Shingeki no Kyojin no me pertenece, sí no a su autor, Hajime Isayama. Yo sólo creo historias con sus hermosos personajes explotando mi imaginación al máximo.

Ok, como verán ya había empezado el segundo capítulo cuando terminé de escribir el primero, por eso fue que lo subí tan rápido, ahhah.

Bueno, espero que disfruten con gusto este capítulo igual que disfrutaron el primero(creo). Uhmm, todavía no hay yaoi así de besos o abrazos, sólo un poco de contacto visual y un poquito físico(?). El tal ''Arthur James'' es producto de mi imaginación, ya que no encontré a un personaje que sea bueno para el capitán de la Policía Militar. x'ddd


Capítulo 2:

''Yo te protegeré''

Armin y yo subimos nuevamente a la cubierta, donde vimos a varios de la tripulación haciendo sus deberes de limpieza. Parecía que el Capitán tenía un serio problema con eso, ya que estaba muy limpio el barco para ser de unos piratas. Miré hacía arriba para observar detenidamente la bandera que había llamado mi atención anteriormente, sentía que ese símbolo ya lo había visto en algún libro o en alguna parte, o se parecía a alguno otro. Luego Armin me dio unas palmadas en mi hombro para llamar mi atención, tomándome del brazo y jalándome hasta el chico que nos diría nuestros deberes para ese día.

-Hola, mi nombre es Armin y el es Eren. Somos nuevos en la tripulación y queríamos saber cuál sería nuestro deber el día de hoy.- Armin preguntó amablemente con una sonrisa en su rostro. Yo miré de reojo al chico, llamado Bertholdt, como nos había dicho Hanji, era muy alto, podría decirse que medía casi llegando a los dos metros, pero por alguna razón no se veía intimidante. Parecía un chico gentil y amable que se llevaba con todos en la tripulación. También parecía no hablar mucho, se veía agradable.

-H-Hola.. El capitán me indicó que ustedes limpiarían el piso de la cubierta. Es lo más complicado, así que les deseo suerte, ehh, l-lo siento. Yo no lo ordené, ¡jamás los haría limpiar eso! Es demasiado para unos novatos, heh.- al hablar el pelinegro parecía algo nervioso, tal vez así era siempre, pero si que era muy tímido, eso me sorprendió un poco.

-No te disculpes, no es tu culpa. El capitán debe ser un hombre muy estricto así que te entendemos, ya no te preocupes.- dije mientras le daba palmaditas en el hombro para que ya no estuviera tan nervioso por ser la primera vez hablando con nosotros, ya que al parecer con los demás ya hablaba un poco más fluido sin quebrar sus palabras.

Nos entregó unas cubetas con un líquido especial para limpiar la cubierta unos cepillos. Lo raro es que no se veían nada usados, tal vez el capitán conseguía nuevos cada vez que se desgastaban. Sí que era un maniático para la limpieza. Armin y yo tomamos los productos de limpieza y empezamos nuestro trabajo. Antes de empezar nos remangamos las mangas de nuestras camisas para no ensuciarlas, y así tallamos con fuerza la cubierta para que quedara limpia y brillante.

Dos horas después terminamos nuestro trabajo, algo cansados. Nos pusimos de pie para ir a entregarle las cosas a Bertholdt y ver que era lo demás que teníamos qué hacer. Pero en eso el capitán volvió a salir a revisar el trabajo de todos, pero por alguna razón me volteó a ver sólo a mí. Me miraba como siempre, con esa mirada fría, pero cálida. Nunca supe porqué siempre me miraba así, pero esa mirada sólo me la dedicaba a mí, como sí de alguna forma fuera especial. Después de unos segundos de mirarme fijamente, desvió su mirada y empezó a revisar todo el trabajo. Yo me quedé mirándolo, su piel blanca hacía que su traje color vino resaltara muy bien. También esas botas que sonaban cada vez que caminaba, era en verdad un capitán, aunque era de estatura baja y a pesar de unas cuantas cicatrices que tenía, era muy apuesto. Por lo que llamaba mi atención cada vez que salía de su habitación, donde se la pasaba el mayor de tiempo.

Después de revisar todo el barco se dirigió a mí, mirándome fijamente. –No me has dicho tu nombre, náufrago.- dijo mientras se acomodaba el sombrero delicadamente.

-M-Mi nombre es Eren, Eren Jaeger.- lo miré pero unos segundos después no resistí seguir viéndolo, sentía que su mirada me comía poco a poco, así que bajé la mirada evitando el contacto visual. Me tomó del brazo y me arrastró a su cabina, la cual usaba como habitación también. Cerró la puerta y se dirigió a su escritorio sentándose.

-Siéntate.- me ordenó por lo cual yo me senté rápidamente y bien derecho. Se sentía la tensión en la habitación, yo no mencionaba ni una palabra ni el tampoco. Sólo me observaba detenidamente, lo cual me incomodaba un poco.

-Así que tú eres uno de los Jaeger. Ya veo.- miró hacía mi cuello, seguido por mi pecho, de donde colgaba una llave que me había dado mi papá cuando era pequeño. E inmediatamente recordé lo que me había dicho cuando me entregó la llave.

''Eren, esta es la llave que abrirá tu futuro, cuando seas mayor de edad quisiera que te aventuraras y encontraras el significado de esta llave. Algún día encontrarás la respuesta, yo lo sé. Por ahora quiero que la cuides con tu vida, ¿de acuerdo?''

Si, recordé muy bien esas palabras y escondí la llave debajo de mi camisa. -¿Sabes el significado de esa llave?- me preguntó con frialdad, yo asentí con la cabeza, pero parecía que eso no era suficiente para él, tal vez y quería una explicación.

-Mi padre me la dio cuando yo tenía diez años, me dijo que la cuidara con mi vida. Y que jamás se la diera a alguien.- agaché la cabeza apretando la llave la cual estaba escondida debajo de mi camisa. El capitán se inclinó hacía delante apoyando su codo en el escritorio y su mentón en su mano, mirándome, sin quitarme la vista de encima.

-Esa llave significa mucho, idiota. Todos los piratas que rodean los mares han estado buscando esa llave, ¿lo sabes? Creo que no. Bueno, te diré qué es esta llave y porqué todo el mundo la desea. Esa llave, que traes colgada en este momento abre todo tipo de tesoro, ¿entiendes lo que eso significa? Con esa llave te podrías hacer millonario, tener todo lo que desees.- el azabache agregó inclinándose para atrás, cruzando las piernas y reposando uno de sus brazos en el respaldo de su silla.

–Te quitaría la llave en este momento y te mataría, pero creo que no me conviene, ya que la Policía Militar está detrás de nosotros y detrás de la llave. Sí descubren que tú eres un Jaeger, te matarán sin dudarlo y te quitarán la llave, para que no esté en manos de ningún pirata. Así que te propongo un trato, sí tú te unes a mi tripulación, como debe ser y sí me prestas tu llave para un tesoro que siempre quise, te protegeré aunque me cueste la vida y ya no tendrás que limpiar la cubierta, ¿te parece?- me miró con seriedad en su rostro, se notaba que hablaba enserio.

Me quedé algo sorprendido y desvié la mirada. No sabía sí tomar su oferta o no, ¿qué tal sí todo eso era una mentira creada por él y cuando no me diera cuenta me daría la espalda y me dejaría morir, llevándose con él la llave. Aunque la verdad es que en sus palabras había mucha seriedad. –Acepto la oferta.- dije con seriedad al igual que él. No sabía que es lo que iba a pasar después, pero sí en verdad hablaba enserio, quisiera que sí cumpliera lo que había dicho.

Sonrió de lado y se acercó a mí, para luego jalarme el cabello haciéndome inclinar la cabeza para atrás. –Así me gusta, marinero.- el hombre me susurró en el oído seductoramente, eso me dio algo de escalofríos. –Por cierto, yo soy Rivaille, el capitán de este barco, el cual se llama ''Las Alas de la Libertad''.- me soltó del cabello y se enderezó dirigiéndose hacía la puerta.

–Bienvenido a mi tripulación, novato.- agarró un sombrero y un paliacate el cual tenía colgados a lado de la puerta, se volvió a dirigir a mí. Me colocó el sombrero en la cabeza y el paliacate en la cintura, era uno de esos largos, que podían usarse como cinturón. Yo me le quedé viendo confundido. –Son para ti. Desde ahora eres un pirata, al igual que todos los que nos encontramos en éste barco.- tomó una botella de ron la cual se posaba en su escritorio y le dio un trago.

-Siempre quise ser un pirata y ahora eso se volvió realidad, aunque siempre pensé que era un sueño bastante tonto que jamás sucedería…- dije agarrando mi nuevo sombrero y observándolo detenidamente. –Gracias.- le agradecí con un pequeño rubor en mis mejillas, me miró y señaló a la puerta de la cabina.

-Bien, novato. Vuelve a tu trabajo, ¿o no querrás un castigo?- dijo amenazantemente. Por lo que me paré inmediatamente y me salí de la cabina despidiéndome de él rápidamente.

Cuando salí todos se me quedaron mirando, con una mirada demasiado penetrante, su mirada me incomodaba un poco. Ya que parecía que estuvieran viendo un tesoro, o algo muy preciado, la verdad esa mirada era algo parecida con la que me observaron cuando llegue. Tal vez habían oído la conversación, y sabían que yo poseía la llave la cual todos querían. Y sí, estaba en lo cierto, de eso se trataba, todos buscaban la llave con la mirada.

Había una chica, rubia. Llamó mucha mi atención ya que me observó con una fría mirada, no tanto como la del capitán, pero me miró, tenía algo en su mirada que me hacía sentir incómodo, parecía como sí ella estuviera detrás de mí.

Bajé las escaleras, las cuales eran para ir a la cabina del capitán. No presté más atención a las miradas, porque sí lo hacía, tal vez jamás me dejarían en paz, sólo seguí mi camino hasta Armin que me miraba con una enorme sonrisa en su rostro y muy sorprendido.

-¡Eren!- Armin me dijo con emoción, entonces lo miré algo confundido, no sabía de dónde provenían tantos ánimos y felicidad.

-Armin, ¿qué pasa?- le pregunté aún sin saber que sucedía.

-¡Somos piratas! Como siempre soñamos, ¿no es genial?- me abrazó, me reí y le acaricié la cabeza. –Si, si lo es.- le respondí con una sonrisa en el rostro, me soltó y empecé a hacer la nueva tarea que me había ordenado el capitán Rivaille. Aunque no me lo dijo directamente, pero Bertholdt me lo indicó. Mi nueva tarea era supervisar el trabajo de los demás y ver que todo estuviera en orden, ya que mágicamente había subido de puesto, gracias al tema de la llave y que ahora el deber del capitán era protegerme.

Mientras supervisaba el barco como me lo habían indicado choqué con una pelinegra de mi misma estatura, con un hermoso cabello y una piel muy blanca. Tenía rasgos orientales, me preguntaba cómo había llegado a ser pirata igual que todos los que se encontraban allí. -¡Lo siento! No fue mi intención..- le di la mano para ayudarle a parar, ya que el choque había ocasionado que esta cayera al piso. Me miró con sus hermosos ojos atinándole a negro y se puso de pie con mi ayuda, se sacudió el polvo y me miró.

–Mi nombre es Mikasa, veo que tú eres el novato que naufragó y acaba de unirse a la tripulación.- la pelinegra agregó, tapándose la boca con una bufanda que tenía, era raro ver a un pirata con una bufanda pero ella traía una, y nunca se la quitaba.

-¿Por qué traes una bufanda? ¿Acaso los piratas traen una?- le pregunté curioso. Pues quería hacer conversación con ella.

-No.. Pero es que un niño que conocí hace mucho me la regaló y tengo esperanzas de encontrármelo nuevamente.- desvió la mirada y me dio la espalda despidiéndose con la mano derecha. –Me voy, tengo trabajo que hacer.- se retiró sin decir una palabra más, era algo extraña, pero parecía agradable.

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Todo estaba muy tranquilo en el barco, todos trabajaban en lo que debían, el aroma del barco era agradable, mantenerlo limpio había sido una buena idea. Pero la tranquilidad no duró mucho tiempo, ya que unos minutos después unos chicos los cuales estaban en la parte alta del barco observando sí un barco enemigo se aproximaba o sí tierra se aproximaba, que uno era de estatura baja, calvo y unos ojos ámbar y una chica de cabello castaño con una coleta de caballo, algo alta y con orbes color miel, gritaron. -¡Barco enemigo!-

Yo me quedé algo atónito, ¿qué se debía hacer en una situación así? No tenía idea. Sólo vi que otro chico tocó la campana de emergencia, lo que ocasionó que Hanji y el Capitán Rivaille salieran de sus cabinas alarmados. -¡Preparen cañones!- el capitán les ordenó a unas dos chicas, una rubia, bajita, de ojos azul celeste, la otra era alta, castaña y pecosa.

Se dirigieron hacía el cuarto de cañones, seguido por otros dos chicos los cuales estaban dispuestos a ayudar. Uno de ellos era Bertholdt, y el otro era uno alto, se veía algo fuerte y era rubio. Prepararon los cañones, mientras que el barco enemigo se acercaba poco a poco.

Observé que en la bandera del barco enemigo habían un unicornio en un como escudo, se parecía algo al nuestro, solo que con otro símbolo. Lo que no entendía es ¿por qué eran enemigos? De repente antes de lanzar un cañón, un hombre salió de la cabina del barco ajeno, mirándonos, parecía que buscaba a alguien. –No vine a pelear ni nada por el estilo. Sólo busco a un chico, el cual me informaron que había naufragado y estaba en ese barco. Así es, hay un espía en su tripulación y ustedes ni en cuenta. Bien, Annie, puedes venir.- en eso la chica rubia, de hacer rato, que me miraba fríamente saltó de nuestro barco a el enemigo, no había mucha distancia entre los barcos, eso le facilitó a esta saltar.

Parecían ser militares de la marina o algo parecido, ya había visto ese escudo antes. Eran marineros que servían al rey, se encargaban de mantener el océano limpio de piratas y rufianes. Estaba un poco asustado ya que habían dicho que me querían a mí, pero eso había sido muy rápido, ¿cómo es qué tan rápido supieron de mí? Y de donde estaba, no lo entendía, estaba muy confuso en ese momento. Me apreté el pecho de nuevo para ocultar mi llave, pero al parecer eso me delató, ya que segundos después el capitán del otro barco me dirigió la mirada a mí y luego me señaló.

-Tú. Tú debes ser ese tal Eren Jaeger, ¿verdad? ¡Hahahah! Gusto en conocerte, yo soy el capitán de este barco. Mi nombre es Arthur James. Mira, no quiero ser duro con tus amigos, así que te pediré que te entregues en este momento y nadie sufrirá ningún daño, ¿entiendes? Esa llave que traes colgada es muy valiosa y al parecer el rey la quiere en sus manos, espero que no te moleste eso, aunque al rey no le importa en lo absoluto.- el hombre agregó con una voz amenazante, yo sólo me quedé ahí paralizado y el me miraba.

-Veo que no quieres seguir mis órdenes. Bien, creo que tendré que ir personalmente por ti.- el hombre saltó al igual que la rubia había saltado anteriormente justo enfrente de mí. Yo seguía paralizado, sacó su espada con la cual me amenazó, pero antes de que diera un golpe el capitán Rivaille se paró enfrente de mí deteniendo al hombre con su espada y aventándome a mí al suelo.

-El único que le da órdenes a éste mocoso, soy yo.- el azabache miró al otro hombre con una cara asesina, nunca había visto esa cara en su rostro antes, me sorprendió mucho verlo de esa forma. Los capitanes de los dos barcos se miraban desafiantemente, parecía que estaba apunto de pasar una guerra entre piratas y militares de la marina. Todos a su alrededor los mirábamos atónitos.

Continuará…


Los dejo en suspenso, hahaha. :'D Espero y lo hayan disfrutado al igual que yo disfruté escribirlo, hehe.

Primero quisiera agradecer a Charlie y la Kt malvada y a Nata-alias-Nino por sus hermosos reviews los cuales me dieron ánimos de seguir la historia. uwu~ Espero y haya cumplido con sus deseos, sí no pues pues me mato.(?) :C Ok no, pero bueno, esperen el próximo capítulo, estará más intenso que éste. D: Sólo sí si tengo los suficientes ánimos para escribir, x'dd

Sí tienen algún comentario o algo parecido para ayudarme a mejorar y así el próximo capítulo no esté tan mal, se los agradecería mucho. :'D

Eso fue todo, Mikuri is out!