Pues aquí está, el siguiente capítulo :) Supongo que durará unos 5 capítulos, más o menos, pues tenía pensado que esto fuera un One-shot. Espero que os agrade este capítulo :D


Veía la oscuridad más absoluta, pero sabía que no estaba solo. Su instinto le alertaba de que tuviera cuidado, corría un gran peligro, un destino incluso peor que la muerte.

De repente notó cómo su ojo derecho empezaba a segregar un líquido. Podrían ser lágrimas, pero no encontraba motivo para llorar, su pecho no estaba cargado de angustia, no se notaba triste ni angustiado... además, ¿desde cuándo las lágrimas eran tan espesas y pesadas?

Se llevó una mano al ojo que lloraba, y vio un líquido rojo... ¿sangre? ¿Estaba llorando sangre? Esto le dejó muy impactado... ¿por qué sus ojos sangraban?

La sensación de peligro aumentaba y aumentaba, dejando ver en la oscuridad el brillo de unos ojos que desprendían un brillo carmesí, con una extraña figura que no pudo distinguir bien.

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Se levantó de repente, agitado, sudando y respirando entrecortadamente. Era la primera vez que tenía un sueño como ese, ¿qué demonios había sido eso? Miró por la ventana, aún con su respiración agitada, para ver que ya había amanecido y que el Sol iluminaba todo sin excepción.

De repente una figura saltó en el alféizar de la ventana, y se posicionó de cuclillas.

-¡Buenos días!- sonrió el Dios del Sol, sin haber reparado en la apariencia de Sasuke- Hoy hace un buen día, ¿verdad? El Sol está trabajando duro hoy, porque quiere que estés a gusto en este mundo- y le sonrió con cara de niño, acentuada por sus extraños bigotes. Cuando vio que no le contestaba, se fijó mejor en el extraño viajero: estaba sudando, respiraba agitado, estaba completamente pálido y... ¡ah!, tenía cara de haber visto a un fantasma, de terror total- Oye, ¿estás bien?

-Sí... yo... necesito ver a Kaguya- demandó Sasuke.

-Lo siento, pero ahora Kaguya-sama está ocupada con las tareas del templo y no puedo molestarla, debes verla más tarde- explicó el pintoresco rubio.

-Pero tengo que verla ahora- exigió sin importarle a quién estaba hablándole.

-¿Estás sordo o qué? Que Kaguya-sama no puede verte todavía, esta tarde podrás tener tu audiencia con ella- Naruto se cruzó de brazos, indignado. Ese chico tenía muy malas maneras, pero en el fondo le agradaba.

-Hmp, dobe- respondió con superioridad y altanería.

-¿Qué me has dicho, teme?- contraatacó Naruto.

Se miraron con profunda rivalidad, pero sin odio. En el fondo, muy, muy, pero que muy, en el fondo, Naruto era del agrado de Sasuke, pero como era tan orgulloso y tan... él, pues nunca lo reconocería.

Unos suaves toques en la puerta les interrumpieron.

-Adelante- dijo Sasuke.

Se dejó ver a una chica pequeña, Hinata, la Dios de la Luna; a Sasuke le decepcionó un poco, pues quería hablar con la Diosa Sakura sobre lo que pasó ayer por la noche.

-C-Con permiso, vengo a traer el desayuno, de parte de Kaguya-sama- Hinata llevaba una enorme bandeja con los más ricos manjares- espero que sea de su agrado- y le dedicó una dulce sonrisa digna de una pequeña niña.

-Gracias- dijo secamente.

-¡Hinata! ¿Qué haces despierta cuando el Sol está? Tus poderes se van a debilitar y tú también- Naruto corrió hacia su amiga y la agarró de los brazos- vamos, debes irte a descansar.

-D-De acuerdo, Naruto-kun- Sasuke conoció un dato nuevo... los Dioses también podían ponerse rojos de la vergüenza, y era bastante evidente del porqué. A la pequeña Diosa de la Luna le gustaba el dobe Dios del Sol... pero éste parecía ajeno a aquella situación.

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Una vez que había echado a su amiga de la habitación para que descansara, sentía una fría opresión en la nuca. Se giró para ver que aquella sensación era provocada por Sasuke Uchiha y su mirada helada.

-¿Qué?- le preguntó enfadado.

-Te gusta- afirmó Sasuke, haciendo que Naruto se pusiera colorado.

-C-Cállate- dijo desviando la mirada-¡A-Además!- le señalo de forma cómica- ¡tienes que terminar de desayunar! Sakura-chan te está esperando.

Sasuke se quedó helado ante aquella declaración.

-¿Para qué?

-¿Es que planeas quedarte en tu habitación hasta la audiencia con Kaguya-sama? Hoy vas a ir con ella a conocer nuestra tierra, eres nuestro invitado.

Sasuke se sorprendió, por lo que procedió a terminar de comer bajo la atenta mirada de Naruto, gruñendo cuando éste le quitaba sus uvas y sorprendiéndose de las enormes confianzas que se tomaba aquel sujeto, es decir, podría coger a Kusanagi y rajarle como si fuera un melón.

A todo esto... no veía a Kusanagi por ningún lado; vio sus ropas, vio sus demás pertenencias pero no a Kusanagi

-Kusanagi se quedó bajo la custodia de Kaguya-sama- dijo Naruto de repente.

-¿Por qué?- preguntó de manera fría.

-Por nuestra seguridad. Puede que seas un Uchiha, pero no serías el primero en querer matar a los Dioses con un arma tan poderosa.

-¿Han habido más Uchiha aquí?

-¡Claro que sí! Mikoto-san era la Diosa de la Maternidad, cuidaba de todos los niños no-natos y brindaba a las buenas madres con mucha felicidad. Se notaba quién era, siempre me ha tratado como a un hijo más- Sasuke pudo ver cómo Naruto sonreía, cálidamente- e Itachi-niisan era el Dios de la Paz, era muy sabio y muy persuasivo.

Mikoto, Itachi... eran los nombres de su madre y de su hermano, pero él no recordaba en ningún momento a ningún Dios, él siempre había sido un humano, que por casualidades de la vida, se encontró con una espada endemoniada que le dotó de unos asombrosos poderes oculares.

O eso creía él.

-Ahora que lo pienso... -prosiguió con su relato- tú te pareces un montón a Mikoto-san, pero a la vez te pareces a Itachi-niisan... no estaré diciendo algo inapropiado, ¿verdad?

-No... para nada, creo que me estás resolviendo un par de dudas- dijo Sasuke.

-¡Bueno! Date prisa, Sakura-chan es my impaciente y si le haces esperar puede matarte con un dedo.

Sasuke se vistió rápido, y se despidió de Naruto. Vio a Sakura, con un bello kimono color turquesa, adornado con flores de cerezo y un obi ocre, tan bella como siempre. Con una expresión en la cara de absoluta calma, hasta que le vio aparecer a él, pues no estaba acostumbrada a verle la cara... era guapísimo. Es decir, Naruto era guapo, también, la verdad es que su amigo era bastante atractivo, pero de manera dulce, infantil, pura, pero Sasuke... Sasuke parecía más adulto, más serio, más misterioso... era todo lo que no debía desear.

Se dieron los buenos días y aquel día, Sakura le enseñaba todos los bellos rincones de aquel extraño mundo a Sasuke, mientras le explicaba alguna historia milenaria sobre algún objeto que se encontrara o alguna criatura extraña...¿quién diría que los pájaros podrían tener dos colas o cuatro alas?

Había pasado un larguísimo rato, hasta que se adentraron al último lugar del bosque. Este tenía una especie de santuario, por lo que le dijo Sakura, vivía un legendario animal de nueve colas.

Apartó, poco a poco, los juncos que ocultaban aquella pequeña capilla, y vio una horrible cara que la hizo gritar asustada y saltar a los brazos de Sasuke, de manera cómica, mientras que éste último mantenía toda duda en su cara.

Una estridente risa rompía la calma del lugar.

-¡JAJAJA! ¡Deberías haberte visto, Sakura-chan!- Naruto estaba llorando de la risa, mientras se reía de su mejor amiga.

-¡Naruto, idiota!- gritó Sakura, enfadada, perdiendo por completo todo rastro de elegancia y delicadeza.

-¡Oye, teme! Puedes soltarla si quieres, no voy a morder- apuntó, divertido.

En cuanto se dieron cuenta los dos en la posición en la que estaban, Sasuke soltó rápidamente a Sakura, quien estaba roja de la vergüenza. En ese momento deseaba matar a Naruto, pero sólo se conformaba con darle un buen golpe, aunque no hizo falta, porque una enorme cola de color naranja enterró al ruidoso rubio en el suelo. Ahora era el turno de ella de reír.

-Te lo tienes merecido, por tonto- dijo mientras reía. Miró hacia arriba para ver al enorme zorro de nueve colas- hola, Kurama-san-dijo respetuosamente.

-Buenas, mocosa- Kurama era un zorro algo arrogante y prepotente. Tenía la costumbre de llamar 'mocoso' o 'mocosa' a cualquiera, pues tenía siglos y siglos de edad, era una criatura legendaria que había vivido incluso antes de que existiera el ser humano.

De repente, la mirada de Kurama se dirigió a Sasuke, que le miraba con una expresión estoica, ni se asustaba ni se sorprendía. Nada, no expresaba nada.

Pero de pronto, le vino a la mente un fugaz recuerdo, que hizo que se pusiera furioso. Levantó la cola con la que había aplastado a su amigo, y empezó a gruñir. Naruto se levantó para poder ver cómo Kurama empezaba a enfadarse, y eso se manifestaba en un aura naranja y burbujeante en Naruto, acentuando sus rasgos de manera que sus ojos azules eran rojos, sus bigotes eran más anchos y sus boca era igual a la del animal.

-¡Kurama! ¿¡Q-Qué pasa!?- gritó Naruto, desesperado. Kurama jamás había perdido el control de aquella manera.

-Un asqueroso Uchiha... tiene la misma esencia que él... puedo notarlo- siseó el zorro.

-¡Kurama! Detente- dijo Sakura.

De repente, alguien golpeó a Naruto por la nuca, haciendo que cayera inconsciente y calmando, automáticamente, a Kurama.

-Chico, tienes que aprender a controlar ese sello- un hombre anciano, con el pelo largo, apareció en escena.

-¡Jiraiya-sensei!- gritó la chica.

El nombrado Jiraiya sonrió a la Diosa, y su mirada se posó sobre Sasuke, quien no había dicho nada ni había hecho nada.

-¡Vaya! Así que este es el misterioso viajero del que me hablaste, ¿verdad, Sakura? Yo soy Guardián del Monte Myōboku, un sabio ermitaño.

-Más bien, un sabio pervertido- le susurró Sakura, haciendo que Sasuke diera una sonrisa ladina.

-Eres mala, Sakura-chan- dijo con lágrimas en los ojos- bueno, es hora de llevarme a este idiota, ¡nos vemos!- cogió a Naruto como si fuera un saco de patatas y desapareció en una nube de humo. Vale, todo el mundo en aquel sitio estaba como una regadera, pero eso no quitaba que no fueran misteriosos.

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Llegó la noche y Sasuke pudo tener ansiada audiencia con Kaguya.

-Creo, querido Sasuke, que tienes muchas dudas rondando tu mente. Puedes preguntar con total libertad- dijo la Diosa.

-¿Soy un Dios?- preguntó.

Kaguya se sorprendió por ser tan directo, creía que primero preguntaría por sus padres o por su hermano, e incluso por Kusanagi... pero aquello era sorprendente.

-Sí, eres hijo de Dioses, lo que te hace en un Dios- respondió tranquila- te contaré la historia de tus padres, Fugaku y Mikoto Uchiha.

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Ella era la Diosa de la Maternidad, brindando felicidad a los recién nacidos, mientras que Fugaku era el Dios de la Protección, era nuestro guardián y, junto al clan Uchiha, protegían estas tierras de todo peligro que le rodease.

Ambos se enamoraron irremediablemente el uno del otro, Fugaku protegía a Mikoto con devoción y ella, conseguía calmarle en todo momento.

Una noche, se unieron, resultando el primer hijo, tu hermano, Itachi.

Itachi, conocido como el Dios de la Paz, fue un niño prodigio que comenzó a controlar sus poderes a tempranas edades, y aquello no había pasado nunca con ningún Dios de la Paz, siempre eran los que tenían los poderes más difíciles de controlar y conseguía entablar acuerdos con el Dios de la Guerra, tu tío abuelo, Madara Uchiha.

Pero de repente, Madara se vio envuelto en una terrible oscuridad, haciendo que el clan Uchiha quisiera rebelarse en contra del resto de dioses, por lo que ignoró todas palabras con el resto de clanes y nos declaró la guerra. Todo ello paso cuando Mikoto estaba dando a luz a su segundo hijo, a ti.

Y si te preguntas el porqué has estado viviendo como un humano, eso es porque tus padres huyeron contigo y con Itachi para poder resguardarse de la guerra. Yo misma les di el permiso y el lugar para esconderse, y les pedí a cambió que ocultaran sus poderes.

Poco después, tus padres tuvieron que partir, dejando a tu hermano a su cuidado, precisaba de su ayuda porque sé que ellos eran fuertes, sus poderes de amor y protección eran indispensables para ganar la guerra, pero no tuvimos suficiente, por lo que decidí llamar a Itachi para que viniera a ayudar.

Tu hermano, con quien habías pasado 7 años a su cuidado, te dejó a Kusanagi en herencia para poder protegerte. Piensas que tus poderes oculares despertaron por aquella espada, pero no es así, tu hermano murió, quedando solo en el mundo, despertaste tus poderes oculares, también llamado Sharingan, esto se debe a que tu familia, tu clan, tiene aquellos poderes.

Mi nieto Indra te quiso dotar con un poder mayor, porque sabía que tú eras una pieza clave en la paz de los Uchiha, por lo que te dotó del Rinnegan para que pudieras detener a aquel destructor del mundo, que reduciría el todo a la nada, que convertiría la vida en la muerte, que convertiría el principio... en el fin.

Que estés aquí no es casualidad, querido Sasuke, llevo intentando traerte aquí desde hace bastante tiempo, porque necesito que me ayudes. Sé que Madara no tenía malas intenciones y que probaría un método pacífico de revolución, pero sé también, que alguien llenó su corazón de odio y le hizo hacer lo que hizo. Ni mis hijos ni yo, pudimos detenerle, somos Dioses antiguos y nuestro poder se encuentra debilitado desde aquella guerra, por lo que necesito, y te solicito que te quedes y que entrenes tus poderes, sé que hay un poder más allá del Sharingan en su estado maduro.

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Sasuke había escuchado todo con atención, por lo que recapitulaba: descendía de una familia de Dioses que tenían unos asombrosos poderes oculares y que iniciaron, hace tiempo, una guerra en orden de hacer una revolución para cambar las cosas, por lo que sus padres y su hermano tuvieron que partir, dejándole como compañera una espada endemoniada. Y también que aquella Diosa no sospechaba de que hubiera sido un Uchiha, sino que un enemigo escondido estaba detrás de todo esto.

-¿Quién crees que puede haber sido?

-Mi hijo menor, Zetsu Otsutsuki. Consumido por la envidia hacia sus hermanos, por supuesto. A veces siento que hasta me controla a mí, por lo que te cuento todo ahora. Sé que es mucha información y te pido que lo consideres, si no quieres colaborar no te obligaremos.

-¿Quién soy yo?- preguntó él.

-¿Cómo?

-¿Qué Dios soy?

Kaguya sonrió, enternecida. Veía al niño de los Uchiha, quien ahora era todo un hombre.

-Eres el Dios de los Elementos, puedes controlar agua, viento, aire y tierra a tu antojo.

Sasuke estaba abrumado, es decir, era demasiada información para él en tan poco tiempo.

-Solicito poder irme, por favor.

-Lo comprendo, espero que esto haya aclarado tus dudas. Descansa, querido Sasuke, mañana se presentará ante ti tu Ancestro Mayor, y te entrenará para ayudarte a manejar tus poderes.

Sasuke miró a Kaguya, quería contarle sobre aquel sueño, pero a veces notaba que no podía confiar en ella, que su voluntad estaba mermando poco a poco, y temió poder contarle algo a Zetsu. Tal vez podría hablarlo con su Ancestro.

Se fue, encontrándose por el pasillo a Sakura, quien le veía preocupada.

-¿Te encuentras bien?- preguntó ella, depositando una mano sobre su mejilla- estás un poco pálido.

Él se la quedó mirando, de verdad que aquella mujer era preciosa, tenía unos ojos de color verde que eran mágicos, hipnotizaban.

-Sí...- se la quedó mirando, de nuevo- Sakura, sobre lo de ayer...

-Lo entiendo- interrumpió- sé que entre ayer y hoy has recibido demasiada información sobre tu vida y necesitabas asimilarla, quizás desahogarte con alguien. Espero que la próxima vez que lo necesites, puedas contármelo todo. Yo estaré para escucharte, lo prometo- le dedicó una sonrisa, haciendo que éste se congelara en el sitio.

Le agarró de las muñecas y tiró de ella hasta que se quedaron frente a frente. Sakura se estaba poniendo algo nerviosa por la cercanía de él, es decir, se acababan de conocer. Sintió cómo era rodeada por los brazos de Sasuke, y cómo reposaba la cabeza en su hombro.

-Gracias...- dijo bajito.

Rompió el abrazo a la velocidad del rayo y se fue a su dormitorio. Aún había un montón de cosas que no entendía, y Sakura era el mayor enigma de todos.


Bueno, la historia ha cambiado un poco de la original, y en el siguiente capítulo aparecerá Indra que (oh, surprais) mira de manera especial a Sakura (O.O) no me juzguéis, soy muy fan de que aparezca otro personaje y el principal se ponga celoso (por eso me gustó tanto The Last) En fin, hora de responder los reviews :)

Creo que Fanfic tiene un problema con los reviews, porque se supone que en el capítulo anterior tenía 3 y sólo puedo contestar a 2. De todos modos, siempre contesto los reviews en el siguiente capítulo:

Striker: ¡Me alegra que te haya llamado la atención! Espero que este capítulo sea de tu agrado, gracias por comentar :)

Dawn Yoshino: Me siento halagada por tu comentario, a mí me encanta tu historia de 'Este cuerpo no es mío' aquí tienes el siguiente capítulo, me alegro de que te guste :D

Dame- san o melis-chan: Tu review, no sé porqué, no me sale, pero sé que me has escrito, que lo he recibido por correo. Paciencia, el siguiente capítulo está aquí, espero que te guste.

¡Hasta pronto!