Condena de Muerte

Por Makita

Tomoyo estaba acostada. No conseguía dormir, a causa del gran alboroto que se escuchaba en el pueblo más cercano. Se asomó por la ventana y vio grandes señales de humo. Una de las villas que conformaba el reino de  Nanhai estaba en llamas, pero como ella estaba lejos, no sabía quien era el que provocó tal incendio.

En la villa del sur, las mujeres y los hombres corrían desesperados por las calles, cargando a sus hijos. Otros acarreaban a sus animales. Los soldados negros se dedicaron a incendiar cada una de sus modestas casas, con techos de paja. Los soldados sólo se estaban divirtiendo, como su princesa se los había permitido. Corrían en sus caballos con espada en mano. Luego llegaron mas reclutas y se unieron a su masacre. Mataron a unos cuantos, adultos y niños. El terror en ese lugar se expandía, como el fuego en sus hogares. Toda la noche duró el tormento, la gente mas desesperada huyó hacia el bosque, donde no regresarían jamás, a pesar de conocer el camino. Los soldados robaron algunas cosas de las casas y después, al amanecer, se retiraron dejando claro que ellos dominaban el reino. Las mujeres abrazaban a sus hijos, que lloraban, asustados. Algunos buscaban a sus familiares, que se perdieron entre la multitud. Otros lloraban inconsolablemente a sus muertos y otros acarreaban a los heridos al monasterio. El sacerdote algo conocía de medicina e intentó curar a los hombres mas heridos, aunque unos murieron en el camino, por la gravedad de sus heridas. El amanecer de ese día, fue gris, el cielo parecía llorar ante la desgracia y gotas de agua apagaron el incendio en la villa.

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El joven, con la navaja en mano, miró a la princesa, con odio. Ella dormía en un lecho de seda, mientras que afuera el hambre, el dolor, las enfermedades y la pobreza era lo único que existía. Se vengaría por todos, aunque después lo mataran. Si acababa ahora con esta malvada mujer, el régimen terminaría y lo más probable es que el exiliado Rey Touya, volviera a hacerse cargo del poder. Con sed de libertad, levantó su arma, para incrustarla con justicia en el pecho de la princesa. Cuando estaba apunto de acabar con su miserable vida, la princesa se defendió, golpeando la mano del ladrón. Éste soltó su arma, que rodó varios metros, por el liso piso de mármol. Fue entonces cuando el joven se lanzó sobre la princesa, callándola para que no fuera a alertar a los soldados que realizaban guardia. Ella luchaba para quitarse a ese hombre de encima. Él no sabia que hacer, debía matarla rápido. Tomó una de las almohadas e intentó ahogarla con eso. La princesa se movía abruptamente, buscando algo de oxígeno. Enterró sus largas uñas en el cuerpo del hombre. Éste trató de soportar el dolor, pero cada vez sus uñas se adentraban mas en su carne y tuvo que soltarla. La sangre escapaba sutilmente por los lados de su abdomen.

La princesa lo miró desafiante y así comenzó una lucha entre ellos dos. Por el momento, el ladrón no quería que ella alertara a los guardias, por lo tanto hizo lo imposible por callarla.

Ella se defendía bastante bien, pero de pronto, se paralizó por completo, al mirar a ese hombre. Era el inmundo ladrón que intentó robar su estatuilla. Pudo notarlo, la luz de la luna iluminó su rostro, sus ojos y cabellos castaños, parecieron brillar y su cuerpo de hombre, sobre ella, tratando de retenerla. Olía a tierra a vegetal y sus manos sudaban ardorosamente, mientras la sujetaban. Una rabia intensa, se apoderó de su ser. ¿Cómo había escapado? ¿Como siempre burlaba toda la seguridad de su castillo?- cuando se liberara de sus brazos, podría mandarlo a matar. Pero no lograba su objetivo, por más que se moviera y pataleara. Él le había amordazado la boca con uno de sus harapos y ahora estaba amarrando sus manos, por atrás de la cintura. El hombre se levantó del lecho, dejándola acostada y amordazada. Buscó la navaja, para darle muerte. Nuevamente se puso sobre ella y buscó su real cuello. La miró y por primera vez, en sus verdes ojos se veía la tristeza, el miedo. Su pura belleza se perdía entre tanta y maldad y odio que expresaba.

Los guardias entraron furiosos, sacando sus espadas. Él se levantó bruscamente del lecho y miró a los guardias. Eriol también entró con la espada entre sus manos y cortó las amarras que sujetaban a la princesa. Esta inmediatamente se incorporó.

-Mátenlo- dijo ella dirigiéndose a los guardias.

Ellos se acercaron al ladrón, pero éste saltó por el balcón, y hábilmente bajó por las murallas del castillo. Los guardias dieron la alarma y posteriormente los soldados negros buscaban al fugitivo por los jardines y el palacio.

Tomoyo llegó al lugar y abrazó a su prima, que estaba arrodillada, sujetando su cuello. Su mirada estaba perdida y unas lágrimas comenzaban a asomarse por sus verdes ojos. De verdad estaba asustada, tiritaba todo su cuerpo. Tomoyo la ayudó a sentarse en su lecho y la abrigó con las sábanas reales. Sakura, sin darse cuenta, correspondió al abrazo de su amiga y apoyó su cabeza en el hombro de ella. Por más que tratara de parecer fuerte, no lo lograba. Ese hombre la intimidó y le hizo saber que en cualquier momento podría acabar con su vida. Por segunda vez, tubo miedo de verdad.

Tomoyo se sentía muy feliz, al notar que ella le correspondía el abrazo. Eso quería decir que la princesa no era totalmente una persona fría. Supo entonces, que era humana, al mirar su rostro lleno de lágrimas. Talvez todavía existía una pequeña posibilidad de hacerla volver a su personalidad de antes.

Una criada entró y le pasó un vaso de agua a la princesa. Después se retiró haciendo una reverencia.

-¿que sucedió?-se atrevió a preguntar Tomoyo.

-Un ladrón trató de asesinarme, Tomoyo-dijo ella. El vaso de agua tiritaba en su mano. Tomoyo enseguida lo notó.

-¿que piensa hacer, su majestad?

-Voy a intensificar la guardia en el castillo. También mandaré a mis tropas, para que busquen al inmundo ladrón y me lo traigan vivo, hasta acá.

-¿Y porqué vivo, su majestad?

-Porque yo misma quiero acabar con él, con mis manos.

Entró a las habitaciones un apuesto soldado de cabello negro y preciosos ojos azules tan misteriosos como profundos. Él era el guardia y el soldado personal de la princesa, por lo tanto era alto, y de buena contextura física. Haciendo una reverencia ante la princesa dijo:

-Los guardias lo han perdido. Los soldados están buscando en diferentes villas, pero como es de noche será muy difícil hallarlo.

-No me importa. Su cabeza tendrá precio.

-Pero su majestad, acaba de decir que lo quiere vivo.-dijo Tomoyo

-Claro que si. Eriol encárgate de ponerle precio a su cabeza. Aquel que me traiga a ese ladrón obtendrá muchas riquezas, pero lo más importante: quiero que esté vivo. Y en cuanto a los soldados, ordénales que lo busquen hasta el amanecer.

-Si, mi princesa-dijo Eriol retirándose.

-¿Está segura de que quiere hacerse tantos problemas por un simple ladrón, princesa?

-No es un simple ladrón. Trató de matarme- dijo Sakura acostándose en su lecho. Tomoyo tomó la lámpara y se fue a sus aposentos, Mientras que doble guardia vigilaba a la soberana.

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El joven corría a toda velocidad, por su vida. Los soldados no lo seguían, pero debía advertirle a su familia de la situación. Se dio unas cuantas vueltas antes de llegar, no recordaba donde estaba la casa. Al divisarla entró y cerró la puerta atrás de si.

"rayos"

-¡Xiaolang!- ¡te estábamos esperando!- dijo Meiling al verlo entrar. Sus hermanas y su madre se levantaron de sus puestos.

-Hay problemas. Me han descubierto robando en los aposentos de la princesa- dijo él tomando sus cosas- Debo huir de aquí lo mas pronto posible, para que ustedes no estén en peligro.

-¿Qué?-Meiling lo miraba con sorpresa- ¡¿te atreviste a entrar al castillo?

-Si. -Miró a su alrededor- Nada comparado con los aposentos de la princesa. El techo era de paja, viento se colaba entre las paredes la madera , el piso era de tierra. Miró a su madre y a sus tres hermanas. Faltaba una, que fue muerta por el estricto régimen de la princesa. Farren fue víctima de un ataque a una de las tantas villas del sur, hace algún tiempo. Murió por proteger a su esposo, que estaba muy enfermo.

-No puedes largarte así, hermano-dijo Shiefa- al menos llévate mis armas.

-A ustedes les serán más útiles, les servirán para protegerse.

-Me opongo a que te vayas Xiaolang- dijo la mujer, poniéndose frente a él.

-Madre, están bien aquí, siempre que paguen los impuestos y obedezcan al toque de queda- dijo Xiaolang- Si se vienen conmigo estarán mas expuestas que ahora.

-Xiaolang-murmuró Meiling

-Tengo que huir de acá, o sino me matarán- Adiós- dijo él saliendo de la casa.

Corrió, atravesando el bosque. El inmenso bosque que rodeaba el reino, era muy peligroso, porque habitaban lobos y porque el que entraba allí jamás podría regresar. Pero Xiaolang lo conocía, casi de memoria. Se internó en lo más profundo de éste. No era extraño ver cadáveres de personas que intentaban huir y que eran atacadas por los lobos.

Ahora él se dirigía a una cabaña abandonada que su abuelo le había heredado. Era muy difícil llegar, porque estaba muy bien oculta, podría estar seguro allí, los soldados negros no podrían llegar. Pero le faltaban horas de caminata, así que se apuró para que el amanecer no lo delatara.

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La princesa despertó, después de una mala noche. Miró al cielo gris y unos nostálgicos recuerdos llegaron a su mente. Recordó a Yukito, el hombre que le había destrozado el corazón, pero a la vez había sido tan feliz a su lado. Aun recordaba los paseos que daban juntos por el hermoso jardín y como él le enseñó a diferenciar las fresas maduras de las inmaduras. Muchas cosas le enseñó, cosas maravillosas, que ya no podía aplicar, como subir a los árboles, como hacer tartas, como recoger y escoger las flores. Extrañaba cuando miraban juntos las nubes y diferentes figuras parecían formar.

Recordó también cuando la había rechazado y lo que mas le dolió fue que era por su hermano. Pero Touya no tenia la culpa. No tenia la culpa de que Yukito fuera así, por eso mandó a ahorcar a Yukito y no a su hermano. Toda su ira la desquitó con el pueblo, con los pobres. Miró la navaja tirada en el suelo. Salió rápidamente de sus aposentos, para saber si los soldados tenían noticias sobre el ladrón que intentó asesinarla durante la noche.

-Nada, su majestad- dijo Eriol inclinándose ante la presencia de la soberana.

-¿Cómo que nada? ¡No pudo huir muy lejos! debe estar cerca de aquí- reclamó ella.

-Nadie sabe nada de él, los carteles están puestos, todos en el pueblo saben de la recompensa por su cabeza.

-¿y cómo se llama el famoso ladrón?

-Averiguamos su nombre, se llama Xiaolang Li.

-¿Xiaolang Li?

-Así es su majestad, es un ladrón famoso en el pueblo.

-Muy bien, quiero que lo traigan.

-Si su majestad- Dijo Eriol retirándose del lujoso salón. La princesa se sentó en su trono, exhausta.  Quería que encontraran a ese hombre lo más pronto posible.

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Xiaolang llegó a la vieja cabaña de su abuelo. Realmente no quedaba tan lejos, pero él se perdió en el camino. Se sorprendió al ver allí a un joven, asustado y arrinconado. Li inmediatamente sacó un arma y lo apuntó.

-¿Que haces tu aquí?

-Yo... yo... escapé del pueblo, cuando lo incendiaron. Corrí tanto que llegue a este lugar, no sabia que le pertenecía a usted.

Li guardó el arma.

-Los lobos me siguieron y no tuve otra opción que refugiarme en esta cabaña.

-¿como te llamas?

-Mi nombre es Takashi Yamasaki.

-Bueno Yamasaki, ya puedes irte.

-Por favor, no sé como volver...

-Está bien, puedes quedarte- Suspiró algo agotado.

En eso se sintieron muchos pasos, pisando la hierba. Li y el muchacho se alertaron. Una tropa de soldados negros entró en la cabaña, descubriéndolos.

-¡¿como llegaron aquí?!- gritó Li- Ahora si era su fin.

-Porque somos obstinados-respondió uno de ellos. Todos desenfundaron sus espadas.

-¿sabes que hay un excelente precio por tu cabeza, asqueroso ladrón?-dijo un soldado.- Nosotros te llevaremos donde nuestra princesa.

Los soldados se dispusieron atacar a Li, pero éste se defendía muy bien, era un experto en artes marciales. Después de un rato, los soldados más fuertes estaban tendidos en el suelo. El que estaba quieto era Yamasaki, que observaba todo atónito. Los soldados lo atraparon a él, creyendo que era su cómplice y luego consiguieron atrapar a Li. Salieron afuera y estaba lleno de caballos. Era lógico. Lo habían seguido montados en sus caballos. Con razón llegaron tan rápido. Humillado y con la cabeza baja, Li salió de la cabaña, mientras que los soldados ataban sus manos a los caballos. Yamasaki también iba atado, sin saber porqué. Emprendieron el rumbo de regreso a ese horrible reino.

Dos semanas estuvo en prisión. La princesa no se decidía nunca como quería matarlo. Si en la hoguera o en la horca. Mientras, Li averiguó que la prima de la princesa estaba viviendo en el palacio. Quizás ella era la salvación y si la princesa no estaba, ella podría tomar el mando, aunque fuera temporalmente. Supo que Meiling también estaba en el palacio, ahora era la nueva cocinera de la princesa. A menudo le dejaba mensajes en su comida, relacionados con lo que sucedía afuera. Si la princesa dictaba una sentencia para él, lo sabría, gracias a Meiling. Averiguó también que una noble, llamada Nakuru Akisuki, vendría a visitar este "adorable" reino. Yamasaki estaba llorando, en la celda del lado, porque él era inocente y estaba bajo prisión. Li solo lo observaba con lástima, de verdad era injusto que él estuviera pasando por todo esto.

Un soldado entró en el calabozo, y le dio su comida. Apenas se fue, Li buscó algún mensaje de Meiling. En el arroz venia una nota que decía:

-"La horca"- Luego Li dio vuelta el papel y decía- "Mañana por la noche"

Él se tiró al suelo, desfallecido. Mañana por la noche moriría en la horca. Era el precio que tenia que pagar, por intentar asesinar a la princesa. Aceptó su destino con la cabeza en alto, pero el corazón le temblaba de miedo. La ejecución seria en la plaza, todos verían su muerte. Sudoroso tomó la nota entre sus manos, le quedaba un día de vida. Le hubiera gustado mucho despedirse de su madre, de sus hermanas, de Meiling. Pero ya no había escapatoria. Yamasaki lo miró confundido.

-¿que te pasa?

-Mañana por la noche moriré en la horca- explicó él.

-¿y como sabes?

-Sólo lo sé.

-¿Yo también moriré?

-Espero que no, porque tu no tienes nada que ver en esto.

Ambos callaron. Li se sumió en sus pensamientos. Corría por sus venas el deseo de hacer justicia, de enfrentar a la princesa y a sus tropas. Si la gente del pueblo se lo proponía y lograba vencer al ejercito negro, la libertad y los derechos humanos no podrían ser pasados a llevar nunca mas.

Pero él ya no podía hacer nada al respecto. Mañana lo ejecutarían. Vio que por las escaleras del sótano venia bajando una hermosa Dama. Se acercó a su celda y lo miró detenidamente. Luego se agachó.

-Mañana por la noche...

-Si lo sé.- dijo él, secamente

-He venido para ayudarlo

-¿Quién es usted?

-Soy Kaho Misuki, y estoy acompañando a la señorita Daiduoji. Vine con ella para averiguar e informarle al Rey Touya lo que esta sucediendo en el reino.

-Ah.. son espías.

-Algo así.- la mujer se incomodó ante su comentario.

-¿ y que quiere de mi?

-Tu serás de mucha ayuda.- ella sonrió misteriosamente.

-Jajaja, eso es lo que usted cree, pero mañana moriré en la horca, así que busque a otra persona que pueda ayudarla.-

-No, tu eres el único …

-Ya le dije que para mañana estaré muerto.

-Quizás no mueras joven- La mujer se levantó y se marchó del lugar.

-"parece que ella aun no tiene clara la sentencia que me espera"-pensó Li, mientras miraba la nota de su prima.

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Al anochecer, Li salió con la cabeza en alto, del palacio. Lo dirigieron hasta la plaza, donde estaba reunida toda la gente. Miraban curiosos, querían saber a quien iban a matar ahora. Se sentía el olor a quemado en el aire y el viento llevaba las cenizas, de una villa que ahora no existía. El soldado que lo dirigía estaba muy serio. Li pudo ver a su madre y a sus hermanas, Femei y Futtie. No pudo ver a Shiefa, quizás no haya querido asistir a su muerte. A un lado de la horca, estaba Meiling, quien lo miraba triste, pero segura, al mismo tiempo. Él le dedicó una sonrisa, a su querida prima. Esta también le sonrió. Sabía que si Xiaolang moría, lo haría orgulloso, ya que en su corta vida, siempre ayudó a los más necesitados.

El ejército negro entró a la plaza, en gloria y majestad. La gente se extrañó mucho. La princesa nunca iba al pueblo sólo para ver una ejecución. Esta era la primera vez. Bajó de su carruaje y el ejército rodeo la horca, mientras empujaban al proletariado, para que retrocedieran ante la presencia de la soberana. Todos la miraban con asombro. Tan bella, tan hermosa y delicada que lucia, sin embargo, por dentro era una bestia. Li ya estaba en la horca, atado de manos. Gotas de sudor corrían por el costado de su rostro y los harapos de adhirieron a  su cuerpo. l soldado puso la cuerda alrededor de su cuello y le preguntó cual era su último deseo.

-Deseo que liberen a Takashi Yamasaki, porque él es inocente, nunca fue mi cómplice en nada. Todo lo que yo hice, lo hice por mi cuenta.

El soldado miró a la princesa. Ésta subió hasta llegar donde él. Por fin se miraron a la cara. Con confianza se paró frente a él y lo miró, despectiva.

-Este es el precio que tienes que pagar por tocar a una princesa son tus asquerosas manos- le dijo ella.

-Ya verá que en un futuro no muy lejano se hará justicia y usted caerá muerta.

-¿Que estupideces estás diciendo ahora?.. Eso jamás sucederá.- dijo ella muy segura.

-Es la verdad...-dijo él.

Ella lo tomó de los brazos y lo acercó hacia ella. Le enterraba fuertemente sus uñas.

-No me importa. Lo único que me importa ahora es ver esa cabeza tuya separada de tu cuello-le dijo ella- Te pasa por forcejear con la princesa y por violar toda seguridad del castillo.

El miró hacia sus ojos y lo único que logró ver en ellos era un profundo vacío. Toda su aura estaba cargada de sentimientos maléficos y deseos crueles.

- Y te devuelvo esto- dijo ella escupiéndolo en la frente. La real saliva de la princesa rodó por el rostro del apuesto ladrón. El soldado le hizo una señal a la princesa.

-Adelante, fiel recluta, ya puedes darle muerte a este repugnante ladrón- dijo ella chasqueando los dedos en señal de aprobación.

El soldado bajaría la palanca. Xiaolang caería sin remedio hacia la muerte, instintivamente cerró los ojos.

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Continuará...

Hola ¡!!  Gracias por los reviews que me han dejado, me siento muuy feliz ¡!.. Yo pensé que esta historia no tendría mucha aceptación, pero ya veo que si. Con mucho gusto responderé sus reviews.

Shisuka, en primer lugar, la princesa es Sakura porque ella es la protagonista de la historia y no Tomoyo. La historia si es terrible, esa era la idea del principio y el cambio de personalidad es porque es demasiado aburrido escribir un poco mas de lo mismo ¿porqué Sakura siempre debe ser la niña buena??... de todas formas gracias por escribirme, es bueno recibir críticas, te ayudan a mejorar , si sigues leyendo, te darás cuenta del giro que ocurrirá en esta.

Yukino : ¡ hola ¡ es verdad que el fic, en un principio es algo violento, por eso tomó de sorpresa  y en cuanto a la actitud de Sakura…ufff…esperemos que cambie, quizás algo o alguien pudiera ayudarla a cambiar   ..Gracias por tu comentario. u

Celina: que no quepa duda que la continuaré, espero subir el capitulo tres muy pronto.. ¡ Me alegro que te haya gustado ¡ gracias por tu apoyo.

Wechapa: Jajaja, no me di cuenta que repetía  a cada rato que Sakura era mala ¡!.. en fin uu.. ¿ SAKURA MAS MALA DE LO QUE YA ES? ¿ Será posible?..

Li Sakura : mmm .. si te respondiera tus preguntas terminaría contándote la historia, sólo te puedo decir que en los próximos capítulos se sabrá lo que sucedió con Nadesko y en cuanto a Sakura y a Li… ¡ nosé lo que sucederá entre ellos mas adelante ¡!

Akane: ¡ Que bueno que te gustó ¡… la actitud de Sakura, era necesaria para que la historia se desarrolle de acuerdo a lo que planee del principio, y no te preocupes, quizas ella manifieste un cambio…

Gaba : ¡ si continuaré mi historia ¡ .. y espero que tu también continues la tuya.. te está quedando excelente asi que también espero una actualización por tu parte.!!!

¿¿¡¡ ¿Que pasará con Xiaolang???!! ¿Será la autora capaz de matar a uno de los personajes favoritos del público? -creanme que si jejejeje... no se pierdan los siguientes capítulos y dejen sus reviews...