Capítulo 2: Dudas
Y es allí cuando lo supo, en ese lugar de su cuerpo se instaló una energía vital, propia de un ser vivo. Abrió la boca y los ojos en shock.
-No puede ser- fue lo único que logró articular, con las manos temblorosas sujetándose.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!- se escuchó en toda la extensión de la montaña.
Se llevó las manos la cabeza en un gesto desesperado y comenzó a gimotear, la respiración le faltaba y veía todo acuoso. Sabía que por su herencia de gigante de hielo que los machos de su especie sí podían engendrar, pero no sabía que era posible sin una pareja.
Recordó las palabras que sus hermanos una vez le expresaron con respecto a ese tema, su padre no se encontraba, había salido al bosque a pasar el día y tembló de angustia.
Recuerdo
Kari (aire) y Hler (agua), y su hermana Ran, la diosa del mar se divirtieron a su costa cuando su fuerza mágica latente aunque en bruto, se expresó en un revoloteo de todas las cosas en la casa por un estornudo suyo que no tenía nada que ver con su naturaleza de fuego. Eso sucedió cuando apenas tenía 333 años, un niño.
-¡jajajajajajajajajajaja!- sus ahora molestosos hermanos no paraban de reír escandalosamente en su cara.
-¡Basta!, ya no se rían- reclamaba lloroso el pequeño; al no lograr su objetivo de detenerlos los jalaba de la ropa con sus pequeñas manitos, su carita enrojecida de rabia y lágrimas.
-jajajajajajajaja- se sostenía el estómago Hler –es que esto es gracioso, espera a que padre se entere- le dijo apretándole las mejillas regordetas.
-Esto es increíble, no sabía que podía darse en los varones también, y es que es bastante raro- articuló divertido Kari.
-Ya no lo molesten tanto, lo están asustando- lo casi defendió Ran, aunque más parecía lo contrario con la sonrisa que mostraba.
-Son unos tontos, se los diré a padre y él les dará su merecido- aunque su amenaza sonara importante para él, para sus fastidiosos hermanos resultó hasta tierna porque lo dijo con un puchero lagrimoso.
Lo miraron y se miraron entre ellos.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJA-
-¡Buaaaaaaahhh!- esta vez sí lloró con fuerza.
Kari, Hler y Ran lo vieron paradito en medio de la sala llorando y luego correr a su habitación, cerrándola de un portazo.
Cuando su padre regresó la casa se encontraba en un silencio sepulcral, sus hijos mayores estaban sentados en un sillón amplio, muy quietos y con la mirada baja.
Fornjót los observó detenidamente, ese comportamiento solo significada dos cosas, o se habían metido en algún enredo o habían hecho llorar a Loki. Y el susodicho no estaba presente.
-Qué le hicieron a Loki- preguntó con un tono grave y mirada pesada.
Los tres hermanos mantuvieron la cabeza agachada.
-Respondan- no necesitaba alzar la voz para ser intimidante, su sola voz causaba ese efecto.
-En su habitación, padre- respondieron rápidamente. Fornjót siguió en silencio, con las cejas alzadas, signo de que prosiguieran con su relato.
Kari siguió –estábamos jugando mientras limpiábamos la casa, cuando Hler sacudió el manto de la ventana y el polvo hizo estornudar a Loki, luego una nebulosa verde con motas brillantes cubrió cada objeto y revolotearon, como si hubiera una ventisca dentro… sabíamos que Hler no lo hizo porque era magia diferente a la que él usa y nos reímos de él… lo sentimos padre- dijo apenado.
Fornjót los miró serio y razonando en lo que eso significaba ¡era grandioso! –esperen aquí-.
El mayor se dio la vuelta y subió las escaleras que dirigían a la habitación del menor de la familia. Tocó la puerta y entró sin esperar respuesta. Loki estaba acurrucado en su cama, tapado hasta la cabeza, hipaba, causando ligeros espasmos en su cuerpo. Su padre se acercó y con cuidado lo descubrió. Su carita roja y ojos grandes lo esquivaban, enterrando su rostro en su almohada, el mayor se acomodó en la cama y acercó su mano hacia su hijo. –Loki, pequeño mío, mírame- el niño volteó despacio –hola padre-.
Fornjót se enterneció y lo abrazó –sé la razón de tu llanto- el pequeño se acomodó en su regazo e hipó. –Tranquilo, tus hermanos no saben controlar su lengua a veces, pero no lo hicieron con intenciones de lastimarte- el niño levantó la cabeza y miró a su padre –ellos se burlaron de mí y no sé por qué- su carita triste también entristecía a su padre.
-Déjame contarte algo, es algo muy especial-
Loki asintió mientras Fornjót le limpiaba con cuidado el rostro húmedo. -Sabes bien que nuestra raza es muy compleja- el pequeño asintió nuevamente mirándolo con atención –sabes también cómo naciste- observó a su hijo que estaba expectante –yo, como el primer gigante, puedo tener hijos cuando desee sin la necesidad de una pareja- explicó –tienes muchos hermanos, pero decidí vivir con ustedes, varios de ellos ya tienen descendencia numerosa y cada vez es más extensa.
-Sí lo sé- respondió bajito.
-Si- y le dio un beso en la frente –todos nosotros podemos usar magia, pero sucede que pocos de ellos tienen una magia tan especial como la tuya.
El menor lo miró extrañado – ¿por qué la mía es diferente?-.
-Es raro, pero es una bendición, tus hermanos no tenían que haberse reído de eso- le acarició el rostro –los pocos que la poseen están destinados a un propósito glorioso, no importa el lugar y el tiempo en que se encuentren, hijo mío, tú vas a trascender. No sé si en esta vida o en otra, pero serás grande-
-¿Por qué dices eso? ¿Qué significa en esta vida o en otra? si solo vivimos una vez- le preguntó confundido.
-Porque es un poder que el mismo universo te otorgó, te eligió entre trillones de seres que conforman el universo-.
-Si es tan bueno, entonces por qué se burlaron-
-Los que poseen esta magia especial, tienen capacidades increíbles como también conllevan riesgos. Si lo sabes manejar puedes disminuir esos inconvenientes, pero como dije, todo ese poder es una bendición.
-¿Cómo cuáles?-
-Que puedas engendrar si consumes ciertas cosas como por ejemplo, órganos importantes, especialmente un corazón. Tú sabes que es un órgano codiciado entre los hechiceros.
Loki lo miro sorprendido -¿estás diciendo que por comer algún órgano puedo quedar preñado?- hizo una mueca de horror
-¡No!, no es de esa forma Loki. Solo debes tener cuidado con eso, yo te guiaré en todo lo que necesites, no tengas miedo. Además, la parte más maravillosa de esta magia especial, es que es trascendente, eres uno de los pocos seres en el universo que puede regenerar su vida.
-Padre, lo que dices me confunde más-.
Fornjót río quedo y le dio otro beso en la frente -lo que quiero decir es que estas destinado a grandes cosas, y cuando digo en esta vida o en otra, es porque podrás hacerlo porque tu cuerpo y alma se regenerará, es como una reencarnación y a la vez no.
-Padre, sinceramente yo...-
-Shhh- le tapó los labios con un dedo- primero escúchame. Solo vas a cambiar de cuerpo, si así lo deseas, porque eso sucede sólo si así lo quieres, si no, no. Pero no recordarás nada de tu anterior vida. Loki, tú te puedes regenerar, mas no morir. Eres un ser que vivirá cuanto tú quieras-.
-¿Cómo puedes saber eso?- hizo aspavientos con las manos tratando de explicarse -¿cómo sabes que mi magia es de esa clase y no la normal?-
-Porque solo esa magia es una nebulosa salpicada de motas más brillantes, y si me preguntas cómo estoy tan seguro sin haberlo visto... pues, es que sí lo vi. Cuando naciste estabas rodeado de esa nebulosa, y me sorprendió que fuera tan brillante que iluminó la noche en ese lugar- le contó amorosamente -la noche que naciste, muchos cuentan que hubo la aurora boreal más esplendorosa y mágica jamás existida; esa aurora, querido, fue la transformación de tu magia en nebulosa, ascendió al cielo y se convirtió en la autora más hermosa que haya visto, y yo vi muchas auroras, créeme-.
Con una sonrisa el pequeño le tomó las manos a su padre -si te creo, porque ya viviste mucho-.
-No me digas viejo- respondió riendo el mayor.
-Yo no lo dije- rió -entonces ¿soy especial verdad? ¿Solo debo tener cuidado con lo que coma?- preguntó esperanzado.
-Si mi hijo. Eso y otras cosas que yo te ayudaré a manejar- Loki siempre había sido diferente, como jotun manejaba el fuego, elemento totalmente opuesto a su raza y eso extrañaba a muchos de ellos pero no lo marginaban y sumado esta capacidad privilegiada sólo lo podía incrementar su amor por su hijo, por todo lo que era y llegaría a ser.
El pelirrojo lo abrazó fuerte con sus cortos brazos y su padre le correspondió. -Te quiero papá- murmuro quedito. Fornjót lo abrazó más fuerte.
-Ahora vamos con tus hermanos, que se deshacen en pena y te deben una disculpa- levanto a su hijo en sus brazos y lo llevó a la sala.
Sus hermanos se apresuraron a recibirlo y lo abrazaron aun en los brazos de su padre -lo sentimos hermanito, no quisimos hacerte llorar- Ran dijo mientras le besaba una mejilla.
Kali le besó la otra mejilla -a veces se nos olvida lo que no deberíamos y nos distraemos con facilidad. Esa magia es muy especial-.
Por último Hler besó su frente -y nos sentimos honrados de que uno en esta familia posea ese poder, te queremos hermanito-
Fornjót miro a sus hijos y se sintió orgulloso se cada uno.
-Padre me lo dijo-y eso sucedió ya hace mucho tiempo.
Se calmó un poco, aún seguía asustado, pero ya sabía qué hacer. Se palmeó la frente en un gesto de reconocimiento de su error -que tonto eres Loki, cómo puedes olvidar algo tan importante como eso. Claro, pensaste con la barriga, no con el cerebro- que vergüenza, y así se jactaba de ser el más listo entre sus hermanos.
Echó un vistazo a su cuerpo y solo la quedaba resignarse y continuar con esto. No podía simplemente deshacerse de la responsabilidad, porque un gigante de hielo, lo que más valoraba y cuidaba era la familia y ese pequeño ser, ya era parte de la suya.
Suspiro abatido, suponía que se acostumbraría después, por ahora quería sentirse todo lo mal posible para que en posteriores tiempos ya lo haya superado y lo refleje protegiendo a su familia con todo su amor, poder y vida.
Pero por ahora solo sollozó otra vez mientras caminaba.
Regresó a su casa, no tenía ganas de más viajes momentáneamente, tal vez después, cuando haya pasado todo. En su mente se vislumbró caminando pesadamente con una enorme barriga, las piernas hinchadas y sintió escalofríos.
Cuando hubo llegado, se aseó y tiró en el suelo a pensar. ¿Acaso sería un buen padre para él o ella que está en camino?
Haré mi mejor esfuerzo. Sabía que fracasaría en muchos aspectos pero nadie diría que no haría los que fuera por su familia. Nadie dirá que no me esforcé. Con ese pensamiento durmió un solo sueño.
Se despertó casi al atardecer, se sentía cansado por el viaje aún y no tenía ganas de hacer alguna cosa, así que se dedicó a seguir pensando. Recordaba viejos tiempos en familia y con conocidos, las aventuras que vivó y los fracasos que pasó.
Se acordó de un amigo en especial, su nombre es Odín, cuando bebían juntos y viajaban explorando lugares. Fue gracioso cuando lo empujó en un pozo de espuma de mar y se levantó furioso porque apestaba, Loki se carcajeó desvergonzadamente en su cara pelada, eso solo incrementaba la ira del otro, más aún porque la espuma se acumuló en su rostro como si fuera una barba voluminosa y cabello blanco largo, parecía un anciano. Si, Loki era un descarado y continuó riendo ahora apuntándolo irrespetuosamente con el dedo. Odín, siendo también muchacho y en la efervescencia de la cólera jaló a Loki hacia el pozo y todo dejó de ser broma.
Recuerdo
No lo podía creer, ¿Odín lo había lanzado al pozo? ¿Cuándo se ha visto que alguien lo tratara de esa forma? Él era el burlador, no el centro del chiste, nadie jamás le tomaba por sorpresa. Levantó la vista y la figura con respiración agitada de Odín estaba al frente, también mirándolo molesto. Loki se levantó despacio y se posicionó frente a frente.
-Escúchame Loki- comenzó el rubio –si no queremos que esto se agrave porque no me gustó para nada, será mejor que…-
-¿Qué Odín, qué harás?- le interrumpió molesto por el tono usado.
Ambos fruncieron sus caras. El de cabello de fuego estaba seguro que no había hecho gran cosa para airarlo de esa manera; por otro lado a Odín a veces lo sacaba de quicio las bromas pesadas de Loki. –No haré nada, pero es una advertencias de hasta donde puedes llegar con tus bromas-. Loki iba a reclamar pero calló al final, no porque estuviera arrepentido, ni siquiera era algo malo, si no que el otro era su amigo y no quería perderlo. Ser muy inquieto le trajo problemas en incontables situaciones y sabía bien que no era del agrado de muchos, pero no le importaba. Y pocos como Odín sabían que Loki apreciaba a los verdaderos amigos, tan contadas eran esas personas que se creía que no las tenía. Especialmente considerados como hermanos, así como ellos.
Odín por otro lado, sabía que se había pasado con su enfado, pero estaba irritado con el reciente incremento de responsabilidades en Asgard; como heredero del trono sus deberes eran mayores y ya no le permitirían viajar con más frecuencia ni tampoco pasar tiempo con sus amigos, especialmente Loki, su primer amigo jotun.
La enemistas creciente entre aesir y jotuns era cada vez más dura, a pesar de aún emparejarse entre estas razas. Odín no era ignorante que por sus sangre corría sangre jotun, su madre Bestla fue una de ellos y la amaba demasiado.
-Hey,¿Odín, me escuchas? Te pierdes otra vez en tus pensamientos- le resongó el pelirrojo- no quiero discutir más contigo, así que… ¿amistados?- dijo poniendo una mano el hombro del otro y estrechándolo un poco.
Odín lo vio y no pudo evitar sonreír y asentir, era difícil pasar por alto las disculpas indirectas de su amigo, ese pecoso le hacía siempre el día cada vez que se encontraban.
Loki esbozó una sonrisa, extrañaba a su amigo –tal vez sea hora de visitarlo-.
En Asgard, el rubio antes mencionado se encontraba en un balcón del gran palacio construido recientemente, el Valaskialf. Estudiaba con gran ahínco todo lo que le enseñaban y era un consumado guerrero, y a medida que fue madurando, también se incrementaban sus deberes. Su padre Bor estaba cercano a nombrarlo el nuevo rey, ya todos los mundos los sabían. Todos le tenían confianza y seguridad que sería un excelente gobernante. Él, naturalmente haría todo lo posible por sustentar y dirigir con justicia y sabiduría a su pueblo.
En esos escasos días sin más ocupaciones que se le presentaban era libre de hacer lo que quisiese. Consideró que lo mejor era pasear por los bosques cercanos de Asgard, hace tiempo que no despejaba su mente con paisajes naturales.
Caminando por entre los árboles, saltando rocas y bebiendo agua de arroyos llegó hasta un claro. El viento soplaba con suavidad y le acariciaba el rostro casi con cariño. Sus cabellos dorados se elevaban un poco y sus ojos se notaban más azules con la claridad del día, aunque en sí, hacía bastante calor. Se amparó bajo la sombra de un árbol y esperó nada, porque solo estaba allí para disfrutar del ambiente. Lo único que fastidiaba era el intenso calor, el bochorno era inevitable.
Tratando de enfriarse en la sombra, recordó de repente cómo en situaciones como esas, Loki incrementaba la temperatura del lugar. Al principio lo irritaba bastante, pero con el tiempo de acostumbró a su loca idea de diversión.
Recuerdo
Siempre le causaba curiosidad la naturaleza mágica de su amigo pecoso, era hilarante que como gigante de hielo manejara el fuego antes que el hielo.
-No entiendo cómo es que sobrevives en Jotunheim con ese frio infernal si todo tú eres una llama andante-
-Jajajajaja, es precisamente por eso ignorante, ya deberías saberlo- se burló el bromista –si mantengo una temperatura constante en mi cuerpo, pues, no siento el frio, de hecho en toda mi vida, casi no he tenido frio- dijo despreocupadamente.
-Te detesto a veces, porque te sales con la tuya cando menos posibilidades tienes- él si estaba acalorado y sudoroso.
-También te quiero- le respondió risueño.
El rubio le quedó mirando, lo vio jovial, imposiblemente pecoso, cabello rojo-naranja rizado y alborotado, piel blanca como leche, olor a canela y maderas e increíbles ojos verdes. Definitivamente Loki era peculiar, tan diferente a todo y lo mejor de todo, la cereza del pastel, era su amigo casi hermano.
-Loki-lo llamó el blondo.
El aludido giró el rostro para prestarle atención.
-Somos amigos, te conozco hace tiempo y eres increíble, es un honor tener tu amistad- recitó.
Loki lo miró con la cara en blanco, algo sorprendido por las palabras del otro, luego una expresión divertida apareció en su rostro –oh, vamos Odín ¿te me vas a declarar? No seas tan tímido- dijo alzando las cejas en aras de fastidiarlo.
-¿Qué? No, jajajajaja, las ocurrencias que tienes- él también había sido sorprendido por el comentario burlón –me refiero a que no quiero que seas solo mi amigo, quiero que seamos hermanos- puso una mano en su hombro y la estrechó –hagamos un pacto de sangre y todos sabrán que somos hermanos, metafóricamente claro, pero eso nos hace inseparables, los hermanos son tu familia- le dijo seguro y expectante de su respuesta.
Sorprendido era poco, el jotun estaba impactado, no sabía que el rubio lo tuviera en tanta estima. Creía que era solo un amigo más, como heredero al trono, suponía que tendría amistades mejores, porque él no podía calificarse como la mejor influencia, le gustaba el desorden, los juegos, el caos, las bromas, confundir a la gente, las travesuras y todas esas cosas que alguien tan recto como lo era Odín no apreciaría siempre.
Por supuesto que él no era poca cosa tampoco, era hijo de Fornjót, el primer gigante, era de la sangre más pura entre los jotuns, pero a diferencia de Asgard, en Jotunheim no se erigían palacios para demostrar poder, escogían un líder de la línea de sangre principal y éste los dirigía, así que técnicamente él era un príncipe al igual que Odín, solo que con menos parafernalia.
-Vaya, te he matado con un comentario, quién lo diría, y pensé que tú eras el maestro de las palabras-
Eso regresó la realidad al pelirrojo –nadie nunca me ganará en eso engreído, no creas que por no tener nada que decir he perdido-.
-Eso es contradictorio, en un juego de palabras, si te quedas sin habla ya perdiste- le corrigió el rubio.
-No lo creas, el juego termina cuando yo lo digo, porque soy el rey de los juegos- respondió altanero.
-Jajaja, ya, ya, como digas… pero en serio, qué me dices ¿quieres ser mi hermano?- preguntó esperanzado.
Loki lo observó detenidamente y vio a una persona pidiéndole ser su familia. Un calor diferente se instaló en su pecho, uno reconfortante y lleno de sentimiento. –Si- contestó –si quiero-.
-Y ahora los dos son un solo ser ante Yggdrasil- resonó una voz detrás de ellos.
-¡AAAAAAAAAHHHH!- gritaron sorprendidos y asustados los dos.
-Caray, solo faltaba el beso- y no era nada más ni nada menos que el mismísimo Bor, regente de Asgard.
-Padre, no nos asustes de ese modo, y no es lo que piensas- habló apresurado Odín.
-Su majestad, su pensamiento es errado, está confundido y evidentemente, no es lo que insinúa- añadió el travieso.
-Pues parecía otra cosa a lo lejos- refutó el rey.
-Como usted lo dijo, parece, pero es totalmente lo contrario- contestó locuazmente Loki. Bor lo escuchó y detalló al joven. Era inteligente.
-¿Deseas algo padre?- trató de cambiar el tema Odín.
Bor seguía observando al pelirrojo que se mantenía imperturbable, con aire digno y tranquilo. Se giró después hacia su hijo.
-Yo también quiero que sean hermanos- soltó de repente, ganándose la atención de los menores –escuchen las palabras de los mayores, ustedes tendrán destinos muy diferentes, pero siempre estarán unidos por un lazo que perdurará generaciones- dijo con aire filosófico y misterioso.
Ambos no quisieron preguntar más, pero de hacían una idea. Lo que no sabían qué tan profundas eran sus palabras, ni el mismo Bor lo podría saber y ese lazo sí trascendería las vidas de los dos y de otros.
-También paseaba por aquí, no se preocupen, disfruten el día y Odín, nos vemos en la cena- se giró hacia Loki- Adiós joven Loki- y se retiró.
Se quedaron parados viendo cómo se alejaba el viejo. –Tu padre… es raro-
-Jajajaja, si, a veces, los años vuelven raros a las personas- lo vio de soslayo y sonriente –aunque algunos ya nacen raros-
Lo siguiente que sintió fue una fuerte oleada de calor que lo sofocó todo el resto del día.
Soltó un suspiro nostálgico, después de ese día hicieron una reunión pactando con sangre su hermandad. Levantó su pulgar y la cicatriz casi inexistente se mostraba en la yema del dedo.
-Tal vez va siendo hora de vernos nuevamente hermano-.
El problema consistía en que desconocía el lugar de residencia del pecoso, pero como buen conocedor de sus tierras y sobre todo de su gente, fue a preguntar al único que probablemente sabía la ubicación de todos los seres de los nueve mundos, Heimdal.
Se acercó al que seguiría siendo el guardián del puente Bisfrot durante su regencia y las posteriores, el hombre de apariencia estoica e imperturbable. –Fiel guardián y amigo, saludos-.
-Saludos príncipe Odín- devolvió el saludo con una voz grave.
-Sabes a qué vengo- le dijo.
-Sí, y su hermano se encuentra en un valle de Alfheim, vive allí-
-¿Cómo se encuentra?- preguntó sinceramente atento al bienestar se su hermano metafórico. –Está angustiado, su vida cambiará de ahora en adelante-. Ante esa noticia Odín se preocupó realmente –Deseo verlo inmediatamente, por favor llévame hasta él- el guardián así lo hizo y Odín fue absorbido por las luces multicolores del portal.
Loki tendía su ropa recién lavada y se sobresaltó al escuchar un sonido muy familiar, corrió hacia la ventana delantera y una sonrisa grande se instaló en su rostro. Salió y se sentó en el pórtico a esperar a su hermano. Odín se acercaba a paso veloz y por fin divisó al pelirrojo sentado en la entrada de su casa.
Mientras más cerca estaba detallaba mejor su hogar, era de aspecto rústico pero no tosco, los colores predominantes eran rojizos, marrones y verdes. Loki vestía un pantalón marrón rojizo oscuro con las típicas botas con amarres enredados y un camisón rojo oscuro con bordes dorados. Se notaba más maduro, con más musculatura que la última vez que se vieron pero delgado, el cabello le llegaba más debajo de los hombros y una sonrisa sincera pintaba su cara.
Loki observó a al rubio y notó el cambio en él. Más alto, más rubio, más arreglado, más oro y las evidentes marcas que las guerras y entrenamiento dejan en el cuerpo. Aunque su cuidado hacia su persona no había cambiado, sonrió complacido y agradecido por eso.
-¡Loki!- alegre agitó la mano.
-¡Odín!- se levantó y se estrecharon en un fuerte abrazo.
-Cuánto tiempo hermano, pensé que ya habías muerto- decía mientras se dirigían a dentro.
-Al contrario, estaba y seguiré muy vivo- rechistó el pecoso –No puedo decir que ignoraba tu vida, porque tienes una existencia muy pública-.
-No puedo evitarlo, pero trato de ser discreto, ya sabes, como próximo a mi reinado debo centrarme en otras cosas-.
-Sí, claro, como si tus aventuras indiscretas no fueran comidilla entre la corte de los demás reinos y pueblos, pero tienes suerte, no soy celoso- contestó fastidioso.
–Jajaja, nunca cambies hermano, qué sería de los nueve mundos sin tu desfachatez- rió el blondo –y si mi vida es tan conocida, entonces quiero saber la tuya, que me llegaron rumores de un hechicero habilidoso, con una curiosidad tan grande como su orgullo- le palmeó el hombro.
-Descubrí muchas cosas interesantes y otras no tanto, aprendí magia como no imaginas y siento que aún no es suficiente. Aprenderé más, ni lo dudes-
-No es todo lo que viviste en este tiempo- le miró de reojo.
-¿Pues que me divertí a costa de varios? jajajaja, no puedo evitarlo, tengo que jugar para estar tranquilo-
El rubio negó con la cabeza ¿quién podía contra su naturaleza? Loki no por supuesto, este no cambiaría por nada.
-¿Cuánto tiempo te quedarás?- cuestionó de repente el más delgado.
-¿Tan pronto quieres que me vaya?- preguntó medio en broma, medio preocupado Odín.
-No es eso, quiero decir, si no estás ocupado en Asgard, no sería propio de ti ni responsable que…- cambió su actitud por una un tanto inquieta pero no por diversión.
-Tranquilo Loki, no soy irresponsable, vine a verte y tengo tiempo hasta mañana, si no te incomoda que me quede por supuesto-
-Claro que no, esta también es tu casa, hermano- aclaró.
Era evidente que algo le pasaba, Loki jamás mostraba inquietud en lo más mínimo. Odín asintió y no dijo más del tema.
-Recién terminé de otros quehaceres y tengo hambre ¿gustas algo en particular?- preguntó mientras se dirigía a la cocina.
-Lo que tengas está bien- respondió. –No, dime qué quieres- insistió el pelirrojo.
-En serio, lo que tengas está bien- Loki le dedicó una mirada aburrida.
-Ya, carne me gustaría-
-Lo ves, no era difícil-
Cuando el pecoso desapareció en la cocina, el rubio observó mejor el lugar. La casa era cómoda, no muy grande, pero si arreglada y tibia. El olor a maderas y aire fresco eran los principales aromas, la casa era hecha de madera oscura y una escalera conducía al segundo piso, donde suponía estaba la parte privada de la vivienda. En la primera planta se ubican la sala, al fondo izquierdo la cocina, al frente de esta el comedor y por un pasillo corto el baño y la puerta trasera. Las telas decorativas eran de colores parecidos a la vestimenta del propietario.
Percibió el olor de la comida, era muy bueno, admitió para sí mismo.
En la cocina Loki se sostenía de la mesa, de repente sintió un mareo y su visión se nubló, afortunadamente duró poco.
-Esto es horrible- pensó, teniendo mareos y apenas comienza todo. Si tiene que soportar mareos y vómitos ya no sabría cómo sobrellevar eso. Debía acomodar la casa lo necesario para su futuro hijo o hija. Eso detuvo un momento sus pensamientos… ¿Qué pasaría si fuera una niña? ¿Sabría atenderla como se merecía? es pequeña vidita que se desarrollaba no era cualquier cosa. Esperaba no ser un asco en su papel de progenitor.
No era la persona más carismática con los niños, de hecho, los resentía bastante, y peor un bebé, babeantes, dormilones, cagalones y comelones. Otro pensamiento lo paralizó, este mucho más horroroso que los anteriores ¿y si no lo aceptaban? Él lo defendería de quien fuera suponía, después de todo era su hijo y tampoco le impondría algo que no aceptara o quisiera, como él mismo lo hacía consigo.
¿Y qué diría Odín de todo esto?
Para él era normal la forma en que los jotun se reproducían, y otras maneras también, como él. Pero sabía que el resto de seres que conformaban los nueve mundos, a excepción Midgard, que vivía muy ajena a las circunstancias del resto, no encontraban la presencia de los gigantes de hielo muy agradable, siendo las actitudes más comunes el rechazo y desdén. La verdad es que no sabía cómo es que algunos jotuns todavía lograban emparejarse con otras razas, especialmente con los aesir. Pero igual, no podía asegurar lo mismo con Odín ¿era su hermano, no iba a rechazarlo verdad? Sin embargo, la situación era delicada y no correría riesgos. Trataría de evitar el tema lo más que pudiera sin ser sospechoso, y si Odín insistía con sincera consideración y preocupación, tal vez se lo diga.
En la sala, el rubio pensaba en lo dicho por el guardián, detalló el lugar y no veía ningún problema, es más, Loki lucía normal, lo que cabe en su normalidad. Quizá se trataría de algo futuro y no presente, pero le mencionó que su vida cambiaría de ahora en adelante, y si regía por esa premisa, significa que ya está ocurriendo y no se lo quiere decir o aún no lo sabe. Esperaba que no fuera lo primero… aunque conociendo al pelirrojo, con lo misterioso que era en ocasiones, sí podría ser.
Suspiró abatido, pensar en el embrollo resultaba agotador. Resultaría más eficiente si sólo se lo pregunta, y eso haría. Se levantó tranquilo y recorrió el espacio de la sala hasta la cocina; el olor que se dispersaba desde allí era exquisito. Definitivamente el paso de los años practicaron al pecoso en el arte culinario.
Loki estaba parado en medio del cubículo que consistía la cocina, mirando a la nada. Eso le llamó la atención.
-Loki ¿estás bien?- preguntó bajito Odín.
El pecoso se tensó un momento y luego sonrió despreocupado denotando lo mismo con un ademán –sí, no me digas que vienes a comer de las ollas ¿el futuro rey no aguanta el hambre?- respondió juguetón.
El rubio no sabía si sentirse divertido o preocuparse más por la evidente insistencia en evadir un tema que quizá no exista aún. Más ahora le daría su espacio para que le cuente a su tiempo, tal vez era muy pronto… o él era un paranoico con su hermano.
Sin decirse nada más sirvió la comida y se dispusieron a comer. Sí, en un incómodo silencio.
Loki pensaba concienzudamente la situación, si no le decía a su hermano, pensaría que no confía en él, no deseaba hacer sentir mal al rubio. Era su familia y la familia se protege entre sí. Repasó nuevamente las razones por las que debía decírselo y
Ninguno se miraba a los ojos, Odín iba a protestar algo pero el otro se le adelantó soltándole una noticia bomba.
-Estoy encinta- le dijo con una mirada intensa y expresión seria.
Odín soltó sus cubiertos con los ojos totalmente abiertos y la boca en forma de una o.
