Disclaimer: Total Drama series no me pertenece, sino que a Jennifer Perth y Tom McGill. Escribo por diversión, no por dinero y blah, blah, blah...

Resumen: Los alumnos de aquella clase creían que no había nada peor que asistir a la Secundaria y soportarse entre sí... hasta que Chris McLean llegó a sus vidas, sólo para ponerlo todo de cabeza. / Scax, Skave, Jasmine/Shawn


Entonces... ¿ahora qué?


Los equipos estaban formados, y aunque la gran mayoría creía que aquello era algo estúpido, habían decidido juntarse en la cafetería con los integrantes de su propio grupo.

Como si fuera coreografiado, un equipo se acomodó a la derecha, y el otro, a la izquierda.

—Bueno, supongo que debemos obedecer lo que él diga—declaró solemnemente Jasmine, en la mesa de los Salmones Flotantes—. Después de todo, es el profesor.

—Sí, pero está loco de remate—refutó Topher, alisándose el cabello hacia atrás—. Aunque no negaré... que tiene estilo.

—El estilo no le quita lo ridículo y estúpido—aclaró Max, y con un movimiento de su mano señaló a Scarlett, que estaba sentada a su lado—. Mi asistente y yo no pensamos participar en esto, tenemos cosas más importantes que hacer.

—Como besuquearse, ¿no?—se burló Amy, siendo secundada por una risita tímida de su gemela y sonidos exagerados de besos por parte de Rodney

Scarlett se palmeó el rostro, frustrada. Si le dieran un centavo por cada vez que alguien sugería una tontería así, ya tendría un millón de dólares y ya habría viajado a alguna isla lejana para olvidarse de todos. Max, por su parte, sólo chasqueó la lengua despectivamente.

—El mal no se besuquea*, niñita.

Jasmine suspiró hondo, y se levantó para recuperar la atención de sus compañeros.

—Chicos, chicos—llamó, logrando a duras penas que la miraran con desinterés—. Sé que es algo descabellado y fuera de lo común... ¿pero acaso eso no lo hace emocionante?

Se formó un pequeñísimo silencio, mientras los demás intercambiaban miradas entre ellos.

—No—admitió Scarlett, acomodándose las gafas—. Prefiero estudiar y hacer tareas, antes que competir por una... ¿cebolla?

—Estoy de acuerdo—aseguró una de las gemelas, la de expresión inocente y dulce—. Excepto con la parte de la tarea...

Su hermana soltó una cruel carcajada, rodando los ojos.

—A nadie le importa, Samey.

—Soy S-Sammy...

Pero Amy le lanzó una mirada asesina que la hizo apartar la vista, intimidada.

—Bueno...—Jasmine notó eso, e hizo una mueca—. Cómo sea... ¿lo haremos o no?

Pero aunque esperó varios minutos, no recibió respuestas.

En la mesa de los Osos Confundidos, las cosas no iban mucho mejor. Los integrantes no hacían más que mirarse entre sí, sin decir ni una palabra. Sólo evaluándose entre ellos.

—De acuerdo...—comenzó Sky, levantándose tímidamente de su asiento—. Entonces... somos un equipo.

—Eso parece—murmuró Shawn, viendo a la mesa rival con los ojos entrecerrados—. Sólo mírenlos... están conspirando en nuestra contra...

—Parece que sólo están conversando...

—¡CONSPIRANDO. EN. NUESTRA. CONTRA!—Shawn se levantó de su asiento y sacudió violentamente a Ella, hasta dejarla confundida y mareada

—¡Está bien, tranquilo!—suplicó Sky, algo preocupada—. La cuestión es... ¿qué haremos?

—¡Puedo usar mis hechizos, para asegurarnos la victoria!

—¡Eso es, recuerden que Leonard es un mago!—exclamó alegremente Sugar, rodeando los hombros del delgado muchacho, sólo para soltarlo bruscamente momentos después—. Pero al final sólo uno ganará... y todos sabemos que seré yo.

—Primero, Leonard no es un mago de verdad—señaló Dave, recibiendo del aludido una exclamación de "¡Bellaco!" que ignoró completamente—. Segundo, ¿para qué quieres una cebolla?

—Es dorada, dulzura.

Dave sólo atinó a palmearse el rostro ante la sencilla respuesta de Sugar, y entonces, los sonidos algo altos de Beardo lo sobresaltaron.

—¿Qué fue lo que dijo?—cuestionó Shawn, viéndolo con desconfianza—. Tal vez son mensajes subliminales, ¡y busca meterse en nuestros cerebros!

Sky observó al chico de la gorra cubrirse instintivamente la cabeza con sus brazos, ante las miradas sorprendidas de los demás, y negó con la cabeza.

Aquel sería un arduo, muy arduo trabajo.


A la mañana siguiente, sin que nadie tuviera que decirlo, los dos equipos se sentaron junto a sus propios integrantes, dejando la clase dividida como el día anterior.

Los alumnos de los equipos rivales se miraban entre sí, recelosos. Todos, menos un inusual par al fondo del salón. Ellos se miraban de reojo, pero sin ningún tipo de hostilidad a pesar de pertenecer a distintos grupos.

—Oye... dime que no soy el único que sospecha que ocurre algo raro aquí.

Jasmine miró al muchacho que había farfullado aquello con una ceja alzada. Y sonrió un poco.

—Bueno, admito que es algo raro—soltó, encogiéndose de hombros—. Pero me resulta interesante, creo.

—Oh, a mí también—asintió Shawn, con un suspiro—. Sólo espero que esto no termine con un sangriento apocalípsis zombie...

Jasmine guardó silencio, sin poder evitar soltar una risita ante sus palabras.

A unos pocos metros de ellos, Scarlett esperaba que llegara el profesor, leyendo un libro. Y a su lado, observando con desconfianza al equipo rival, estaba Max.

—¿Sabes, asistente?—murmuró, para que sólo ella pudiera escucharlo—. Creo que competiremos por la dichosa cebolla después de todo.

La pelirroja suspiró pesadamente, molesta porque hubiera "decidido" por ambos, cerrando entonces su libro para mirarlo.

—¿Por qué?

—Así nadie más podrá ganarla—respondió él, como si fuera lo más obvio del mundo, rodando los ojos

—¿Y para qué quieres una cebolla?—cuestionó Scarlett, arqueando sus cejas—. ¿Para prepararte una ensalada?

—¿Acaso insinúas algo?

—¿Quién? ¿Yo? Claro que no.

Fue en ese momento que Chris ingresó en el salón, con su aire relajado y su sonrisa torcida. Dejó su mochila desordenadamente sobre el escritorio, y se paró al frente del salón.

—¡Buenos días, alumnos!—saludó, recibiendo de su parte algunos murmullos apagados—. ¿Listos para el reto?

Esta vez no recibió respuestas, pero Sky alzó su mano para tener la palabra, por lo que él asintió en sí dirección para darle permiso.

—¿Puede explicarnos más sobre los retos?

—Por supuesto—asintió él, con una pequeña sonrisa ante su amabilidad—. Tendrán quince días para completar cada reto, o para prepararse para el mismo, según sea el caso. Y el estudiante eliminado de cada quincena, hará el doble de tarea.

Escuchó las quejas de la mayoría de los alumnos, pero no les dio importancia en lo absoluto. Con un encogimiento de hombros, aplaudió varias veces para silenciarlos.

—Muy bien, tranquilos—les ordenó, hasta conseguir que callaran—. Su primer reto será... ¡construir una maqueta de un refugio!

—¿Una maqueta? ¿Sólo eso?—cuestionó Scarlett, incrédula ante la aparente facilidad del desafío

—No cualquier maqueta, señorita—corrigió el profesor, entrecerrando un poco sus ojos al mirarla—. ¡Tendrán quince días para prepararla! ¡Tiene que ser descollante, con fuegos artificiales y música de fondo!

Oyó que alguien chasqueaba la lengua, y entonces se fijó en el muchacho que estaba al lado de la pelirroja.

—Es pan comido.

—¿Estás seguro, chiquitín?

—Estoy... ¡hey!

Antes de que Max pudiera agregar algo más en defensa de su baja estatura, Chris le dio la palabra a Ella, que tenía su mano alzada desde que él había llegado al salón.

—¿Podemos construir un castillo?—preguntó, ilusionada

—Ugh... no, no lo creo.

—¿Al menos podemos cantar mientras lo hacemos?

—Seh, siempre y cuándo yo no pueda escucharte, gracias.

La muchacha bajó la vista decepcionada. Al ver que los demás alumnos comenzaban a verse entre sí y pasarse notas, Chris aplaudió nuevamente para recuperar su atención.

—Recuerden esforzarse al máximo, porque si pierden...—les advirtió, intentando agregarle suspenso al asunto con una pausa dramática—... ¡uno de ustedes dejará de participar! Y hará el doble de tarea...

Las quejas regresaron y llenaron el salón otra vez, pero rápidamente se extinguieron. Chris sonrió satisfecho.

—Ahora saquen sus cuadernos, y arranquen una hoja... ¡les enseñaré a armar avioncitos de papel!

Luego de haber aprendido a armar diez tipos distintos de aviones de papel, la clase terminó con Chris ofreciéndoles caramelos nuevamente... sin que nadie más que Sugar aceptara, llevándose un manojo consigo.

—Creo que lo mejor será comenzar la maqueta ya mismo—propuso Jasmine, caminando al frente de su grupo de compañeros—. Cuánto más pronto terminemos, más tiempo tendremos para olvidarnos del asunto.

—Oye, ¿quién te puso a cargo, eh?—cuestionó Amy, pero se escondió detrás de su gemela cuando Jasmine se detuvo de repente

—Yo lo hice. Y hasta ahora, nadie se ha quejado.

—¡Sí, Samey! ¡Ya deja de quejarte, ¿quieres?!

Jasmine miró a Amy con incredulidad ante sus palabras, y escuchó a su gemela murmurar un tímido "Lo siento." Ella sólo negó con la cabeza, suspirando.

—Bien... ¿dónde podemos juntarnos todos para trabajar?

—Tengo un laboratorio muy bien equipado—ofreció Max, cruzado de brazos—. Si todos mantienen sus manos lejos de mis malvados inventos, podemos usarlo como cuartel general.

—Eso suena fantástico—admitió Jasmine, asintiendo—. Y... nadie tocará tus malvados inventos, ¿cierto?

Casi todos asintieron, la mayoría fastidiados y porque simplemente no tenían otra opción. Topher, por su parte, se encogió de hombros.

—Sólo necesito usar tu malvado baño... creo que me he despeinado.

Los Osos Confundidos, por su parte, tenían otros planes.

—Sky, no sé cómo decirte esto, así que sólo lo diré—comenzó Sugar, viendo a la aludida con cierto fastidio—, ¡estás hartándome!

La chica rubia fue secundada por la mayoría de sus compañeros, con excepción de Ella y Dave. Sky suspiró hondo.

—Yo sólo digo que lo mejor sería avanzar con la maqueta ahora—repitió entonces, algo frustrada—. Sería conveniente sacarnos eso de encima...

—¡Pero no hay ninguna prisa!—exclamó Shawn, confiado—. Tenemos quince días, deberías relajarte.

Beardo soltó un par de sonidos de aprobación ante esas palabras, y Leonard chasqueó la lengua para luego sonreír tranquilamente.

—Yo les aseguro que con un par de mis mejores hechizos, ¡no tendremos competencia!

Sugar rió escandalosamente ante sus palabras, y le rodeó los hombros con su brazo, sólo para retirarse junto a él. Casi todos los demás los siguieron, dejando a Sky detrás.

Ella suspiró hondo, decepcionada.

—Yo creo que tienes razón.

Sky se sobresaltó al escuchar su voz, y se dio la vuelta para mirarlo. Dave no le devolvió la mirada, sino que sus ojos estaban fijos en el suelo que pisaba, nerviosamente.

—¿De verdad?

—Así es—afirmó él, por fin alzando la vista—. Pero ellos no son muy inteligentes, ¿no?

—Heh, yo creo que sólo están un poquitín confiados—murmuró la chica, encogiéndose de hombros con impotencia—. No podemos obligarlos a participar.

—Otra vez tienes razón... oye, ¿quieres... no sé, tomar una malteada c-conmigo?

Sky se mordió su labio inferior, y levemente negó con su cabeza, apenada y un poco sonrojada.

—No, lo siento—susurró apenas—. Debo esperar a alguien y...

—¡NO! No tienes nada que explicar, yo... ¡ya me voy!

Dave se apresuró a retirarse, abochornado, sin permitir que Sky pudiera decir nada más. Ella suspiró otra vez.

Tenía que esperar a su novio Keith para que la llevara a casa.


Los Salmones Flotantes llegaron a la casa de Max, o formalmente como los presentaba su buzón de correo, la residencia Parker.

Era un lugar bastante acogedor, emanaba un aura de cariño y ternura que no se reflejaba para nada en el más enano del grupo.

—Segundo piso, tercer puerta a la derecha—indicó Max cuando Topher se le acercó, rodando los ojos

Éste asintió rápidamente y subió corriendo las escaleras, desesperado por llegar al baño y admirarse en el espejo.

Sin decir ni una palabra más, el chico de cabello morado les indicó el camino a su dichoso laboratorio. Luego de ingresar una contraseña en la puerta electrónica, ésta se abrió hacia un lado, revelando un lugar que distaba mucho del aura cariñosa del resto de la casa.

Cómo él mismo había señalado, el laboratorio estaba muy bien equipado, y consagraba lo que parecían ser los inventos que lo tenían más orgulloso, en su gran mayoría armas de llamativo diseño.

—Recuerden, no toquen...—comenzó a advertir, pero entonces escuchó el sonido de algo cayendo y quebrándose—... nada.

—¡Samey, mira lo que has hecho!—vociferó Amy, viendo a su hermana con total reprobación—. ¡¿Acaso no puedes hacer nada bien?!

—P-Pero yo...—su gemela intentó defenderse, pero ante su mirada, no hizo más que apartar la vista casi enseguida—. ¡Lo siento mucho, Max!

Él iba a reclamarle, pero Jasmine lo detuvo, tomándolo por los hombros y sonriendo nerviosamente.

—Tranquilo, te aseguro que no volverá a ocurrir... ¡Rodney, no toques eso!—advirtió, y el robusto muchacho se abstuvo de acercar su mano a otra arma, riendo tontamente—. Max, todos nos comportaremos... por cierto, ¿dónde está Scarlett?

Ambos la buscaron con la mirada, pero no la encontraron. Max bufó.

—Iré a buscarla. Tú...

—Me aseguraré de que no toquen nada de nada—afirmó Jasmine, sonriéndole amablemente—. Aún así, no te tardes demasiado.

Él sólo asintió secamente, y salió de su laboratorio. Agudizó su oído, y oyó voces en el living, seguidas por unas breves risitas. Al llegar, se horrorizó.

—Y aquí, está vestido de payaso para Halloween—señaló una muchacha regordeta pero bastante alta, mostrándole fotos de un álbum a una sonriente Scarlett—. ¡Oh! Y aquí uno de sus inventos explotó en su cara... ¡se orinó en sus pantalones...!

—¡KARMA!

Scarlett se sobresaltó un poco, pero su acompañante no. Ella sólo sonrió torcidamente al verlo.

—Hola, hermanito—saludó con sorna, cerrando el álbum que sostenía en sus manos—. ¿Por qué estás taaan enojado?

—¡Sólo vete!

—¡Ésta es mi casa!

—¡También la mía!

Karma se levantó de su lugar en el sofá, molesta. Se apartó su largo cabello azabache del rostro, y bufó.

—Bien—masculló simplemente, encogiéndose de hombros—. Pero sólo quería ser amable con tu amiga...

—¡No es mi amiga, es mi asistente!—aclaró él, furioso—. ¡Ahora lárgate, y llévate ése estúpido álbum contigo!

—Nos vemos, Scarlett—se despidió la muchacha, y rápidamente subió las escaleras hasta su habitación—. ¡Papá se enterará de esto!

Ambos oyeron el portazo que dio al encerrarse, e intercambiaron miradas.

—Te ordeno que olvides todo lo que mi tonta hermana te ha mostrado—sentenció Max, cruzándose firmemente de brazos

—Karma es muy agradable—refutó ella, poniéndose de pie—. Y no he visto nada malo.

—Sólo olvídalo. Y ahora vamos, quiero sacarme esto de encima de una vez.

Él se dio la vuelta para regresar rápidamente a su laboratorio, preocupado por la integridad de sus inventos.

—Max, espera.

—¿Qué quieres, asistente?—masculló, dándose la vuelta de mala gana

Scarlett sólo sonrió burlonamente.

—Te veías adorable en tu disfraz de payaso malvado.


¡Hola!

Antes que nada, quiero agradecer a aquellos que se tomaron unos minutos de su tiempo para leer, y también para comentar. Dicho esto, responderé sus reviews.

RG1998: Señorita, el hecho de que usted comente uno de mis fics es todo un honor (?) De verdad, me alegra que te haya gustado, y espero que éste capítulo también te guste. Besotes x3

Umeki-Nara: ¡Aww, me alegra que te haya encantado tanto así! También es bueno saber que no caí en Out of Character, eso me tranquiliza. Pues espero que éste cap te guste tanto como el fragmento que te pasé 7u7 (?) ¡Nos leemos!

ScaleneCandy: Tampoco lo sé, no he leído muchos fics de éste fandom xD Al principio dudaba de la idea, pero luego pensé "¡Al diablo, sólo lo escribiré!" Y eso hice (?) ¡Una lectora fiel! El sueño de cualquier fanficker :') ¡Muchas gracias!

Ringo-Tensai: ¡Hey! Muchísimas gracias. Chris de tan malo es bueno, y aunque no me agrada mucho el Skave (yo culpo a Dave -.-), las otras dos parejas me encantan x3 Espero que éste capítulo sea de tu agrado. Nos leemos ;)

*Una pequeña y humilde referencia a un fic maravilloso, "La ley del magnetismo", de Umeki-Nara. Si ya lo leyeron, sabrán tan bien como yo lo genialoso que es *O* Si aún no lo han leído... ¿qué esperan? ¡Léanlo! Sé que les gustará 7u7

Bueno... creo que eso es todo. Gracias por leer, y si también pueden dejar un review, se los agradecería muchísimo.

¡Nos leemos pronto!


_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_