Advertencias: Uso de nombres humanos (No oficiales, se irán diciendo a medida que vayan apareciendo los personajes); AU (Gakuen); Daneses y prusianos.
Disclaimer: Hetalia ni sus personajes me pertenecen, sino al asombroso Himaruya Hidekaz. Yo sólo hago esto por diversión.
Nombres humanos en el capítulo:
Mathias Kohler: Dinamarca.
Lukas Bondevik: Noruega.
Emil Bondevik: Islandia.
Los demás deberían de conocerlos, y sino, no pierden nada con preguntar.
"Nueva escuela, World School"
Capítulo 1 - "Conociendo amigos"
Una vez Arthur terminó de mostrarte la escuela, regresaron a la entrada principal del edificio, y se quedaron parados frente a la fuente con sirenas. Quedaste un rato mirando aquella bonita fuente.
Tenía dos sirenas, que parecían estar sentadas sobre una roca. Una tenía la cola enroscada en dicha roca, y miraba en dirección al establecimiento; tenía su mano derecha estirada hacia el cielo, de donde expulsaba un chorro de agua, y la mano izquierda recargada sobre la roca. La segunda sirena miraba hacia el lado opuesto; tenía ambas manos alzadas y juntas, de donde expulsaba el segundo chorro de agua, que era más alto que el de su compañera.
Sus cabellos eran largos y ondulados, y su silueta muy bonita. Y por cierto, eso te hizo recordar a aquél chico que te encontraste cerca de la fuente, el cual había gritado sin razón aparente. Y su acompañante de peculiares ojos violáceos, y aquella vergonzosa escena. Lo que produjo que tus mejillas se encendieran de pronto de pura vergüenza.
– Bien… – La voz de Arthur te hizo salir de tus pensamientos. – Ya terminé de mostrarte la escuela, ¿hay algo más que pueda hacer por ti? – Preguntó amablemente.
Tú tan sólo negaste, sonriéndole con levedad. Te devolvió el gesto y se ajustó el bolso que colgaba de su hombro.
– Bien, entonces me retiro… Debo hacer algunos preparativos para la ceremonia de apertura.
Asentiste sin borrar la sonrisa de tu rostro. – Bien, muchas gracias por enseñarme la escuela…
– Fue un placer, y también fue un placer conocerte.
– Lo mismo digo, muchas gracias.
– Nos vemos.
Y dicho aquello, Arthur se retiró, caminando hasta dentro de la academia. Sacaste tu teléfono celular de tu bolsillo y miraste la hora; 9:30 AM. Aún quedaba media hora para la ceremonia de apertura, y no hallabas qué hacer. Quizás buscar gente de tu edad podría ser una buena idea, pero había un minúsculo problema: No sabías quiénes eran de tu edad, ni quiénes iban en tu mismo grado.
Suspiraste un poco decepcionada y te sentaste en la orilla de la fuente, dejando tu bolso en el suelo junto a ti. Recargaste tu codo en tu rodilla, y tu mejilla en el dorso de tu mano, con la vista perdida, deslizándose entre la gente que entraba y salía de la academia. Había grupos, en los cuales charlaba gente bastante animada. Había muchas personas que lucían interesantes, amables y simpáticas, con las que seguro sería fácil socializar. Pero también había personas de apariencia terrorífica.
Y un claro ejemplo, era un chico bastante alto que pasó cerca de ti. Por lo que pudiste ver, además de ser muy, muy alto, tenía cabellos rubios y cortos, de tez blanca y usaba gafas. Sus ojos eran azules, y la expresión en su rostro parecía imperturbable. Al parecer, se dio cuenta que le estabas mirando fijamente, y volteó su rostro para mirarte, con una tétrica expresión en su rostro. Sentiste un escalofrío y le sonreíste nerviosa. Esperabas que te devolviera el gesto, pero no lo hizo. Más bien, su expresión se tornó más terrorífica aún.
Junto a él, venía otro muchacho de menor estatura, con el cabello igualmente rubio y tez blanca, pero él, a diferencia de su acompañante, además de tener una expresión mucho más amigable, sus ojos eran de una tonalidad púrpura. Bastante lindos. Y al contrario que el más alto, pareció no darse cuenta de tu existencia siquiera.
Seguiste mirando a la "pareja" hasta que ambos estuvieron bastante lejos, entonces expulsaste todo el aire que no te habías dado ni cuenta que contenías. "Qué miedo…" pensaste y continuaste mirando a tu alrededor, buscando a algún alma amable y caritativa que se diese cuenta de tu existencia, y no para mirarte de manera gélida como el chico de hace un rato.
Los jóvenes iban y venían, y los minutos pasaban. Quizás lo mejor era ir a la ceremonia de apertura, no importaba demasiado la hora que fuese. Y a lo mejor, por llegar antes, podrían premiarte… Aunque esa era una idea bastante extraña. Dudabas que pudieran premiarte sólo por cumplir tu deber, o quizás sí. Pero entonces recordaste un minúsculo detalle. No tenías idea dónde se llevaría a cabo la ceremonia.
Suspiraste resignada y te sentaste en el borde de la fuente. Y así, más y más minutos pasaron. ¿Cómo ibas a llegar? Eras muy tímida como para preguntarle a alguien. Pero no te quedaba opción. Así que te propusiste preguntarle a la siguiente persona que vieses. Pero al alzar tu mirada, no había absolutamente nadie pasar por ahí. Volviste a tomar tu teléfono y la pantalla estaba negra. No encendía… "¡Maldición!" pensaste, ¿qué podría haberle pasado? Luego de un rato lo intentaste encender y sólo apareció un aviso en la pantalla.
Batería baja.
Bajaste la mirada frustrada… ¿Ahora qué harías? Incluso pensaste que la ceremonia ya había dado inicio. Quizás quedarse sentada haciendo nada no era la solución. Te levantaste, colgaste tu bolso en tu hombro y entraste a la escuela, no había ningún reloj por donde mirabas, cosa que no te aliviaba mucho. Caminaste por el mismo pasillo que te habías metido la vez anterior, esta vez ni fijándote en las banderas, cuando de pronto sentiste unos pasos. Volteaste rápidamente, con la esperanza de que fuera algún alumno o profesor que pudiese ayudarte, y lo primero que viste te asustó un poco.
Aquellos gélidos ojos azules, cubiertos por unas gafas, parecían no mirar al frente, sino a su lado. Un poco más bajo que él, estaba el mismo chico de hace un rato, con una sonrisa amable en su rostro, conversando a su acompañante, quien parecía oírlo con mucho interés.
Pero aquellos dos no eran los únicos allí. Junto al hombre grande que te daba miedo, estaban los otros dos chicos que habías visto antes, ése alto de cabellos alborotados –que no sabías si su pelo era así natural, o con mucho gel– y ese muchacho sin ninguna expresión en su rostro, que también te había causado algo de miedo. Pero también había otro, que no habías visto antes. Un chico que, contrario a sus compañeros, venía completamente callado, mirando al suelo, con una expresión seria. Sus cabellos eran de una tonalidad más clara que el cabello de los otros cuatro, y además era el más bajo.
Ignorando el hecho que dos de los cinco chicos que venían hacia ti te asustaban un poquito, te habías alegrado. Al menos podrías pedirles algo de ayuda… Menos al de pelo con gel y al que parecía fantasma con su expresión de nada. Ya habías pasado una gran vergüenza por su culpa.
Te acercaste a ellos, y el primero en darse cuenta de ti, fue el más bajo de los cinco, y de cabello más claro.
– Disculpen. – Hablaste y los otros cuatro te miraron. – Esto… ¿Saben qué hora es? Mi celular se descargó completamente y… También, ¿podrían decirme dónde será la ceremonia de apertura?
Mientras hablabas, el más bajo sacó su teléfono de su bolsillo y miró la hora.
– Son las diez y…
– ¡Claro, podríamos llevarte! – Interrumpió el de cabello alborotado, bastante animado y con una gran –y encantadora– sonrisa en su rostro.
– ¿Podrías no interrumpirme cuando hablo? – Preguntó molesto el chico más bajo.
– Tú sólo síguenos – Dijo el más "normal" de los cinco, aquél que habías visto con el chico aterrador de gafas, mientras el más bajo y el de pelo de gel comenzaban una extraña discusión, si es que le podías llamar así.
Comenzaron a caminar los seis juntos, no prestaste mucha atención a dónde ibas, pues ibas bastante animada charlando con los cinco chicos que te acompañaban… O bueno, con tres y medio, de los cinco. Pues uno no hablaba, y el otro sólo comentaba para llamar "idiota" al de pelo de gel.
Al final, hasta descubriste sus nombres. Aquél chico de cabellos alborotados que se emocionó con las sirenas, se llamaba Mathias Kohler. El que le acompañaba en esa ocasión, se llamaba Lukas Bondevik, y era hermano mayor del que había intentado darte la hora pero fue interrumpido por Mathias, su nombre era Emil Bondevik. El chico aterrador de gafas que además parecía mudo, se llamaba Berwald Oxenstierna, y por último estaba Tino Väinämöinen, el más normalito y amable. También te contaron que los cinco siempre andaban juntos nada más y nada menos porque los cinco eran de países nórdicos. Diferentes, pero nórdicos al fin y al cabo.
Mathias era de Dinamarca, y estaba muy orgulloso de su nacionalidad (quizás demasiado); Lukas y Emil eran de Noruega, aunque Emil había nacido en Islandia, estaba nacionalizado como noruego; Berwald era de Suecia y Tino de Finlandia. Incluso te parecía increíble la variedad que existía en esa escuela. Y aunque no eran los únicos nórdicos de la escuela, sí eran los más unidos. Y a veces te preguntabas cómo rayos habían acabado juntos, si eran tan diferentes.
Llegaron al lugar de la ceremonia, y había muchos alumnos reunidos. Incluso había rostros con rasgos asiáticos. El director de la escuela había dado tiempo para charlar y conocerse, o contar algunas anécdotas de las vacaciones a los que ya se conocían.
Tino te presentó a otro chico más, el cual provenía de Estonia. Su nombre era Eduard Von Bock, y al igual que Berwald, usaba gafas, tenía ojos azules y era rubio. Tino comentó que era un genio en la computadora, así que si tenías problemas con tu ordenador, él te podría ayudar.
Mathias también te presentó a alguien más… Tres personas, aunque a uno ya lo conocías. El primero se llamaba Gilbert Beilschmidt, quien se presumía prusiano, pero en realidad era alemán. Aunque sí tenía ascendencia prusiana por parte materna. El otro se llamaba Francis Bonnefoy, un francés muy amistoso, el cuál te había regalado una rosa. Y por último, Antonio, con quien ya te habías topado antes, aquél simpático español. Aunque el que más te llamó la atención de los tres, fue Gilbert, quien era albino y tenía unos preciosos ojos rojos. Ya habías oído hablar del albinismo, pero nunca lo habías apreciado en persona hasta ahora.
Emil también tenía a alguien a quien presentarte. El primer asiático con el que tuviste la suerte de hablar. Su nombre era Wang Xian… En realidad, su nombre era Xian, y su apellido Wang, pero te explicó que en Asia era normal poner primero el apellido. Simpático, o algo así. Lo primero que hizo fue gastarte una broma, que aunque algo pesada, no te molestó. Era de nacionalidad china, y vivió por un buen tiempo en Inglaterra y Hong Kong. Y no sólo a él. También a una muchacha bastante tierna de nombre Lily Zwingli, aunque no conseguiste hablar mucho con ella, pues su hermano mayor estaba vuelto loco buscándola. Aunque Emil te comentó que era de Suiza, ella y su hermano, que se llamaba Vash Zwingli.
Extrañamente, Lukas, ése que parecía fantasma o algo así, también te presentó a alguien. Alguien que quizás no hubieras querido conocer… La segunda chica con la que charlaste desde tu llegada, se llama Natasha Arlovskaya. Era una chica de nacionalidad rusa por parte materna y bielorrusa por parte paterna, tenía otros dos hermanos, pero cada uno de diferente padre. Natasha daba bastante miedo, pues lo primero que hizo al verte fue mirarte feo. Aunque al parecer no era nada personal, ella miraba así a todo el mundo, menos a Lukas y un chico muy alto que traía una bufanda, al cual no pudiste apreciar bien.
Aún quedaba tiempo para iniciar la ceremonia, e hiciste un pequeño recuento de las personas que conociste ese día. En total, debieron haber sido más de diez. ¡Qué suerte, y muy bien para ser el primer día! Esto ayudaba a que tus esperanzas de tener muchas amistades creciera. Y aún te quedaba gente por conocer, que los cinco chicos nórdicos te prometieron presentarte.
N/A:
Vale, este capítulo lo hice ligeramente apurada, para que la inspiración no volviera a huir de mí. ¡Lamento muchísimo la tardanza! Y agradezco los reviews con sus respuestas y opiniones, les prometo que siempre los tomo en cuenta. Ya estoy haciendo un pequeño perfil de la protagonista con la información que me han mandado.
También necesito aclarar algunas cosas del capítulo anterior, un pequeño error mío. El fic este se iba a llamar "With you", pero pensé que era muy cursi y no concordaba mucho. Sin embargo, olvidé cambiar ese detalle al publicar el primer capítulo. Mis disculpas. Y por último, la protagonista NO llevará nombre, tienen razón en sus reviews, eso haría que deje de representar a cada una de ustedes. También pido que no piensen que quiero hacer a la prota "Mary Sue", todo lo contrario.
Y ahora, las preguntas:
1.- ¿Qué chica de hetalia te cae mejor? (Puedes elegir hasta 3, pues 3 serán seleccionadas)
2.- ¿Qué otras parejas nórdicas te gustaría ver en el fic? Ya saben que no pueden agregar alguna pareja con relación a Dinamarca, obviamente. Si hay muchas contradicciones, no se agregará ninguna de las que mencionen, pues quiero que el fic sea para agrado de todas.
