ESTE FANFIC NO ES MÍO. ES UNA TRADUCCIÓN.

La historia original en inglés es obra de Lazchan y se llama "My Dream Led Me Here". Lo tiene publicado en la página "Archive of Our Own". Cuento con su permiso para hacer esta traducción y publicarla en esta página. El link a la página del fanfic original está en mi perfil, porque no me dejaban escribirlo aquí.

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Capítulo 2:

Zeno dirigió una mirada hacia el campamento y la tienda de campaña frunciendo el ceño. "Zeno no está seguro de cuándo van a despertarse los demás e interrumpir a Zeno y la señorita." Murmuró, pero sus toques aún eran persistentes, sus dedos se crispaban cerca del lazo que mantenía la ropa de ella atada. "Zeno no quiere que la señorita sea vista por nadie más." Él la mordió el labio inferior, atrayéndola a un beso más profundo, distrayéndola mientras deshacía el lazo.

"Entonces ¿por qué sigues tocándome así?" Yona se rió en el beso, manteniendo sus brazos alrededor de él, temblando cuando el aire de la madrugada rozó su piel cuando él abrió su ropa.

"Porque Zeno ha estado esperando mucho tiempo, señorita." Susurró contra su piel. "Es tan difícil esperar cuando la señorita ha admitido que también desea esto tanto." Él podía sentir el latido del corazón de ella mientras estaban presionados el uno contra el otro, ella estaba subida a horcajadas sobre su regazo de forma nada femenina. Él finalmente era capaz de abrazarla como había soñado.

"¿Acaso has estado esperando hasta que tuve ese sueño, Zeno?" Ella apartó un poco la ropa de él, con una mirada seria mientras recorría con sus dedos la poca piel que había conseguido revelar. "Me has preguntado si quería esto solo por mi recuerdo, pero ¿qué hay sobre ti? Tú… tu nunca me dijiste nada antes."

La expresión de él se ensombreció durante un momento. "Zeno no quería equivocarse." Susurró. Una mano se deslizó hacia el pecho de ella, utilizando la punta de su uña mirándola persistentemente. "La señorita es tan especial para todos nosotros y si Zeno se equivocaba, eso habría hecho que el dolor fuera peor." Él sonrió cuando ella se estremeció. "Pero también el hecho de ver todas las expresiones de la señorita ha hecho que la espera merezca la pena." Murmuró.

De todos los dragones, últimamente se había sentido más cercana a Zeno; ya fuera por la revelación de su yo pasado o por su creciente realización de lo mucho que quería estar con él; desde sus abrazos hasta sus brillantes sonrisas, hasta la forma en la que parecía conocerla y ayudarla… Ella se sentía completamente absorbida en todos los sentidos por él. "Creo que es lo mismo." Habló ella suavemente. "No quería presumir." Mientras hablaba le quitó su túnica exterior, mirándole desde debajo de sus pestañas. "La sangre de dragón…" Ella parecía triste. "Hace que todos vosotros queráis hacer cosas que no desearías normalmente hacer por mí."

Zeno se rió un poco sin aliento mientras la empujaba hacia abajo sobre la túnica que ella le había quitado, arrodillándose sobre ella, con el medallón colgando al lado de su cabeza. "La sangre de dragón no hace eso, señorita." La dijo con una sonrisa. "A no ser que quieras que todos nosotros seamos cercanos a ti de esta manera." Él la acarició la mejilla. "Zeno no quiere compartir a la señorita, ¿recuerdas? ¿La señorita siente que quiere estar tan cerca de los demás?"

Yona negó con la cabeza rápidamente, con los ojos brillantes mientras alzaba la mano para tocarle el rostro, acariciando su mejilla suavemente. "No, Zeno. Solo contigo." Le prometió. La creciente luz del sol le rodeaba como un halo, haciendo que la sonrisa de ella se ampliara aún más. Hacía tan buen juego con él y una parte de ella dolía al saber que este hombre había estado solo durante tanto tiempo y ella había sido parcialmente culpable de su dolor, incluso si no se había tratado de la persona que ella era ahora.

"Entonces no parezcas tan triste, señorita." Susurró él, besándola debajo del ojo, cada nuevo toque era tan gentil como el anterior. El adivinó un poco del motivo por el que tenía esa expresión en los ojos; ese sueño-recuerdo tenía que haber sido especialmente vivido para que tanto saliera a la superficie y afectara a su estado de ánimo. "Esto… Si alguien trata de interrumpirnos, Zeno tendrá una severa charla con ellos." Él sonrió burlonamente ante la risa de ella. "Zeno tiene permitido hacerlo, ¿no? Si interrumpen a Zeno intentando seducir a la señorita."

Yona simplemente se volvió a reír y enredó las manos en su cabello, besándole con firmeza, volviéndose más confiada con cada beso. "Realmente espero que no nos interrumpan." Sus mejillas se sonrojaron al pensarlo, pero cuando Zeno se arrodilló entre sus piernas para acercarse a ella, perdió el hilo de sus pensamientos durante un momento. "Zeno no hará todo lo que quiere hacer con la señorita, porque sabe que la señorita no está preparada, con sueños o sin ellos."

"Pero ¿no vas a dudar sobre lo que estás haciendo ahora?" Le preguntó, temblando cuando él se inclinó más sobre su cuerpo, con su boca moviéndose sobre sus pechos y ella se llevó una mano a la boca automáticamente para amortiguar el sonido que ella hizo en respuesta.

"No, señorita." Él alzó la mirada, sus ojos estaban oscurecidos y serios mientras la miraba, apoyó sus manos sobre las caderas de ella, abriéndose paso y deslizándose por debajo de los pliegues de su ropa, su toque era ligero. "Ahora que Zeno ha comenzado, todo lo que haga será sin dudarlo."

Él podía percibirla, sus emociones y deseos, y sabría si se sentía insegura o no, si deseaba detenerse. Ahora, él sabía que los deseos de ella coincidían con los suyos propios. Él la besó la piel suavemente, reverentemente, las puntas de sus dedos trazaban suaves movimientos sobre su piel, rozando el borde de su cadera, bajando por sus piernas y luego volviendo a subir.

La calidez de su medallón se deslizaba sobre su cuerpo con cada movimiento, llenándola con su propia calidez. Alargó la mano y tiró de la túnica interior de él, observándole mientras él hacia una pausa en sus movimientos. "Yo también quiero ver más de ti." Susurró. Ha pasado tanto tiempo, demasiado tiempo y no he sido capaz de… "¿Por favor?"

Zeno se sacó la túnica interior y la depositó cuidadosamente a su lado. Ahora solo estaba vestido con sus pantalones y la dirigió una sonrisa que mostraba sus colmillos afilados. "Pero si Zeno se desviste más, será más complicado ponerse presentable para los demás si se despiertan de repente."

"Creo que se lo van imaginar de todos modos, Zeno." Yona se rió un poco y sus manos recorrieron el pecho de él, sus mejillas se enrojecieron y su respiración se trabó un poco en su garganta mientras sentía el sentía el latido del corazón de él, la calidez de su piel. Él estaba completamente intacto y sin cicatrices, real y vivo entre sus brazos. "Pero yo… me gustaría…"

Zeno se inclinó contra ella cuidadosamente, hasta que ellos estuvieron piel contra piel, dejando una pierna entre las de ella con los brazos apoyados a cada lado de su cabeza para poder mirarla directamente a los ojos. La profundidad de las emociones que contenían la quitó el aliento. Él ladeó la cabeza ligeramente, sus labios rozaron la oreja de ella. "Te amo." Susurró, con una voz suave y seria que hizo que el corazón de ella se comprimiera dolorosamente por lo crudas que fueron sus palabras, por cómo no se refirió a sí mismo como si se tratara de otra persona separada.

Ella sintió que las lágrimas picaban en las comisuras de sus ojos y envolvió sus brazos alrededor de él, abrazándole contra ella, acomodándose un poco para sentirse más cómoda y sentir el latido del corazón de él acelerarse y le escuchó emitir un ligero jadeo.

"Señorita…" Él movió las caderas en respuesta y los ojos de Yona se abrieron ampliamente al sentirle contra ella, dándola más de una pista sobre lo que él quería y para lo que la había dicho que ella 'no estaba preparada'. Ella no pudo evitar estar de acuerdo en ello, pero era tan difícil resistirse cuando su cuerpo se calentó en respuesta y se movió también contra él. Ella no estaba exactamente segura de lo que quería; lo que había ocurrido en el pasado obviamente no podía repetirse de la misma manera ahora.

Él se separó de ella un poco, apoyándose en una mano mientras la otra se extendía entre sus cuerpos, deslizándose nuevamente sobre la piel de ella, acariciándola un pecho y luego moviéndose hacia el otro, todavía balanceándose suavemente contra ella y amortiguando cada sonido con más besos.

Ella se movió contra él, disfrutando de cada sonido que él también emitía, de su calidez, de la felicidad y el amor que se derramaba a oleadas de forma tan reconfortante. Ella quería más de él, más de lo que ella estaba preparada para tomar en este momento y más de lo que él podía darla estando todos los demás tan cerca de ellos. "Zeno…" Susurró ella contra la boca de él.

"Yona…" Era la primera vez qué él había dicho su nombre y su tono… la ligera desesperación de él, enviaron una onda de calor a través de su cuerpo y ella se mordió fuertemente el labio inferior mientras todo parecía estallar en pedazos a su alrededor.

Ella le sintió estremecerse sobre ella y su agarre se tensó antes de que soltara una pequeña risa, besándola más lentamente esta vez. "Deberíamos limpiarnos antes de que el muchacho nos descubra y haga un escándalo." Murmuró. Sus manos eran gentiles mientras la ayudaba a sentarse, sosteniéndola mientras eliminaba suavemente cualquier evidencia de lo que habían hecho que quedara en ella, haciendo una ligera mueca al ver sus propios pantalones antes de saltar al río y reírse ante la mirada de sorpresa de ella.

"Es la forma más fácil de limpiarlo." Él se rió y la hizo un gesto indicándola que se terminara de vestir; inclinando la cabeza hacia la tienda de campaña, donde era evidente que la gente estaba comenzando a moverse y la tela que servía de puerta se abría levemente. Yona se vistió apresuradamente en un tiempo record, con su cara roja como una remolacha mientras que Jae-ha fue el primero en salir.

Él vio a Zeno saliendo del río y poniéndose su ropa, a Yona, su sonrojo y su ropa desarreglada y alzó una ceja. "Oh." Habló suavemente. "No creí que Zeno nunca fuera a hacer nada respecto a sus sentimientos."

Yona se sonrojó aun más profundamente, pero Zeno simplemente sonrió. "Ryokuryuu ve más que Seiryuu algunas veces." Exclamó. "Pero no molestes a la señorita demasiado con ello, no es agradable."

Jae-ha miró fijamente a Yona y sonrió suavemente, apoyando una mano sobre la cabeza de ella. "Todos percibimos algo sobre ello." La dijo suavemente. "Al menos los dragones y esperábamos que vosotros dos encontrarais vuestro camino eventualmente."

Yona asintió y trató de reducir su rubor. No había nada de lo que avergonzarse después de todo…

Jae-ha continuó hablando, con los ojos brillando con malicia. "Pero quizás querrías ponerte más presentable y no hablar demasiado sobre ello o lo que realmente habéis hecho o de otra forma Zeno podría averiguar qué tan protector es Hak con nuestra querida Yona."

Yona volvió a enterrar su rostro entre sus manos y se rió a pasar de su vergüenza. Seguro que habría bromas, gruñidos y amenazas, pero por ahora… Ella le lanzó una mirada a Zeno, que parecía y se sentía realmente feliz por primera vez en mucho tiempo.

Ella se acercó a él y le abrazó suavemente, con una suave sonrisa en el rostro. "También te amo." Le susurró y fue recompensada con uno de los efusivos abrazos de Zeno, hasta el punto que no estaba segura de si la dejaría ir o no.

Ella estaba bien con eso.