Un mes pasó. Dean a penas había decidido salir de nuevo del bunker. Para ser honestos, aún había un montón de mierda en el mundo y esta no sería una excusa para perder la cabeza.

No para Dean… No para él.

La carretera estaba muy tranquila. Las calles estaban vacías. Eso era muy extraño. Demasiado extraño. Tenían que ir a Ohio. Era un estado recurrente. Recordaban tener ya bastantes casos allí.

Fue en el momento en que Sam quiso preguntar si su hermano estaba bien, cuando un frenon le tomó por sorpresa y se sujetó por arriba de la guantera y se acomodo el cabello, mirando al rubio con cara de no entender. Y querer una gran explicación.

— ¿¡A caso tratas de matarnos!? Mira Dean, se que...

— Cas…

— Sí, ya se que es duro para todos que Cas…

— ¡No, No! ¡Cas! — Le miró, con el seño fruncido, asustado. Sin saber que hacer. Sam volteó y Cas estaba a un lado de la carretera, tirado.

— ¡Oh por dios, Cas!

— ¡Aleluya! — Salió del auto junto con Sam y corrió hacia el menor. — ¡Cas! ¡Hey! Amigo ¿Me escuchas? — Ni una sola respuesta emanaba de la boca del ángel. Miró a Sam y de inmediato lo subieron al auto. Como ya estaban a poco camino, lo llevaron a un Hotel. Donde se hospedarían.

— No está herido. No tiene marcas visibles.

— Pero tampoco esta sano, Genio. — Miró a Sam, quién rodó los ojos y suspiró.

— Mira Dean, ya estamos aquí. Podemos encargarnos del caso, y regresaremos a cuidar a Castiel

— ¿¡Estas… Estás Loco!? — Entre cerró los ojos haciendo una mueca de desagrado hacia Sam, estaba incrédulo de la absurda idea que para él, había sonado.

— ¡Bien! ¿Entonces cual es el plan? ¿Dejar que el fantasma siga acosando a la población? Ya a matado a 3 personas, sin contar las que no salieron en el periódico. Cas estará bien, Dean. — Rodó los ojos.

— Esta bien, esta bien. — Bajó los hombros y miró unos segundos preocupado hacia el castaño que yacía dormido en una de las camas de la habitación. Gracias a… Cualquier dios, que había tres camas individuales.

La tarde estuvo bastante movida para ambos "agentes del FBI" ya que estuvieron preguntando y sacando información a las familias de las primeras víctimas. Claro, que… La cabeza de Dean no estaba precisamente en el lugar donde tenía que estar.

Desde que Cas se había ido, no dejaba de tener esa noche en su cabeza. Y lo maldecía… Pero le rezaba cada noche. Y le pedía disculpas, le rogaba para que volviera. Ahora que estaba allí, ni siquiera podía estar completamente a su lado, tratar de enmendarse o ayudarle.

Pasaron por comida, ya tenían lo suficiente para empezar a indagar más.

— Bueno, el nombre de la chica es Rubí.

— Vaya nombre. — Miró a Sam con una clara sonrisa picarona, y bastante sarcástica cuando al entrar a la casa. — La familia de la última víctima, dijeron que no tenían conexión con ella… Seguramente es alguna clase de mierda de venganza además… — Se quedó callado, pues al llegar a la habitación, Castiel ya no estaba allí. — Pero que…

— ¿Cas? — Se adelantó el más alto a hablar en voz alta. Dios, no podía pasar por esto otra vez. Si Castiel no se encontraba allí, y tenía que volver a ver a un Dean deprimido. Iría hasta el cielo y lo bajaría con sus propias manos.

— Dean.. Sam… — Salió del baño, limpiándose la boca, estaba completamente ileso y normal. Excepto que, tenia una cara de preocupación en él. Especialmente, al mirar a Dean.

— Oh… — Suspiró Dean y se acercó a él. Le sonrió y lo abrazó. Cosa que no solía hacer a menudo, pero que le gustaba hacerlo. — ¿Cómo te fue allá? ¿Por qué te dejaron regresar?

— Am... Dean… — Miró a Sam, un poco incómodo — Necesitamos hablar a solas…

— Vamos, Sam puede oírlo también…

— Ahmm... — Observó a ambos ahora, pasando del menor de los Winchester, al mayor y así unos segundos, hasta que miró a Dean, finalmente agregando: — Vamos a tener un infante humano.

— Ok… ¿Sam puedes dejarnos a solas a Cas y a mí?

— Pero Dean…

— Solo unos minutos. — Le volteó a ver con una sonrisa fingida y los ojos cerrados, arrugando un poco el rostro. Sam no supo como reaccionar ante lo que había dicho Cas, más que con la obvia cara de no entender nada, y más que nada, de que eso era muy extraño. Al dejarlos solos Dean se volvió a Cas y lo miró con los ojos entre cerrados y con cara incrédula. — Disculpa, ¿Qué?

— Que vamos a tener un infante humano.

— ¡¿Y como en su sana… Naturaleza vamos a tener un… UN QUÉ!?

— No es necesario que subas la voz, Dean… Yo tampoco esperaba que esto ocurriera.

— ¿Entonces, de que hablas, Cas!?

— Dean. — Suspiró un poco y le tomó la mano, llevándola un poco más abajo de su estómago. — Vamos a tener un… infante.

— ¡Bebé, Cas! ¡Se llaman bebés! Y eso... es Anatomicacientificanaturalmente imposible!

— Verás… — Le soltó la mano y se fue a sentar mirando a ningún lado. — Cuando subí al Cielo, Volví a ser un ángel. Los ángeles no tenemos género, Dean. Y mi padre, descubrió lo que tú y yo habíamos hecho esa noche. Se enfureció, y más aún. Se sorprendió de que pudieras llegar… ya sabes… a… preñarme.

— Oh, dios, no uses esa palabra… — Se sentó en la otra cama sin entender absolutamente nada. — ¿Y como, diablos lo harás en un cuerpo de hombre?

— Esta es mi vasija, Dean, no puedo encontrar una nueva. Eso afectaría al inf…— Cambió de palabra cuando Dean lo miró con ojos de que lo mataría si volvía a repetir la palabra "infante" — al bebé…

— Mierda. — Se pasó la mano por el cabello y tomó aliento. Dean no se había sentido así de perdido, ni en el infierno, ni en el purgatorio.

— Dean, mi padre nos ayudará.

— ¿Nos ayudará? ¿Así como nos ha estado ayudando con toda esta... porquería por doquier? ¡Bravo!

El menor frunció el seño, y por reflejo, se tocó un poco la barriga, tenía hambre. — Has traído una hamburguesa? Se levantó y comenzó a hurgar en la comida.

— Cas, ¿Y si algo sale mal? Y… Si el bebé muere? ¿Y si un maldito ente malvado te tratan de herir a ti o a él? ¡Por dios! ¿Qué estoy hablando? — Se arrojó de espaldas a la cama mirando al techo. — Genial. Primera vez que tengo sexo con un hombre, y lo embarazo.

— Hablando de eso, Dean. — Lo miró de reojo. — Te amo.

— Sí, Cas…. — Abrió los ojos de par en par y se levantó con los ante brazos. — ¿Espera… Tú Qué!?...

— Gabriel me dijo que te lo dijera. — Cierra los ojos. — Te manda saludos, por cierto.

— Ese hijo de… — Susurró y se levantó. — ¿Y… cuando... empezará a crecerte la barriga?

— No lo sé. Pero he tenido mucha hambre… Mi padre me regresó aquí, por que en el cielo esta prohibido tener bebés… Claro, solo almas… y bueno. Es mitad humano, así que… Sería una abominación allá.

— Whoa, Whoa.. Nadie le dice Abominación a MI, hijo.

— Nadie le ha dicho así, Dean.

— Pero acabas de… Ahh, olvídalo. Vete a recostar. — Tomó su chaqueta.

— ¿Saldrán? ¿Es acerca del caso? ¿Puedo ayudar?

— No, Cas. Quédate... Solo quédate allí, ¿Si? — Castiel solo agachó los hombros y siguió comiendo su hamburguesa, encendiendo el televisor. El mayor ya había salido del cuarto y se dirigió nervioso al mismo. Encontrándose a Sam recargado de el.

— ¿Entonces? ¿Qué fue eso? ¿Está divagando de nuevo?

— Sí, eso espero. — Se metió a su nena, y su hermano le siguió, abrochándose el cinturón. Tenían que ir a quemar unos huesos.

El cementerio.

Ese lugar misterioso y sumamente callado. Siempre que han ido a diferentes lugares a quemar huesos, en criptas, cementerios, o hasta en escondites, le han dado escalofríos. Pero en los cementerios, en el cementerio podía estar callado, y había una paz abrumadora. Una que le gustaba a veces. Donde no había ningún problema o basura supernatural.

Estaban incendiando los huesos de la chica, para terminar rápido el caso. Y solo pensaba en todo lo que había pasado unas horas antes. ¿Qué estaría haciendo Castiel? Cielos. Estaba bastante irritado. Sam lo notó y mientras esparcían la gasolina, decidió romper el silencio.

— Aun no me has dicho que te dijo. Pareces muy molesto. ¿Qué era eso de que iban a tener un infante humano?

— Sí que eres un agente del FBI, Sammy… — Tiró el cerillo prendido a los huesos, y se quedó callado unos minutos. Con la interrogativa mirada de su hermano menor apuntándole. Suspiró y agacho los hombros, guardando la caja de cerillos. — Que Cas y yo… Tendremos un bebé.

Sam comenzó a reír, ¿Era acaso una mala broma de Dean? — Oh, vamos. No hablaras en serio. Eso no es natural.

— En estos tiempos, en nuestro negocio familiar. Nada es natural, Sammy.

— Por dios… No hablaras en serio.

— Quisiera que no. — Se dio media vuelta y partió hacia su Impala.

Sam se quedó estático. Mirando de las flamas a su hermano y decidió acompañarlo, subiendo los dos al automóvil y partiendo de regreso al motel. Sam estaba sumamente confundido.


Iba a ser un fic de dos capítulos, pero me dijeron que fui muy rápido, así que en este, me tome mas el tiempo xD so...

otra cosa. Gracias por decirme lo de las "s" espero esta vez no haber fallado tanto.. es que mi teclado ya es una mierda total xD so...

Y que bueno que les este gustando C: espero sigan leyendo y dejando reviews ¡Gracias!