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Palabras del capítulo: 1422.


Capítulo 2: El pollo rubio de los huevos de oro

29 de febrero. Era el día, los preparativos estaban listos. Habían estudiado cada paso y posible escenario. Serían los primeros en participar, y, de conseguirlo, encabezarían toda lista de criminalidad que haya.

Cada 29 de febrero el terrorista legendario Naruto Uzumaki se deja capturar a manos de los Uchiha. Ser llevado a una celda subterránea que dispone de la más alta y sofisticada seguridad en toda Konoha. En un principio, y aunque Uzumaki nunca lo admita, su captura fue real y justa. Sus múltiples conexiones del exterior consiguieron liberarlo eventualmente y Sasuke no pudo estar más frustrado. Creó todo un departamento intencionado únicamente a capturar a Naruto a raíz ello. Cuatro años más tarde fue cuando comenzó la tradición. Uzumaki informó de sus planes a todas las organizaciones criminales respetadas del país: quien lo consiguiese liberar primero sería acreedor de una exagerada suma de dinero y el prestigio que el acto claramente conllevaba.

Hoy es 29 de febrero y su cuarta captura. Akatsuki tiene exactamente una hora para intentar rescatarlo, con dos previas horas de preparación; de fallar, la próxima organización tomaría su lugar la siguiente hora, hasta que alguna lo consiga o las 5 fallen.

Su blanco era Sasuke siendo el único con acceso a Uzumaki. Zetsu no logró confirmar exactamente qué medio usa para desactivar la seguridad de la celda en que lo aprisiona ni el camino de 30 puertas metálicas blindadas previas a éste. La vanidad del sujeto sugiere la identificación de ADN con un mechón de su cabello, nada está seguro. Tampoco se descarta la posibilidad de que cada puerta necesite su propia clave.

La entrada al subterráneo fue difícil de averiguar. No es la misma que la vez anterior, como era de esperarse. Está en el ala norte del edificio, en la sección de celdas colapsadas. Pain iría acompañado de Konan e Itachi. Kakuzu y Hidan crearían una diversión dándole oportunidad a Deidara y Kisame para encargarse de Sasuke. Sasori brindando apoyo desde el exterior.

—Acabo de recibir noticias de Zetsu —comenzó Pain—, el camino a Naruto está repleto de guardias. Confirma que Sasuke está en su oficina.

—Konan —llamó Itachi.

La akatsuki continuaba en su tarea de ingresar al servidor principal de la prisión. Eso facilitaría de forma tremenda la misión para Akatsuki. Pero el reloj comenzó a andar, y no podían perder más tiempo esperándola.

Los dos grupos Akatsuki abordaron sus Toyota de combate. Sasori recibió el mensaje; sobrevoló la prisión y bombardeó la entrada del sólido muro que la recubría, haciéndola pedazos. Salió del perímetro. Los uchihas tomaron posición de ataque y Akatsuki irrumpió en el lugar. Kisame saltó del auto y disparó a cuanto enemigo veía; tomó su bazooka y abrió fuego a la compuerta que conducía al interior de la prisión. Alzó su brazo y fue recibido por Hidan, poniéndolo de vuelta en el vehículo.

Estaban dentro. Un segundo estallido por manos de Kisame colapsó el techo de la entrada manteniendo un buen número de uchihas fuera. Lo extenso del lugar les permitiría seguir en los autos, al menos hasta cierto punto.

—Aquí nos dividimos —advirtió Pain a la primera intersección—, procuren alcanzar a Sasuke —terminó. Doblaron y arrollaron un uchiha, sin intención.

Kakuzu y Hidan bajaron separándose de Kisame y Deidara, tres uchihas se aparecieron.

—¡Salmo 54! —invocó pronto Hidan y arrojó el salmo en mención a un uchiha, acabándolo.

—¡Roca! —Kakuzu tiró una piedra dura en la cabeza de otro uchiha, derribándolo.

Al tercero le dispararon.

Comenzaron a instalar las bombas en el área. Era solamente una medida de seguridad, en caso de fallar. Con el poder de hacer colapsar la edificación Akatsuki sostenía una ventaja notoria. No esperaban llegar a ello.

—¿Zetsu, estás en posición? —habló Konan. Su equipo había tomado la cámara de vigilancia; sin embargo Itachi y Pain ya habían partido. Podía observar a todos sus compañeros movilizándose desde allí. Tal y como Zetsu dijo, la sección de celdas colapsadas, un piso bajo ella, estaba repleta de guardias.

—Casi —respondió. Continuó deslizándose por el conducto de ventilación.

—Itachi y Pain están llegando.

La mujer tecleaba a una velocidad extrema. Estaba segura que podría acceder al servidor desde este computador. Ingresó un último código y…

Enter

Tecleó más, y…

Enter

—Veinte veces más y ya.

Deidara y Kisame arribaron a la oficina de Sasuke. Era custodiada, naturalmente, por uchihas hembras. Deidara se prostró con descaro frente a los ojos de las cinco. Kisame a distancia, hacía sus necesidades en un árbol que dibujó con rotulador.

—Señoras —saludó Deidara.

La más gorda de las cinco dio un paso al frente; desvainó su espada y la apuntó al Akatsuki. —Yo no estoy casada —aclaró.

Deidara alzó su pierna y voló la espada de una patada. Con una segunda en el estómago de la mujer la estrelló contra la pared. Las demás uchihas alistaron sus armas para abrir fuego, y Deidara, de inmediato, sacó su equipo de Play-Doh; destapó el pequeño tarro y sacó una porción de plastilina, embarrando a los 4 blancos en lanzamientos sucesivos. Desconcertadas, no pudieron reaccionar cuando el Akatsuki tomó su distancia, sacó de su capa un control y presionó el botón de su centro; un estallido acompañó la escena.

Kisame se acercó sonriente cuando el humo se había disipado. —Qué escándalo. Sasuke del otro lado seguro ya advirtió que estamos aquí.

—¿Qué hará, arrojarse por la ventana?

—Ya ha pasado.

—Se resbaló. Lo aclararon luego en otro reportaje.

—Nunca me entero de nada. ¿Qué hacemos con los cuerpos?

Deidara se encogió de hombros.

Curiosamente, una puerta corriente separaba la oficina de Sasuke del resto del mundo. De madera; guapa, sí, pero corriente. No parecía necesitar ninguna clave para desactivar cualquier clase de seguro computarizado que podría tener programado, nada. Los dos la miraron, por unos segundos, pensativos.

—Es una trampa —dijo Kisame.

—Uhn.

Entonces, Deidara sintió la bizarra necesidad de tocar. Con cuidado acercó su puño y lo hizo, tres veces, como es la forma correcta de hacerlo. Kisame se veía igual de confundido, viendo la mano de su compañero chocar contra la débil madera.

—¿Y ahora?

—Esperamos, es lo más educado... —replicó Deidara, atontado.

Konan acabó y victoriosamente consiguió acceso al servidor. Aligeró el ritmo y desactivó esa molesta seguridad en las compuertas hacia el subterráneo no sin antes avisar a sus compañeros por el intercomunicador. Seguramente pronto la abordaría una masa de uchihas si no salía de ahí.

—¡Konan! —gruñó de la nada Kakashi, al fin dignándose en aparecer.

Estaba tarde. La akatsuki se volteó a él lista para escuchar cuál era la excusa que tenía esta vez para justificar su retraso.

—¡Me dispararon! —anunció el hombre, con voz quebrada desplomándose al suelo. Konan consiguió atajarlo a tiempo, embarrando sus manos con la sangre del herido—. D mayúscula y dos puntos —se lamentó, antes de caer inconsciente.

La situación la tomó desprevenida. Kakashi debía de venir y ayudarle con su tarea desde hace horas. Él les había proveído a la organización los mapas generales del establecimiento e incluso marcado la mejor ruta que podían tomar, evitando el mayor número de guardias.

Buscó algo que le sirviera para tratar la herida, pero el persistente eco de pisadas la tenía descuidada. Pidió en seguida ayuda al líder y selló la compuerta lo mejor que pudo desde su computador. En cuestión de minutos estaba siendo aporreada agresivamente…

Itachi asintió y Pain partió en apoyo de su compañera. Disparó luego a tres uchihas más y de un puñetazo en el rostro aturdió a otro. La inmensa y espesa nube de humo que envolvía la sala imposibilitaba a sus enemigos tan siquiera ubicar al akatsuki. Los lentes de visión infrarroja resolvían el problema para Itachi.

Zetsu arrojó una tercera bomba de humo desde el conducto y complicó más las cosas para los uchiha. El akatsuki continuó derribando uno tras otro a los guardias, ansioso con proseguir hacia Uzumaki. Habiendo acabado la batalla Zetsu se arrojó desde conducto cayendo en una pila de uchihas, sólo quebrándose un dedo.

La compuerta que conduce al subterráneo, puesta en el extremo derecho más lejano a la entrada, abrió; era señal de que Konan aún se encontraba bien. La cruzaron y bajaron a un extenso corredor, bastante estrecho, con paredes metálicas recubriéndolo e iluminadas lo suficiente como para no pisar alguna rata que pudieran escurrirse entre sus pasos.

—¿Sabias que el verdadero nombre de Barbie es Barbara Millicent Roberts?

—No, Zetsu…

0:23:46.

A 5 uchihas hembras no les gustó este fic.


Sí, ése es el mejor nombre de capítulo que se me ocurrió D:

HinataWeasley789: ¡Hinata, tranquila xD! Ése era nada más el primer capítulo, no creás que voy a abandonar absolutamente todo lo de la versión anterior, ¡para nada! Ya viste cómo reciclé la parte de la escena de Hidan peleando en la prisión que había en la historia pasada. El fic es el mismo y el autor es el mismo, sí tendrá más argumento que el anterior, pero simplemente me es imposible no agregar humor a todos los capítulos. Y el primero no estaba tan alejado del primero de la otra versión, mismo formato de las descripciones, sólo que algo más elaboradas y menos burlonas. Bueno, vos juzgalo, ¿éste capítulo está alejado de la versión anterior?

Toaneo07 Ver2.0: Mirá, entendí la mitad de tu comentario xD. Lo segundo más o menos, me di una idea con lo primero que dijiste, jaja. Aunque sí sé que era un halago, entonces gracias, ¡y por el comentario también!

Nathita: Esas tres son mis favoritas también :3. Tobi, Tobi, Tobi... de eso no puedo decir mucho por ahora, es secreto D:...