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Capítulo Uno: Eclipse
Llegué a las diez, la hora acostumbrada para las chicas que trabajaban en Eclipse comenzaran a preparar el local, uno de los bares más reconocidos y concurridos de Nueva York. Era una chica Eclipse hace tres años, me vine de Forks para escapar del yugo de mi padre y de Jacob, mi ex. Eclipse era un bar genial, administrado y atendido sólo por mujeres, esa particular característica era lo que atraía todas las noches a miles y miles de clientes, por lo menos más de la mitad de los neoyorquinos había ido alguna vez a Eclipse y, en su mayoría hombres. El motivo de esto era el espectáculo que noche a noche se exhibía en el bar, música, baile y preparación de tragos. Sí, los hombres babeaban ver a una mujer que hiciera malabares con botellas y cocteleras, y que además prepararan cocteles únicos y exquisitos. Esto era una especie de afrodisíaco para ellos, creyendo que al desplegar todas nuestras habilidades y, por qué no decirlo, encantos, estábamos intentando seducirlos. Craso error. Las reglas eran muy claras, y se debían aprender inmediatamente, para evitar tener problemas. Pero eso es algo a lo que me referiré después.
Rosalie Hale, Rose para nosotras, era la administradora y fundadora del Eclipse. Tiene veinticinco años y el Eclipse es su casa, marido, hijo, en fin, el bar era su vida y lo único que tenía en mente desde los veinte. Las reglas tres querida, escúchalas bien, que no las repetiré –me dijo firmemente cuando pisé por primera vez el lugar: - primero, no te emborraches; segundo, coquetea, pero no te metas con los clientes; y la tercera y más importante NO TE ENAMORES DEL ENEMIGO- las dos primeras me habían quedado muy claras, pero no enamorarse del enemigo – ¿qué quieres decir con eso Rose? -pregunté con timidez. El enemigo Bell, son los chicos del Aullidos, el bar que está a cinco cuadras de acá, la competencia –al decir esto, noté que su voz manifestaba patentemente rabia y dolor? –Entendido –sólo lo dije para no quedar como tonta, aunque la verdad es que no estaba en plan de conocer a alguien ni mucho menos enamorarme. Se lo dejé muy claro a Rosalie y ella pareció quedar conforme. Sin embargo, esa última regla no la comprendería hasta mucho tiempo después.
Esa noche me bajé de mi Blackbird y me saqué el casco. Observé hacia la entrada del Eclipse y por lo menos unas doscientas personas estaban haciendo fila para entrar. Una leve brisa revolvió mi pelo, haciéndome sonreír. Sabía que una vez que entrara terminaría toda sudada y muy cansada. Me quedé unos minutos más con esa agradable sensación y decidí que ya era hora de entrar. El resto de las chicas ya estaban en el bar, esperando a que llegara Rose, para dar las últimas indicaciones antes de abrir. Alice se acercó a mí dando saltitos, para abrazarme y darme la bienvenida al Eclipse, como todas las noches - buenas noches, bienvenida al eclipse, dónde todo puede pasar, soy Al - no pude evitar reír, esa frase debíamos repetirla a cada cliente que se dirigiera a la barra. Hola Al, ¿cómo va la vida? –todo bien Bells, retócate el maquillaje que Rose ya está por llegar, ah por cierto, te vez estupenda -gracias Ali- sentí mis mejillas enrojecer, no me gustaban mucho los halagos, pero viniendo de Alice, en vez de sentirme ofendida, era un incentivo para mi autoestima. Me miré en el espejo que estaba en la puerta que separaba el bar del lugar de descanso de las empleadas. Realmente me veía bien, vestía pantalones de cuero negros, un top de encaje negro y botas taco aguja. Arreglé un poco el maquillaje, también en tonos oscuros, parecía femme fatale, vestida y maquillada para matar. Volví dónde Alice iba vestida con un top color sandía, jeans negros muy ajustados y botas tipo vaquero del mismo color. Alice Brandon tenía un gran sentido de la moda y nos aconsejaba como vestirnos, tanto en el trabajo como en el día a día, incluso nos torturaba llevándonos de compras todas las semanas. Era una de mis mejores amigas, podría decirse que una hermana. Compartíamos muchas cosas, además que cuando nos conocimos congeniamos inmediatamente. Rose también era una gran amiga, pero era nuestra jefa, por lo que no siempre estaba disponible para salir cuando no trabajábamos. Pero el cariño y la lealtad que había entre nosotras era indestructible.
Empezó a sonar Tainted Love (versión PCD), esa canción provocó dos sensaciones realmente contradictorias, algo realmente bueno estaba por pasar, pero para que eso ocurriera habría un sacrificio. La canción me traía recuerdos, que inevitablemente me llevaron a Forks y a Jake. Intenté sacar esos pensamientos de mi cabeza y lo logré, pero no fue por mi fortaleza de mente, sino porque Rose acababa de llegar y no tenía muy buena cara. Hola chicas, hoy no estaré con ustedes en la barra –ella estaba vestida evidentemente para una reunión. Jess y Lauren eran las otras chicas del Eclipse bar, no llevaban tanto tiempo como nosotras, por lo que no entendían por qué Rose vestía traje sastre con chaqueta y falda negro, pelo recogido en un moño alto y zapatos negros taco aguja de 10 centímetros por lo menos. Ya lo saben chicas, las reglas no se las tengo que repetir, hagan bien su trabajo y nos vemos mañana, pueden irse –Lauren y Jess empezaron a caminar hacia el bar cerrando la puerta, quedándonos las tres en el descanso. Nos vemos mañana Rose –dijimos al unísono Alice y yo, íbamos hacia la puerta cuando nos detiene a cada una con sus brazos –no chicas, esperen, la verdad es que esta noche estaré aquí en el bar, pero en la "oficina". La "oficina" era utilizada en contadas ocasiones, principalmente para reuniones y cuando nos juntábamos a planear nuevas estrategias para mantener el estatus del Eclipse. Tengo una reunión muy importante chicas, reunámonos en James's después de cerrar –su rostro demostraba una preocupación y angustia muy grande, -¿estás bien cariño? –le preguntó Alice –más o menos Al, por cierto, mañana es tu día libre Bells y tu también podrás tomarte el día Al –el tono de Rose nos extrañó a ambas, nunca dos personas se tomaban libre el mismo día, esto se estaba poniendo muy extraño. La mirada de Rose lo decía todo –más tarde chicas, que la noche es larga y hay mucho trabajo por hacer – deslumbren y pateen traseros –reímos las tres al mismo tiempo. Ok chicas, llamen a Rocky, que lo necesito antes que abra – nos dio un beso a cada una y subió a la "oficina". Rocky era el guardaespaldas del Eclipse, velaba por el orden y por nosotras, evitando que los parroquianos nos hicieran daño o que se produjera alguna pelea.
Rocky, Rose te necesita en la "oficina", apúrate porque ya va siendo la hora de abrir –no hay problema señorita Alice – Al Rocky, soy Al, trabajamos juntos- detestaba que le dijeran de ese modo, como si Rocky fuera su empleado.
Empezamos a ordenar y alinear botellas, cocteleras, baldes con hielo, vasos y otros artículos que utilizaríamos esta noche, como todas las otras. Hace rato que Tainted Love había dejado de sonar, siendo reemplazada por U+Ur hand. Nos miramos automáticamente con Alice y comenzamos a bailar y cantar animadamente, mientras que Jessica y Lauren negaron con la cabeza. No las tomamos en cuenta, era nuestro himno, nuestra declaración y sentido de vida, pasábamos de los hombres y disfrutábamos de la libertad que la soltería y la juventud nos entregaban. Rosalie también adoraba esa canción y la había echo suya. Continuamos bailando hasta que Rocky regresó y abrió las puertas, mientras vimos como los clientes se empujaban, peleando por entrar. Orden chicos, sino los sacaré a patadas –bufó Rocky. Automáticamente el ingreso fue tranquilo y sin escándalos.
