Parte 2. Va a ir más lento, porque ya conseguí trabajo… Hurra; pero también me ocupa tiempo los sábados… Bueno, a trabajar se ha dicho. Gracias por los reviews.

Words that shouldn´t have been spoken

I will hear their every story; take hold of my own dream

Be as strong as the seas are stormy, and proud as an eagle's scream

(Touch the sky - Brave)

CAPÍTULO 2

Conforme pasaron las semanas, el hielo que cubría el mar de Berk se fue derritiendo. Pero, como todo pueblo vikingo sabía, esto no significaba que el peligro de una ventisca estaba fuera de los problemas diarios. El clima de Berk era tan traicionero como él; un momento estaba en calma, y al otro una tormenta azotaba a cualquier pobre navegante desprevenido.

La mayoría de los padres mantenían a sus hijos dentro de sus casas, durante los duros días de invierno y los niños obedecían. Pero algunos niños, preferían no escuchar a sus padres y aventurarse a la nieve recién caída en invierno. Otros, como Hiccup, se escondían en el taller y se ponían armar cosas hasta entrada la noche, y volvían hasta el amanecer para no meterse en más problemas.

Ese mañana de primavera, fría a pesar del cambio de clima, un joven de 14 años trabajaba en uno de sus últimos inventos. Una catapulta que atraparía a cualquier dragón que se acercara lo suficiente, en el rango de tiro. Pero Hiccup no estaba armando esta arma para impresionar a su padre… tal vez para mostrársela a Gobber, pero él no era a quién quería impresionar.

Ivar iba a llegar pronto a la isla, acompañado de su orgulloso y poderoso pueblo. Pero este año, se iban a quedar más tiempo. Incluso iba a traer a su hermana –con quién su relación se había deteriorado por años- para buscarle un esposo. Por lo que había escuchado Hiccup, otro pueblo fue arrasado por los dragones… cerca al continente. Lo que significaba que Berk no estaba logrando evitar el avance de los dragones…

Significaba más problemas para Stoick…

Por eso, Hiccup quería terminar lo más rápido ese diseño antes de que su padre despertara. No quería darle más disgustos a él, antes de empezar la mañana… y no quería hacer esperar a Ivar para mostrarle su nuevo modelo.

Conforme el sol empezó a salir por el horizonte el chico fue guardando las herramientas en las gavetas, limpió lo mejor que pudo y puso todo en orden, como si nadie la hubiera usado en la mañana. Cerró el taller, y corrió hacia la casa, sin que nadie se diera cuenta de su presencia.

Entro a la casa, aliviado que todavía podía escuchar los ronquidos de sus padres: significaba que todavía estaba durmiendo. Hiccup subió con cuidado las escaleras, y entró a su cuarto sigilosamente. Se cambió a su túnica para dormir y se metió entre las sábanas. Todavía tenía tiempo para dormir un poco más, antes de que su padre lo levantara para recibir a Ivar.

Sólo había logrado dormir un poco cuando un tremendo ruido casi lo hizo caer de la cama.

¡Dragones!- exclamó el chico.

Dragones, no.- dijo su padre desde la puerta.- Es hora de levantarte Hiccup.

Papá, el sol no termina de salir.- dijo el muchacho, cubriéndose con las mantas.

Hoy día es posible que lleguen nuestros hermanos del continente.- dijo su padre, quitándole de un tirón sus mantas.- Ponte tu mejor túnica…- luego olfateó, dándole una mirada de desaprobación.- Y date dos baños… todavía hueles a hollín y cenizas.

Papá, siempre huelo a cenizas y hollín.- el chico, argumentó.

Pero hoy día debes oler a algo diferente.- Stoick le demandó. Lo levantó de un tirón.- Ponte a dar unas vueltas por la casa… el sudor mezclado con el jabón les gusta a la gente del continente.- Hiccup levantó una ceja.- ¡Ivar va a traer a su hermana, lo sabes desde el año pasado! ¿Quieres estar presentable para ella o no?

Si, ya voy…- contestó el adolescente, buscando su ropa.

¡Hasta los gemelos se van a bañar!- le advirtió Stoick.- ¡No vaya a ser que ellos estén más presentables que tú!

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Mamá, esto es ridículo…- Astrid se quejó.

No digas nada de eso…- le dijo su madre, una mujer de pelo rubio y regordeta.-Sabes que sólo hay una oportunidad en la vida para encontrar un buen pretendiente.

Astrid suspiró molesta, mientras apoyaba su codo en la bañera de madera. Lo único que le interesaba a la chica es que Ivar la consideraba para llevarse a entrenar al continente. Pero el líder sólo le interesaba Hiccup.

Cada vez que llegaba a Berk, al primero que saludaba era al chico. El primero en elogiar. El primero en practicar con las armas que traía. El primero en contar anécdotas. El primero en ser el centro de atención.

A veces Astrid hervía de ira cuando Ivar pasaba su atención al chico escuálido. Una vez, Snoutlout en complicidad con los gemelos habían encerrado a Hiccup con el Terrible Terror; el muchacho dio un montón de vueltas en círculos en la jaula hasta que el dragón se calmó y se echó a un lado de la pared. ¿Cuántos años tenían ese día? 9 u 8. Bueno, aunque los chicos dijeron que había sido una broma pesada, Ivar les mandó la mirada más severa… que hubiera hecho que un Nightmare se retirara. Los expulsó a todos a la fuerza, incluso a ella, mientras Hiccup miraba por detrás…

A veces, Astrid se preguntaba si Hiccup disfrutaba la atención de Ivar. Porque casi no estaba en el comedor con los demás en los días normales de Berk. Ni practicaba con los chicos. Prefería practicar solo en el campo o cerca del taller, usando alguna arma que Ivar le había aconsejado usar.

Realmente Astrid no entendía porque Ivar le daba tanta atención. Lo único más decentemente que podía usar Hiccup como arma, era un arco. Su mayor logro había sido atrapar un conejo cuando lo atravesó con la flecha en la pata. Pero el chico era tan debilucho, que tuvo que pedir a su padre que matara el animal por él… ni si quiera quiso comerse todo el conejo.

No sé para qué molesto en impresionar a Ivar…- dijo ella, mientras su madre terminaba de limpiarle el cabello.- Sólo ve a Hiccup. ¿Qué tiene él que yo no? ¿Es porque es hombre?

Astrid, tú eres mil veces mejor que Hiccup…-le dijo su madre.- Pero Ivar está… afectado por la muerte de Lucky.

Entonces, ¿está fuera de sí cómo su padre?- Astrid se burló.

Astrid, no te burles de ese tema.- le replicó ella.- La muerte de Lucky fue muy dura para su familia. Los partió por completo.- empezó a peinar el cabello de su hija.- Hiccup es cómo Lucky, es normal que Ivar lo quiera mucho… si se lo lleva al continente, pues creo que será lo mejor para Berk. Ya no habrá más desastres andantes y Hiccup ya no estará tan solo…

¿Y si no vuelve más?- Astrid preguntó, disimulando su preocupación.

Bueno, tendremos que adaptarnos a Snoutlout…- suspiró su madre.

Aunque Hiccup sea un debilucho mimado… sería mejor líder que Snoutlout.- afirmó Astrid.

Pero terminaría rompiendo cada parte de Berk antes de llegar a ser líder.- se rio su madre.

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Los preparativos empezaron poco después de que Hiccup había regresado del taller. La gente corría de un lado para otro, arreglando las mesas, limpiando el Gran Salón, sacando la comida y preparándose para recibir a los invitados. Para cuando Hiccup terminó de ponerse su túnica (una bordada en las mangas) ya la mitad del pueblo estaba listo para recibir a los invitados.

Hiccup fue a chequear las cosas del taller, ante de dirigirse con su padre al muelle, donde se estaba reuniendo el pueblo, a la espera de los barcos. Su padre se había bañado, porque ya no olía a aliento de dragón y oxido (proveniente de la sangre). Usaba su mejor capa de oso, pero con su ropa habitual. Alrededor de él, otros vikingos estaban igual con sus prendas habituales, excepto las mujeres quienes habían sacado sus mejores vestidos. Por un lado de la aldea, escuchó gritar a Ruffnut quién salió de su casa, con el cabello mojado y usando un vestido. No muy lejos de ahí, su hermano se reía a todo pulmón y se salvó de una paliza, porque su madre jaló a la chica de vuelta a la casa.

Fishlegs tenía puesta una túnica, y usaba un chaleco de piel que con las justas le cerraba. Cerca de ahí, Snoutlout estaba que presumía por su túnica y su chaleco hecho de un cerdo salvaje. Tuffnut, usaba su ropa habitual, pero se notaba que había sido lavaba… varias veces. Hiccup vio su ropa, notando que estaba vestido demasiado simple para ser hijo del líder. Pero generalmente los chicos usaban la piel de animales que habían matado por mano propia… y un chaleco de conejo no era muy impresionante. Había usado la piel para sus cuadernos y libretas, y con la justas le había alcanzado.

El muchacho vio cómo incluso Mildew se acercaba donde toda la gente, cuando generalmente el anciano cascarrabias prefería estar en compañía de su oveja. Todo el pueblo estaba ocupado, incluso Gobber, quien ayudaba a llevar unos barriles al muelle.

De pronto, el vigía hizo una señal con el cuerno.

¡Barcos se acercan!- gritó.- ¡Llevan las velas del continente!

La gente se acercó corriendo hacia los muelles, pero quedándose detrás de Stoick. Los otros jóvenes se acercaron también al lugar, sin olvidar de darle unos empujones a Hiccup. El chico suspiró antes de quedarse deslumbrado por una visión impactante. Astrid pasó cerca de él…. Usando un vestido. Era un vestido simple, con pequeños bordados y una correa, pero con el cabello medio suelto…Astrid se veía más linda de lo normal. Sin embargo, tenía una expresión de "si dices algo, te mato", por lo que Hiccup mantuvo la boca cerrada.

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Los grandes barcos de guerra del continente, dejaban en ridículo a los de Berk. Eran enormes, con grandes escudos a los costados y velas muy amplias. Eran tres en total, con el más grande a la cabeza y dos sirviendo como escudo. Al ser un pueblo guerrero, todo su estilo de vida estaba basado en la estrategia y supervivencia.

El barco llegó al muelle, bajando el ancla seguido por los otros dos. Una gran plancha de madera fue puesta para que las personas pudieran desembarcar.

Ivar bajó con una postura intimidante del barco. Los años que habían pasado se notaban inmediatamente. Era más alto, más fuerte y tenía una cicatriz como una garra de tres dedos, que le recorría del ojo izquierdo a la base del labio superior. Su cabello era corto, pero se había vuelto más oscuro. Usaba una túnica, con la típica armadura vikinga, además de una piel de lobo blanco en su espalda.

Detrás de él, una figura menos intimidante bajó. Spine el Grande, ya no inspiraba ningún miedo alguno. Había envejecido considerablemente; todo su pelo estaba blanco, se había encorvado y tenía más arrugas. Usaba una túnica simple, con una piel de lobo en la espalda y botas forradas con la piel de un jabalí. Con cuidado, Ivar ayudó a su padre a bajar y sólo se acercó a Stoick cuando los otros soldados bajaron.

Es bueno verte Ivar.- dijo Stoick con educación.

Pero la situación no es buena.- contestó el joven de 25 años, con seriedad.- Dragones comunes de estas aguas han atacado un pueblo cerca a la costa. Arrasaron todo el pueblo.

Esas son noticias inquietantes…- afirmó el líder de Berk, también preocupado.- En cuanto se hayan acomodado hablaremos de esto en el Gran Salón.

Hiccup se acercó con dificultad hacia su padre, ya que todo el mundo se estaba apiñando en el muelle. Justo cuando iba a llegar, un pie se puso en su camino y casi lo tiró al piso. Escuchó las risas de los otros muchachos, y se dio cuenta que había sido Tuffnut.

Jaja… ¿Realmente?- dijo con sarcasmo.- Esa broma ya está sobrevalorada.

Pero siempre funciona.- le contestó el gemelo.

En especial con inútiles como tú.- agregó su primo.

No lejos de ahí, Ruffnut estaba que se peleaba con su cabello mientras que Astrid la ayudaba. Fishlegs observaba la escena, sin acercarse mucho.

Eso no fue muy amable.- dijo una voz detrás de ellos.

Una mujer de casi la edad de Ivar se acercó a ellos, con una expresión seria. Pero era muy hermosa. Tenía pelo largo rubio oscuro, suelto, ojos azul marino profundos y piel blanca. Usaba una túnica fina, que resaltaba su figura. También llevaba en el cuello un collar de oro, pero lo más resaltante era el brazalete, finamente forjado como líneas, en su muñeca derecha.

Los chicos se quedaron con la boca abierta, impactados por tanto belleza. Incluso las dos chicas se quedaron con la boca en par en par.

¡Soy Snoutlout!- se presentó el chico, empujando a su primo.- El segundo en la línea de líder de Berk.

He aquí el arma más mortal de Berk.- se presentó Tuffnut.- Soy Tuufnut. Y esa de ahí, es mi tosca hermana con Astrid.

Soy Fishlegs…- se presentó tímidamente el chico.

Soy Aria… y no es muy maduro aprovecharse de alguien más pequeño que tú.- dijo ella, severamente.

¿Eres Aria?- dijo Hiccup.

Así es…- contestó la chica amablemente, ignorando a los otros muchachos.- Tú debes ser Hiccup; he escuchado tanto de ti.

Eres… más bonita de lo que describió Ivar.- dijo él, en forma de cumplido.

Mi hermano miente en muchas cosas…-dijo ella, severamente.

Guau… hablando de incomodidad.- susurró Tuffnut.

Hablando de la ley del hielo.-agregó su hermana.

Si quieres… te muestro el pueblo mientras mi papá va a hablar con tu hermano.- cambió el tema Hiccup justo cuando una mano lo agarró fuertemente por el brazo.

¡Lucky!- Spine tuvo de nuevo un ataque de demencia senil. Cada vez que el anciano se acercaba a Hiccup, tenía lagunas mentales donde lo confundía con Lucky.- Lucky, ¿dónde estabas? Te estuve buscando por todas partes…

Es que…-Hiccup hizo un gesto para que los demás no se acercaran.- Estuve conversando con estos chicos.

Si, si… ¡Sólo conversábamos!- contestó inmediatamente Snoutlut, recordando el primer incidente con el anciano.

Bien, bien…- dijo el viejo.- Acom… acompaña a tu hermana… ha pasado mucho tiempo; si, mucho tiempo. Tal vez puedas convencerla para que se case. ¡Tu madre quiere nietos!

Aria sólo se alejó de su padre, mostrando una indiferencia que sorprendió algunos vikingos de Berk. Ivar solo suspiró, diciéndole a Stoick que se encargaría del anciano.

Papá, deja a Lucky…-dijo él, amablemente.- Está hablando con otros chicos… ¿Por qué no vamos al Salón?

Pero, que no vaya a desaparecer…- dijo Spine, acompañando a su hijo.- Su madre lo ha estado esperando también… todos lo estamos esperando en el pueblo.

Cada día es más lamentable…- le dijo Gobber a Stoick, cuando el anciano se alejó del muelle, seguido por los guardias.

Sí; temo que algún día lastime a Hiccup cuando esté fuera de sí.- dijo el líder Berk, con la mirada fija.

No; piensa que Spine es el abuelo que Hiccup nunca tuvo.- le aseguró su amigo.- Sólo que un poco más fuera de sí…

¡Gobber!

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Pasando el gran mar de Berk, hay una isla maldita que todos los vikingos temen, pero aun así la buscan.

En medio de una extensa neblina, llena de humo y gases tóxicos, entre riscos filosos, torbellinos traicioneros y trampas de arena… está el Nido de los Dragones. Una isla desolada, con arena y rocas como única fuente de alimento.

Nadie sabe porque los dragones viven en un lugar tan inhóspito. Pero a los vikingos no les importaba esto; pensaban que eran tan estúpidos y brutos, que no sabían que su hogar era el mismo inframundo. Cientos de dragones vivían ahí, de todos los tamaños y formas. Nacían ahí, crecían ahí y se reproducían ahí. La mayoría moría en los territorios humanos, mientras que otros eran… eliminados de la colonia.

Ese día, había una gran expectativa entre los dragones. Todos los dragones que podían volar, daban círculos alrededor de la boca del volcán chillando y rugiendo. Un gran rugido se levantó sobre los demás, haciendo que callaran inmediatamente y aterrizaran en las rocas. Unos ojos brillantes se asomaron entre la oscuridad del cráter.

Tres dragones se acercaron sin temor a los atemorizantes ojos. Dieron unas vueltas a su alrededor, como esperando alguna orden de la terrible figura. Un Timberjack, un Nadder y joven Nightmare, rugieron ante la extraña figura. Esta les contestó con un poderoso rugido, haciendo que los otros dragones buscaran refugio entre las rocas. Pero los tres dragones salieron volando fuera del cráter.

El Nadder fue hacia la playa recogió una nave casi intacta en la playa. El Timberjack voló hacia un vertedero, donde sacó una figura que no se movía. Y el Nightmare, voló hacia otro vertedero con varios restos de navíos, mercancía y cosas de la tierra humana. Le presentaron todas estas cosas a la gran figura.

Un susurro del más allá se escuchó por toda la cueva. Los dragones se escondieron mientras que los tres elegidos mantuvieron su posición. Las cosas empezaron a tomar una forma grotesca, mientras los susurros se hacían más fuertes…

"Vamos por su nuevo hermano."

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Todo el Gran Salón estaba lleno de risas, anécdotas y carcajadas de los vikingos.

Los soldados y gente de Ivar habían terminado de desempacar, y fueron recibidos con alegría. Los vikingos preferían celebrar antes de recibir las malas noticias. Sus hermanos del continente llegaron sin ningún problema a la isla, por lo que era motivo de alegría… y no querían acabar con esa buena suerte… no todavía.

Stoick estaba sentado en medio del salón, con Ivar a su costado y Hiccup al lado derecho. Aria estaba en el lado opuesto, tratando de mantenerse lo más lejos posible de su hermano y su padre, quien se había recuperado de su laguna mental. Gobber estaba al costado de ella, contándole sobre sus extrañas aventuras mientras que el hermano de Stoick estaba conversando con otros soldados.

Hiccup se sentía un poco incómodo escuchando toda la conversación de los adultos. Ivar estaba que le decía a Stoick sobre las pocas invasiones que había en el continente, y que la mayoría de los pueblos vikingos ya estaban construyendo castillos en su territorio. Stoick dijo algo de gatos regordetes e Ivar se rio a todo pulmón. Hiccup fingió entender el chiste, riéndose un poco. Pero no pudo evitar desviar su mirada hacia Spine, quien tomaba silenciosamente su jarra de cerveza.

También desvió su mirada a Aria, quien le lanzó una mirada alegre al chico, no sin antes mandarle una dura a su padre y hermano. La chica siguió hablando con Gobber, quien la hizo reír con un gesto de su mano de metal.

Snoutlout había preferido estar con los otros chicos de su edad –posiblemente para alejarse lo más pudiera de Hiccup- y estaba conversando con ellos. Más que todo, trataba de impresionar a Astrid quien lo miraba con poco interés. Los gemelos estaban en sus pelas habituales, pero menos brusca, porque su madre les había advertido de no ensuciarse. Fishlegs mientras tanto, asentía todo sobre lo que decía Snoutlout.

Hiccup apartó la mirada cuando vio que Astrid levantaba la vista hacia él. Pero no era hacia él… Stoick se había parado y mando a bajar la voz en la sala.

Queridos hermanos vikingos…-dijo él, aclarando la garganta.- Estamos aquí por varios temas importantes.- señaló a Aria.- Primero, aquí esta bella mujer que busca un esposo digno de su sangre vikinga del continente. Aria, hija de Spine y hermana de Ivar.

¡Que no se vaya con Gobber!- alguien bromeó en el fondo.

Ya estoy viejo… ¡y tú también para pedir su mano!- contestó el vikingo, haciendo que todos se rieran.

Segundo. Malas noticias en el continente.- agregó Stoick con seriedad.- Un pueblo cerca del mar fue arrasado por dragones… no por dragones del continente, ya que están casi extintos… Sino por dragones del mar de Berk.

Hubo murmullos entre la multitud de preocupación.

Significa que los dragones han logrado pasar las defensas de Berk…- dijo Stoick.- Significa que debemos doblar nuestros esfuerzos para encontrar el nido y destruirlo.

Varios gritos de aprobación se escucharon entre el público.

Los dragones no sólo amenazan a nuestro pueblo, sino también a nuestros hermanos.- siguió Stoick, con autoridad.- Se burlan de nosotros y de nuestra sangre vikinga. ¡Por eso hay que exterminar su nido!

Esta vez la sala se llenó de gritos de aprobación y euforia.

Por eso debo llevarme a jóvenes guerreros.-dijo Ivar, interrumpiendo los gritos y haciendo que las personas se callaran para escucharlo.- No tenemos experiencia peleando contra dragones.-explicó el joven.- Sólo hemos peleado contra romanos e invasores a lo largo de nuestro pueblo. Por eso, necesito sangre nueva…llena de ideas y conocimientos para vencer a los monstruos. Necesito a los jóvenes de Berk para entrenarlos.

Astrid se paró de golpe. ¡Esta era su oportunidad! Por fin, entrenaría con los grandes del continente, con los más hábiles y fuertes guerreros… Y de pronto recordó que no podría ir… no había pasado la prueba de matar a un dragón…todavía.

¡Llévate por favor al esqueleto de pescado!- gritó alguien entre la multitud.

Hiccup se hubiera puesto deprimido con esa broma pesada. Pero, en su lugar se dio un palmazo en la frente…

Porque Spine se paró de golpe, cogió un cuchillo en la mesa y empezó a blandirlo de diestra a siniestra.

¿Quién insultó a Lucky?- gritó el anciano. Los que estaban cerca de él se apartaron del cuchillo, mientras que varios en el rango de alcance se cubrían bajo las mesas.- ¡Usaré sus orejas como adorno para mi bastón!

¡No tienes bastón, Spine!- dijo Spitelout, pero se agachó bajo la mesa cuando lo amenazó con el cuchillo.

Papá, basta ya…-le dijo Ivar, quitándole el cuchillo.- Siéntate, cálmate…- señaló a Hiccup.- Lucky está bien, mira ahí está.

Bien, decía que me llevaré a unos jóvenes de Berk…- siguió Ivar, logrando calmar la situación.- Quiero a alguien fuerte, fácil de entrenar y que ENTIENDA que cualquier error es mortal. Ustedes apagan incendios y esquivan dragones…- fijó la mirada en Astrid y los chicos.- Los invasores del continente les arrancarán los ojos mientras los despedazan. Y no voy a mencionar el destino de las mujeres…

Astrid se molestó con el último comentario. Pero estaba decidida a que Ivar la eligiera en un futuro.

Y me llevaré a Hiccup, si Stoick me lo permite.- dijo Ivar, haciendo que el vikingo se atorara con su cerveza.

¿Qué?- exclamó Astrid, antes de que Snoutlout pudiera objetar.

¿Cómo?- preguntó Stoick, mirando atónito a Ivar. Aunque todos los demás ya sabían que tarde o temprano eso iba a suceder.

Necesito nuevas ideas, diseños de armas…- explicó Ivar, sacando un mazo.- Nuestras armas parecen un martillo frente a este mazo. Los romanos y árabes no están ganando en artillería pesada. ¡Prácticamente le hemos tenido que pagar para que nos traigan armas más complejas! ¡Peor si los dragones entran al continente, ninguna es efectiva contra ellos!

Pero… - Stoick se quedó sin palabras. No podía negar que Hiccup había mejorado increíblemente con sus diseños de armas…pero que se lo llevaran al otro lado del mundo...-¿Qué opina Hiccup?

Todas las miradas se posaron sobre Hiccup. El chico se sentía increíblemente más incómodo de lo normal.

Papá… necesito tu permiso para ir…-dijo tímidamente el chico.- Si voy, será con tu permiso.

Creo que pueden discutir eso después de la reunión…-interrumpió Gobber, para salvar tanto a padre cómo hijo de la respuesta.

Bien. Mañana daré mi decisión.-dijo Stoick, haciendo que Hiccup suspiraba aliviado.

Para elegir a los que acompañarán a mi gente, veré a los candidatos…- anunció Ivar, con una mirada seria y casi maliciosa.-Si tienen la habilidad natural de pelear contra los dragones. Quiero ver cómo pelean contra ellos… Una vez que hayan pasado mi aprobación, tienen dos semanas para entrenar y adquirir toda la información sobre estas bestias escamosas, que se llevarán consigo al continente.- esa parte del anuncio confundió a los presentes.- Pero quiero a aquellos que no hayan entrado a su entrenamiento contra los dragones.

Hubo varios murmullos entre la gente.

Si se preguntan por qué los jóvenes, es simple…-dijo Ivar.- Necesito carne fresca; sin heridas o cicatrices que los estorben. Que sean un tapiz en blanco, para que pueda meterles en esas cabezas de piedra lo que necesitan para sobrevivir, si nos atacan los invasores. Quienes quieran entrar a esta prueba, acérquense.

Astrid se acercó de golpe a Ivar, poniendo su espalda recta y mostrando una actitud de guerrera. Snoutlout se acercó poco después, seguido por los gemelos y por último, por Fishlegs. Otros chicos más jóvenes se acercaron también, quienes llegaban a las justas a la altura de los hombros de los primeros chicos.

Bien…-Ivar sonrío al ver a los candidatos.- Los veré mañana en la arena.

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Después de varias copas, pedazos de cerdo salvaje y rodajas de pan, los padres mandaron a los jóvenes a dormir. Especialmente a quienes se habían ofrecido para ir con Ivar a la arena.

Hiccup, en cambio, se quedó esperando a Ivar, fuera del salón. En eso, vio a los otros chicos salir del lugar. El chico se escondió detrás de una de las grandes estatuas, antes de que los demás lo vieran.

¡Sabía que elegiría a Hiccup!- dijo Snoutlout, molesto.

Nos vamos a llevar esa carga extra al continente.- agregó Tuffnut, sacando un pedazo de comida entre sus dientes.

Se lo comerán vivo los invasores en menos de una semana.-Fishlegs señaló, siguiendo el tema de conversación.

Admítanlo, Ivar sólo lo quiere por que se parece a su hermano Lucky.-Ruffnut dijo, haciendo que los demás consideran con ella.

Alguien en su sano juicio escogería alguien que al menos pudiera pelear.-Astrid agregó, siguiendo molesta por lo que pasó en el Salón.-Ughhh… este vestido es igual de molesto que ese enano.

Mientras se alejaban, Hiccup salió de su escondite. Ya estaba acostumbrado a los rumores, malas palabras y hasta insultos hacia él. Pero las palabras de Astrid eran las que más le dolían.

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Caminando hacia su casa, en paso lento y con la cabeza baja. En eso, vio a los chicos reunidos en un costado de la casa. Pensó en dar la vuelta, pero su curiosidad fue más fuerte que la lógica.

Cuando se acercó, los demás jóvenes lo recibieron con más indiferencia que lo normal.

Miren, es el guerrero prodigio…- dijo Snoutlout.

¿Vas a detener a los invasores con una pluma?- lo molestó Tuffnut.

Hiccup decidió no contestarle. En cambio, centro su atención en la extraña mujer que estaba sentada en el costado de la casa, leyéndole la mano a una niña más pequeña.

La Bruja Dragón. Una misteriosa anciana que vivía en los restos de una aldea, destruida hace muchos años por un monstruo que provino del mar. Ella había logrado sobrevivir, escondiéndose en lo más profundo del bosque. Pero había perdido la cordura. Se decía que hablaba con los dragones, incluso los defendía a veces y había el terrible rumor de que también robaba niños… aunque nunca se pudo comprobar.

La mujer era casi tan anciana como Gothi, pero era más alta y menos regordeta. Su pelo amarrado en trenzas, le llegaba hasta el suelo, y su rostro era fino a pesar de las arrugas. Usaba una vieja túnica que le cubría hasta los tobillos, con un cinturón lleno de bolsitas y tenía un cráneo de dragón como yelmo. A unos centímetros de ella, un largo bastón estaba apoyado contra la pared.

A pesar de esa extraña apariencia y los rumores sobre ella, era buscada por varios hombres por su conocimiento en las pociones y la adivinanza. Se decía que si conseguías su aprobación, te daría un consejo vital para toda la vida.

Ahora, pequeña…-dijo la anciana, terminando de leer la mano de la niña.- Recuerda lo que te dije y tendrás una vida plena.

Gracias, señora dragón.-la niña salió dando saltitos y riendo de regreso a su casa.

Bien, ¿quién sigue?- preguntó ella.

Tal vez lo que le había dicho a la niña había sido fascinante, porque todos los jóvenes levantaron la mano pidiendo su atención. A excepción de Hiccup, que recién había llegado.

A ver. Dime quien eres y veré que puedo hacer.-les dijo a todo el grupo la anciana.

Soy Snoutlout.- el vikingo empujó a todos hacia atrás, sacando pecho y haciéndose el importante.- Soy hijo de Spitelout; soy el mayor guerrero de Berk y tal vez, futuro líder de Berk.

Tal vez seas bueno, pero dices más de lo que es…-contestó la anciana, haciendo que el chico se quedara con la boca abierta.- Tendrás fuerza, pero la fuerza también viene de la humildad; deja que sea tu maestra, y tal vez… tendrás un camino menos accidentado en la vida.

Antes de que el chico pudiera reclamar algo, los gemelos lo empujaron, pidiendo su turno.

¡Somos los GEMELOS!- dijeron al mismo tiempo.

Soy Tuffnut, el arma más poderosa de Berk.- dijo el chico.

Yo soy Ruffnut, la VERDADERA arma más poderosa de Berk.-dijo la chica.

¡Oye, te copiaste!- se quejó su hermano, y en pocos segundos, empezaron a pelear.

Hermanos veo aquí, muy unidos en verdad…-la anciana cogió su bastón y les dio un golpe a cada uno, haciendo que se detuvieran.- Les gusta meterse en problemas y son tal para cual. Pero la vida no es solo juego y pelea; algún día el mundo les pedirá madurar… pero juntos lograrán superar esa etapa.

¿Qué dijo?- preguntó Tuffnut.

Creo que dijo que debemos calmarlos.- le contestó su hermana.

¡Jamás!-contestaron los dos al mismo tiempo. La Bruja Dragón solo se rio y movió la cabeza lado a lado.

¡Tú, el gordito!- la Bruja señaló de pronto a Fishlegs.- No te quedes ahí parado como cordero y dime tu nombre.

Fishlegs, señora.-contestó el joven, sin dejar de temblar.

Uhhmmm… mucho conocimiento, veo dentro de ti…aun así…-la anciana se pasó la mano por la barbilla.- Veo que lo escondes… ¿Te avergüenza eso? Eres de alma sensible y no lo aprecias…-Tuffnut y Snoutlout se rieron al escuchar eso.-Y ya veo por qué…

Yo soy Astrid.- se presentó ella, empujando a Hiccup a un lado.- No creo mucho en esto de la adivinanzas… Pero me interesa saber mi futuro como guerrera.

Sí; eres difícil de leer…- la anciana la miró fijamente.- Veo a un chica muy independiente, poco femenina y valiente… Pero, también un poco ciega…

¿Qué ciega?- la defendió Snoutlout.-Tiene vista de halcón.

Silencio…- le advirtió la anciana. Se encogió de brazos y apoyó su espalda en la pared.- Debo admitir que tienes un gran futuro niña…pero eres testaruda y no ves los sentimientos de quienes te rodean… prefieres ignorar, porque crees que las personas deben hacerse fuerte por su propio medio…cuando en realidad, estas se vuelven tan amargos como un pescado al sol.

¿Disculpe?- preguntó Astrid, completamente confundida.

Ahora, tú…-dijo la anciana, señalando a Hiccup.- Hiccup, ¿no? Todo el mundo habla de ti…

Sí, del perro favorito de Ivar.- Tuffnut murmuró, haciendo que los otros se rieran o asintieran.

Veo, veo…-la anciana empezó a hablar, sin dejarle tiempo a Hiccup para que contestara.- Un joven talentoso… aun así, aspiras algo… convertirte en algo que no eres.

Escuche señora, yo creo que…-Hiccup interrumpió a la anciana, pero esta le pegó con su bastón.- Ouch.

A veces, desear ser algo que no eres trae consecuencias.- le advirtió la Bruja.- Y atrae a aquellos de mal vivir, que te pedirían hasta tu misma alma para convertirle en lo que deseas… más no en lo que necesitas ser. Así es que muchacho, ¿qué camino tomarás? Hay tantas decisiones que tu futuro no puedo ver claro.

Qué tal que se lo coma un dragón…-murmuró Ruffnut.

Es probable que pase…-agregó Fishlegs.- Mira lo que le pasó a Spitface.

Yo ya sé que futuro quiero…- el chico se paró de golpe.- Gracias.- dijo antes de retirase.

Vaya, cada día está más raro….- su primo señaló.

Antes de que me vaya, he aquí otro consejo.-la anciana se levantó y se apoyó en su bastón.- Ten cuidado con lo que dices y lo que haces; el pasado no se borra, por más que lo deseemos con toda el alma. Lo dicho está, y marcado quedará.

¿Cómo dijo ahora?- preguntó Fishlegs. Pero cuando los demás demandaron la respuesta, la anciana ya se había marchado.

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Hiccup regresó corriendo a donde el Gran Salón, donde dio gracias a los dioses, porque Ivar seguía conversando con Stoick.

¡Papá!- lo llamó Hiccup. El chico casi se resbaló por la comida en el piso, pero mantuvo el equilibrio.

Hiccup, ¿qué pasa?- le dijo su padre.- ¿No estabas cansado?

Sí, quiero ir.-Hiccup anunció casi sin aliento.-Quiero acompañar a Ivar al continente.

Suerte para Stoick que los únicos que quedaban en el Salón, eran Gobber, Spitelout, Aria, Ivar, Spine y algunos borrachos, por que puso la cara de sorpresa más grande de toda su vida.

Iré a ayudarlo con las maletas…- anunció Gobber.

Bueno…si tú quieres…-su padre recién empezaba a digerir la información.

Pero, con una condición…-Hiccup agregó.- Quiero tomar la misma prueba que los demás.

Traeré todas las hierbas curativas.-Gobber dijo.- Ayúdame con esto, Spitelout.

Hiccup, vas a ir al continente como ayuda en la construcción de armas.- le explicó su padre.- No vas a pelear.

Pero, todos lo están tomándolo…-se quejó el chico.

Hiccup no puedes participar en eso… siendo esto.- señaló su padre.

Me acabas de señalar todo.- Hiccup lo miró con los ojos entrecerrados.

Lo que quiere decir tu padre, es que no estás listo para pelear.- le explicó Ivar.- Hiccup, has mejorado desde hace 9 años… pero no ha sido suficiente. Pero te prometo que practicarás todo lo que puedas con las armas en el continente.

Pero, pero…-Hiccup no podía argumentar contra Ivar. Él era el único que lo trataba bien en ese momento.

Está bien…- se rindió el chico, bajando la cabeza.- Pero sólo quiero ganármelo.

Gobber, acompaña a Hiccup a la casa; todavía tengo que terminar unos asuntos aquí.- Stoick le pidió al otro vikingo.

Vamos Hiccup.- Gobber acompañó afuera al chico.- Te ayudaré a elegir los planos que quieras llevarte al continente. Son tantos que llenarían un barco entero.

Stoick, ¿puedo hablar contigo un momento?- Aria se acercó al vikingo, cuando Hiccup salió del Salón.

Dime, niña.-contestó Stoick.

Sé que quieres mucho a Hiccup… pero sobreprotegerlo no lo ayuda.-le explicó ella.- No seré madre, pero sé que cuanto más lo protejas menos oportunidades tendrá de crecer.

Tú no entiendes, Aria.-dijo Stoick, suspirando.-Lo llevo a pescar y busca trolls. Le dije que partiera una piedra con la cabeza y terminó una semana en cama. Cuando tenía su edad, mi padre me dijo que rompiera una piedra con la cabeza y lo hice, y no me pasó nada.

Te dio jaqueca, ¿verdad?- le preguntó ella.

Jaqueca o no… Hiccup no es cómo los otros niños…- le explicó Stoick.-No sobreviviría ni un día en la arena. Ni una hora.

Stoick, lo único que él quiere es que te sientas orgulloso de él.- Ivar interrumpió.- ¿Es mucho pedir? Necesita crecer, por el amor de Odín.

Y por eso se irá contigo; el continente lo hará más duro, incluso mejorará su salud.- Stoick argumentó.- Conseguiste lo que querías, Ivar. Hiccup se irá de Berk por un año… o tal vez más.

¡Stoick!- lo llamó su hermano.- Ayúdame con este borracho… ¡Y Bucket se volvió a atorar en el barril!

Si me disculpan…-Stoick fue a ayudar a su hermano.

¿Sacarlo de Berk es lo mejor para él?- le preguntó Aria a su hermano.- Me parece, HERMANO, que quieres traer un reemplazo de Lucky a casa. ¿Esperas que mamá te perdone si le llevas a Hiccup?

Oye, Hiccup es un niño talentoso pero flaco como pescado.-le explicó Ivar, molesto.- Aquí no es… apreciado. Quiero darle una oportunidad…la oportunidad que no tuvo Lucky.

Aunque tus intenciones sean buenas, Ivar.-señaló Aria.- Separarlo de su familia no arreglará las cosas…

¿Familia?- se burló Ivar.- Hiccup no tiene una verdadera familia… Lucky no tuvo una familia en mí y en mi padre. Y ya sabes lo que le pasó.

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Yo sólo quería demostrar que soy tan capaz cómo los otros chicos.- Hiccup le dijo a Gobber, cuando llegaron a su casa.

Bueno Hiccup, tu padre sólo trata de protegerte.-le explicó el excéntrico vikingo.

Más bien esconderme.- se quejó el joven, molesto.- Está avergonzado de mí, lo sé. Él no quería un joven flacucho y débil, sino uno de hombros robustos, de cuerpo compacto y no con dos pies izquierdos.

Hiccup, sabes que eso no es cierto.-le aseguró Gobber.- Mira… no trates de ser algo que no debes ser…

Otra vez con eso…-se quejó el chico.

Ni que pudieras entrar a esa arena…- continuó Gobber.- Stoick te sacaría de un jalón en cuanto te viera…

En cuanto me viera…-murmuró Hiccup. Una sonrisa pasó por su rostro, pero Gobber no lo notó.- Tienes razón Gobber. Iré a revisar que planos debo llevar. Buenas noches.

Hiccup se metió de golpe a la casa, dejando perplejo al adulto.

Cuando Gobber se fue, Hiccup subió corriendo a su cuarto. Sacó una vieja tela debajo de su cama, y fue por hilo y aguja. Con un par de remendadas, hizo una capucha. Luego, sacó una bufanda y se la enrolló en el cuello. Usando una de las cacerolas de la casa, vio su reflejo. Sólo tenía que rogar que lloviera en la noche, para que su disfraz diera resultado.

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Desde el cielo, un grupo de dragones revisaba casa por casa, con total impunidad. Cada uno tenía en la mira a los jóvenes de Berk, esperando que cualquiera de ellos fuera apropiado para los deseos de la colonia.

Un Terror se acercó al grupo y susurró algo a los demás dragones. Los tres dragones quienes no habían huido ante la gran figura del cráter, escucharon atentamente a su reporte.

Dando una sonrisa escalofriante, se dirigieron rápidamente al nido, enviando la buena noticia.