2. El Expreso de Hogwarts
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Estaba asustado, cuando leí la noticia en El profeta
en lo único que podía pensar era en el boggart
con forma de Snape saliendo del armario.
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Siendo francos, la noticia lo tomó por sorpresa. Sabía que ahora que el ministerio había sufrido un "cambio de administración" era inevitable que fuera designado un nuevo director y por supuesto nadie diría nada en contra, estaban demasiado asustados.
A pesar de la rabia y del miedo podía ver cierta lógica en las acciones llevadas a cabo en la escuela, nadie se atrevería a cuestionar el nombramiento de Severus Snape después de todo tenía más de quince años de experiencia en la enseñanza y conocía bien el funcionamiento del castillo.
Ya nadie parecía recordar las acusaciones de asesinato que apenas unos meses atrás habían surgido en su contra.
Botó el periódico, no quería seguir leyendo la basura que publicaba últimamente ya que para lo único que servía era para forrar el piso de la jaula de la lechuza de su abuela. Cosa que había venido haciendo desde hacía unos días.
—¿Neville? —la voz de su abuela lo sobresaltó, había estado tan perdido en sus pensamientos que no la había oído acercarse —Me alegro que tu baúl esté listo, acaban de anunciar que este año la asistencia a la escuela será obligatoria. Espero que hayas hecho lo que te dije ayer de tus plantas, recuerda que detesto encontrar el invernadero lleno de baba.
— ¿Qué hay del estatus de sangre? —inquirió de vuelta intentando no pensar demasiado en lo inquietante que era la noticia e ignorando lo último que había dicho —¿Piensas acaso ir al ministerio a tramitarlo? Sabes que es demasiado peligroso.
—Por supuesto que no, chico. Nadie se atrevería a dudar de la ascendencia mágica de la familia Longbottom, Amelia me envío los certificados hace unas horas —hizo una pausa antes de añadir con la voz más suave que Neville le hubiera escuchado utilizar —. Y Neville, siempre ten presente que decidas lo que decidas hacer tus padres estarían muy orgullosos de ti.
Después salió de la habitación con ese andar típico y ese sombrero horroroso en su cabeza, sin moverse siquiera un poco cuando rozó con el umbral de la puerta.
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No sé cómo explicarlo, regresar a Hogwarts
ese año fue como volver a casa después de un largo viaje
y descubrir que habían vendido todos los muebles.
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—¿Les causó tanta repulsión como a mi tener que pasar por la verificación de estatus? —resopló Ginny sentándose junto a ellos en un compartimiento casi al final del tren — Fue totalmente humillante, todos saben que Harry es como otro miembro de mi familia, dejarme asistir es solo un modo de mantenernos controlados.
Luna la miró por encima de su revista como si no pudiera comprender de qué le estaba hablando, Neville por su parte se encogió de hombros con desgana tomando una pequeña planta morada entre sus manos, con cuidado pasó uno de sus dedos por las hojas y suspiró.
—A mí ni siquiera me lo pidieron, mi abuela armó un pequeño revuelo a oficial porque dudo de nuestra ascendencia mágica —esbozó una pequeña sonrisa que no alcanzó sus ojos y miró por la ventana — Puede que mi abuela sea una mujer mayor pero sigue resultando temible y nuestra familia aún tiene cierto poder en el ministerio.
Nadie dijo nada por algunos minutos, se dedicaron a admirar el paisaje por el que pasaban, largos campos sembrados y algunas poblaciones pequeñas que se perdían casi tan rápido como aparecían. Neville recordó las palabras que su abuela le había dirigido apenas esa mañana, donde le pidió que se cuidara y que no tentara a su suerte, recordándole que ya había perdido a mucha de su familia como para perderlo a él.
—Saben que todo será diferente este año ¿Cierto? —Ginny cerró los ojos y pareció hundirse en el lugar que ocupaba —Ya no está Dumbledore, ni Harry y están los Carrow que todos sabemos son de la misma calaña que Snape.
—¿Cuál es el plan? —preguntó Luna sonriendo como si planear una conspiración en el vagón de un tren fuera lo más normal del mundo —Porque no vamos a quedarnos sin hacer nada ¿O sí?
—Por supuesto que no —respondió Neville con una sonrisa torcida que se veía muy mal en él —. Pero por ahora no podemos hacer nada, solamente sentarnos y esperar.
El resto vendría después, quizá las fuera imposible hacer algo más, quizá tendrían que limitarse a ser meros observadores y esperar el momento para actuar, pero Neville sabía que mientras pudiera ayudar a alguien lo haría, después de todo seis años conviviendo con Harry Potter le habían enseñado que la valentía tiene muchas formas y algunas eran mucho más sutiles que otras.
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Creo que nada habría podido prepararnos para lo que nos esperaba,
el discurso de ese año fue solo el primer aviso
de cuánto habían cambiado las cosas.
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La mitad de los Gryffindor no habían regresado, una vez en la sala común se pusieron al corriente, los rumores circulaban por todas partes algunos más tenebrosos que otros pero coincidían en varias cosas, Gryffindor resultó ser una de las casas más afectadas apenas seguida por Hufflepuff porque después de todo ellos eran los que más compañeros nacidos muggles tenían.
—Dicen que los Creevey están escondidos y que Dean Thomas no ha sido visto en semanas —susurró Jack Sloper mirando de reojo el cuadro de la señora gorda por si alguien entraba —. Y está esa chica, Tracey Davies, al parecer era mestiza y los mortífagos fueron tras ella, su madre no pudo hacer nada.
Eso solo ocasionó más revuelo, todos sabían que Tracey era una Slytherin y les sorprendía que hubieran ido detrás de ella justamente cuando había tantas personas en otras casas para escoger.
—Pienso que lo hicieron para poner el ejemplo —La voz de Neville sonó más segura de lo que había esperado pero al tener la atención de todos en él se sonrojó y bajó la vista—, a lo que me refiero es que es un aviso, acerca de cómo no se tentaran el corazón. El miedo es su mejor arma lo que hay que hacer es no darles el placer de asustarnos.
Seamus asintió con seriedad mientras miraba a su alrededor, fue el primero en ponerse de pie para dirigirse a los dormitorios y Neville no tardó en seguirle. Abajo, pequeños grupos intercambiaban historias del verano que carecían de la emoción de los años anteriores.
Unos cuantos de los mayores tranquilizaban a los niños de primero que lucían asustados, apenas eran tres hombres y dos mujeres y uno de ellos estaba evidentemente disgustado por haber terminado en esa casa.
—No se preocupen —intentó alentarlos una chica de quinto posando suavemente la mano en el hombro de uno de ellos —, la verdad es que probablemente los rumores sean exagerados, vamos a estar bien, ya lo verán.
—Pero ya saben — les recordó otro que no parecía tener más de catorce años, tenía el pelo castaño y estaba serio —, será mejor que vayan con cuidado, no hagan nada por lo que puedan castigarlos, intenten mantenerse juntos recuerden que cuidamos unos de los otros.
Parecía que habían dicho todo porque se pusieron de pie, la chica los guío a su torre y suspiró pesadamente cuando se perdieron de vista, alzó la vista solo para encontrarse con que todos estaban ya subiendo a sus dormitorios, captó la mirada de una de sus amigas que le sonrío con tristeza antes de decir.
—Este va a ser un año difícil.
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Supongo que fue en ese momento cuando
comencé a convertirme en el líder, o algo así.
Sostengo que fueron las circunstancias, de otro modo
seguiría siendo el chico raro de las plantas.
¡Sam! Espero que te guste la historia, por ahora apenas me he podido escabullir el tiempo suficiente para publicar dos de los cinco capítulos porque ya están sobre mi diciendo que se hace tarde, espero que te guste y publicaré los que faltan antes del 31 o en todo caso el mismo día. Espero estar cumpliendo con tus expectativas a pesar de que jamás me planteé escribir sobre Neville.
¡Feliz Navidad!
