Ni los personajes ni la trama son de mi propiedad: Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto y la trama a Melissa Landers...

Enjoy

Cap 1

Ganar. Sakura Haruno había hecho de ello su negocio, y el negocio iba bien. ¿Presidenta de la Sociedad Honorífica? Hecho. ¿Premio a la líder juvenil? Hecho. ¿Campeona Nacional de debate dos años seguidos? Súper hecho. Y cuando el título de graduada con las mejores calificaciones la había eludido, ella había encontrado una forma de agarrar eso también.

Durante el verano, ella había manipulado una emboscada académica de proporciones épicas, la élite friky de Konoha High todavía estaban mordiendo sus lápices en shock. Engañosa como un senador, ella había vuelto a presentarse en Cálculo, levantó su nota de 92 a 100, y usurpó el puesto de Kabuto Yakushi como graduado con las mejores notas. Su ataque furtivo lo había agarrado con sus Hanes1 bajados y, a menos que sus notas se derrumbasen este año―que claramente no iba a pasar―, el perdedor enfurruñado no tenía oportunidad de reclamar su rango.

Pero ella tenía el presentimiento de que Kabuto se reiría hasta que se le cayeran sus rellenos de lacrosse si pudiera verla ahora mismo: Desplomada en el sillón orejero de invitados de la directota, boquiabierta mientras trataba de formar una respuesta coherente a la "noticia asombrosa" que Ella acababa de lanzar en su regazo como una granada real.

―No creo que entiendas lo grande que es esto. No sólo para ti, sino para todo el colegio.

Las Delgadas ceja rubias de la directora Tsunade Senju se acercaron un centímetro hacia el nacimiento del cabello.

―Los L'eihrs te eligieron de entre todos los otros estudiantes con notas brillantes del país. ¡Estamos hablando de treinta mil alumnos de último curso!

―Mmm-hmm. ―Asintió Sakura sin expresión, tratando de darle sentido. Quizá había habido un error. Ella había prescindido de fútbol, del atletismo, de las tutorías voluntarias y del club de ajedrez hace un par de años, cuando mamá se enfermó y tomó muchas más teóricas para impresionar al comité de becas esos años. Así que, ¿por qué no habían elegido a alguien más experto?

―Sé que el dinero viene con algunas dificultades, pero ésta es una oportunidad que se da una vez en la vida. ―Tsunade le apuntó con una pluma estilográfica de mármol y "disparó" como si fuera una pistola pequeña― Especialmente para una periodista en ciernes. Piensa en el potencial del blog aquí.

¿Algunas dificultades? ¡Santa María, madre de todos los eufemismos! Sakura se removió en su asiento, la parte de atrás de sus muslos pegados al cuero tibio.

―Oh, cierto… Sí, claro que estoy feliz. Sólo que estoy en shock. Ni siquiera lo solicité.

―No hay solicitudes. Todos los institutos presentaron a su mejor candidato, y los L'eihrs siguieron desde allí. Nunca adivinarás el porqué de elegirte. ―Sin darle la oportunidad de intentarlo, ella anunció―: Vieron tu metraje de la final del debate nacional del año pasado. Admiraron tu… ―Levantó dos dedos para hacer las comillas―… "Pasión".

―¿Qué? ―Sakura frunció el ceño. ¿Pasión? Ella había machacado al equipo opuesto hasta que su capitán había llorado y bajado corriendo del escenario. ¿A los L'eihrs, que tenían el alcance emocional de una corteza de árbol, les gustó su temperamento atómico?

―¡Esto es enorme! ―Deteniéndose un momento, Tsunade retorció su boca mientras pinchaba con su índice una carpeta cerrada de papel manila―. Y no pareces emocionada. El año pasado dijiste que estabas interesada en programas de intercambio.

Bueno, sí. Pero estaba el exterior, y luego estaba el exterior.

Tsunade inclinó hacia delante, descansando sus brazos sobre la superficie de caoba pulida del escritorio. Sus ojos se suavizaron, bajó la voz a un susurro.

―No temes a los L'eihrs, ¿verdad?

―¡No!―refunfuñó Sakura limpiando sus transpiradas palmas con el frente de su falda. ― Por supuesto que no.

De acuerdo, quizá un poquito. Ella había estado fascinada como todos los demás cuando los extraterrestres hicieron contacto dos años atrás, pero su naturaleza reservada la hacía tener indigestión, como si se hubiera comido una docena de burritos triples de Taco Bell de una sentada. Y por más que quisiera viajar, dejar la Tierra no era lo que había tenido en mente.

―Bien. No quiero que hagas nada que te ponga incómoda. El hombre… eh, quiero decir, el joven… uh, bueno, técnicamente tenemos el mismo ADN, así que supongo que podría llamarlo…

Una voz aguda ladró.

―Estudiante embajador. ―Y Sakura dio un salto en su asiento. El viejo chico militar acechando cerca de la esquina se había camuflado tan perfectamente en las cortinas verdes que casi había olvidado que estaba allí.

Tsunade asintió.

―Correcto. El embajador que se quedará con tu familia suena justo como tú… un estudiante top, incluso para el estándar de los L'eihr, que ya es decir mucho. ―Levantó una pequeña fotografía y me la tendió hacia el otro lado del escritorio―. Acaba de cumplir dieciocho. Su nombre es Sasuke

Sakura le dio a la foto una mirada superficial y se la volvió a tender. Lo que sea. Todos ellos lucían igual para ella.

―Guau, esta beca es mucho más… ―¿Cuál era la palabra correcta? ¿Espléndida? ¿Excesiva?―… generosa que las otras que pedí, pero no sé cómo se sentirán mis padres.

Qué mentira más flagrante… Ella medio esperaba que su nariz creciera. Mamá y papá saldrían corriendo del show del entretiempo de la SuperBowl sólo para conocer a un L'eihr, por no hablar de vivir con uno.

―Sin problema. Llamé a tus padres esta mañana y están totalmente de acuerdo.

Caray. Por supuesto que lo estaban. Mamá probablemente estaba vaciando el viejo dormitorio de Naruto en ese mismo momento, finalmente limpiando su santuario de ramen y lleno de testosterona y las tetas con piernas que estaban subidas sobre Harleys.

Tsunade se puso de pie y sacó algunos papeles de su archivo.

―Y por lo que dice el coronel, tu hermano tocará el cielo con las manos… ―dejó salir una carcajada―… por ser el primer humano en el planeta L'eihr.

―Espere. ―Ella se inclinó rápidamente para delante, agarrándose a los reposabrazos― ¿Naruto irá allí?

―¿No te lo contó?

Ella negó con la cabeza.

―Tan pronto como escuchó que fuiste seleccionada, se presentó voluntario para servir como enlace para el programa. Se aclimatará a la cultura L'eihr ahora para que pueda ayudarte a ti y a los otros dos estudiantes de intercambio a ajustarse cuando sea el turno de ustedes el próximo año. Piensa en él como en tu mentor intergaláctico. ―Sonrió ― Un hermano mayor, sin intención de doble sentido.

Si ésta era idea de La directora Senju de algunas dificultades, odiaría ver lo que élla consideraría complicado.

El coronel volvió a cobrar vida, dando un paso adelante y dando un asentimiento brusco.

―Tu hermano es un buen soldado. Nunca ha rechazado una oportunidad de servir a su país.

Exacto. Por eso Sakura no había visto al tarado en casi dos años. Aparentemente, el Medio Oriente no estaba lo suficientemente lejos para Naruto, él necesitaba abandonar la galaxia ahora. ¿Qué era lo siguiente? ¿Viajar en el tiempo?

Tsunade caminó hacia la puerta, dando saltitos y más feliz que una paloma con una patata frita.

―Haré algunas copias del contrato de intercambio mientras el Coronel Homura explica los detalles.

Sakura giró su cabeza y avistó un destello de su reflejo aturdido en el armario de trofeos del equipo de debate. Los ojos verdes de la chica distorsionada de forma cóncava mirando fijamente hacia atrás, parecía poseída, como las lechuzas de peluche en el laboratorio de ciencias, y largos mechones de su cabello color rosa claro hacía que sus mejillas lucieran incluso más pálidas.

Contrólate, se amonestó a sí misma. Quizá no será tan malo.

Claro, vivir con un L'eihr por el resto del año sería para vomitar, pero conseguiría salir por completo del problema… A cualquier lugar que quisiera, ¡incluso la Universidad de Tokio! Nunca había soñado que podía permitirse ser una Universitaria, considerando que los tratamientos de mamá habían metido de lleno a su familia en un agujero negro de deudas de seis dígitos.

Y Tsunade tenía razón sobre el potencial del blog. Los humanos sabían casi nada sobre los L'eihrs, y ella estaría compartiendo un baño con uno. Eso le daba una ventaja sobre todos los otros periodistas del país.

¿Qué si ella empezaba un sitio nuevo, algo con un título atrayente y una melodía del espacio exterior? Si Sasuke se sinceraba y dijera algún chisme sobre la vida en su hogar, ella podía manejar una serie de especial interés y atraer seguidores de todo el planeta. Y cuando fuera su turno para visitar a los L'eihr, todas las fotos y las noticias que reuniese podían hacer que consiguiera el contrato para un libro. Incluso podría ser capaz de vender su propuesta a un publicista antes de que se fuera.

Cuanto más pensaba Sakura en ello, más se daba cuenta de que su beca no era el premio real aquí. Este intercambio podía lanzar su carrera a la estratosfera. Cuando lo miraba de esa forma, tolerar a un huésped espeluznante valdría totalmente la pena.

―Alegre esa cara, Srta. Haruno. ―La firme voz del Coronel Homura atrajo su atención, y levantó la cabeza rápidamente, como un soldado. Él estaba de pie y detrás del escritorio del director, estrechando sus astutos ojos grises mientras hablaba― Se ve como si padeciera neurosis de guerra, y debería tenerla. Este programa no es para bebés. Voy a exponerlo todo, y si no puedes soportar esto, mejor que lo digas. ¿Entendido?

―Eh, sí.

Miró a su hombro y alisó una arruga indeseable para que se puliera antes de sentarse. Este hombre no aguantaba ni una mierda, ni siquiera de su ropa.

―La Organización de Comercio Mundial me eligió para liderar el PIEL: Programa de Intercambio de Embajador L'eihr. Japon, Francia y China tendrán un estudiante embajador cada uno. El objetivo es ayudar a los humanos y a los L'eihrsa entenderse mejor. Ahora, vamos a ser francos. Queremos una alianza con los L'eihr.

Sakura asintió. A diferencia de la mayoría de sus compañeros de clase, ella se encargaba de saber lo que pasaba en el mundo más allá de las paredes manchadas de graffitis del colegio.

―Nuestros sondeos demuestran que los estadounidenses no lo apoyan. Demasiadas sospechas. Pero el PIEL va a cambiar todo eso.

―¿En serio? ¿Cómo?

―Sasuke será tu sombra. A donde vayas, irá él. ¿Trabajas?

―Soy camarera los fines de sem…

―Renuncia.

Ella se aclaró la garganta.

―¿Sólo renunciar?

―El PIEL paga un pequeño salario, así que considéralo tu trabajo. A tiempo completo. Representarás a todo el país, así que tienes que estar de lleno en esto. ―Se inclinó hacia delante y levantó sus cejas, como si esperase una respuesta.

―Entendido. ―Eso parecía justo. Cuanta más alta sea la recompensa, más alta será la responsabilidad. Cabalgaría a este intercambio como a un huracán. Además, no echaría de menos exactamente a los trapicheros en los Ichiraku―. Me tomaré mis dos semanas de aviso después del colegio.

―Haz que sea una semana. ―Luego añadió―. Todos los miércoles, un grupo de cámaras irá a tu casa para grabar entrevistas. Estarán al aire los viernes a las diecinueve cero cero.

―Whoa, whoa, Whoa. ―¿Entrevistas televisadas? Sakura se secó las palmas de sus manos en su falda otra vez, volviendo a pensar en una carrera en el Ichiraku―. ¿Estaremos en la tele?

―Preguntaste cómo vamos a aliviar las sospechas. Así lo haremos. Trayendo a un inofensivo L'eihr a las salas de estar de todos. La gente teme lo que no entiende, así que van a llegar a conocer a Sasuke. Y más importante, te verán a ti. ―Apuntó su dedo índice a la nariz de ella, justo como el viejo póster del Tío Sam―.Cómoda junto a Sasuke, mostrándole al mundo que no hay nada de lo que temer.

―Pero…

―Ahora, volviendo a tus responsabilidades. Tienes que ayudar a Sasuke a recoger muestras de tierra y de agua. Sus científicos quieren analizar los contaminantes. Y te esperaré en Tokio para la gala del PIEL en tres semanas.

―Una ausencia justificada, así que no te preocupes. ―La directora Senju entró despreocupadamente a la sala, ignorante del hecho de que el pulso de Sakura estaba llegando a la base de su garganta. Probablemente porque élla no era la que iba a tener que salir en la tele frente a millones de personas. Élla le tendió un montón de papeles, todavía calientes por la fotocopiadora―. Aquí está el contrato y los detalles de la beca. Léelo con tus padres esta noche, luego fírmalo y tráelo otra vez a la mañana.

El Coronel Homura lanzó una tarjeta de visita al pecho de ella.

―Llama si tienes alguna pregunta. Te veré en tres semanas. ―Luego se puso de pie, se dio la vuelta y abandonó la sala antes de que ella pudiera preguntar si escabullirse de las entrevistas rompería el trato.

Esto estaba pasando muy rápido. Apenas podía recobrar el aliento. Hace menos de cinco minutos, su mayor dilema había sido ver una película el sábado a la noche con su novio, Sasori, y ahora…

¡Oh, no! ¡Sasori! Ella lo había olvidado por completo. Él y sus amigos odiaban a los L'eihrs; no sólo un pellizco de ignorancia y pizca de desconfianza, sino odio serio. Él se volvería completamente loco cuando se lo contase.

―Pareces un poco agobiada. ―Tsunade se sentó en el borde de su escritorio, sonriéndole con tanta dulzura que hizo que su corazón se apretara―. Pero sé que lo harás genial. Estoy muy orgullosa de ti.

Eso casi la deshizo. Por alguna razón confusa, podía aguantar cualquier crítica, pero la dulzura la hacía llorar como una niñita. Ensartando una uña en su muslo par no llorar, ella susurró―: Gracias.

―Y esto te da la oportunidad de agradecer a los L'eihrs por lo que han hecho. ―Ladeó su cabeza, dándole una mirada mordaz que la puso en vergüenza―. Espero que no tomes ese regalo por garantizado.

Con las mejillas ardiendo, Sakura miró fijamente a su regazo y rozó su pulgar por el dobladillo raído de su falda de jean. El hecho de que ella cuestionase esta oportunidad sólo probaba que era la imbécil más desagradecida del planeta. Toda su familia les debía una enorme deuda a los científicos L'eihr. Hace dos años, como un gesto de buena voluntad, ellos presentaron a los humanos el asheem: una potente raíz medicinal nativa de su planeta, que podía aislar y matar las células cancerígenas. Había venido justo a tiempo para salvar la vida de mamá.

Poniéndose de pie, ella reunió todo su coraje y extendió su palma para estrechar la mano de la directora. Era hora de madurar. Esto no era el fin del mundo.

*Hanes: Marca de ropa interior.

Holaaaa

este es el primer cap de esta historia, que me ecanto tanto que me la lei en 3 horas...Y que les parece el cap a uds?

Talvez (enfasis en talvez) mañana (bueno mas tarde, son la 1:10am aqui) suba otro cap...mientras espero sus opiniones.

Xau xau

Ale