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2. TENTACION

Desperté muy temprano a la mañana siguiente. Me di vuelta hasta quedar de lado preparándome para el inevitable escalofrío que producía el confortable pecho de Edward duro y frio contra mu mejilla mientras le abrazaba. Frenéticamente sentí las frías sabanas en donde su cuerpo debería estar pero no sentí nada. Desperté asustada. Mi cabeza rápidamente se movió. Mi Corazón latiendo fuerte. Comencé a hiperventilarme.

"Edward!?Edw-"

"Shh… estoy justo aquí…" Sentí si mano tocando mi cabeza. Lo agarre. Lo agarre con desesperación y no lo solté. Pensé que me había dejado de nuevo. Mi respiración estaba apresurada y ya había lágrimas corriendo por mis mejillas.

"Dijiste…T-Tu dijiste q-que-"

"Shh… lo sé. Lo sé. Pero olvide pedirle la predicción a Alice anoche. Puedo oler el sol saliendo. Hoy va a estar soleado. Tengo que irme rápido antes de que la ciudad despierte"

"Dijiste que no me dejarías…" Gimoteé. El se arrodillo frente a mi cama y tomo mi rostro entre sus manos.

"Lo sé…Lo sé…Y lo siento. Te iba a dejar una nota." Me apegue más a él y llore en su hombro. El repitió sus palabras una y otra vez hasta que deje de llorar.

"Tenia m-miedo. Estaba s-soñando y finalmente desp-perte…" Mis palabras salían de manera desigual como mi respiración.

"Lo sé…lo sé…lo siento…" Pero él no tenía ni idea. Ninguna idea. Cuando él se fue yo tenía sueños. Increíbles sueños en donde él se recostaba en mi cama junto a mí. Y luego despertaba y el no estaba. Fue devastánte.

"Quédate…" Musité. Una mirada de dolor se expandió en su rostro mientras bajaba y me tomaba en sus brazos en donde pertenecía. Me tarareo mi melodía. Y cuando termino me dijo con un susurro que me amaba. Una y otra vez.

"Pero debo irme… el sol está saliendo. Si alguien me ve-"

"Lo sé. Lo sé." Susurre. Tomó mi barbilla y me dio un largo beso mientras limpiaba mis lágrimas. No me dejo ir en un largo tiempo. Me beso hasta que sentí que mi primer episodio de pánico no hubiera sucedido nunca.

"Esta noche…" El sonrió un poco.

"Esta noche." Le devolví a favor. Sintiéndome un poco tonta por mi explosión anterior. Y con eso el salió por mi ventana. Miré mi reloj. Era temprano, pero me alistaría para la escuela de todos modos.

Me vestí en blue jeans y una blusa marrón. Había un lindo clima hoy, pero solo el cielo sabia que las oscuras nubes se presentarían en Forks. La casa estaba callada y vacía. Charlie se había ido a trabajar no hace mucho. No estaba en el humor de comer esta mañana así que cogí una banana de la mesa y la lleve conmigo a mi vieja camioneta solo por si acaso. El tibio viento se sentía muy bien. Abrí la puerta y me metí. Bajé la ventana lo más abajo que podían por su antigua condición y conduje hacia la escuela con el viento en mi cabello. Cuando llegue a la escuela me recibió Mike. Quien hablaba orgullosamente sobre un ensayo que había escrito para la clase de Ingles. Le felicite. El nunca trabajaba muy duro para esa clase y este era un cambio. Ya era hora del almuerzo. No había estado esperando a que llegara muy pronto como lo hacia la mayoría de las veces porque sabía que ni Edward ni Alice estarían allí. Ordene ensalada de macarrones y una caja de leche con chocolate sentándome en la misma mesa con la misma gente. Jessica como siempre sonaba emocionada por algo que yo desconocía. Lauren me miraba como si yo fuera el mismísimo diablo y probablemente estaba disfrutando que yo no estuviera sentada junto a mi novio hoy.

Gimnasia fue una lata. Por el buen clima fuimos afuera a jugar Baseball. Me queje. Era mucho mas entusiasmante jugar o ver si Edward estuviera aquí. Él era el mejor jugador de baseball que conocía.

Al sonar la campana todos dejaron el campo y fuero camino a la escuela. Yo caminé. Lentamente, a mi propio ritmo. Caminé con mi guante de Baseball en la mano. Aun así, no pude mantenerme con equilibro lo suficiente para llegar a la escuela sin un rasguño. Me tropecé sobre un trozo de cristal artificial y caí al suelo. Encantador. Barro sobre mis codos y mis rodillas.

Gracias a dios que no había nadie ahí que me viera. Continué caminando hacia la escuela. Para cuando llegue al camarín de chicas, estaba casi vacío. El par de chicas que aun quedaban adentro, me miraron mientras pasaba por su lado hacia las duchas. Pase un espejo en el camino y vi que no había barro esparcido en mi rostro. Gemí en disgusto conmigo misma mientras me desvestía. Encendí la ducha y me puse bajo el tibio líquido que caía desde la cabeza de la ducha. Escuche la risa de las chicas desaparecer poco a poco cuando la puerta se cerraba tras ellas. Si se estaban riendo de mí, no tenía idea. Quite el sudor y la suciedad de mi cuerpo mientras me paraba bajo el agua para dejar que el calor me confortara.

De pronto, mi corazón se acelero. Me gire rápidamente. No había nadie. Pero tenía un presentimiento. Me volví para quedar de frente con la cabeza de la ducha, solo para encontrarme dándome vuelta por la segunda vez. Mi respiración se estaba acelerando. Podía jurar que había alguien allí. Y cada vez que volvía la cabeza, sentía ojos clavados en mi nuca. Rápidamente cerré la presión de agua. No podía escuchar nada más que el sonido de gotas de agua en la cerámica del piso. Trate de ignorar ese sonido para buscar otros. Nada. Pero una fuerte presencia aun se sentía.

"¿H-hola?" Agua goteaba de mis pestañas hacia mis ojos. Las limpie y mantuve mis brazos en mi alrededor para esconder lo más posible. Me sentí desamparada. Esto era como una escena de una mala película de terror. Una porrista sola en los camarines y luego una oscura y enorme figura salta y la apuñala cuando menos se lo espera. Trate lo mejor que pude de alejar el pensamiento de mi mente, pero no pude. El escenario no me dejaba. Deje el área de duchas y fui al los casilleros, tome mi ropa rápidamente de las bancas y las mantuve contra mí. Me puse contra un rincón donde estaba segura que no sería atacada por detrás y rápidamente me puse mi ropa. Cuando termine toma mi mochila y corrí del cuarto. Mi cuerpo choco con algo duro, como si hubiera corrido contra una pared de ladrillos.

"Woah… Siempre supe que odiabas gimnasia¿pero cuál es el apuro?"

"Edward" Había terror en mis ojos. Debí haber estado tiritando. Algunos estudiantes que aun caminaban por los pasillos de la escuela me miraron gracioso. Me apegue a él como tantas veces lo había hecho. El aun era el soporte de mi vida.

"¿Qué pasa?" El estaba oficialmente preocupado. Y repentinamente me sentí tonta.

"Nada…" Le sonreí. Me miró con sus hermosos ojos hasta que me di por vencida.

"Ok, Pensé que había oído algo en el camarín. Pero tú me conoces. Probablemente era-"

"Algo. Eres un magneto para el peligro… quédate aquí. No te muevas" Se movió de al frente mío a la puerta tras de mí.

"Edward, no te molestes…" Trate de decirle. Pero el ya se había ido. Fuera del camarín me sentí más segura. Pero estaba preocupada por Edward. ¿Qué pasaría si algo realmente estaba ahí dentro? Luego de un par de agonizantes minutos, Edward salió del camarín y me miro pensativamente.

"NO hay nadie allí." Dijo él.

"Te lo dije. Estaba solo siendo paranoica" Le sonreí ligeramente y le agarre la mano.

"Espera¿Cómo es que estas aquí? Pensé que había sol afuera"

"Esta apunto de llover ahora. Vine a buscarte a penas divise un par de nubes" El sonrió.

"Mmm… vamos a casa." Le sonreí "Necesito ayuda con algo"

"Casa…" Edward repitió. Le mire con expresión confusa, el solo rio en respuesta.

"¿Huh?"

"Bueno estaba pensando… pasas tanto tiempo en mi casa, es difícil saber a qué te refieras cuando dices "Casa" ahora. Me estaba preguntando… Si te gustaría que tu y yo tuviéramos nuestro propio lugar… algún día." Le mire con grandes ojos. Era sorprendente que habíamos estado juntos por seis meses antes de que se fuera y que nunca hubiéramos hablado de esto antes "Digo, hay mucho espacio en la mansión… pero estaba pensando…"

"Creo que sería genial…"Le sonreí "Dejar la escuela e ir a nuestro propio lugar" Suspire con placer de tan solo pensar en eso.

"Tal vez lo haremos. Cuando vayas a la universidad puedo comprar…" Resople y apure mi paso, aun sosteniendo su mano "¿Qué?"

"Universidad eh?"

"Bueno si-" El empezó antes de dares cuanta cual era mi punto. "Bella no empezamos de nuevo."

"Edward, tu sabes lo que quiero. Y esta conversación va a seguir saliendo hasta que te tragues tus tontas preocupaciones y me cambies o dejes a Alice o Carlisle hacerlo. Los Volturi vendrán por mí. Lo sabes"

A pesar de lo molesto que debió estar conmigo en ese momento, apretó su mano contra la mía. Le mire. Por lo molesto que él fuera, me amaba. Y dios yo también lo amaba. Eso era por lo que quería la inmortabilidad. No me importaba ni la belleza ni la gracia. No me importaba vivir para siempre y la sangre de animales no era mi idea para un perfecto día de campo. Era el al que quería. Estar con él para siempre. Poder hacer posible que me tocara y me besara sin tener que dar un paso atrás casa vez que las cosas se salieran de las manos. No tenía que ser su muñequita de porcelana.

Una vez que llegamos a la salida al frente de la escuela y abrimos la puerta, vi la lluvia cayendo y no pude evitar el sonreír. Era una chica de Phoenix hecha y derecha. Pero ahora la lluvia era mi clima favorito solo porque significaba tiempo extra con Edward. El manejo a través de la lluvia y el viento tan rápido como siempre. Cuando llegamos a mi casa, mire por la ventana y vi que la patrulla de Charlie no estaba en la entrada.

"¿Entramos?" La hermosa voz de Edward sonó y un instante después se encontraba fuera del Volvo y abriéndome la puerta del auto. Algunas veces me sentía como la realeza cuando estaba con él. El sabía exactamente como hacerme sentir especial.

Corrimos a través de la lluvia a mi casa y el rápidamente tomo la llave de emergencia que estaba escondida antes de abrir y dejarme entrar. Una vez adentro y una vez que nos sacudimos la lluvia del cabello, subimos a mi habitación. Edward pasó sus pálidos dedos por su cabello y se tiro so sobre mi cama. Le conté sobre mi día y el no pudo reprimir las risas cuando le dije sobre mi desafortunado viaje al suelo embarrado después de la clase de gimnasia. Lo que no fue su culpa. No le debería haber dicho. Puse un CD que a ambos nos gustaba en mi estéreo junto a la cama. El vampiro sobre mi cama cerró sus ojos y se perdió en la música. Tan hermoso. Retire la mirada lo suficiente de su perfección para agarrar mi cuaderno y un libro para comenzar mi tarea. Me senté en el borde de la cama y puse el libro al frente mío. Tratando de hacer que diagramas y ejemplos tuvieran sentido alguno. Nada parecía relacionarse. Por una hora me senté en la cama con Edward a mi lado silenciosamente. Me las arregle para sacar respuestas a 5 preguntas. La 6 me dejo en blanco. Me dolía la cabeza. A penas sentí el movimiento de la cama cuando el se sentó y presiono sus fríos dedos en cada lado de mi cabeza. Masajeo mis sienes e inmediatamente me sentí mejor. Había algo en el que mejoraba todo mi dolor. Suspire y le deje hacer su magia. Sus manos masajearon mis hombros y mi espalda.

"Estas muy tensa…"Susurro. Luego sentí algo frio en mi cuello. Hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo. Uno bueno. Sus labios. Beso mi cuello repetidamente como lo había hecho muchas veces. Y tal y como todas aquellas veces mi corazón parecía saltar. Paraba y luego parecía saltar fuera de mi pecho. Suspire en placer pero no me moví. No me podía mover. Continúo sus besos mientras masajeaba mi espalda. Y se sintió como si hubieran pasado horas. Me estaba volviendo loca. Lentamente me di la vuelta para quedar frente a él. Me miro con sus profundos y oscuros ojos. Tome toda su hermosura lo más que podía dentro de mí. Su cabello. Sus mejillas. Su nariz. Su boca. Dios…su boca. Y cada vez que el respiraba su aliento desprendía su exquisito aroma. Parecía que mi sanidad hubiera sido tirada por la ventana, pero antes de que pudiera pensar, los labios de Edward estaban sobre los míos. Parecía que nos hubiéramos besado por largo tiempo. Pero nunca era suficiente. Enrede mis dedos entre sus cabellos. Partí mis labios ligeramente, esperando que el hiciera lo mismo. No lo hizo. Se retiro lentamente, pero para mí placer, no me empujo.

Nos continuamos besando con límites. Me empujo lentamente la cama y retiro el cabello que cubría mi cara. Sus manos recorrían mi torso. La música arruinaba el momento pero al parecer no para Edward. El nunca me había besado de esta manera. Nunca. Mi Corazón no podía con esto. Mi cuerpo tiritaba. Estaba muy mareada. Era mucho. Pero quería más. Era difícil no jadear.

"Edward…" Susurre mientras él se alejaba de mí para besar mi mandíbula. No había querido que saliera de una manera tan suplicante. El entonces se alejo de mí. Miro a mis ojos y se alejo de mí. Las palabras no podían describir cuan extraño se sentía no sentir el peso de su cuerpo sobre el mío. Lo quería de vuelta.

"Bella-Yo" Hizo una pausa y miro en direcciona a la ventana. "Los siento. Perdí el control. No quise…"

"No… está bien" jadee.

"No… no está bien. En verdad que no."

"Edward-"

"Bella…No puedo…" Su mandíbula se endureció. Sabía que él se sentía frustrado. No por mí, pero posiblemente por el hecho de que no podía. Que quería. Asentí en comprensión y le mire.

"Está bien…" Susurre. Mi voz aun quebrada. Me avergoncé. Podía sentir la sangre juntándose en mis mejillas. Tome un gran respiro y deje que mi corazón se regulara. "Sostenme de todas manera… He tenido suficiente ajetreo por esta noche" Me derretí al ver a Edward sonreírme y darme un beso amoroso en la frente.

"Eso lo puedo hacer… ven aquí" Me sostuvo fuerte entre sus brazos como me gustaba y se sentó conmigo contra la cabecera de mi cama con nuestros dedos entrelazados.

"Debería irme. Charlie llegara del trabajo pronto"

"¿Volverás?"

"Por supuesto. No puedo estar lejos de ti por mucho tiempo… lo sabes" Me sonrió."Te recogeré mas tarde para llevarte a tu otro-otro hogar. Si es que quieres claro."

"Encontrare una manera" Susurre "Ni caballos salvajes me detendrían" Se inclino y me beso dulcemente entonces, pensé que moriría.

"Te recogeré a las siete entonces…"

"ok…" Dije con una Mirada golpeada en mis ojos. Salió por mi ventana y solo unos segundos después escuche el chirrido de las llantas en el camino. Hice mi camino abajo en donde tome un poco de carne congelada del congelador Y prepare la cena de Charlie. Me senté el sofá de la sala cuando la cena estuvo lista. Mirando la televisión. Esperando que dieran las siete. A las seis treinta, escuche a Charlie abrir la puerta y entrar mientras terminaba de revolver la comida.

"¿Bella?

"Hola Charlie. Acabo de terminar la cena."

"Huele bien, como siempre."

Como siempre, mi padre colgó su cinturón en un gancho y se quito sus embarradas botas en la alfombra.

"Si… ¿Oye te importaría si fuera a casa de Edward a cenar en media hora?" Le pregunte con el tono más dulce que encontré. Los labios de mi padre se juntaron mientras se sentaba en silencio por un largo tiempo. Sabía que si hubiera sido cualquier otra persona de la escuela que me hubiera invitado a cenas el habría dicho que si sin siquiera pensarlo. Aun no confiaba en Edward. Luego de haber desaparecido todos esos meses sin siquiera una carta o una llamada, Charlie perdió toda la confianza que hubiera podido tener en el hombre que amo. "Volveré a las diez" Añadí rápidamente.

"Bella-"Saque el sartén lleno de comida de la cocina y puse el contenido en un plato. Cuando serví el plato, me di la vuelta para enfrentar al jefe de policía. Su rostro parecía conflictivo y agonizante. El sabía que me estaba reteniendo más de lo necesario, pero también nunca había estado más feliz. Aun extrañaba a Jacob terriblemente, pero tuve a mi alma gemela de vuelta y eso era suficiente.

"Papa… por favor" No quería pasar por esto otra vez. Mi padre exhalo y miro el suelo. No respondió pero sabía que se había dado por vencido. Una parte de mi corazón me lo decía. Lleve su plato a la mesa y lo puse frente a él. Quería confortar a mi padre pero no era muy buena en ello. Puse mi mano en su hombro y le mire con ternura. Apreciabilidad. El había pasado por tanto con mis problemas sin Edward. Esos meses sola con él fueron los más debastantes de mi vida. Pero pobre Charlie, Sabia que el temía inmensamente por mí. Me había hecho enojar en un intento de enviarme a Florida a vivir con mi madre otra vez, pero lo hizo porque le importaba. Eso significaba mucho.

"Solo…no llegues muy tarde." Dijo él.

"No lo hare" Inmediatamente corrí arriba a prepararme para Edward. Me duche y me arregle el cabello. Me vestí con una falda negra, y una blusa cuello V azul oscura. Cuando llegue abajo Edward ya estaba parado en mi cocina. Charlie apoyado en un mueble. Se reconocía el silencio incomodo.

"Ah…" Dije yo, girándome hacia Edward y tomando su mina en la mía. "Volveré mas tarde papa" Dije girándome una vez mas y caminando hacia la puerta.

"La vendré a dejar a las diez Charlie." Edward hablo con respeto. Mi padre asintió y miro como la puerta se cerraba tras nosotros. Una vez afuera corrimos al Volvo de Edward. Entramos rápidamente para evitar la lluvia y luego el encendió el motor y partió hacia la noche. Mire por la ventana lo borroso de Forks pasándonos. Pensando concentradamente para mí misma. Mi imaginación llevándome a otro lugar.

"Estas callada esta noche…" Edward dijo suavemente. Su voz era el cielo para mis oídos aunque no le mire. Me rehusé. Si no perdería toda mi iniciativa y no le diría exactamente lo que estaba en mi mente. Y tenía que hacerlo… tenía.

"Solo estaba pensando…"

"Eso es algo nuevo…" El bromeo. "¿Sobre qué?"

"Esta tarde. Cuando estabas en mi cuarto" Su mandíbula en endureció una vez más, el ligero ronroneo del motor del auto era todo lo que podía oír. Continué. Sabía que él no diría nada.

"Edward, no sé cuanto más puedo seguir con esto… te miro y…" Hice una pausa y lo mire para ver si su expresión había cambiado. No lo hizo. Todo lo que estaba diciendo podía tomarse como adulación, pero para él, era solo moverse en territorio difícil.

"Tu amor es suficiente. Más que suficiente. Pero quiero que me toques Edward. Yo quiero tocarte…" Puse mi mano gentilmente sobre la del que estaba sujetando la palanca de cambios. Sus nudillos estaban blancos. Me miro con tanta angustia en sus ojos que creí que me pondría a llorar. Saco su mano de la mía y la corrió por su hermoso cabello. Tomando un grande e innecesario respiro.

"Bella-"El empezó. Sabía que iba a discutir conmigo y tenía que detenerlo.

"Edward te amo"

"Yo también te amo" Dijo él con una pisca de enojo en su voz. Me estaba observando., pero aun conduciendo rápida y perfectamente en el camino.

"¡¿Entonces porque no me deseas?!"

"No quiero lastimarte Bella! Te lo dije. Podría matarte! Podría romper tus huesos. Soy un animal Bella. Y tú sabes cuan potente tu sangre es. TÚ lo sabes! Podría dejarme llevar y morderte! Podría-"

"Hazlo!" El horror implantado en su rostro. Como si alguien le hubiera dado una cachetada. Me miro. Sabía exactamente a lo que me refería. "Quiero que me muerdas Edward. Quiero que me conviertas en un vampiro. De esa manera no nos tenemos que preocupar más de esto! Puedes besarme y tocarme todo lo que quiera. Podemos estar juntos para siempre. ¿No es eso lo que quieres?

"Bella." El comenzó suavemente. Controlándose. "Quiero pasar el para siempre contigo. En serio. Estaré contigo por siempre. Por todo el tiempo que camines en la tierra seré tuyo. Y cuando mueras…" El hablaba con dificultad ahora. "Cuando mueras, te seguiré. Pero ahora eres perfecta. Hermosa. Tu Corazón late… tus mejillas se sonrosan cuando te enojas conmigo…como ahora…" Sus ojos estaban en el camino ahora, pero su mano se dirigió a mi rostro, quemándome con sangre y sonrojada con enojo.

"Y no te voy a condenar a una media vida. He ido muy lejos para salvare, solo para matarte ahora…"

Deje que el silencio prevaleciera por un momento. Mientras absorbía sus palabras. Cuando él pensó que había ganado el debate, su mano dejo mi mejilla para sostener mi mano contra la suya.

"Bueno…" Musité. Había silencio en el auto mientras el continuaba conduciendo por los desiertos caminos de Forks. "Solo contéstame esto…" Mi amante mantenía su silencio mientras miraba el camino.

"Tu dices que me amas… y así puedes mirarme todos los días para el resto de mi vida… sin nunca desearme… ni una vez?" Silencio. Se giro lentamente para mirarme. "Puedes estar conmigo para mí por siempre… ¿sin nunca darme más que uno de tus besos con la boca cerrada?"

"No…" El respondió. "No. Pienso en eso todo el tiempo. Mírame Bella. Morí a los 17 años. Los pensamientos y deseos de esa edad aun están ahí. Tú eres la única persona con la que he estado. La única persona con la quiero estar. Pero tengo que poner estas cosas de lado. No porque no te desee… porque te amo. A ti personalmente, más que nada físico o sexual. Tener tu amor vale más que todo eso…"

Sus palabras me asombraron. ¿Por qué no me sentía igual¿Por qué tengo esta necesidad de besarle y que no dé un paso atrás¿Por qué pensaba sobre eso-sobre el constantemente? Porque lo amaba. Y lo quería. Cada centímetro. Me hacía sentir escandalosa. Anormal. Lujuriosa. Pero tenía 18. Era absolutamente normal. Y este no solo era un enamoramiento de secundaria. Era amor. Verdadero amor entre nosotros y ni siquiera podíamos expresarlo. No me habría molestado si solamente estuviera esperando. Esperando a que me cambiara para que fuera "irrompible" como él. Y así el podría finalmente estar conmigo como Emmett estaba con Rose. O Carlisle con Esme. O hasta Alice y Jasper! Pero el no me quería cambiar. Nunca. Lo que significaba que no podía estar con el de esa forma. Nunca. Y eso me dolía más de lo que hubiera deseado. Era porque era un humano. Tenía el derecho de sentirme de esta manera. Mi deseo por él no estaba enterrado bajo un siglo de deseos de sangre como el por mí.

"Edward te amo…pero Dios, es muy difícil…es…no puedo controlarlo. Y-y la manera en que me haces sentir cuando me besas…es como-"

"¿Heroína?" Dijo él con una sonrisa.

"Exacto…" Sonreí, casi con tristeza. Me miro con tanta comprensión que hacía a mi cuerpo derretirse..

"Se cómo se siente… créeme…" Edward me acariciaba el cabello ahora, trajo un mechón de mi pelo cerca suyo para inhalar profundamente.

Segundos más tarde, estábamos estacionados al frente de la gran casa blanca que Edward y su familia compartían. Salimos del Volvo a la lluvia. Corrimos a la puerta de entrada en donde Esme nos esperaba.

"Hola Edward, Bella." Esme nos recibió con una gran sonrisa, tomo mi abrigo y lo colgó cerca de la puerta. "¿Cómo estas cariño?"

"Muy bien, gracias" Dije con una sonrisa. Alice corrió por las escaleras y paro abruptamente al frente mío antes de pararse sobre la punta de sus pies y besarme en la mejilla.

"Bella! Era mi turno de cocinarte esta noche." Dijo Alice con una gran sonrisa.

Cuando a la casa de los Cullen para cenar, "cena" era usualmente considerado como alguien cocinando para mí y yo comiendo por mi misma mientras todos se sentaban en la mesa. Era un poco incomodo al principio, pero me acomode cuando todos comenzaban a reír y a conversar entre ellos. Esta noche era lo mismo. Alice había hecho una cena fantástica. Puré de patatas y algún tipo de carne rostizada que sabía perfecto. Edward, a mi izquierda tomaba mi tenedor cuando yo lo bajaba por mucho tiempo y lo levantaba lleno de comida a mi boca por mí. Mientras la familia hablaba sentí un par de ojos clavados en mí. Igual como hoy en la tarde en los camerinos. Todos estaban riendo excepto Carlisle, quien estaba mirando su beeper como siempre.

"Carlisle se tiene que ir…" Alice anuncio antes de que él pudiera decir una palabra. Esme miro a su esposo con una mirada de comprensión. Estaba segura de que ella ya estaba acostumbrada a todo esto.

"Lo siento cariño…" Dijo el fuerte antes de inclinarse a darle un beso en los labios a su esposa. Vi sus labios moviéndose rápidamente y a Esme cerrando sus ojos con una pequeña sonrisa.

"Tengan una linda noche todos. Lamento que tenga que salir tan rápido." Un coro de "buenas noches Carlisle" es escucho y yo me uní. Era triste que él no pudiera estar todo el tiempo que quisiera con su familia. ¿Cuál era el punto de la inmortalidad si no podías tener eso?

Sin otra palabra, tomo su maletín y le oímos cerrar la puerta silenciosamente. La conversación de la familia continúo igual por el resto de la noche. Emmett y sus divertidas bromas.

"La lluvia está acabando…" Dijo Jasper desde el gran ventanal de la habitación de invitados. La luz de un hermoso candelabro iluminaba el hermoso piano blanco. "Y no está muy frio… deberíamos salir a caminar"

"Eso suena estupendo." Dijo Esme. Rosalie acaricio a su esposo junto a la ventana con una sonrisa inocente.

"Suena bien…" Dijo Rosalie. "Déjame buscar mi abrigo" En una mezcla de colores, ella se fue. No era como si necesitara el abrigo, pero ella sabía exactamente como pone un buen show para los humanos.

"Bella, Edward¿vienen? Pregunto Esme maternalmente.

"Nos quedaremos" Dijo Edward silenciosamente. "Si estás de acuerdo Bella…" Me sonrió. El chico estaba leyendo mi mente.

"Si. Que la pasen bien" Hable con entusiasmo. Se pusieron sus abrigos y me dieron las buenas noches.

"No hagan nada que yo y Rosalie haríamos…" Emmett bromeo y le pego a Edward en el brazo. Edward gruño bajo.

"Buenas noches Emmett" Dije yo. Y la puerta se cerró tras ellos. Me volví hacia Edward, para verlo mirándome. Una mirada juguetona estaba en sus ojos mientras me analizaba.

"¿Qué?" Sonreí. Su sonrisa torcida se esparció por su hermoso rostro mientras se preparaba para hablar.

"Se me acaba de ocurrir que nunca te he oído tocar…" Dijo él mientras caminaba hacia el piano en la otra habitación, empujándome gentilmente tras él.

"Probablemente porque no puedo." Le dije. El calor subió a mis mejillas.

"Podías. Cuando eras más joven. René te inscribió en clases de piano cuando eras pequeña. Tu me lo dijiste…¿recuerdas?

"¿Tu recuerdas eso?" suspire.

"Recuerdo todo Bella…" Edward inquirió. "Especialmente cuando es sobre ti" Se sentó en la banca del piano y me puso a su lado.

"Vamos…trata de tocar algo" Hablo con gentileza. Sus ojos absorbiendo todo lo que hacía yo. No había manera de escapar de esto. Lentamente exhale un gran respiro, estreche mis dedos y los puse sobre las frías teclas antes de enviarle a Edward una mirada resentida. El solo sonrió y me dio una mirada que decía:"Muéstrame lo que tienes"

Presione mis dedos hacia abajo en estilo rápido y deje que el sonido de "Chop Sticks" se escuchara en el aire. El rió deleitado y me siguió en lo asombrarte que era Chop Sticks.

Cuando la canción termino Edward puso su mano sobre su estomago y rio fuerte. Yo me uní a él. Era divertido, y un gran espectáculo verlo reír y sonreír. Hacia a mi corazón saltar.

"Me encanta cuando ríes…" Dije con una sonrisa en mi rostro. Edward me miro con amor. Mis huesos se volvieron gelatina.

"LO hago más seguido ahora que estoy de vuelta junto a ti…" Me incline y tome su mejilla en la pala de mi mano.

"Prométeme…" Susurre, cerrando mis ojos. "Prométeme de nuevo." Sabía que él sabía perfectamente a lo que me refería. Y necesitaba oírlo.

"Nunca te dejare."

"Dilo de nuevo…" Susurre. Queriendo que sus palabras se llevaran todo indicio de duda.

"Bella…" Mis ojos se abrieron al oír su voz diciendo mi nombre. "Yo nunca, jamás te dejare otra vez…Jamás. Te amo. Te amo."

"Te amo…"Dije silenciosamente, presionando mis labrios contra los suyos.

Sus manos fueron entre mi cabello y tomo mi cara. Mis dedos encontraron su frio cuello y hombros. Mis manos pasaron por su pecho para explorar su cuerpo. Que daría por estar bajo su cuerpo. Lo que quedaba de mis uñas bajaron por sus brazos mientras lo sostenía cerca. Nuestras respiraciones se aceleraron. Sus manos estaban tocando mi cintura y estaba en el cielo. Podría decir que el sabia que estábamos cruzando la línea de límites de nuevo. Pero mis ojos que clavaron en los suyos y supe que sus pensamientos estaban en la conversación que acabábamos de tener en el auto. Por la mirada en su rostro y la manera en que me continúo besando después, supe que él estaba meditándolo y estaba tratando de empujar la línea un poco más. El me levanto gentilmente por la cintura y me sentó sobre las teclas del piano las cuales emitieron un estrepitoso sonido con mi peso sobre ellas. El se paro frente a mí, viéndose hermoso como siempre.

Contemplando su siguiente movimiento. Sus ojos parecían hambrientos y feroces. El siempre se comparaba a sí mismo con un animal, y que cuando bebía sangre, sus sentidos se agudizaban al modo de depredador. Siempre lo decía para asustarme, creo. Pero a veces… en tiempos como estos cuando un pequeño rugido crecía en su pecho. Cuando sus ojos brillaban en amarillo como ahora, me sentía extrañamente atraída. El no sabía que para mis ojos él se veía como un dios. Mi corazón paró de latir. Mi respiración se volvió entrecortada. Y luego él se acerco a mí. Rápidamente. Sacando todo el poco aire que me quedaba. Puso uno de sus brazos alrededor de mi cintura y la otra en mi cabello mientras me besaba ferozmente. Envolví mis piernas alrededor de su cintura y mis dedos en su cabello. Suspire felizmente mientras me besaba. Me sentía liviana. Libre. Los sentimientos que él me daba no se podían comparar con nada. Mi rostro estaba increíblemente acalorado, al igual que mis orejas. Luego mientras él me besaba sentí algo frio subieron por mi pierna. Sus dedos de movían lentamente bajo mi falda. Subiendo por mi muslo. Sin mi voluntad me aleje del beso para dejar un gemido escapar de mis labios. Puse mi rostro en su cuello y le bese, también lo poco de su suave pecho que se alcanzaba a ver bajo su camisa.

Sus dedos se alejaron de mi pierna. Sentí mi corazón hundirse un poco, pero el continuo besándome. No estaba deteniéndose. Al darme cuneta de esto, pensé que mi corazón iba a estallar. Sus dedos acariciaron mi cintura y se metieron bajo mi blusa a acariciar mi estomago. Temblé y más teclas del piano sonaron. Apreté mis piernas en su cintura. El beso mi cuello. Su respiración era tan fuerte. ¿Estaba el disfrutando esto tanto como yo?¿Estaba el rindiéndose también? Debería de estar…. El estaba… tiritando. Y me excitaba tenerlo tan vulnerable como estaba ahora. Su lengua se flexionó en mi cuello, enviando mariposas desde mí estomago al resto de mi cuerpo.

"Bella.." Gimió él desde mi cuello.

"N-no te detengas…"

"No puedo…"

"Edward…"

"No puedo" Dijo en lo bajo. "Te lastimare…no puedo lastimarte…"

"No lo harás…"

"Tu olor…y quiero…"

"Pero no lo harás…" Le suplique. Era un dolor físico ahora. No me podía dejar así.

"Tienes razón… no lo haré" Se alejo de mi. Mi rostro aun quemándose. Mi cuerpo se sintió abandonado y roto sin el contra mi. "No voy a tomar la oportunidad… lo siento Bella…"

"Si…yo también…" Susurré. Me baje estrepitosamente del piano y puse mis pies en el suelo. Estúpida yo. Casi termino en el piso. Mi cuerpo aun hecho gelatina por el efecto de sus labios. Me atrapo rápidamente y me puso en pie otra vez. Me sostuvo contra él. Sabía que él lo sentía. Sabía que lo quería tanto como yo. El me lo dijo. Pero no estaba completamente fuera de su control. Todo lo que tenía que hacer era transformarme. Terminar con nuestro sufrimiento. Podría probar mi sangre. Y yo viviría por siempre con él. Podríamos tener es tipo de relación de casados que tanto queríamos. Todo lo que tenía que hacer era transformarme. Y él lo sabía. Y él no lo haría. Y yo no podía soportarlo más.

"Es tiempo de que te lleve a casa…" Susurro contra mi cabello.

"está bien… vamos." Tomo mi mano y me cargo hasta la puerta en donde puso mi abrigo sobre mis hombros.

El viaje a casa fue relativamente silencioso. Trate de que la decepción no se me notara tanto, así que sostuve su mano y le sonreí cuando sus ojos dejaban el camino para mirarme. Dentro yo estaba gritando. Esperando. Queriendo. Que parara el auto. Que lo estacionara en uno de los oscuros bisques por los que estábamos pasando y solo me clavara sus dientes en el cuello. Que me llevara de vuelta a su casa, sostuviera mi mano y se quedara conmigo por tres días mientras el dolor del veneno tomaba mi cuerpo y estuviera conmigo por siempre desde ese momento. Y que durante las noches… cada noche nos perdiéramos en puro placer. Mi moralidad nos estaba volviendo a ambos locos y solo uno de nosotros quería hacer algo al respecto.

"Mañana habrá sol…" Dijo por lo bajo. Rompiendo el silencio. Esto me hizo crecer en decepción.

"No otra vez…" Susurre

"Lo se…" Me miro con amor.

"¿Puedo venir?"

"Eso era lo que tenía en mente…pero la familia va de caza… y yo en verdad tengo que ir." El agacho la cabeza. Parecía que estuviera avergonzado. No había necesidad de que alguien tan hermoso estuviera avergonzado. Era perfecto. En cada manera posible.

"Oh… ¿entonces no te veré hasta mañana en la noche?"

"No..." musitó con tristeza. "Pero tenemos esta noche…" Las orillas de sus labios se levantaron, haciendo que las mías hicieran lo mismo. Cuando llegamos a mi casa el me beso dulcemente. Mientras yo me bajaba rápidamente del auto y corría a mi casa en donde salude a Charlie dejándole saber que estaba bien antes de fingir un bostezo y correr hacia las escaleras. Una vez en mi cuarto azul cielo, Edward ya estaba parado en el centro de mi habitación viéndose angelicalmente.

"Estoy empezando a sentir pena por Charlie…"

"¿Por qué?" Le pregunté sonriendo.

"Bueno, piensa en ello. Manda a su niña pequeña conmigo. Con intensiones de traerla de vuelta a casa a un hora apropiada-"

"Lo que haces-"

"Si. Lo que hago. Antes de meterme a su cuarto de nuevo, en donde paso la noche entera. Y el pobre tipo no tiene ni idea." Se acerco a mí para envolverme en sus brazos. Sonreí un poco.

"bueno tampoco es el gran engaño, todo lo que hacemos es dormir"

"Bueno…tu duermes. Yo-"

"miras…si lo se…" Dijo sonrojándome un poco.

"Y escucho. No puedes olvidar eso…" El rió. Beso me frente y froto sus dedos en mi espalda. Me incline hacia él, respirándolo. Huele tan bien. Me pregunto como será su sabor. Supongo que nunca lo sabré. Me soltó después de un tiempo, le sonreí con ternura, como lo hacía siempre que él no era tan obstinado.

"Necesito cambiarme…" Susurré.

"Estaré esperando." El respondió. Cada vez que decía eso me hacia tiritar Estar en el baño mientras una Hermosa criatura estaba caminando en el área en donde yo dormía... Esperando mí retorno. Y con estos pensamientos, me cambie con gran rapidez. Cuando entre en mi cuarto, la luz ya estaba apagada y el estaba recostada sobre mi cama. Con sus ojos cerrados. Su cuerpo moviéndose con cada respiro.

"Engañador…" Susurre. El sonrió sin voluntad y me levanto la ropa de cama para que me metiera dentro. Cuando lo hice, un fuerte brazo me envolvió. Me pateé a mí misma. Aquí estaba en una cama con el más hermoso, generoso, considerado, cariñoso hombre en la tierra y yo estaba pegándome a mi misma porque él no podía estar muy cerca? Tonta. Esto era todo lo que necesitaba. Aquí. Moriría sin esto.

"Te amo Bella Swan"

"Yo también te amo Edward Cullen"

Me tomo un poco más de tiempo quedarme dormida esa noche. Edward sabía exactamente que hacer. Acaricio mi cabello y me susurro mi canción. Y luego me perdí.