Tarde, pero a tiempo. Solo me queda un examen y medio para terminar el año y poder seguir escribiendo y con algo de suerte, trabajar.

Si supieran cuántos proyectos tengo en mente y cuántos están a la mitad... no me creerían. Meh, a ver si con las vacaciones puedo ir publicándolos.

Disclaimer: los personajes de How to train your dragon pertenecen a Cressida Cowell y/o Dreamworks. El icon es propiedad de Eloa Ajz (pinterest)


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Mensajes en botella

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Capítulo 1

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En la frontera de Oniria, una de las primeras colonias de sirenas que se formaron en el mar de Escandinavia, dos sirenas, una mayor y otra menor, intentaban detener a una tercera de subir a la superficie.

— Pero Astrid, ¿no escuchas? Allá arriba solo hay problemas. Es por eso que ya nadie sube.

Astrid era una sirena de rubia cabellera atada en trenza, con la cola llena de escamas azules que iban de un tono más claro hasta llegar a uno más oscuro en la aleta. Era terca, pero siempre defendiendo sus ideales.

— Heather tiene razón, no puedes subir allá arriba.

La sirena mayor que quería detenerla, tenía el cabello negro atado en una especie de coleta de costado. Las escamas de su cola eran de un rojo no muy intenso, que llegaba a uno muy oscuro al final de su aleta. Heather era compañera de Astrid y a ratos, la voz de la razón.

— ¿Y por qué no debería hacerlo?

— Ya escuchaste la clase de hoy. Los humanos quieren pescarnos para exhibirnos como trofeos. Llevan años queriendo cazarnos.

— Hermana, por favor, no vayas. Al menos, no ahora.

— Entonces, ¿cuándo Cami? Quiero ver qué tan peligrosas son esas criaturas.

La hermana menor de Astrid, Camicazi, también intentaba detenerla. Ambas compartían el rubio de su cabello, pero Cami lo llevaba suelto, sujeto un poco de costado con un broche. Su cola tenía el mismo color que la arena del desierto, llegando al final a un naranja intenso. Ella era la más curiosa de las tres, aunque su curiosidad no llegara a niveles como los de su hermana. La mayoría de travesuras llevaban su firma.

— Cuando tengas tu mayoría de edad cumplida. Solo entonces eres libre de abandonar el arrecife y hacer lo que te dé la gana.

— ¿Por qué intentan detenerme? — bufó Astrid — Heather, tú misma has leído los escritos de los antiguos sabios de Oniria. La superficie está llena de cosas que aquí no conocemos, yo…

— No. Astrid, tienes que parar con esto. Allá arriba no hay nada.

— Veo que no me van a entender. — movió su cola, dispuesta a irse. — Y para que lo sepan, no es la primera vez que subo a la superficie.

— Voy a buscar a mi madre. Ella hará que entre en razón.

En poco tiempo, las había perdido de vista. No por nada era la mejor y más rápida nadadora de todo Oniria.

El camino era largo, sabía que no llegaría antes del ocaso sin ayuda. Su única salvación era pedir la ayuda de su fiel y leal amiga Storm, una delfín que también había ayudado a que su interés por la superficie creciera sin límites.

Para llamarla, emitió su canto especial, una especie de clave que ambas tenían.

La delfín, poco después apareció a su lado.

— Gracias por venir Storm.

"No hay de qué. ¿Qué necesitas?"

— ¿Lista para una visita a la superficie?

"¿No hemos salido ya la luna pasada?"

— Esta vez no hablo de solo salir, sino de acercarnos a la costa. Quiero ver de cerca a esos que llaman humanos. Por eso necesito tu ayuda.

"Sabes que eso está prohibido"

— También se supone que hasta la mayoría de edad no puedo sacar la cabeza del agua y fíjate lo que hicimos el pasado ciclo.

"Tienes razón… bueno, no nos hará daño si los miramos desde una distancia prudente"

— ¡Esa es mi chica!

Astrid se agarró fuerte a su amiga y con su ayuda, se impulsó para nadar más rápido. Cuando estuvieron a una distancia prudente de la costa, las dos sacaron la cabeza. Storm, ya acostumbrada a ese paisaje urbano, solo se limitó a mirarlo. Astrid, quien por primera vez se acercaba a la costa, observó detenidamente cada detalle que alcanzaban sus ojos.

— Es… hermoso… mucho mejor que lo que cuentan los antiguos manuscritos.

Ante ellas se levantaba una aldea costera que tenía la mayoría de sus construcciones sobre el acantilado, mientras que ellas estaban más cerca del puerto. Vieron varias barcas ancladas al muelle y pocas personas caminando por los puentes.

"Astrid, creo que tenemos que volver"

— ¿Bromeas? Apenas hemos visto un poco.

La sirena volvió a meterse al agua y nadó hacia unas rocas que había visto desde su posición. Allí podría esconderse si hiciera falta. Fue entonces cuando vio un hueco en el acantilado. Se intentó asomar, pero vio que un pequeño bote, con lo que supuso que sería un humano, se alejaba de la costa.

— ¿Eso es un humano?

"Sí. Concretamente, uno joven."

Rápidamente, se escondió detrás de una roca e intentó agudizar su vista para conseguir identificar la anatomía de ese humano.

— Storm… — susurró — ¿Storm? — preguntó más alto.

El muchacho que estaba en el bote, oyó un ruido. Creyó que era una voz, pero estando en medio del mar, lo descartó.

Astrid volvió a meterse en el agua, donde Storm la estaba esperando.

"¿No crees que es demasiado por hoy?"

— Solo quiero verlo más de cerca. Quiero ver si en verdad son tan peligrosos.

La delfín no estaba del todo convencida con que aquello fuera una buena idea. Si el chico era igual que esos humanos que cazaban sin compasión en el mar, entonces estarían en problemas.

La sirena siguió a nado el bote, siempre manteniendo una distancia prudente. No quería que la descubrieran.

Pudo ver cómo el humano con ayuda de un pequeño palo de madera escribía en una hoja de papel. Cuando terminó, lo metió en una botella y le puso un tapón de corcho. Después lo tiró al mar.

Aquello fue raro. Sin dudarlo, Astrid fue a por la botella de cristal que el humano había lanzado.

"Astrid, tenemos que irnos."

La sirena miró al sol a punto de esconderse. Quería leer aquello que el humano hubiera puesto en esa botella, pero seguramente su madre ya estaba enterada de su atrevimiento y estaría buscándola.

— Vamos Storm, volvamos. — sujetó la botella con miedo a soltarla en un descuido y nadaron lo más rápido posible a su hogar.

En Oniria, Heather había dejado a Camicazi cuando su madre, la gran Bertha, estaba soltando improperios por la falta de respeto a las normas de su hija mayor. Camicazi, sin embargo, aguantó todos y cada uno de ellos.

— ¡Suficiente! Iré a buscarla.

Bertha salió echa una furia de la casa de coral en la que vivían, solo para encontrarse con Astrid a unos metros de allí.

— Mamá… pensé que no estarías en casa. — saludó nerviosa, con todo el sigilo que pudo, escondió la botella con el mensaje en su espalda.

— A tu cueva. Ya. — mandó — Storm, ya hablaré contigo.

Antes de montar un escándalo en el centro del arrecife, prefería tratar ese tema con su hija en la privacidad de su hogar. La delfín se llevó consigo la botella, a riesgo de que Bertha pudiera encontrarla.

— Astrid, no puede ser que te escapes todo el rato. ¿Piensas que no sé que ya has ido a la superficie otras veces?

— Mamá, yo…

— ¿En qué pensabas esta vez? Tu amiga y tu hermana vinieron a alertarme de que te has acercado a la costa. ¿Es eso cierto?

— En realidad… yo… — suspiró — Sí, he ido a la costa.

Y el infierno se desató en el hogar. Los regaños de Bertha hacia Astrid se hicieron escuchar en casi toda la región oeste de Oniria.

— Espero que no se repita lo de hoy.

— Está bien — por detrás, cruzó los dedos — no volverá a pasar.

— Así me gusta.

Cabizbaja, Astrid se retiró a sus aposentos, donde Storm la esperaba.

"Por fin. Tu madre se ha enfadado mucho, ¿verdad?"

— Solo un poco. Estoy segura que he sacado mi carácter de ella.

"Ten, la botella"

Astrid se apoyó sobre su cola y sacó el corcho. Con un toque de su mano sobre el papel, consiguió volverlo impermeable. Lo sacó de la botella con poca dificultad, pues sus finos dedos entraban a la perfección. Abrió el papel y vio que aquello parecía una carta.

No consiguió entender su contenido hasta que no sacó uno de los manuscritos sobre los humanos que guardaba en secreto desde que supo de la existencia de esos seres. Al parecer, antes de la separación, Oniria había intercambiado manuscritos con la costa para poder entender ambos dialectos.

Con esfuerzo, consiguió traducirlo.

Hola mamá. Otro día que sigo extrañándote. Papá está muy mal, él te extraña demasiado y creo que no sobrevivirá mucho tiempo con tu ausencia. Donde estés, mándale una señal o algo.

Te extraño.

Te quiero.

Una lágrima se le escapó. Aquel humano había perdido a su madre y su padre parecía estar sufriendo por ello. Ella no se imaginaba su vida sin su madre, sería demasiado duro perderla. Lo único que no entendía del gesto, era por qué dejar el mensaje en una botella y tirarlo al mar. No llegaba a comprenderlo.

Metió el mensaje en la botella y lo cerró con el corcho. Sea como fuere, tenía que volver y dejar caer la botella en el mismo lugar que quería ese muchacho, para que llegara a su madre.


Me alegra que haya tenido buena acogida con sólo el prólogo. Espero que les haya gustado el primer capítulo. Contesto a los reviews:

KatnissSakura: Espero no haber decepcionado tus expectativas, ya que el prólogo en sí no dice mucho.

aileen: Me alegra que te guste, espero que el primer capítulo no te haya decepcionado.

nahisasuhias: Muchas gracias, intentaré que la actualización sea semanal.

the-rider-sel: Se me pasó felicitarte. Me acordé antes y durante, pero cuando me conectaba estaba con esa sensación de "¿qué venía a hacer?" y cuando pasaron las 00:00 "shit, se me pasó" y dos minutos después"oh, shit, ya tengo 19" Pensé que eras mayor que yo. Así que ¡Felicidades!

Lady Aira H H: ¡Muchas gracias! La pasé con mi familia y ya. Espero que te haya gustado la actualización.

SkillerFirstLight: Qué bueno que te gustara. Espero que no te decepcione este capítulo.

Contestados los reviews, agradecimientos especiales a los lectores en la sombra y a los follow/favorite Cathrina 57, Denisse W H D, Lady Aira H H, nahisasuhias, the-rider-sel, SkyllerFirstLight, nesari22.

Hasta la próxima semana,

Heimao3