Capítulo 2
Toco la puerta y espero, espero, espero… Volvió a golpear la puerta esta vez con mayor fuerza, y la continúo golpeando hasta que el gran bloque de madera se movió, con algo de duda empujo el mismo la puerta hasta entrar, el lugar era gigantes, unas escaleras de piedra con una gran alfombra roja se alzaba frente él, y sobre esta un candelabro de hierro lleno de velas, era sin duda un lugar digno de un señor feudal o algún noble.
Un fuerte golpe detrás de Eren lo puso alerta y al voltear, apoyado en la puerta estaba un hombre, más bajo que el, de cabello negro y mirada dura, tenía un pantalón negro y una camisa blanca, con un pañuelo de igual color adornando su cuello, cualquiera diría que era un hombre normal, pero aquellas orejas y cola lo delataban. Eren se quedó viéndolo, embelesado, las facciones de aquella bestia eran hermosas a sus ojos, se había quedado inmóvil sin poder quitar la vista de esos ojos negros que parecían estar estudiando cada centímetro de su alma.
-Oy… mocosa, ¿acaso tienes tantas ganas de que te asesine? – hablo finalmente, con una voz seria y profunda que hizo que la piel de Eren se erizara – o acaso… estas ansiosa por otra cosa – el hombre se acercó a Eren y bruscamente le quito la capucha. – ¿no tienes el cabello muy corto? – pregunto algo extrañado – no importa tu cara es bella – Eren se sonrojo al oírlo.
-Demonios ¿Qué me pasa?... es un hombre, no una bestia – Pensó Eren frunciendo el ceño.
-Oohh, no deberías mirarme así – Levi apretó la cara del joven entre sus dedos – soy Levi, tu amo y así es como debes llamarme. Pero Eren no le contesto – vamos, habla – le exigió, pero Eren solo negó con la cabeza - ¿No puedes?... tchh – hacerse pasar por mudo era la única forma en que el Lobo no lo descubriera.
Levi solto su rostro y comenzó a adentrarse al castillo con Eren siguiéndole a una distancia prudente, quería clavarle el cuchillo en la espalda, en ese momento, pero tenía que ser paciente, sabía que no le ganaría en fuerza, pero debía ganarle en inteligencia. A los ojos del castaño, aquel hombre no era más que una bestia tonta, si era prudente, sería fácil.
-Limpiaras el castillo todos los días, no quiero una mota de polvo… mi té debe estar listo antes de despierte en las mañanas y a al atardecer, lavaras la ropa, alimentaras a los animales y cuidaras el jardín, las comidas deben estar a horario – explicaba las labores, con seriedad, cuando se volteó y tomo Eren de la capa, y lo dejo a apenas un centímetro de su rostro – y si te atreves a darme carne cruda… te mueres – amenazo con ferocidad.
Eren asintió varias veces asustado, Levi lo soltó y volvió a caminar sin dejar de dar órdenes, las cuales solo estaban exasperando a Eren… Calentar su agua, acomodar la biblioteca, limpiar vidrios, sacudir colchas… la lista era interminable, y debía realizarla todos los días. Así que esto era lo que hacían con las jóvenes, esclavas… con razón solo duraban un año, habría que ver que tratos horribles tenia planeados esa bestia de mirada fría, seguro lo tiraría a dormir en un calabozo, frio, húmedo…
-Este será tu cuarto – Levi abrió una puerta en el tercer piso del castillo dejando ver una bella habitación, con una amplia cama y muebles tallados, que dejo a Eren boquiabierto – mi cuarto esta al final del corredor y tienes prohibido entrar a el si yo no estoy presente, ve a cambiarte esa ropa llena de tierra, hay ropa en aquel armario, y comienza tus labores.
Levi cerró la puerta dejando a Eren solo en el cuarto ¿confundido… no se suponía que sería torturado, abusado y devorado por aquella bestia?... la semilla de la duda comenzó a plantarse en el ojiverde, pero tantos años de terror no podían estar infundados… ¿verdad?, tenía que apresurarse y volver al pueblo con la cabeza de Levi entre sus manos.
Al cerrar la puerta, Levi se quedó viéndola unos segundos, se alejó en dirección al comedor y a la mitad del camino, golpeo con fuerza a la pared… se había prometido no ser como su padre, odiaba como aquel hombre trataba a las chicas, no las forzaría o las torturaría, les daría una buena cama y comida, tampoco las querría, después de todo tendría que deshacerse de ella al final de año, de otra forma los humanos lo verían como alguien débil… pero ¿por qué la primera doncella desde que su padre murió… tenía que parecerse tanto a ella? ¿Cómo se suponía que debía matarla mientras veía esos ojos verdes?. Levi solo podía sentir que el mundo lo estaba castigando por todos los pecados de su familia, a él y solo a él.
Como el lobo ordeno Eren tomo un vestido del armario, uno azul oscuro que él considero el más "masculino", tenía mangas largas y no muy ajustado, un gesto de disgusto se formó en su rostro, quería volver a usar pantalones pronto, no se sentía nada cómodo. Con un trozo de la capa roja ato el cuchillo a su tobillo y se apresuró a la cocina del castillo, debía actuar hasta que Levi estuviera distraído y allí todo acabaría.
-Rápido Mocosa… - dijo con impaciencia Levi con un libro en la mano mientras Eren preparaba el té, cuando finalmente lo sirvió, Levi se llevó la taza a los labios y solo asintió, como aprobando su sabor- Continua con la ropa y sabanas – ordeno llevando la taza a sus labios.
Eren asintió con una falsa sonrisa e hizo todo lo que aquella bestia le ordeno, limpio cada centímetro del castillo con la atenta mirada de Levi, que supervisaba cada tarea para que Eren la hiciera a la perfección. Eren termino completamente exhausto, el Lobo era como una sombra, no bajaba la guardia y sobretodo no dejaba de verlo de forma intensa… a tal punto que lo hacía sentir nervioso, se sentía como una presa que está siendo acechada.
Pero ya había sido suficiente, ahora, en el horario de la cena, debía actuar… era su última oportunidad, estaba seguro que pronto seria descubierto y ese sería su fin. Coloco en una bandeja el plato de Levi con el estofado que había preparado, fue al comedor y coloco todo frente a Levi, y una vez este se distrajera con la comida, lo atacaría por la espalda.
-¿Y tú plato? – le pregunto Levi, provocando una mueca de sorpresa en el castaño – en el almuerzo lo deje pasar… pero debes comer junto a mi ¿entendido? – Levi le dio una mirada amenazante para dejarle claro que no bromeaba – rápido.
Ante la mirada del Lobo, Eren se dio media vuelta en dirección a la cocina, no solo su plan se había ido por el caño sino que también estaba completamente sorprendido… de verdad, aquel que le había pedido que lo llame amo, ahora le estaba diciendo ¿qué fuera a la mesa como iguales? Y es verdad que los quehaceres eran pesados, pero no podían ser considerados una tortura… ¿acaso todo lo que en estos años habían hablado del temible Lobo no eran más que cuentos de los campesinos?
Tomo asiento, con un plato de comida igual al de Levi, con carne perfectamente cocinada, verduras y reemplazo la copa de vino por un vaso con agua, cuando Eren tomo asiento Levi comenzó a comer, el castaño lo miro durante unos segundos para luego centrarse en su propia comida… y aunque sonara vanidoso, sabía cocinar muy bien, a diferencia de Mikasa.
Eren comenzó a recordar a su familia, preocupado… espera que sus padres encontrasen a Mikasa y se largaran tan rápido como pudieran, antes de que el pueblo se diera cuenta de la locura que había hecho… la cabeza de aquel hombre era lo único que le devolvería el honor. Por algún motivo, Eren comenzó a preguntarse si sus ojos perderían aquel brillo dorado luego de morir, lo sentía como un desperdicio.
-¿Qué? – pregunto Levi, Eren se sonrojo al notar que se había quedado viéndolo, bajo la mirada y comenzó a negar rápido con la cabeza, Levi soltó un suspiro molesto – Dime… ¿Escribes? – Eren volvió a verlo confundido y asintió – no te muevas.
Levi se retiró del comedor y tardo unos minutos en volver con unas hojas de papel, un tintero y una pluma, tomo su lugar le extendió todo a Eren, quien seguía sin entender que es lo quería Levi.
-Tienes nombre, escríbelo – Levi volvió a concentrarse en su comida esperando que la joven escribiera.
Eren tomo la hora y mojo la pluma en la tinta escribiendo por costumbre y de forma algo automática "Eren", con horror estaba a punto de tacharlo pero Levi le arranco la hoja de las manos, y por primera vez, la expresión del pelinegro cambio, se veía algo confundido.
-¿Eren? – dijo en forma de pregunta - ¿Erin?... tu letra es horrorosa – Al oírlo, Eren comenzó a asentir de forma rápida – entonces Erin.
Levi termino de comer y se puso de píe sin decir nada, se retiró, Eren no podía procesar lo que acababa de pasar ¿acaso, solo quería saber su nombre?... no creía que algo como eso le interesara a el Lobo… de alguna forma aunque no fuera su verdadero nombre, un pequeño sentimiento de felicidad se albergaba en su corazón.
Luego de lavar los platos y de limpiar la cocina, hizo una última taza de té para Levi, quien estaba en la biblioteca, con un libro en la mano junto a la chimenea, en un antiguo sillón de terciopelo rojo, Eren dejo la taza sobre una pequeña mesa frente al sillón.
-Eso es todo Erin… puedes irte a descansar – El castaño asintió, pero en su mente creía que en ese tiempo de tranquilidad y relajación que el Lobo deseaba tener, era un buen momento para atacar, solo debía pretender retirarse de la biblioteca y… - Buenas noches – Levi tomo su mano y deposito un pequeño beso en sus nudillos, Eren enrojeció, el pelinegro con lentitud, soltó su mano y volvió a su libro.
Eren salió con tranquilidad de la biblioteca, pero en el momento que cerro la gran puerta de madera, se apoyó contra ella y tomo su mano, colocándola contra su pecho… ¿qué demonios le pasaba? , su corazón latía tan fuerte, era un hombre, no podía caer por los coqueteos de otro ¿verdad?... pero ahí se encontraba, con su corazón a punto de salirse de su pecho, en su mente los penetrantes ojos negros y dorados de Levi… y el deseo de que aquel beso hubiera sido depositado en otro lugar.
Camino por el castillo con algo de lentitud hasta su cuarto, cerró la puerta y se dejó caer al suelo sujetando su cabeza.
-¿Qué demonios me pasa? – dijo en voz alta – no puedo… no en un día, no de él – negaba preocupado - ¿Qué debo hacer?
A la vez que Eren se lamentaba confundido, en la biblioteca Levi tenía su mano sobre su boca, en el momento que Erin había abandonado la habitación, el libro fue olvidado en la mesa junto al té, tenía que controlarse, jamás había sentido algo parecido, ni siquiera con Isabel…
-Demonios… -se quejó en voz alta viendo como la madera chispeaba en la chimenea – acaso… ¿eres mi castigo? ¿condena? – dijo pensando que Erin sería su perdición, el castigo que una tradición de crueldad, que ahora caía sobre él.
Al fiiin, entre el trabajo, la uni y el hecho de que reescribi esto como 4 veces, tarde más de lo que me gustaria en publicar, pero finalmente estoy feliz con este capítulo y espero que ustedes tambien.
Como siempre, muchas gracias por Leer, y los nos vemos en el próximo capítulo 3
