Palabras: 1,000.
CAPÍTULO 02: FELIZ NO-CUMPLEAÑOS.
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Febrero, 2018.
10/02/2018, 20:29h.
"Este fin de semana eres toda mía, ¿entendido? Tengo una sorpresa para tí". -D
14/02/2018, 17:50h.
"Cuando salgas del trabajo te espera una sorpresa en casa, ¿quieres una pista? NUESTRA CAMA". -E
Miró el teléfono, Damon estaría a punto de salir de la cafetería, trabajo que había conseguido unos meses atrás. No necesitaban el dinero, pues la herencia era más que suficiente para pagar los gastos y para sobrevivir, pero por más que insistieran, Damon no quería ser un consentido.
¿Tenía sentido? Ninguno, pero era tontería discutir.
El año pasado no pudieron disfrutar en condiciones, pues tras el encuentro con Stefan, la pareja perdió las ganas de disfrutar, pero esta vez iba a ser diferente, no solo porque Damon quería pasar el fin de semana con ella, sino porque ella se había encargado de Stefan.
Tenía todo listo —excepto que aún no se había desnudado pero es que a Damon le quedaba media hora para llegar—, solo necesitaba darse una ducha para relajarse del día que llevaba y acostarse en la cama que había preparado expresamente para ese día, pero lo que Elena no esperaba es que Damon se adelantara a sus planes.
—¿Damon? —preguntó alarmada, ¿qué había hecho? ¿salir antes? ¿volar a la velocidad de la luz? Llegó hasta el salón, Stefan estaba allí—. ¿Qué haces aquí?
—Vivo aquí…
—No es eso lo que te estoy preguntando…
Se quedó callada al ver la mirada desolada de su amigo, casi quiso golpearse con algo por ser tan egoísta, ¿era tonta o qué? Algo había pasado y seguramente tendría nombre: Rebekah.
El chico se lanzó a sus brazos y se rompió si fuese un niño, Elena lo dejó, porque así eran los mejores amigos, estaban allí para ser el hombro del otro, para escuchar y dar amor.
Casi sin darse cuenta los dos llegaron al cuarto de Elena, que también era el de Damon, el chico le explicó todo, que al final no era nada malo, solo que Rebekah no podía venir este mes, en ningún momento. Stefan parecía estar montando un problema de un granito de arena, pero es que seguramente había algo más que no le estaba contando y ella no le iba a forzar a hablar.
—¿Me puedo quedar? —se tumbó en la cama deshecha, cual niño pequeño, Elena dibujó una mueca de disgusto pero aceptó.
—Avisa a Damon.
—Otra vez os estoy fastidiando…
—No importa. Este finde me tiene algo preparado, ¿sabes algo?
Stefan sonrió pero negó con la cabeza y Elena lo dejó estar, pues todavía tenía que ducharse, aunque ya no hubiese noche romántica para hoy.
Damon llegó a la casa en un tiempo récord, desde que había recibido el mensaje de Elena horas atrás no había podido parar de pensar que era lo que le tenía preparado para esa noche, sea como fuere, él iba a darle otra sorpresa, en forma de billetes de avión para ir a NOLA, a uno de los festivales más importantes de la zona, no era un regalo perfecto pero sabía que la chica quería ir desde que vio el reportaje en la televisión.
Todo estaba a oscuras, encendió un par de luces para comprobar que no había nada fuera de lugar, subió las escaleras despacio, preparándose mentalmente pero era imposible relajarse, ¡estaba demasiado nervioso!
—Elena… —musitó al entrar en el cuarto, el cual estaba también a oscuras, iba a encender la luz cuando le pareció ver un bulto en la cama, casi sin ser consciente de lo que hacía empezó a soltar sus cosas y a quitarse la ropa.
No llegó a desnudarse pero sí lo suficiente para subirse a la cama y arrastrarse hasta alcanzar a la persona que descansaba bajo las sábanas.
—Buenas noches, princesa… —susurró muy cerca de donde debería estar el rostro de la chica, acarició con ternura, por encima de las sábanas, el cuerpo que se escondía, pero no fue hasta que intentó meterle mano cuando el bulto empezó a gritar.
No fue la única persona que gritó, pues Damon no tardó en acompañarlo al reconocer una voz masculina bajo las sábanas.
Elena salió del cuarto de baño y encendió las luces de la habitación para encontrarse la escena más graciosa de su vida, su chico, casi sin ropa en el suelo, pues se había caído de la cama, y su mejor amigo (vestido) de pie en la cama, mirando con horror la escena que se producía ante sus ojos.
¿Qué hizo Elena? Pues reírse, reírse como nunca antes lo había hecho, captando la atención de las dos víctimas del crimen.
—¿¡Me estabas metiendo mano!? —gritó horrorizado mientras se cubría el cuerpo con las manos, Damon estaba boqueando.
Damon miró de su chica a su hermano, estaba empezando a perder el color del rostro mientras analizaba la escena con atención, ¿le había tocado…? ¡Oh, Dios mío! ¡Había intentando tocar a su propio hermano!
Quiso vomitar, ¿o quizá lo hizo? Stefan seguía gritando improperios a diestro y siniestro, Elena no podía parar de reírse y él solo quería que la tierra le tragase, ¿por qué le pasaba eso a él? ¿por qué Stefan estaba en su cama? ¡Quería morirse!
—¡Deja de reírte! —gritaron a la vez. Elena se acercó hasta su novio pero este no quería ni mirarla, se estaba muriendo de la vergüenza.
—Mátame…
—Eres un exagerado, Damon. ¡Este es el mejor San Valentin de la historia!
Damon negó con la cabeza, Stefan empezó a lanzar cojines contra Damon, pero ninguno le dio.
Elena le abrazó con cariño mientras aguantaba la risa.
—Feliz…
—No digas "Feliz San Valentin", no te atrevas.
—¿Feliz no-cumpleaños?
Damon le lanzó una mirada asesina y Elena se echó a reír, de nuevo, ¿y cómo no hacerlo? De lo único que se lamentaba era de no haber estado allí para grabarlo. En ese momento le pareció ver unos papeles en los vaqueros de su chico y mientras este ocultaba su rostro, ella le sacó los billetes.
—Mi amor...
Continuará...
