"El guardaespaldas" ganó el premio Quill to parchment best Trio Era en julio de 2007.

Descargo de responsabilidad: Harry Potter y todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling.

Traducción al castellano de Haroldo Alfaro.

Perfil de la autora: Luuuurve

El Guardaespaldas

Capítulo 2: Bien juntos

Harry sintió que una oleada de confianza lo inundaba cuando sus dedos se cerraron sobre la empuñadura de la varita. ¡Silencio!, emitió el encantamiento mentalmente, luego tocó con su varita los grilletes. Cayeron al suelo sin hacer ruido. Agarrotado y entumecido se puso de pie.

Del otro lado de la reja Draco estaba de espaldas como negándose a creer lo que acababa de hacer.

¡Alohamora!, pensó Harry, y apuntó la varita a la puerta de la celda, que se abrió con un chasquido.

El miedo paralizaba la cara de Draco, pero no intentó sacar su varita.

Harry le dirigió una sonrisa, rebuscó en sus ropajes y sacó de un bolsillo secreto el Manto de Invisibilidad, que afortunadamente Amycus no había descubierto. Hizo una seña. ─ Ven Draco, métete debajo. Tenemos que irnos. ─

La estática mirada de horror se transformó en asombro. ─ ¿¡Estás hablando en serio! ─ preguntó Draco sorprendido, con voz peligrosamente alta.

─ ¡Shh! ─ susurró Harry. ─ Por supuesto que hablo en serio. ¿Qué es lo que pensabas? ¿Que era sólo una treta para que me sacaras de la celda para poder matarte?

─ Quizá es lo que vas a hacer. ─ dijo Draco con expresión preocupada.

─ Eres tan Slytherin, Draco. ─ Harry se esforzó para contener la risa.

─ Tuve que hacerlo. ─ dijo Draco suavemente. ─ Tenía que sacarte de allí, incluso arriesgándome a que después me mataras. Tenía que darte una oportunidad. ─

Harry lo miró fijo. ─ Estaba equivocado. No eres tan Slytherin, más bien pareces Gryffindor. ─ Draco lo miró horrorizado y Harry sonrió con malicia y cubrió con el manto la cabeza del Slytherin. ─ No voy a matarte. Voy a cuidar de ti. Te lo prometo ─ Extendió un brazo alrededor de la cintura de Draco y notó que se ponía tenso. ─ Tenemos que estar bien juntos. ─ explicó Harry aferrándolo con fuerza. ─ Si no, el Manto no alcanzará para cubrirnos a los dos, y tenemos que escapar de aquí sin que nos vean… ¡lo más pronto posible! ─

─ Yo sé por donde. ─ dijo Draco. Su voz era insegura y Harry podía sentir cómo temblaba.

─ Varitas preparadas. Yo te sigo. ─ dijo Harry.

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Escurrirse de la celda resultó la parte más fácil. Los pasadizos chorreantes y laberínticos (parte una vieja cloaca, supuso Harry) estaban muy pobremente iluminados por velas y eran peligrosamente resbaladizos. Pero lo peor de todo era que estaban llenos de Mortífagos y resonaban con sus risotadas malignas y con los ecos de sus pasos. En varias oportunidades, Harry y Draco tuvieron que aplastarse contra la pared para no chocar con las figuras de togas negras y máscaras blancas que deambulaban por los túneles.

Harry asió su varita fuertemente. Si Dumbledore podía ver a través del Manto, de seguro que Voldemort también podía, y si llegaban a encontrarlos bien se podían dar por muertos. Miró a Draco que estaba a su lado. Tenía la cara cerúlea y chorreando sudor. Harry le dirigió una sonrisa y Draco le sonrió a su vez. Pero volvieron a ponerse tensos cuando una estocada de dolor atravesó la cicatriz de Harry.

Se escucharon muchos pasos y una voz alta y fría en la oscuridad circundante.

─ Amycus, ¿supongo que todo estará en orden?

─ Por supuesto, mi Señor. ─ se oyó la aduladora voz de Amycus. ─ Sólo aguardábamos a que Ud. llegara.

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