Este Capitulo está especialmente dedicado… ¡A Mí! jeje, recordando una experiencia que viví cuando estaba en la secundaria, solo que… sin Draco… snif, snif
TAMBIÉN LAS SERPIENTES PADECEN CÓLICOS
Algunas semanas después, alguien en el otro extremo del castillo pasaba por la misma femenina situación que habían vivido las Gryffindor en nuestro capitulo anterior.
Pansy se había levantado con una sorpresa que teñía sus pantaletas. Un golpe imaginario clavado en su abdomen la había despertado, esa molestia y un desanimado humor la llevaron al Gran Comedor solo por inercia pues no tenía ningún deseo de probar bocado. Sentía el estómago ligeramente revuelto y bastantes náuseas; y llegar y toparse con una mesa repleta de una gran variedad de tipos de desayunos le terminó de quitar el apetito.
Más aún teniendo a su lado a Crabbe y Goyle que reían de la cantidad interminable de estupideces que se la pasan diciendo durante todo el día. Se levantó de la mesa con una mano en el vientre al volver a sentir la molesta presión que no se había alejado de ella ni un minuto.
Para su desgracia la primera clase era con el profesor Binns; terriblemente aburrida, pero por lo menos no tendría que moverse demasiado. A medida que avanzaba la clase, el dolor iba aumentando al tiempo que cambiaba la expresión de su cara, las náuseas persistían. Dejó de escribir cuando sintió una aguda punzada, sostuvo su cabeza con la mano y con la otra presionó su vientre.
–¿Qué te pasa? - preguntó Draco que estaba a su lado.
–Ehh… nada, voy al baño.
La chica se levantó y al hacerlo sintió de inmediato un fuerte flujo huir de ella haciéndola congelarse antes de quedar completamente estirada.
–¿Qué te pasa? - Volvió a preguntar el rubio entre enfadado y extrañado al ver la compungida expresión de su mejor amiga.
–Ohhh… nada. - respondió al marcharse.
Una vez en el baño comprobó la abundancia de su flujo, cosa que ya sabía, y después se quedó unos minutos recargada en los lavabos con una mano presionándose el vientre, a veces eso ayuda.
Cuando volvió al salón el espectro de su incorpóreo maestro se alejaba atravesando el pizarrón. Apenas llegó, se sentó pesadamente al lado de Draco y empezó a escribir los apuntes que le hicieron falta, pero su letra lucía extraña en las hojas, algo no estaba bien con ella.
Siguiente clase, pociones. Una terrible sesión doble de pociones, la favorita de Draco. Desgraciadamente en estas clases hay mucho que hacer y ella cada vez tenía menos ánimo y menos energía, lo único que le aumentaba era el incesante dolor que continuaba ahí como si tuviera una gran piedra de acero sobre el vientre.
–¡Quita esa cara Pansy! Deberías ver tu cara… parece que vas a morder a alguien.
–¡Cállate Draco! No me molestes. Deberías de haber visto tu cara cuando te saque la astilla del otro día. - Draco levantó la ceja ofendido y se volteó.
Al terminar pociones, hora de comer… ¿comer? No gracias.
Cuando salieron del aula Pansy se sentía particularmente mal, empezaba a perder la claridad de lo que sucedía alrededor y no estaba segura de si sería capaz de llegar a algún sitio si se levantaba del pupitre. Caminaba por el pasillo decidida a llegar a su habitación y olvidarse de las clases de la tarde aunque le costara detención con Snape. De pronto…
–¡Ey, Pansy!
–Humm…
–Vienes caminando de lado, ¿qué te pasa? - La cara de Draco frente a ella era ya claramente alarmada y eso no era buena señal.
–Draco… - siseó Pansy al tiempo que su mirada comenzaba a perderse.
–Pansy ¿Qué tienes, estás bien?
–Me duele…
–¿Qué es lo que tienes?
–Aquí…
–Pansy, ¡Pansy!... ¡Ey!
Entonces la voz de Draco comenzó a sonar muy lejana y de pronto sintió un extraño relajamiento que la hizo dejar de preocuparse por el dolor, su cuerpo había perdido toda sensación. No sabía que estaba sucediendo a su alrededor pero se escuchaba mucho movimiento y ruido, y la voz de Draco le gritaba asustada.
Se sintió flotar… o tal vez volar por los pasillos mientras la voz de su mejor amigo escupía palabras hostiles a quien se interponía en su camino. Cuando volvió a abrir los ojos y logró enfocar, vio la cara de Draco más pálida que de costumbre, en ese momento una fuerte punzada la hizo recordar su intenso dolor…
–¡Aaaahh!- exclamó encogiéndose sobre la cama de la enfermería.
–¡Madame Pomfrey!- gritó Draco llamando a la enfermera.
–¿Qué pasa?- grito una voz alejada.
–Se despertó.
–Pregúntele qué tiene y ya que sepa claramente viene y me dice, ahora estoy ocupada.
–¡Estúpida mujer! Le diré a mi padre… Pansy, ¿comiste algo malo?- Pansy movió su cabeza lado a lado –¿Dónde te duele?
Pansy bajó la mano hasta llegar apenas arriba del pubis, el rubio pareció comprender y tomó aire para decir algo con el ceño fruncido pero se detuvo. Draco no diría la palabra "menstruación" ni aunque le ofrecieran el Premio Anual por ello. En ese momento llegó la enfermera hasta ellos.
–¿Qué pasa, qué tiene?
–Dice que le duele ahí… - dijo el rubio apuntando con el dedo desde donde estaba.
La mujer puso su mano un poco debajo del ombligo y presionó.
–¡Aaaah!- queja por parte de Pansy.
–Esta inflamada… ¿esta reglando?
–¿¡Y YO QUE DEMONIOS VOY A SABER!?- espetó el chico ofendido, la mujer se volteó de nuevo hacía Pansy que no articulaba más que quejas.
–¿Estas en tu periodo linda? - Pansy asintió –Bien, escúcheme joven Malfoy, usted es su amigo ¿verdad?- Draco asintió con un gesto osco –Necesito que se quede con ella, yo estoy atendiendo un caso grave de una chica que le explotó un bubotuberculo en la cara. Le dará 10 gotas de esta poción en este vaso con agua y la acompaña hasta que se sienta mejor. Yo mandare el justificante de ausencia a sus maestros.
–Esta bien. - dijo Draco torciendo los labios.
Una vez que se fue la mujer, Draco tomó las gotas de mala gana y comenzó a vaciarlas en el vaso, Pansy lo estaba mirando y al recibir el vaso enfrentó su actitud.
–Si no te quieres quedar, vete.
–Si me voy a quedar… lo que no me gusta es que no haya quien te atienda. - dijo el rubio aún molesto
La chica bebió entre ascos y cuando volvió a recostarse se puso de lado hacia él encogiéndose con un suave quejido.
–¿Todavía te duele?
–Si, mucho.
–¿Tanto como para que te desmayes?
–Sí, créeme. Hace mucho que no me pasaba.
–Pues para la otra prefiero que me lo digas desde temprano y no tener que cargarte desde las mazmorras.
–Gracias, Draco.
–Ya no hables y ¡duérmete!
Acto seguido el rubio tomó una silla y se sentó a su lado hasta que se durmió. Un rato más tarde se despertó con el dolor notablemente disminuido mientras Draco seguía observándola sentado a su lado sobre la cama. Madame Pomfrey les dijo que podían irse si ella ya se sentía capaz de caminar, al salir de la enfermería vieron a una chica con la cara vendada que lloraba desconsolada.
De camino a los dormitorios Draco la llevaba sujeta de la cintura sin soltarla como si pensara que aún no podía sostenerse en pie.
–¿Quieres que me quede contigo otro rato?- preguntó el rubio cuando llegaron a su Sala Común.
Pansy sonrió sorprendida de que de repente Draco pareciera tan comedido y amable con ella.
–No, pero muchas gracias Draco, de verdad.
Y se acercó a él dándole un gran abrazo, la verdad es que nunca pensó que el rubio pudiera hacer lo que hizo esa tarde con ella. Él la estrechó en el abrazo con cariño.
–Ya, ya… y para la próxima, consíguete algo, no sé… las gotas esas que te dieron u otra cosa para que no te andes desmayando por esas cosas.
Pansy asintió con una suave sonrisa y subió a su habitación dejando a su mejor amigo al pie de las escaleras mientras la observaba.
N/A: Espero que les haya gustado!! Besos!!
