Este quizá me ha quedado algo más cortito... Sorry!

Disclaimer: Castle pertenece a Marlowe. Qué suerte tiene ese hombre...


Chapter 2:

En el coche de camino a casa de Rick ninguno de los dos dijo nada, pero no porque estuviesen enfadados o algo por el estilo, sino simple y básicamente porque no sabían qué decir. Al llegar a casa de él Kate se dio cuenta de algo: Richard se había quedado dormido. Lejos de molestarle, eso le hizo gracia y sonrió, se desabrochó el cinturón y salió del coche. Se dirigió hacia la puerta del copiloto y la abrió desde fuera, se inclinó un poco para poder susurrarle a Rick al oído. La realidad es que no tenía ni idea de qué estaba haciendo, pretendía que fuese una broma pero aquello no tenía ni pizca de gracia, únicamente se estaba dejando llevar. Bueno, solo en parte, porque si se hubiese dejado llevar le habría arrancado los pantalones con la boca ahí mismo.

- Castle… Castle, despierta… -éste ni se inmutaba- ¡Castle!

- ¿¡Qué! ? ¿¡Qué pasa! ? –se despertó sobresaltado.

Del susto que le dio a Beckett, ésta se echó para atrás y se golpeó la cabeza con el marco de la puerta del coche. Él se rió.

- ¿Se puede saber qué estabas haciendo Kate? –preguntó con una sonrisa en la boca.

- Despertarte –gruñó visiblemente molesta tocándose donde se había hecho daño.

- Ah, interesante manera de despertar a alguien… -comentó.

- Bueno, ¿y tú? ¿Cómo se te ocurre quedarte dormido?

- No ha sido premeditado, eso te lo aseguro. Yo habría preferido mil veces acordar contigo la casa a la que nos encaminaríamos a hacer esas cosas de adultos –dijo con picardía-, pero el sueño y el silencio sumados al alcohol me han podido.

- Ya veo… Pues menos mal que no conducías tú, que si no nos la habríamos dado buena…

- Sí, ya… –dijo mientras se desabrochaba el cinturón- Va, ¿te quitas para que pueda salir del coche o te sientas aquí conmigo? –preguntó indicando su regazo, de nuevo con su ya habitual tono picarón.

Kate se apartó dejando a Castle espacio suficiente para salir, pero no se acordaba de que se había torcido un tobillo e intentando bajar del coche se habría caído de bruces al suelo si no hubiese sido porque Kate le cogió por la cintura.

- Hey, ¿estás bien? –preguntó realmente alarmada.

Castle no respondió. Tenía la mirada fija en una de las manos de Beckett, que estaban ahora posadas en su cintura. Se encontraba bien sintiendo que Kate verdaderamente se podía llegar a preocupar por él.

- ¿Y así pretendes que nos acostemos? –cuestionó con un tono burlón a la vez que seductor tratando que Rick la mirase a la cara- No creo que estés en el estado más apropiado para tener sexo.

Él seguía con el semblante serio sin mirarle a los ojos. Sabía que estaban demasiado cerca y si levantaba la mirada no podría controlarse y la besaría. No quería hacerlo porque sabía perfectamente que si la besaba ella le rechazaría y la relación que tenían acabaría. Ya se habían besado antes pero en otras circunstancias y ella le habría pateado el culo si no hubiese sido por la situación de peligro en la que estaban. O al menos eso es lo que él pensaba. El contacto de las manos de ella en su cintura lo único que hacía era turbarle más. En realidad la simple presencia de Beckett bastaba para estremecerle.

- ¿Castle? ¿Rick? ¿Estás bien? –insistió.

Por fin la miró, pero en seguida volvió a bajar la mirada para encontrarse de nuevo con las manos de ella, que se encontraban ahora en su pecho.

- Creo que debería subir –musitó refiriéndose a su casa.

- ¿Serás capaz de llegar a la cama sin morir antes? –le preguntó mientras se separaba de él para que pudiese emprender camino hacia su hogar.

- Lo creo –respondió no muy convincente.

- Pues yo no, así que te acompaño arriba.

- En serio Kate, ya me has ayudado bastante. No quiero molestarte más.

- No puedes llegar sin ayuda, y es solo un momento. De veras no me importa –discutió sincera.

Beckett tomó la mano derecha de Castle con delicadeza y se la pasó rodeando su cuello. Al hacerlo ella sintió las yemas de sus dedos rozando suavemente su nuca y se le erizó el vello de la espalda. Seguidamente agarró a Rick por la cintura de una manera firme pero tierna para ayudarle a caminar. De lo aproximados que se encontraban era capaz de percibir su aroma y su perfume fundiéndose ambos en una fragancia que le resultaba exquisita. Reprimió las ganas de darle un cálido abrazo y habló:

- Vamos –dijo sonriente.