Titulo: Alma Rota

Capítulo 2.- Cuatro Paredes

Pareja: Hermione Granger / Draco Malfoy

Disclamer: Los personajes usados no me pertenecen, solamente, los tengo prestados para pasar un buen rato.

Notas de la Autora: Espero que les haya gustado el capítulo anterior, es corto, pero ya había avisado que eran cortos jajajaja. Espero que este capítulo no les vaya a dejar la impresión de que odio a Hermione, la verdad es que este es un capitulo fundamental para la trama, de aquí nade el Sumarry para quien me lo preguntó jajaja.

Capítulo 2. Cuatro paredes

El frío en sus pies comenzaba a molestarle, era como un hormigueo que comenzaba a subir por sus piernas lentamente despertándola, su cuerpo estaba literalmente engarrotado y tieso, no sentía realmente nada más que el frío que comenzaba a calarle por la espalda rígida, notando una dureza, una pared.

Poco a poco, fue recorriendo con su mente, todo su cuerpo, sus piernas estaban colgando, frías, con la sensación de que miles de hormigas caminaban sobre ellas, más arriba, en su vientre, pudo sentir que le dolía, una punzada de dolor, no era la gran cosa, en realidad era más una incomodidad, en su estómago, sus entrañas parecían rugir, revueltas por alguna razón, su pecho parecía vacío, con frío interno, apenas si notaba su corazón latir.

Sus brazos los notó fríos, casi inexistentes y se dio cuenta que estaban amarrados por las muñecas, colgada en contra de una pared, la misma que enfriaba su espalda, su rostro estaba casi congelado, podía sentir sus labios partidos y su garganta seca, sus parpados le ardían y sus mejillas le dolían del frío, su nariz le ardía cada que inhalaba algo de oxígeno y fue cuando notó el aroma a humedad.

Consciente de que estaba encadenada por las muñecas, colgada en lo que dedujo –por el aroma- que era una mazmorra, recordó sus vacaciones en la montaña, sus padres, la cabaña, su gato, Hedwidg, la nota de Harry, dos Mortifagos, un ataque, un grito, oscuridad.

"Mis Padres"

Se obligó a abrir los ojos con todo su orgullo y fuerza, intentó que sus parpados le respondieran a pesar de que le ardían y le pesaban, y cuando pudo hacerlo, notó el piso completamente sucio, el aroma a humedad se intensifico haciendo que tuviera nauseas pero se reprimió para levantar su cabeza, se dio cuenta que su cuello se sentía agarrotado.

Adolorida, agotada, se esforzó para abrir más los ojos, enfocar lo que tenía enfrente aun con la casi inexistente luz que provenía de una ranura de la que pensaba era una puerta, intentó hablar pero solo un gruñido salió de su garganta seca y le ardió, sintiendo que sangraría.

-¿Hija?- preguntó una voz dulce de una mujer, Hermione intentó encontrar a la persona que le hablaba, su madre.

Sin embargo, antes de acostumbrar sus ojos en la oscuridad, la puerta se abrió de golpe, dejando que la luz de las antorchas que iluminaban los pasillos, inundaran el cuarto donde estaba, su cabeza tardó un momento en analizar la situación, darse cuenta de que estaba en mucha desventaja, estaba perdida, atrapada.

Frente a ella, su madre estaba amarrada a una silla, atada de manos detrás de la espalda, sus pies apresados en las patas de la silla, sus ropas estaban sucias y algo desgarradas, su cabello enmarañado y en su rostro se veían marcas de golpes, de pronto, buscó a su padre entre la mazmorra y lo encontró.

Uno de los hombres que entraba por la puerta, traía del cabello el cuerpo inerte de su padre, su cara estaba cubierta de sangre, sus brazos estaban lacerados, su pecho estaba desnudo con muchos golpes y arañado con brutalidad, sus pies estaban descalzos y sus pantalones hechos jirones.

El corazón se le contrajo.

-Al fin despertaste asquerosa –susurró con desprecio el hombre y aventó al prisionero a los pies de la castaña, inerte, inmóvil, sus extremidades desencajadas, sus ojos la miraban vacíos, sus ojos ardieron de odio, de dolor, de furia y levantó su mirada hacia aquel que se acercaba con una sonrisa.

No lo conocía pero estaba segura que nunca lo olvidaría, era alto de cabello negro con una barba de candado, ojos intensamente negros, era un mago, podía sentirlo, los pasos lentos, la confianza de tener el control en ese momento.

-Fue divertido torturarlo hasta que dejó de gritar, fue cuando ya me aburrió – comentó como si fuese un juguete y pateó el cuerpo del hombre para que quedase bocabajo y colocó su pie sobre la cabeza para apretarla, el sonido de huesos rompiéndose, sangre saliendo, Hermione sintió su cuerpo tomar fuerza de la rabia.

Estaba iracunda, quería asesinar con sus propias manos a ese idiota y de fondo escuchó los gritos ahogados de su madre en la silla. Comenzó a revolverse en contra de la pared y se dio cuenta de que los grilletes de sus muñecas habían hecho heridas que sangraban.

-Maldito…-dijo con una voz pastosa, ronca y seca, aquel hombre sonrió con petulancia y alargó la mano para acariciarle el vientre hasta detenerse en el bajo de sus senos sin tocarlos, Hermione le devolvía la mirada ennegrecida de ira, pero aún sintió temblar su espalda bajo el contacto lujurioso de aquel hombre.

-Para ser Sangre Sucia eres hermosa, tu madre para ser Muggle también lo es…-susurró y alejó su mano y se apartó de su campo de visión, logrando que Hermione se quedara helada ante lo que veía.

Otro hombre, su cabello era rubio cenizo, su piel era morena y sus ojos azules claros toqueteaban el pecho de su madre que llorosa intentaba moverse en la silla para alejarse hasta que esta se cayó de lado y se golpeó la cabeza pero sollozante se quedó quieta.

-Déjenla…- volvió a decir con dificultad y algo de súplica en su voz seca y ardiente, sus ojos comenzaron a arder, las lágrimas de impotencia cuando vio que el hombre de barba cortaba las cuerdas que ataban a su madre y el rubio la tomaba del cabello para levantarla.

-¿Qué será más divertido, Milian?- preguntó el rubio mientras miraba a la mujer con lujuria mientras ella se convulsionaba en sollozos ahogados.

-Creo que será gratificante tener una… espectadora VIP, ¿no crees?- susurró acercándose a la mujer y con la punta de la varita rasgó la ropa de la mujer, dejando su pecho expuesto que subía y bajaba con fuerza, asustada.

Jane Granger negaba con la cabeza, suplicante entre sollozos mientras que Hermione miraba horrorizada, llena de furia y de impotencia, moviendo sus manos, intentando librarse.

-¡Suéltenla! ¡Es a mí a quien quieren! ¡Déjenla por favor! – gritaba intentando zafarse en vano y los grilletes estaban haciendo sus heridas más grandes, la sangre escurría por sus brazos.

-Esto me suena a dejavú – canturreó el rubio con inocencia acariciando el pecho desnudo de la mujer mientras el del cabello oscuro sonrió de lado.

-Ellos gritaban igual cuando intentamos hacernos de la perra pelirroja – Hermione captó aquella información para intentar analizarla pero no pudo.

Con su fuerza bruta, el rubio tiró a la mujer al suelo dejándola bocabajo y se colocó en la espalda de ella aprisionándola con su peso mientras sus manos bajaban a deshacerse de toda la ropa que cubría ese cuerpo maduro.

-No estás mal para ser una perra muggle, sirves para dar el placer y las necesidades de los magos, deberías de sentirte satisfecha, tu hija es una gran bruja, pero es una lástima que ustedes sean sus padres… -dijo con odio entremezclado con lujuria y perversión mientras apretaba sin contemplaciones las caderas de la mujer, enterrándole las uñas.

Jeane gritó de dolor, Hermione de Indignación y el hombre de cabello negro se acercó a la castaña que colgaba para tomarle del mentón y hacerla que lo viera a sus ojos negros.

-Mirarás, todo el tiempo observarás como unos Sangre Limpia respetables, ponemos en su lugar a una sucia muggle…-Hermione le escupió con todo su rencor y la poca saliva que salió de su garganta.

El hombre la miró con ira y le soltó el rostro con fuerza para darle una bofetada con toda su ira rompiéndole el labio haciendo que su boca se llenase de sangre, sus lágrimas caían por sus mejillas.

-No te preocupes, estúpida zorra impura, después de ella, sigues tú…-le dijo antes de alejarse y apuntarle con la varita, silenciándola e inmovilizándola contra la pared, de tal manera que no pudiera ni cerrar los ojos ante el espectáculo denigrante.

Aunque fue apenas una hora lo que Jeane aguantó viva los golpes, las penetraciones con violencia hasta hacerla sangrar por la vagina y el recto, después de que ellos mordieran sus senos hasta desgarrarlos y la dejaran cubierta de sangre y semen, su cuerpo frío sin vida, para Hermione, fueron horas, días, semanas, años el ver el espectáculo y juró que si salía con vida, iba a matar a esos bastardos.

Cuando esos dos se fueron ella se quedó con el alma destrozada, el cuerpo de su padre, torturado, asesinado a sangre fría, su madre, unos metros más allá, tirada en el suelo embarrada de una repugnante mezcla de sudor, sangre y semen igualmente estaba sin vida, ya no respiraba, la había violado hasta matarla.

Y sus ojos se cerraron, sintió su cuerpo ya libre del hechizo inmovilizante y dejó su cuerpo laxo, su cabeza cayó hacia delante, su cabello enmarañado, más de lo normal, mugroso y con olor a humedad, cubrieron sus mejillas que estaban empapadas de lágrimas de odio, ira, indignación, su cuerpo comenzó a convulsionarse en sollozos.

¿Por qué a ella?, ¿Qué había hecho para que esto hubiera pasado?

Porque eres amiga de Harry Potter, porque eres una Sangre Sucia, porque eres inteligente, porque eres mujer, solo por eso.

Ellos no tenían la culpa de que su hija fuera bruja, su padre no era el culpable de que ella fuera amiga de Harry Potter, su madre no tenía la culpa de que ella fuese inteligente, una sabelotodo.

Ellos no.

Pero ellos habían muerto, ellos por su maldita culpa y su corazón, se redujo a tal grado que ella creyó que dejaría de latir, sentía que en esas cuatro paredes iba a morir junto a sus padres, se iban a podrir sus cuerpos y nunca nadie se iba a enterar de lo que había pasado.

De golpe se le vino el comentario de ese idiota, como un recordatorio, como un tema para poder salir de ahí con vida.

Ellos… perra pelirroja.

Ella solo conocía una sola familia mágica pelirroja. Los Weasley. Y una sola chica que pudiera hacer perder la cabeza a su mejor amigo, Ginevra Weasley y temió lo peor.