Capitulo 1:
Brick, Boomer y Butch Evans.
Boomer fue el primero en despertar de sus hermanos. Al principio pensó que seguía soñando. Claramente, esa lujosa habitación y esa cómoda cama no estaban en el callejón donde durmió.
Pero al pasar los segundos y ver que la habitación no cambiaba, se sobresaltó bastante. Tanto que termino en el piso, despertando a sus hermanos.
—¡Cállate Boomer!— replicó Butch.
—Ah..., eh, yo...— balbuceó.
—¿Las ratas te comieron la lengua?— preguntó Brick.
—¡No estamos en el callejón!— respondió Boomer, fuerte y claro.
—Debes de estar soñando— dijeron Butch y Brick al mismo tiempo. Boomer frunció el ceño.
—¡Claro que no!— replicó. —¡Abran los ojos, no estamos en la calle!— insistió.
Butch, que lo único que quería era seguir durmiendo, se giro para confrontar a su hermano y convencerlo para que se callara. Pero al moverse notó que Boomer tenía razón. Sintió una cálida y cómoda cama, no duro y frió cemento.
—¿Sabes como llegamos aquí? ¿Viste a alguien?— preguntó Brick, ya más consiente de la situación. Por un segundo, a Boomer le pareció ver una cabellera castaña, pero tan rápido como el recuerdo llego se esfumó, haciendo que no le diera importancia.
—No lo sé, pero es obvio que alguien nos movió, porque no hay otra manera de que nos hayamos movido ¿No? — respondió el rubio. Por alguna razón, esa respuesta tan vaga molestó a Brick más que de costumbre.
Pero antes de que pudiera preguntar algo más, escuchó a alguien acercarse. Consiente de que sus hermanos también lo sintieron, rápidamente se acomodo y fingió dormir. Sus hermanos lo imitaron. Escucharon la puerta abrirse, los pasos acercarse... y dejaron la actuación de lado al oler comida. No pudieron resistirse. Se abalanzaron hacia los platos, devorando todo con las manos.
Emma estaba sorprendida, los niños estaban comiendo a una velocidad increíble, claro, pero para hacerlo estaban flotando. Ella sostenía la bandeja, y ellos eran mucho más bajos que Emma. Los niños obviamente tendrían que volar para alcanzarla.
¡Alto!
¡Los niños están volando!
Pero ella se controló para no entrar en pánico. Al entrar en la ciudad había escuchado sobre las Power Puff Girls. De echo, no había ningún lugar en esa ciudad donde no se hablara de ellas, francamente era algo agotador. Según lo que había entendido, ellas eran las heroínas de la ciudad, ya que podían volar, lanzar rayos laser por los ojos, tenían super-velocidad y super-fuerza (y un largo etc). Quizás era normal tener super-niños por esos lugares.
Después de encontrar una razón lógica por la que ellos volaran, Emma vio que la bandeja del desayuno estaba completamente vacía.
—Puedo traerles más si quieren— se ofreció. Todos asintieron con la cabeza, incluso Brick, dejando sus preguntas de lado.
Nuevo plan; comer, luego preguntar.
—Me llamo Emma Evans, un gusto. Me gustaría saber sus nombres al volver— se presentó. Antes de salir, agregó, —Por cierto, encontré una gorra cerca de ustedes, se esta secando en la terraza.
¡Su gorra! Por eso había estado de mal humor. Tocó su cabeza, sintiendo cabello en vez de su preciada gorra.
Cuando Brick se fue a recuperarla, Boomer aprovechó la oportunidad.
—¿No que esto es un sueño, Butch?— se burlo.
—De acuerdo, acertaste. Eso no te hace más inteligente, sigues siendo un tontito, tontito— respondió.
—¿Se tratan así siempre?— preguntó Emma, quien venía con más desayuno.
—Sí, es un infierno tener que controlarlos— respondió Brick, que se apareció por el olor a comida. Tenían tanta hambre, que hicieron caso omiso a las mutuas ofensas. Estaban a punto de abalanzarse sobre el desayuno otra vez.
Hasta que Emma retrocedió un paso y les recordó su presencia.
—¿Pueden decirme sus nombres primero?— les pidió. —Se los pedí antes de salir ¿recuerdan?
—Butch.
—Brick.
—Boomer.
Brick, Boomer y Butch Evans. Suena bien.
Mientras ella pensaba (y los chicos devoraban) se fijó en el reloj de la pared.
—¡Voy tarde!— exclamó horrorizada. No le importaba perder el dinero, pero no habrían más vuelos hacia su ciudad hasta dentro de tres días.
A la mayor velocidad que sus piernas saludables pero sin super poderes podían llevarla, tomó su pequeña maleta y se dirigió a la puerta. Se detuvo al ver a los niños jugando a lanzarse una mesa como si fuera una pelota.
Tenía una idea.
Cuando la mucama paso por el pasillo, vio una puerta entreabierta. Pero que huésped más descuidado, como dejar la puerta abierta. Al acercarse para cerrarla, no pudo evitar echar un vistazo al interior.
Vio una mesa rota.
Apresurada, entró para verificar que sus viejos ojos no la estuvieran engañando. Efectivamente, la mesa de roble importado estaba rota, como si la hubieran soltado desde gran altura. Tenía algo que no había notado, una nota pegada en el pedazo más grande.
"Siento lo de la mesa, puede cargarla al número de tarjeta que está al reverso, junto con la cuenta del hotel.
Emma Evans"
¡La señorita Evans! Que extraño, la había visto entrar la noche anterior con unos niños, y bajar a buscar desayuno dos veces (en cantidades considerables). Pero no la había visto salir.
Sintió la brisa recorrerle la cara, haciendo que mirara a la ventana abierta, y la quedo viendo algunos segundos, aun que luego desvió la mirada negando con la cabeza.
Tonterías. La señorita Evans no pudo haberse ido volando.
Fin Capitulo 1
Suena bien.
