Este fic se lo dedico exclusivamente a mi linda primita Gatita Andrew por estar siempre pendiente de mis fic y actualizaciones y siempre puntual en la escuelita espero que te guste linda un abrazo de oso a la distancia.
Querida, querida vida mía,
Chiquilla preciosa mi agonía.
Si amar es pecado yo no sé qué hacer en mi alma
Ahora vives solo tú.
AMANTE DE TURNO
CAPITULO # 2
Por. Tatita Andrew.
Mientras recobraba el poco aliento de los besos que le daba en aquel momento Albert escucho pasos acercándose y al abrir los ojos vio que era su amiga Dorothy quien estaba muy avergonzada.
-Perdón por interrumpir solo venía a ver la gata.
Ella se apartó bruscamente de los brazos de Albert, y le entrego la gata a su amiga pero sin mirarla a los ojos.
Varios minutos después las personas seguían sacando las cosas que se habían quemado, y ella invito a su amiga Dorothy a tomarse un café, ya que todos necesitaban un descanso.
Cuando llego a su casa, se dio cuenta que estaba temblando, hasta ahora no se había puesto a pensar, en lo que había hecho, se había metido en una casa en llamas, y gracias a Dios había podido salvar a la gatita, pensó que se quedaría traumada por volver a vivir aquella experiencia, pero ahora estaba feliz porque nadie resultara herido.
Y ahora se puso a pensar en ese beso, pero que le había pasado ella nunca había sido así con nadie, ¿Por qué había tenido que abrir la boca y responder aquel beso? De seguro que ese beso no significaba nada para él, ella no era el tipo de mujer que a él le gustaban no era tan delgada, tenía pecas, para nada alta, y ni siquiera era de su misma clase social. Sin embargo no pudo evitar lo que la había hecho sentir no paraba de recordar el placer fuerte, que había sentido en los brazos de aquel hombre. Desde pequeña creía que en algún lugar la estaba esperando su príncipe azul, y por eso no se había acostado con nadie todavía, y debía recordar aquello que ese hombre no estaba a su alcance.
Su amiga llegó unos minutos después y mientras se tomaban el café antes de volver a la mansión a seguir ayudando con las cosas quemadas. Esta le dijo sin más.
-Candy no te sientas mal, por esto que te voy a decir, pero te lo voy a decir de todos modos, yo respeto mucho al Sr. Andrew, solo te digo que tengas cuidado. He visto como es con las mujeres, nunca se enamora y a ninguna la toma en serio.
Candy se sorprendió por la advertencia.
-No te preocupes, lo dices porque nos viste besando, eso fue cosa del momento, cosas que suceden por el susto pero no va a volver a ocurrir en primer lugar no tengo ni idea de porque paso.
-No quisiera verte sufrir amiga.
-No te preocupes por mí tengo los pies en la tierra.
Pero al volver a la casa de Albert y verlo de frente se sintió morir era el hombre más hermoso que habían visto sus ojos, su sonrisa, sus ojos, que Dios la salvara de aquella tentación. Se dedicó a repartir café para todos los empleados que estaban ayudando.
Se detuvo unos segundos a descansar cuando escucho una voz a su espalda.
-¿Así que estas aquí? Ven a mi despacho.
-No, gracias tengo muchas cosas que hacer todavía.
Se acercó a ella irritado.
-Ya has hecho más que suficiente, necesitas descansar no quiero que te desmayes. Y al ver que ella no se movía la tomo de la mano mientras la jalaba a su estudio.
Sintió que temblaba mientras iba sus dedos enlazados a los suyos y al mirar para atrás noto que todos los empleados se habían detenido de lo que estaban haciendo para mirarlos con asombro.
Ella se detuvo antes de llegar al salón avergonzada.
-Suélteme, no quiero que la gente empiece a murmurar.
-¿Te importa lo que hablen? Pensé que eras una mujer valiente ya que te bañas en el río desnuda. Y la llevo hacia adentro.
Ella lo miro furiosa.
-Hablando de eso todavía no te he perdonado por tu comportamiento de esa noche.
Albert no podía creer lo que escuchaba, ¿Qué se creía esta chica? Ya le había pedido perdón enviándole un ramo de rosas y su número de teléfono para que lo llame cosa que nunca hizo. Y eso que él jamás pedía perdón a nadie, estaba acostumbrado a hacer con las mujeres lo que le daba la gana, y nunca daba explicaciones ni tenía que contar a alguien de su proceder.
-Aquel día te comportaste como un verdadero imbécil, me humillaste, fuiste grosero y muy desagradable. Le grito furiosa.
El no pudo evitar reírse jamás nadie lo había insultado en su cara.
-Si te acuerdas te pedí perdón y hasta te envié flores. Cosa que nunca hago.
-La verdad esta conversación no está llevando a nada, ni siquiera soy la clase de mujer que te gusta.
-Por lo que recuerdo muy bien, estas completamente equivocada.
Ella se sonrojo y de pronto se fue la energía eléctrica, dando gracias que no podía mirar su rostro porque tal vez pudiera notar lo mucho que deseaba que la volviera a besar.
Entro un empleado diciendo que habían apagado todos los generadores tanto de la mansión como de las casas contiguas por precaución. Salieron del despacho y todos ya se estaban retirando a descansar.
-Bueno que nochecita y yo que moría por un baño suspiro Candy.
-Tengo una reservación en un hotel, quiero que vengas conmigo.
-Gracias pero no, queda poco para que amanezca ya veré como me las arreglo.
-¿Qué clase de hombres crees que soy? Dejando que te marches a tu casa, sin luz, sin agua, sola. No seas obstinada Candy, sé que estás deseando ducharte y descansar tanto como yo además mañana tengo que levantarme temprano para analizar los daños y los sucesivos arreglos.
-Prefiero irme a mi casa gracias.
-¿Tanto miedo me tienes? Que prefieres morirte de frío, sin poder ducharte, no pensé que fueras tan puritana.
No podía dejar que ese hombre pensará que podría afectarla de forma alguna tenía que demostrarle que podía ser muy práctica.
-Está bien solo tengo que ir a recoger algunas cosas personales.
La llevo en coche hasta su casa, y con una linterna saco una bolsa donde metió ropa para dormir, cepillo de diente y otras cosas que necesitaría.
Al llegar al hotel se sentía como un pez fuera del agua, era el más caro de la ciudad y todo allí debía costar una fortuna, él llevaba una pequeña maleta de ruedas, de marca con sus iniciales mientras ella una pequeña mochila azul, que se tiro al hombro.
-He pedido algo de comer dijo él apenas entraron.
-Me voy a cambiar. Dijo ella.
En el baño pudo relajase, en la enorme bañera disfrutando de la espuma se tomó su tiempo disfrutando de aquel gusto, que ella jamás se podría dar. Se vistió y se cepillo el cabello, cuando Salió una bandeja con comida los esperaba y Albert también se había duchado y vestido ya.
La atracción que sintió por él fue tan fuerte que tuvo que disimular, se concentró en la comida, mientras él hablaba de las muchas cosas que tenía que hacer a la mañana siguiente.
Decidió que no debía arriesgarse para probarse que era valiente, porque no lo era tanto como ella creía sus piernas parecían gelatina delante de él y sin pensarlo dos veces se puso de pie en cuanto pudo diciendo.
-Estoy muy cansada necesito dormir. Gracias por la comida y salió casi que corriendo para su habitación.
Albert no podía creer lo que había pasado, prácticamente Candy le había cerrado la puerta a la nariz. Nunca una mujer lo había dejado así colgado. Se resignó a pensar que tal vez Candy no era como las mujeres que él estaba acostumbrado a tratar.
Cuando Candy cerró la puerta de la habitación suspiro aliviada, había logrado resistirse a un hombre tan guapo y sensual desde que se había enamorado de Robert Albert era el primer hombre que la atraía. Y de seguro hubieran terminado en la cama con él, la deseaba lo había visto en sus ojos. No sabía porque, tal vez la única razón que notaba Candy era porque era la única mujer disponible por allí.
Se durmió cansada recordando el incendio que tanto miedo le había dado.
Candy no sabía que sucedía pero de pronto estaba siendo sacudida por los hombros violentamente.
-¿Candy despierta?
Ella miraba confundida la habitación.
-Estabas soñando.
Ella contuvo el aliento al ver su pecho desnudo.
-Lo siento no fue mi intención despertarte.
-Gritabas muy fuerte, de seguro fue una pesadilla. Dijo Albert mientras miraba sus pechos a través de la bata de seda.
-No era solo un sueño, mi casa se incendió cuando yo era pequeña.
Y Candy comenzó a llorar sin control, no podía detener las lágrimas por el recuerdo, lloraba desconsoladamente hasta que la nariz se le puso roja, y sollozaba sin parar.
Albert no sabía qué hacer en aquella situación sintió un impulso protector de consolarla, y la abrazo. Al principio se puso muy tenso no era normal en él hacer algo así, en su familia jamás se demostraban los sentimientos era signo de debilidad, e incluso nunca ha tenido una relación formal con ninguna mujer, en cuanto las cosas se complican con una mujer siempre es hora de marcharse.
Candy se sentía bien en los brazos de Albert y empezó a hablar.
Aquella noche, mi mamá estaba en el hospital, no sé porque me desperté y olía muy raro, baje por las escaleras, pero había mucho fuego, empecé a llorar y a llamar a mi papá, él se había quedado aparentemente dormido nunca olvidaré aquella noche, él intento acercarse a mí pero las llamas estaban por todos lados. Después no sé qué más pasó creo que fui rescatada por un bombero. Y empezó a llorar en los brazos de Albert.
-Eres muy valiente Candy dijo abrazándola más, cómo pudiste correr hasta mi casa para ayudar e incluso arriesgando tu vida por una gata, después de todo lo que has pasado.
-Solo soy una persona normal, y otra vez lo siento, no debí haberte hecho despertar e involucrarte en mis cosas.
-No te preocupes no estaba dormido.
Candy levanto la vista, y se miraron a los ojos, y fue una descarga eléctrica, de pronto vio que Albert bajaba hasta su boca y se apoderaba de sus labios. Con sensualidad y sin previo aviso su mano se deslizo hasta su pecho y lanzo un gemido de satisfacción al notar que se ponían duro bajo su contacto. Dejo de besarla en la boca para tumbarla en la cama, y luego rozar sus pechos con la lengua. Y después los mordisqueo con los dientes.
Para Candy todo estaba sucediendo con demasiada rapidez que solo tuvo a reaccionar diciendo.
-Pero, Albert apenas nos conocemos.
-Te aseguro que esta es la mejor forma de hacerlo, después de esta noche nos conoceremos tan íntimamente como quieras.
-Pero yo no deseo conocerte dijo sin aliento.
- Claro que sí me deseas tanto como yo, no tiene nada de malo en eso.
-Ni siquiera eres mi tipo dijo con el último aliento.
-Te demostraré que si lo soy. Alzó la mirada y la recorrió con una mirada lasciva todo su cuerpo. Me encanta mirarte dijo en un susurro.
-¿Por eso no apartaste la mirada en el río?
-Por supuesto, he estado con tenerte desnuda bajo mi cuerpo desde aquel día.
Cuando Albert le dijo aquellas palabras, se dijo que en verdad aquel hombre escultural la deseaba, con todas sus fuerzas, no necesito más invitación y tomándolo por la camisa lo jalo hacia abajo para besarlo saboreando su aliento mientras se retorcía sensualmente buscando más.
Después de eso ya no pudo pensar más cuando Albert la acariciaba íntimamente donde ningún hombre la había tocado antes, e introducía dos dedos notando su humedad, y los movía con total certeza de saber lo que hacía.
Luego se retiró para quitarse los pantalones y al verlo desnudo sintió pánico y lo primero que se le ocurrió decirle fue.
-No me vayas a dejar embarazada que no estoy tomando nada.
-No te preocupes, jamás me arriesgaría a que algo así ocurriera. Se puso un preservativo. Y cuando estaba a punto de penetrarla le dijo. Te deseo tanto que me duele.
Y Candy en su inocencia pregunto.
-¿A mí también me va a doler?
Él la miro con una sonrisa.
-¿Y porque rayos te iba a doler?
-Porque… es la primera vez.
-¿Nunca has estado con un hombre? Se extrañó Albert ella se sonrojó y asintió.
-Voy a ser el primero, no te preocupes te prometo que tendré mucho cuidado.
Albert que jamás ha tenido que tener cuidado por nada ni por nadie, se tomó todo el tiempo del mundo para recorrer y acariciar su cuerpo haciéndola estremecer de placer y cuando supo que estaba preparada la penetro ella gritó por el dolor, y se detuvo por un instante mientras le susurraba al oído palabras dulces hasta que ella se relajó y con mucho cuidado se hundió mucho más profundo en ella, muy lentamente una vez y otra vez, hasta que escucho que Candy gritaba otra vez mientras gemía pero esta vez era de placer cuando alcanzo su primer orgasmo, y luego él también se dejó llevar satisfecho.
-Wow Candy ha sido increíble. Has estado fabulosa. Dijo Albert sonriendo.
-Tú también dijo ella toda avergonzada.
Y ella lo abrazó más y lo beso con pasión, esa muestra de cariño tomaron por sorpresa a Albert quien siempre se retiraba de la cama después de haber hecho el amor con una mujer. Pero en ese momento era Candy quien intentaba levantarse y él se lo impidió. Atrayéndola nuevamente a la cama para dejarla debajo de su cuerpo.
-Quiero que esto se vuelva a repetir.
Ella lo miro sorprendida pero tuvo que decirle la verdad.
-Yo no soy mujer de aventuras de una noche.
-No, lo sé Candy y yo tampoco le dijo mientras volvían a amarse con locura.
CONTINUARÁ….
Hola chicas actualizando nuevo capítulo besos y saludos.
