quiénes son ustedes?!]Bramo tratando de ocultar su miedo.

Tenía un dolor enorme en su cabeza, no podía acordarse de absolutamente nada. No recordaba cómo llego allí, qué estaba haciendo antes. No recordaba ni su propio nombre siquiera. Estaba aterrado, lo único que quería era huir, huir de todo. Y esos desconocidos estaban frente a él mirándolo como si le hubiera salido un cuerno. ¡No lo soportaba!

— ¿Qué está diciendo? — Pregunto Yuuri claramente confundido.

—Es ruso. — Dijo serio Seung. — Salvaste a un ruso Katsuki, genial.

Seung ya había tratado con pacientes extranjeros, tenía una mala experiencia con ellos.

— ¿Qué haremos ahora?

Phichit miraba desconfiado al rubio, parecía como si un gato estuviera a punto de abalanzarse encima para arañarlos la cara.

—Rápido, Katsuki, intenta distraerlo. — Yuuri lo vio con pánico.

— ¿Y-y c-cómo haré eso?

Seung le dedico una mirada seria.

—Piensa en eso rápido. — Miro a Phichit. — Chulanont, me vas a ayudar cuando te diga.

Yuuri miro con temor al chico frente a él. Un menor lo estaba intimidando ¿cuánto más patético podría ser eso? Despacio se acerco a él.

El rubio al darse cuenta, ignoro a los otros dos mayores, concentrando su vista en el nipón de anteojos frente a él.

Не подходи ко мне [No te me acerques] Dijo en un tono peligroso.

Armándose de todo el valor que poseía se acerco más a él.

—No hablo ruso, disculpa pero no te puedo entender.

Al ver como el moreno levantaba su brazo, alerto más al rubio. No entendía que le decía aquel hombre de lentes. Más razón para hacer lo primero que se le ocurrió.

En el momento en que el rubio iba a saltar a patear al japonés, un golpe en su nuca llego de improvisto haciendo que cayera al piso. De nuevo, desmayado.

—Con eso bastara. — Seung sacudió sus manos. — Chulanont, levántalo del suelo. — Se volcó hacia Yuuri. — ¿Tienen alguna habitación extra?

El japonés negó con la cabeza, lo que causo un suspiro de cansancio al coreano.

Esta iba a ser una larga noche.

…. ….

…. ….

... ...

Muchas gracias a todos por leer, enserio gracias.

Tratare de actualizar rápido, lo prometo.