Bueno, aquí traigo el capítulo dos. Hubiera deseado tenerlo antes pero por una estupidez de mi parte, lo que había avanzado se borró, pero bueno, aquí está. Las dejaré con la lectura y más abajito aclararé algunas cosillas :Z
Disclaimer: Es absolutamente triste que los personajes no pertenezcan a mi, si fuera así, Tai y Sora serían completamente felices con tres pequeñines pululando por ahí.
Capítulo II.
Apretó el jodido aparato entre sus manos, esperando la respuesta.
Su estómago estaba hecho un revoltijo y tenía unas ganas terribles de devolver todo lo ingerido en el día por el escusado. Arrugó su pequeña nariz.
El aparato tiritaba entre sus manos, ¿o era ella la que temblaba como gelatina?
Unos golpes sordos al otro lado de la puerta la hicieron brincar sobre la tapa del W.C.
— ¿Estás listas? —Preguntó la voz de su novio por el otro lado.
Tubo terribles ganas de chillarle y lanzarle el estúpido aparato por la cabeza, ¿es que acaso no podía mantener la maldita boca cerrada y dejarla esperar tranquila?
— No —Respondió con voz ronca, intentando controlar su genio para que no tuvieran problemas.
Ella siempre había sido razonable en todo, al igual que él, ¿cómo habían llegado hasta aquel punto en donde sus vidas habían dado aquel giro tan inesperado?
— ¿Y ahora? — ¿Era enserio?, ¡pero si apenas había preguntado hace dos milisegundos atrás!
— Qué no —Respondió nuevamente a regañadientes, estaba pensando seriamente en lanzarle el jodido aparatito en la cabeza de su rubio novio.
Que salga una línea… Una línea.
Suspiró.
Dos líneas, dos rojas y malditas líneas.
Con piernas tiritonas se levantó del escusado y dio pasos vacilantes hacía la puerta del baño. Tomó la perilla entres sus manos, quitó el seguro y abrió lentamente, endemoniadamente lento.
Los ojos azules de T.K la inspeccionaron con escudriño, creyendo que el rostro de Kari diría todo.
La castaña estiró su mano y le entregó el aparato en las manos a su novio.
El hermano menor de Matt frunció el cejo y miró la pequeña pantallita en donde salían las líneas rojas. Lo dio vuelta entre sus manos y volvió a poner su vista en el rostro pálido de Kari Kamiya. Le entregó nuevamente el aparato a su novia y la miró con seriedad.
— No lo entiendo, ¿qué significa esa raya? —Preguntó el muchacho.
Kari frunció sus labios.
— Según este test, estoy embarazada —T.K se mantuvo con su rostro imperturbable. Kari suspiró y prosiguió, —pero estas cosas pueden ser engañosas, si que iré ahora mismo a comprarme otro.
La hermana pequeña de Tai salió de la habitación del ya no tan pequeño T.K para irse a comprar un nuevo test de embarazo. T.K la siguió pisándole los talones.
— ¿Ir a comprarte otro? —Preguntó con incredulidad el muchacho. Kari se volteó sobre sus pies para mirarlo fijamente. —Este es el quinto test que te haces en dos días, todos han salido positivos Kari, ¿a quién quieres engañar?
Kari lo miró ofendida, sin embargo no quiso decir nada más. Se volteó con decisión y caminó hacía la puerta del apartamento que compartía T.K con su hermano Matt.
— ¿A dónde vas? —Preguntó T.K con preocupación. Kari suspiró.
— Quiero estar sola —Respondió y salió del lugar.
Es que sencillamente ella no lo podía creer, ¡maldita sea que la única vez que no se cuidaban y quedaba embarazada! Simplemente parecía como si la vida quería joderla.
Y todo era culpa de T.K, si no fuera por él, ella no se encontraría en ese estado.
(*)
Sora caminó por las calles con tranquilidad, no había apuro para llegar a su destino. Había quedado con su novio, prometido, para almorzar en su departamento y luego ir al cine.
Una agradable tarde de novios.
Suspiró mientras caminaba –casi por inercia –hacía el edificio donde su prometido vivía con su hermano pequeño.
Prometido… Prometido, prometido, prometido… No sinceramente la palabra no le podía salir con tanta naturalidad como cuando llamaba así a… otra persona. Volvió a soltar un suspiro.
Subió su mirada hacía el cielo gris. Frunció el cejo, pronto se largaría a llover y aquello lo único que lograba en ella era deprimirla más.
Había pasado exactamente dos semanas desde que había visto a Tai en aquel café, exactamente dos semanas desde que le había pedido nuevamente que firmara el papel y así, ella pudiera casarse con Matt. Y de una buena vez, poder comenzar desde cero, olvidando todo aquel espantoso pasado que seguía perturbándola cada noche.
De igual manera debía volver a hablar con Tai, debía conseguir que él le firme el divorcio y poder volver a rehacer su vida junto con Matt… Como siempre debía haber sido.
Por tercera vez suspiro, ¿por qué todo debía ser tan difícil?, bueno, nadie la había mandado escaparse a Estados Unidos a buscar a Tai, aunque claro, según Matt, Sora se marchó a terminar su carrera de diseñadora a Los Ángeles, no a Nueva York, donde en realidad iba…
Al fin llegó a su destino, subió los escalones con rapidez, ya no quería seguir pensando, lo mejor sería llegar y reír y comer junto con Matt, aquello la iba a distraer.
Golpeó un par de veces la puerta y esperó.
T.K fue quien abrió la puerta, sonrió y se hizo a un lado para que la chica de cabellos anaranjados pudiera pasar.
Cerró la puerta en cuanto la chica estuvo en medio del salón.
Sora se volteó y miró a T.K con una sonrisa, sonrisa que borró de inmediato al ver el rostro compungido del chico.
— ¿Para algo, T.K? —Preguntó Sora mirándolo con preocupación.
T.K la miró fijo y negó con su cabeza, rápidamente se esforzó por sonreírle a la muchacha de ojos color zafiros. Lo consiguió luego de unos segundos que parecieron eternos.
Sora lo miró con desconfianza, sabiendo que el pequeño –ya no tan pequeño –T.K le estaba ocultando algo. Estuvo a punto de insistir cuando la puerta del apartamento se abrió nuevamente, dejando ver dos cabelleras entrar por el umbral.
El corazón de Sora dio un doloroso vuelco en su pecho cuando notó de quién pertenecía esa cabellera castaña.
— ¡Sora! —La voz de Matt le hizo darse cuenta de que él también había llegado al apartamento. Sora se volteó hacía él intentando sonreír, pero en vez de eso, sólo consiguió una extraña mueca que borró de inmediato. —Dios, olvidé completamente lo que íbamos a hacer está tarde.
Se llevó una mano a su frente, sonriente, ante eso Sora sólo negó con la cabeza, aun muda, al igual que Tai, quien se encontraba a un lado de la puerta. Estático.
— Es que verás —Soltó nuevamente Matt, acercándose a la chica con lentitud, como si temiera que ella se lanzase encima de él y lo golpeará por olvidar su "tarde de novios".
Sora le puso mayor atención a su novio al volver a oírlo hablar. Matt le sonrió enormemente y apuntó a Tai.
— Me encontré con Tai cuando iba camino al mercado a comprar las cosas para el almuerzo, ¿no es grandioso? —Soltó el rubio chico mirando a su novia con una sonrisa en su rostro.
Una pesada piedra se instaló en el pecho de Sora.
— Sí, grandioso —Soltó Sora en un susurró apenas audible.
Matt ignoró el susurró de su novia y continuó contándole.
— Le pregunté por qué no se había puesto en contacto con nosotros, ¿sabías que está haciendo la practica para titularse como diplomático? Extraño ¿eh? —Siguió Matt con aquel aire emocionado, tan extraño en él.
Sora se sintió completamente mal, el rubio se veía completamente feliz de volver a ver a Tai luego de tanto tiempo. Claro que Matt sabía que Tai había vuelto hace un par de años, uno meses después de la llegada de ella misma. Sin embargo, Tai jamás contestó las llamadas de parte del rubio y cada que este iba a visitarlo a su casa, sorprendentemente, el moreno no se encontraba.
— Le dije que podíamos almorzar aquí en mi casa para ponernos al día con nuestras cosas —Prosiguió el chico esta vez un tanto más calmado, —no te molesta, ¿verdad? —Preguntó.
Sora movió un tanto su cabeza, sin embargo fue Tai quien interrumpió la respuesta de la chica.
— Oh, no quiero causarles problemas Matt, lo mejor es que me vaya yo de aquí. Podríamos ponernos de acuerdo luego y…
— No, Tai, no te preocupes, ¿verdad que no te molesta Sora?, —Preguntó el rubio que antes había estado mirando a Tai y se había vuelto nuevamente hacía la chica —de cualquier manera, también eres el mejor amigo de ella y no se han visto durante tanto tiempo. ¿Por qué no le saludas, Sora?
Sora cayó en la cuenta de que era cierto lo que decía Matt, bueno… No era cierto realmente, pero era la verdad para él. Decidió romper con su silencio e intentar hacer como si nada hubiese pasado en realidad.
— He, sí es cierto… —Simuló una muy buena sonrisa y dio un paso hacía el moreno.
Miró a su alrededor, estaba Matt y T.K mirándolos fijamente aun, como si ambos esperaran que ella se largase a llorar por volver a ver a su mejor amigo, sin embargo si ella se largaba a llorar iba a ser por otra cosa muy distinta…
— Tanto tiempo, Tai —Masculló con la mandíbula tensa. Tai asintió sin borrar aquella seriedad marcada en su rostro.
Entonces ella estiró sus brazos y lo abrazó, con suavidad pero distante, sabiendo que estaban ambos hermanos mirándolos. El abrazo fue corto y muy distante, tanto que hasta ambos rubios lo habían notado.
Matt frunció el cejo y T.K elevó una ceja al ver cuando ambos se separaron y sin mirarse a los ojos cada uno volvió a su puesto anterior.
— Eh, bueno… Yo estoy saliendo —Habló T.K por primera vez, él no necesitaba mostrare emocionado al ver a Tai, lo veía cada vez que iba a cenar junto con su novia a su casa. Se estremeció, recordando que en esa misma sala se encontraba el hermano mayor de su novia, a la chica que había tocado y embarazado.
— ¿Dónde vas, T.K? —Preguntó Matt interesado.
T.K le dedicó una fugaz mirada.
— Iré donde… Davis —respondió con lo primero que se le vino a la mente, carraspeó y luego miró a los tres "adultos" que se encontraban en el salón. —Los veo después.
Sin añadir nada más salió del apartamento con rapidez, como si se sintiera de sobras en aquel lugar. Sora suspiró y estuvo a punta de tomar el mismo camino que T.K cuando la voz de su novio le llamó.
— Traje el almuerzo listo para los tres —Anunció Matt alzando la bolsa en el cual debía traer el almuerzo.
Sora asintió, de cualquier modo, se lo debía…
Tai se mantuvo bastante distante en toda la conversación, de vez en cuando sonreía vagamente a Matt y se limitaba a responder con monosílabos. Sin embargo, Matt, siquiera se daba por enterado.
En cambio Sora parecía estar de lo más divertida, reía junto con Matt por aquellos lejanos recuerdos en donde se veían los tres involucrados, también intentaba incluir en todas las conversaciones a Tai, sin embargo, no le funcionó.
Matt se sentía realmente conmovido por haberse encontrado nuevamente con Tai, él era su mejor amigo, sin embargo, algo en él había cambiado, ya no era el Tai impulsivo y gracioso que alguna vez conoció, de seguro algo en Estados Unidos lo había cambiado y él como buen mejor amigo lo iba a descubrir.
— Es obvio que ya sabes que con Sora somos novios, ¿verdad? —Preguntó con cautela Matt, él había esperado que su novia le diera la noticia, pero como ella no sacaba el tema a colación, entonces, lo sacaría él.
Tai se limitó a asentir, ahora venía la parte dolorosa y él ya se estaba preparando mentalmente para oírlo.
— Bueno… Hace un par de meses que me decidí y bueno… ¡vamos a casarnos!, ¿qué tal? —soltó Matt enarcando una ceja con aires autosuficientes. Tai sonrió ante el dolor de su pecho.
— Felicidades.
Luego de aquella escueta felicitación vino nuevamente un silencio incomodo. Tai luchaba por todos los medios que aquel estúpido nudo que se le había formado en la garganta se largara, quería quitarlo de una patada.
— Y cuéntanos Tai, ¿qué tal fue Estados Unidos?, estuviste en Nueva York, ¿verdad? —Preguntó Matt mientras se llevaba un poco de comida a su boca. Rompiendo el silencio.
— Eh, sí, estuve en Nueva York es una ciudad bastante grande en donde si no te sabes defender te pueden hasta quitar de todo, hay que ser muy duro para lograr sobrevivir ahí —Soltó el moreno, Sora supo que él había dado una amplia respuesta a la pregunta de Matt.
— Sora también fue para allá, aunque ella estuvo en Los Ángeles terminando sus estudios, se fue uno meses después de que te hayas marchado tú —Le soltó Matt nuevamente mientras miraba a su prometida, —¿verdad que sí?
— Ajá —Respondió esta quedamente y se llevó su vaso con zumo a la boca para no agregar nada más. El tema se estaba volviendo realmente incomodo.
— Y dime, Tai, ¿hay chicas lindas allá en Nueva York? —Preguntó Matt nuevamente con una mirada cargada de picardía. Sora se tensó en su asiento.
Tai sonrió.
— Oh, sí, hay chicas muy guapas —Respondió.
— ¿Y? —Preguntó nuevamente el rubio.
— ¿Y qué?
Matt soltó un bufido cargado de indignación, ¿es que acaso Tai seguiría igual de torpe cuando se trataba de esos temas?
— ¿Tuviste alguna relación con alguna chica guapa?, no te creeré si me dices que has estado completamente solo los casi cuatro años que estuviste allá —Le soltó Matt con diversión.
Tai sonrió lascivamente y pegó sus orbes chocolates en los azules de su amigo. Asintió. Sora puso mayor atención a lo que el moreno diría ahora.
— Tuve una larga relación con una chica —Respondió el moreno. Sora pegó sus ojos en Tai y este la miró. La chica entrecerró los ojos y Tai amplió aun más su sonrisa.
— ¿A sí?, ¿y por qué la terminaron entonces? —Preguntó Matt llamando nuevamente a Tai, rompiendo aquel juego de miradas que habían comenzado ambos jóvenes.
— Ni yo mismo lo sé —Respondió el moreno en un susurro.
Matt chasqueó la lengua.
— Yo creo que deberías buscarla nuevamente —Respondió Matt con total convicción, Tai enarcó una ceja, —por el amor de Dios, Tai, se nota que la tipa aun está rondando en esa cabeza tuya.
Tai abrió la boca dispuesto a contestarle a su amigo, sin embargo el sonido de un teléfono le hizo detenerse. Matt se levantó rápidamente de la silla y corrió hacía el teléfono que estaba en la sala. Contestó.
Sora miró en dirección donde estaba su novio y luego se inclinó hacía Tai.
— ¡Estás loco! —Susurró con una mirada aterradora.
Tai enarcó una ceja y sonrió.
— ¿Por qué?, él preguntó —Se excusó con diversión el moreno. Sora frunció el labio y luego volvió a encararse.
El silencio reinó unos minutos en el lugar, donde sólo se escuchaba las respuestas cortas de Matt y el chocar de la lluvia contra el asfalto.
— No sé por qué viniste, Tai —volvió a alegarle la chica. Tai frunció el cejo.
— Él insistió, yo ni sabía que ibas a estar tú aquí —Se defendió.
Sora guardó silencio cuando se oyó como Matt colgaba el teléfono y caminaba nuevamente hacía la cocina, donde ellos comían.
Entró con un rostro preocupado mientras se calzaba un abrigo por el frío. Miró a ambos chicos con culpabilidad.
— Lo siento, pero debo partir ahora mismo, papá me ha llamado y me necesita urgente en su trabajo —Dio por respuesta.
Se volteó y tomó las llaves de su auto móvil que reposaban en un cesto. Luego se acercó a Sora y besó fugazmente sus labios. Tai corrió su vista y prestó atención extrema en la lacena.
— Tai, amigo, por favor, ¿llevarías a Sora a su casa?, dudo que llegue temprano y no quiero que se vaya a pie o auto bus con la lluvia que esta cayendo —Le pidió el rubio. Sora abrió los labios para poner una queja, sin embargo, Tai fue más rápido en responder.
— No te preocupes, yo la llevaré —afirmó el moreno.
Sora se quedó estática sin siquiera notar como Matt desaparecía de la cocina y se encaminaba hacía la salida de su hogar. Se oyó el abrir y cerrar de una puerta y luego el silencio los inundó nuevamente.
Afuera la lluvia seguía cayendo con intensidad, era lo único que se podía oír, era lo único que rompía aquel silencio tan incomodo que se había formado con la partida del rubio Ishida. Sora tenía la mirada fija en un punto inexistente del horizonte. Todo su cuerpo se había congelado manteniendo así una postura completamente tensa.
Tai la miraba fijamente, ¿es qué era posible realmente llegar a ese grado de incomodidad? ¡Matt estaba loco!
Tai se levantó del asiento corriendo la silla con suavidad, le dio la espalda a la chica de cabellos anaranjados y caminó derecho hacía la ventana, en donde se dejaba ver las calles de la ciudad completamente empapados por la lluvia que no daba tregua.
Con sus manos tocó el frío ventanal, recordando aquellos felices momentos.
Cuando ambos vivían en Estados Unidos y había días así, ambos se quedaban en pijamas, almorzaban en su cama matrimonial y veían películas toda la tarde, luego ambos se dormían. Esos días para Tai eran perfectos…
Suspiró y se volteó a ver a la chica que aun no despegaba su mirada del punto inexistente en el horizonte. Dio un pasó hacía ella con ambas manos metidos en los bolsillos de su pantalón, carraspeó.
— Vamos, te llevo a casa… —Rompió con el silencio el moreno.
Sora por fin despertó de su ensueño y volteó a ver al chico que estaba a unos pasos de ella. Asintió y se levantó de la mesa.
— Ordenaré esto primero y luego nos vamos, ¿sí? —Le dijo la chica y Tai asintió.
Sora comenzó a recoger las cosas de la mesa y llevarlas hasta el lavabo, caminando rectamente, casi eran movimientos mecánicos.
Tai siguió con la mirada todas las acciones que realizaba Sora. Sonrió sin poder evitarlo, ¿cuántas veces ella no había hecho lo mismo en su casa allá en Nueva York?, tantas veces, sin embargo, aun no le aburría verle hacer aquellas tareas domesticas tan simples.
Pasaron unos minutos que se le hicieron tan cortos, que no pudo disfrutarlo como a él le hubiera gustado. No, ella ya no era su chica. Ahora ella luchaba por obtener una firma de su parte, una jodida firma para terminar con aquel matrimonio frustrado.
Sora se volteó y mientras secaba sus manos húmedas con un paño de cocina, miró fijo a Tai, con seriedad.
— ¿Nos vamos ahora? —Preguntó el muchacho, Sora asintió.
Tai dejó que Sora saliera primero que él, cerró la puerta del apartamento de su mejor amigo y luego siguió a la chica escaleras abajo.
Salieron por el portón del edificio y Tai apretó el botón automático del auto para abrir sus puertas. La lluvia empapó sus cabellos castaños y alborotados, mientras veía como el cabello de Sora se mojaba, haciendo que este se viera más largo de lo normal.
Sora abrió rápidamente la puerta del copiloto y se metió, Tai intentó por todos los medios a no soltar una risita al ver la cara de frío que tenía la chica en ese momento. Rodeó su vehículo y se metió por el asiento del piloto.
Encendió el auto y partió en dirección hacía el nuevo hogar de ella.
Sabía donde quedaba, no era sorpresa ni para ella ni para nadie que él se la pasara esperándola en la vereda de frente para ver si ella le abría las puertas, pero eso no pasaba. Suspiró. Nunca se imaginó aquel daño tan grande que causaría en ella aquel terrible accidente, pero él lo sabía… era su culpa. Por culpa de él mismo había perdido a quien más amaba por no saber hacer las cosas bien, por apresurado, por creer que ella siempre lo iba a esperar, que tonto había sido.
Sora a su lado se mantenía quieta, mirando el camino sin despegar su vista, sin siquiera pestañar, hundida en sus pensamientos. Intentaba por todos los medios controlar los acelerados latidos que daba su corazón contra su pecho. Ahogo un suspiro, el aroma de Tai estaba impregnado en cada esquina del auto móvil y eso no le ayudaba mucho a su autocontrol.
Al fin llegaron a la casa de Sora, donde todo se veía completamente oscuro, lleno de soledad. Sora soltó el aire que contenía por fin, sin siquiera haberse dado cuenta de que lo había estado aguantando.
— Bueno, me voy… Gracias —Dijo la chica abriendo la puerta del automóvil. Se bajó y cerró la puerta con suavidad.
Rodeó el auto y al trote fue hacía su casa, no llevaba siquiera un gorro para socorrerse de la lluvia que caía casi con furia desde el cielo.
— ¡Sora! —El gritó proveniente de Tai la hizo detenerse y voltearse.
El moreno estaba frente a ella con las manos en los bolsillos, mirándola con profundidad. Mirándola sólo como él podía hacerlo. A Sora casi se le doblan las piernas al ver aquella mirada de parte del chico.
Guardó silenció, esperando que él continuase.
— Perdóname —Dijo con voz baja pero audible. Sora abrió los ojos enormemente, ¿y por qué lo hacía?
— Te perdoné hace tiempo, Tai —Respondió la chica sonriéndole cálidamente. Tai suspiró.
— ¿Estás segura de lo que quieres? —Preguntó el chico con mirada seria.
Sora lo miró fijo, sabía a que se referían las palabras del chico.
A la chica ya ni le importaba estar completamente empapada por la lluvia que caía por su cabeza. Siguió observando al moreno que estaba frente de ella, con sus manos en los bolsillos de sus pantalones y con mirada serena, su cabello alborotado completamente mojado, jamás lo había visto tan… perfecto.
— Sí, Tai… Estoy segura —Respondió con voz ahogada, intentando controlar el impulso de lanzarse en los brazos del chico y besarlo.
— Entonces lo haré —Respondió. Sora abrió los ojos sorprendida, —no puedo ser un cabrón y no hacerlo, no contigo… Te firmaré el divorcio y te podrás librar de mí para siempre, ¿está bien?
La chica quiso gritarle, llorarle, patalearle, ¿por qué le decía que sí? Bufó, ¿qué tan contradictoria podía a llegar a ser a veces?, ¿no era eso lo que quería realmente? Si era así, entonces, ¿por qué diablos le dolía tanto el pecho?
Asintió, no sentía las fuerzas necesarias para hablar y que su voz no le saliera rota.
— Vendré mañana en la noche a tu casa —Anunció, —firmó el dichoso papelito y asunto aniquilado.
Volvió a asentir.
— Adiós Sora.
Tai se volteó y se dispuso a ir a su auto, Sora abrió la boca como un pez fuera del agua, quería gritarle algo, pedirle que no se fuera aún, por último decirle adiós. Pero no pudo.
El moreno abrió la puerta de su auto.
— Tai… —Gritó débilmente, su voz fue opacada por el chocar de las gotas de lluvia en el cemento frío.
Abrió la puerta y se volteó a mirar a la chica. Sonrió con tristeza y volvió para meterse a su auto. Puso en marcha el vehículo y se fue, dejando atrás a aquella chica que había amado con tanta locura.
Una lágrima caprichosa salió de su ojo derecho, lo limpió con rapidez, no tenía que llorar, debería estar feliz. Al menos, sabía que dejaría a su Sora en buenas manos, conocía a Matt y él la sabría cuidar. Él sabría hacerla feliz, Matt no era un imbécil. No, Matt no era un imbécil como él.
Tarán!, qué les pareció? :Z
Bueno, sinceramente al principio estaba haciendo esto de mala gana, es que uf!, que rabia! Ya lo tenía todo bien narrado y cuando pienso abrirlo para seguir!, la weá se había borrado de no sé dónde, supongo que error mío, tal vez no lo guardé o tal vez… Exista un complot contra mí. Quién sabe?
Iré al grano, que osino después se me olvida :P
Sé que este capítulo es más como un "relleno" y que no pasó nada interesante con la pareja principal, claro, excepto el hecho de que Tai aceptó firmarle el divorcio a Sora. Chan-Chan!
Además también se sabe, (aunque no sé si lo dejé claro) el como ambos llegaron a . Bueno, Sora lo siguió, la pregunta es por qué :Z Sí, aun no se sabrá mucho del pasado, sólo que fueron requetecontra felices!
Sé también que es un fic algo… triste, es decir, lo dije!, soy una mujer muy dramática y me encantan los conflictos y problemas en las historias que cuento, sin embargo siempre, pero siempre pienso en un final feliz, donde todos salen ganando (Y)
Aam… También en el próximo capítulo (que ya lo tengo todo astutamente planeado en mi mente) habrá más de la pareja T.K y Kari que… woah que sí tienen problemas, problemas de adolescentes que son muy cotidianos en el mundo actual, ahí veremos como lo superaran!
Por último quiero agradecer a todas esas bellísimas personas que me han dejado sus comentarios, en serio, cada uno de ellos me hizo decidirme en el subir el capítulo segundo a esta hora; Sí, son las 23:30 de la noche y yo aquí, debería de dormir ya que mañana es un día laboral para mi y entro extremadamente temprano :Z Pero lo hago por ustedes xD
A mi mejor amiga de las mejores! ElliNovFoster!, Como te amo amiga! Gracias por tu comentario y por amar todo lo que escribo. Sabes que amo todo lo que tú escribes si que espero impaciente cualquier historia que se te ocurra escribir (aunque sea un Harry/Hermione, y odie esa pareja ¬¬, pero por ti lo leeré igual :Z)
Leeeen: Me encanta que te encante!, sé que con los dos fic que he subido se puede apreciar como si me gustase la infidelidad, pero NO! xD Voy encontra de aquello pero, tal como tu lo dijiste, si es entre Tai y Sora… Se me es inevitable :Z De verdad agradezco mucho tus comentarios, gracias a esos me dan las ganas de seguir con esto. Espero no defraudarte con este capítulo, pero como ya lo he dicho antes, es más relleno. El próximo prometo que habrá Sora/Tai hasta vomitar :Z El cual empezaré ahora mismo porque me siento inspirada!, Muchas Gracias por gastar tu tiempo leyendo mis ideas locas que se me cruzan por la cabeza! PD: Me alegró que la primera persona que me lea sea Chilena, así me relajo más a la hora de escribir y al menos saber que una persona entenderá mi modismo :Z xDD
Zulema: Tendrás que esperar un poco más para saber sobre el pasado de la pareja principal :Z Es que me gusta mantener la tensión xD, de cualquier forma, todo se sabrá a su debido tiempo. Gracias por comentar y darte el tiempo de leer!, espero que no te desilusione este capítulo y que lo sigas! :D
Valechan92: Muchas Gracias!, aquí está el siguiente capítulo, espero saber qué piensas sobre el, es que no sé, aun no termina de convencerme, pero era necesario y tampoco quería alargarlo mucho. Espero que nos volvamos a leer. Muchas gracias por tus palabras! ;D
IVYMON: Que bueno que te gusten el Takari y el Taiora, (son mis parejas preferidas) es por eso que no podía dejar afuera la pareja de T.K y Kari. Creo que nadie se esparaba (o almenos espero) semejante problema entre los personajes más pequeñines de la primera temporada, Dios que tienes veinte años! Y aun siquiera terminan sus carreras. Cómo crees que se lo tome el pobre Tai?... Al menos, estará Sora para consolarlo… O.o o no? Xd Bueno, muchas gracias por comentar!, espero que te guste este capítulo y me sigas leyendo!
Aria: Oh pequeña!, me gusta que te haya gustado!, espero que te siga gustando y que no me dejes de leer :Z (eso sería triste ._.) Como sea, aquí está el nuevo capítulo :Z Muchas gracias por leerme.
Espero más comentarios para saber como voy :Z Muchas gracias a todos los comentarios que me han dejado! Saludos.
Sophie :A
