—Entonces si no tengo una oportunidad por lo menos me regalarías unas horas contigo, solo eso. Quiero poder abrazarte de nuevo, poder volver a sentir tus labios —.
Ella no podía creer lo que estaba escuchando nunca pensó estuviera pidiéndole algo como aquello. Aunque le encantaría volver a estar entre sus brazos y sentir su calor sabía que no era correcto. Estaba totalmente loco si pensaba que aceptaría.
—No. No es correcto me casare dentro de unas horas, no puedo estar en tus brazos o de ningún otro hombre—. Estaba tan nerviosa y con miedo que con cada palabra que decía iba retrocediendo hasta chocar contra la puerta.
—Por favor Katniss déjame tenerte solo esta noche y te prometo que nunca volveré a entrometerme en tu vida—.
—No, no puedo hacerlo por favor Peeta necesito que te vayas—. Toda esta situación la estaban poniendo de los nervios y no sabía qué hacer.
—Vamos Katniss déjame solo esta noche…— decía Peeta mientras avanzaba hacia ella hasta tenerla acorralada contra la puerta. Estaban tan cerca que podían sentir el aliento del otro en su cara.
—Peeta… no lo hagas, por favor—.
—No puedes pedirme eso cuando te tengo así de cerca—.
Peeta no la dejo responder porque cello sus labios con un beso suave al que Katniss solo se resistió unos segundos, pero al sentir nuevamente los cálidos labios de Peeta no pudo resistirse y le devolvió el beso que de a poco se tornó apasionado.
Peeta poso sus manos en la cintura de Katniss las cuales quemaron su piel, Katniss subió las suyas hasta posarlas sobre su cuello. Estuvieron besándose por un largo tiempo hasta que se hizo necesario respirar.
Se separaron y se miraron a los ojos en los que solo había lugar para la pasión. Peeta la alzo en brazos y Katniss rodeo su cintura con las piernas hasta llegar a la cama en donde Peeta la acostó con cuidado y luego de quitarse la camisa se cernió sobre ella y se volvieron a besar profundamente.
Peeta comenzó a bajar por su cuello lamiendo y mordiendo, arrancando de Katniss pequeños gemidos que lo volvían loco y lo excitaban cada vez más.
En el pasado nunca habían llegado tan lejos porque Katniss nunca se sintió segura para hacerlo, pero esta vez sería distinto. Peeta haría lo posible para llegar hasta el final.
De a poco fue metiendo las manos debajo de su remera acariciando su suave piel hasta que llego a sus pechos y se dio cuenta que no llevaba sujetador. Los tomo en sus manos y los acaricio y apretó lo cual hizo a Katniss gemir más fuerte y levantar sus brazos para que pudiera quitarle la remera lo cual lo hizo con gusto. Dejo de besarla para admirar su cuerpo semidesnudo y le parecía perfecta, la mujer más hermosa de todas. Volvió a besar sus labios bajando por su cuello hasta llegar a sus pechos. Los lamio y succiono, arrancando gemidos y jadeos de Katniss. Siguió bajando hasta llegar a la cintura de sus pantalones los que bajo junto con sus bragas y finalmente los quito de su cuerpo.
Peeta quedo admirando absorto el cuerpo esbelto de ella y cada vez le parecía más perfecta que antes. Katniss tiro de él para besarlo salvajemente e intentando al mismo tiempo desatar su cinto Peeta al ver que no podía se los saco el mismo junto con sus zapatos, pantalones y boxers. Y ahora fue el turno de Katniss admirar el cuerpo tonificado y musculoso de Peeta.
Siempre había tenido un cuerpo trabajado pero a lo largo de los años había mejorado.
Cuando Katniss pozo sus ojos sobre la gran erección de Peeta se dio cuenta de lo que estaba por suceder iba hacer el amor con él, más aún iba a perder su virginidad con Peeta. A pesar de haber estado con Gale durante seis años ella nunca había intentado tener relaciones con Gale y él nunca lo había mencionado, tampoco contaban con mucho tiempo para hacerlo con los constantes viajes que tenían cada uno. A veces no contaban con mucho tiempo para estar a solas.
Peeta después de dejarla admirar su cuerpo volvió a atacar sus labios besándola apasionadamente, fue lamiendo su lóbulo, mordisqueando su cuello y hombros y siguió bajando hasta llegar a su sexo donde comenzó a besarlo y lamerlo lentamente arrancando algunos gritos por parte de Katniss que se agarraba a las sabanas con sus puños. Peeta lamio su clítoris mientras introducía dentro de ella dos dedos, bombeando despacio y volviéndola loca.
Cuando Katniss se encontraba al borde del orgasmo el subió por su cuerpo y beso con ternura sus labios.
—Estas segura que quieres hacerlo—. Pregunto Peeta con la voz agitada.
Katniss dejándose llevar por la pasión respondió que si aunque probablemente mañana se arrepentiría de lo sucedería en estos momentos.
—Sí, solo… ve despacio—.
Al escuchar eso Peeta se tensó un poco —eres virgen—pregunto mirándola a los ojos.
—Si— respondió ella con hilo de voz.
Peeta nunca pensó que ella podría seguir siendo virgen pero secretamente se alegró de que lo sea y el fuera su primera vez.
—Lo hare lento, solo te dolerá un poco al principio pero quiero que me digas que pare si te sientes incomoda— le dijo mirándola a los ojos la beso mientras la penetraba lentamente.
Katniss cerró los ojos con fuerza al sentir una punzada de dolor pero luego de unos minutos se acostumbró y rodeo con sus piernas y brazos a Peeta instándolo a moverse. Peeta comenzó un suave vaivén de caderas que de a poco fue aumentando el ritmo.
Toda la habitación se llenó de los gemidos y jadeos de ambos hasta que después de unas ultimas embestidas ambos llegaron al climax gritando el nombre del otro. Peeta cayó desplomado encima de Katniss tratando de no aplastarla y dejando dulces besos por toda su cara.
Así pasaron toda la noche entre caricias, besos y haciendo el amor una y otra vez.
Cada uno tratando de disfrutar al máximo cada minuto que pasaba, sabiendo que sería la última vez que podrán estar juntos.
