Disclaimer: Los personajes de Bleach no me pertenecen, son propiedad de Tite Kubo. La historia en cambio, sí es de mi autoría.
Ningún intento de lucro ni nada parecido.
Esos malditos diecisiete meses
OS 2: Odio
Por ~QaramellTem
¡Agradezcamos todos a Otonashi Saya por darnos el título!
Odias tu situación.
Odias a la sociedad que alguna vez consideraste "respetable" y "honorable".
Te dejas llevar por la ira y no atinas más que a golpear el suelo de tu escuadrón.
Maldices por lo bajo y el deseo de matar a alguien se vuelve tentador…
¡Carajo! ¿Por qué tiene que ser así? ¿Por qué aún cuando él dio todo de sí para vencer al mariposón aquel, todos parecen darle la espalda?
«No había otra forma» Te dices para tranquilizarte, más no lo logras.
Tú no querías dejarle así.
¿Pero a ti cuándo te han preguntado lo que pensabas o deseabas?
Encajas los dedos en la madera, furiosa.
¿Por qué tuvo que ser así?
¿Por qué nadie parece poder recordarlo? ¿Por qué todos siguen con sus vidas sin él? ¿Cómo pueden estar inmutables cuando gracias a él fue que siguen con vida?
No entiendes nada. Ni quieres entenderlo. Sientes que cuando alcances a comprender, te volverás como ellos y tú, tú no quieres olvidarle.
Sin embargo, que otros lo olvidasen no es lo más ruin…
Tú le abandonaste, intencionalmente o no, te despediste y simplemente te esfumaste de su vida.
Prometiste cuidarle, y ni siquiera has puesto un pie en el mundo real.
Él no escatimó fuerzas para salvarte. No le importó pasar encima de terceros al mando, tenientes y capitanes…
—¡Maldición! —Exclamas con dolor.
¿Por qué no puedes levantarte de tan patético sitio e ir a dar la cara por él? ¿Por qué no puedes simplemente revelarte y exigir lo que él se merece?
«¿Y qué se merece?» Cuestiona tu subconsciente. —Él merece tener una vida normal.
Ahora no sabes ni qué pensar.
Por un lado, quieres verle, quieres ir allá y salvarle como tantas otras veces hizo él. Ese lado quiere que vayas y le plantes cara a todo aquel que se interponga en tu camino.
Por el otro, no quieres. Quieres verle tener la vida de un adolescente normal del mundo humano. Aquel lado te exige que le dejes en paz.
¿Qué camino tomar?
Eres consciente de que podrá seguir yendo bien en la escuela, que podrá ir a un viaje de fin de cursos, que podría…
—Corresponder a Inoue.
Encuentras ese sentimiento de celos y te dejas envolver momentáneamente.
Mueves la cabeza en señal de negación y te obligas a pensar claramente.
Él debe tener una vida como la de los demás. Estás segura de que él así lo desea.
Y esa idea egoísta te llena de nuevo.
No puedes dejarle solo. No quieres, más bien.
Él nunca se permitió el abandonarte. Y tú tampoco quieres abandonarle.
Él hizo mucho más allá de lo inhumanamente posible para verte a salvo. Y tú quieres devolverle el favor.
Te levantas del suelo y sales de tu escuadrón.
Caminas hacia la primera división.
No quieren dejarte pasar. Te preparas para sacar tu zanpakutou y sientes que una mano te detiene.
Es Abarai Renji, tu antiguo amigo, tu fiel compañero. Ahora no es más que un traidor para ti.
Forcejeas para empuñar tu espada y el pelirrojo sigue sin permitírtelo.
—¿Qué piensas hacer? —Pregunta con una ceja levantada.
No alcanzas a responderle que vas camino a encarar a la máxima autoridad de todos los escuadrones del Gotei 13, que vas a exigirle que le devuelva a Ichigo los poderes que le corresponden.
—¿Crees que puedes ir a enfrentar al capitán comandante y su Ryūjin Jakka con Sode no Shirayuki?
Le volteas la cara, pues sabes que en parte tiene razón. Más no meditaste demasiado para no perder la convicción de salvarlo.
—¿Crees que eso traerá de vuelta a Ichigo?
Por un momento lo aborreces con todo tu ser. ¿Por qué tiene que preguntarte cosas que aún ni tú misma terminas de comprender en tu plan?
—No lo hará, Rukia.
Estás a punto de gritarle que qué más se le ocurre a él, que después de todo es igual a los demás y no apreció ni un poco al chico de cabello anaranjado.
Lo miras, y en lugar de un rostro furioso, encuentras una mirada comprensiva.
¿Entiende tu dolor?
—No tienes idea —Comienzas a hablar. —De todo lo que él hizo por mí.
—Claro que sí —Te replica. —Porque él también hizo bastante por mí —Te suelta la mano. —Hizo mucho por todos —Hace ademanes con las manos señalando toda la Sociedad de Almas.
¿Entonces por qué nadie hace nada por él?
¿Por qué todos le dejan de lado, como si ya no les sirviese?
¿Por qué nadie va y le salva como él los salvó?
—¿Qué clase de amigos somos? —Cuestionas con un hilo de voz. Esas molestas lágrimas amenazan con salir, como desde hace dos meses.
—Unos que quieren lo mejor para él —Te dice apoyando su mano en tu hombro.
Te niegas a creer que lo mejor es dejarle rezagado. Eso no es lo que hacen los amigos.
—No —Dices en voz baja. —¡No! —Terminas gritándole.
Te observa confundido. Apartas su mano de tu cuerpo.
Él también le ha traicionado.
Corres, corres y no paras hasta estar ahí. El lugar donde perdiste a tu tan admirado teniente.
¿Por qué todas las personas a las que quieres terminan yéndose?
Eres un imán para los hombres valientes. Hombres valientes que pelean por su orgullo. Hombres valientes por los que terminas sintiendo algo más que sólo admiración.
Inclinas la mirada.
No, lo que sientes por él, es diferente a lo que sentías por Kaien-dono.
No sabes exactamente lo que es, pero sabes que no es lo mismo.
Te diriges hacia el campo de entrenamiento.
Te sientas en la pequeña colina desde donde siempre suele mirar tu capitán.
—Odio estar lejos de ti —Le susurras al viento. —Pero —Haces una pausa, dejando que el mismo viento haga bailar tus cabellos. —Es hora del adiós, supongo.
Dejas que las lágrimas fluyan. Nadie te dirá cobarde, pues nadie te ve.
Y sólo por hoy, te vas a permitir sentir pena por tu situación.
¡Listo! Actualicé este día seguido porque llegó la idea. No tengo mucho que decir~ Salvo que gracias a quienes leen. Me honra.
