Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.


El timbre sonó y Santana salía rápido de la clase dirigiéndose a su taquilla, Quinn salió detrás de ella aun riéndose.

- ¿Qué tal guapa? – se apoyaba en su taquilla-.

- ¿Qué tal?- cerraba de golpe su taquilla- ¿estás loca o qué?

- No entiendo – se hacía la tonta mientras sonreía-.

- No te hagas, ¿qué era lo del frasco? – decía molesta-.

- ¿Te gustó? – decía poniéndose en frente de la latina y con tono insinuante-.

- Quinn! Va, dime – decía más relajada-.

- No es nada especial, sólo hice que te excitaras, y parece que funcionó ¿no? – se reía-.

- Serás! Vamos! – se dirigían a su próxima clase - ¿Has visto lo guapa que estaba hoy Britt?

- Dios Santana… ¿Cuándo le vas a decir algo?

- No sé Quinn… - se detuvo- y si… tú…¿podrías ayudarme?

- No, de ningún modo – siguió andando-.

- Oh vamos Quinn! Sería mucho más fácil – se cogía de su brazo-.

- He dicho que no Santana – la miraba- ya sabes que no me gusta utilizarla para eso.

- Bueno mira lo que me has hecho hoy… - se reía- por fa – decía con tono de niña pequeña-.

- Lo hablamos esta tarde – entraban en la clase-.

Había llegado la hora del ensayo. Estaban todos sentados escuchando lo que Will les decía sobre las nacionales. Quinn se fijó en que Santana no apartaba la mirada de Brittany quien no paraba de preguntarle cosas a Rachel. Sabía que su amiga se moría por la rubia asique tendría que ayudarla. En ese momento Rachel se levantó y se dirigió al centro de la clase, se puso a hablar de lo importante que era centrarse en ganar las nacionales, en prepararse bien para ese día, y Quinn quedó embelesada mirándola. Cuando se volvió a sentar, la rubia pareció haberse despertado de una sesión de hipnosis, volvió su mirada a Santana que seguía mirando a Brittany.

El ensayo terminó, Quinn le dijo a Santana que la vería en la cafetería, la rubia se acercó a Brittany que estaba hablando con Rachel.

- Berry ¿te puedes ir? Necesito hablar con Britt – dijo de mala gana-.

- Si…- bajó la cabeza-.

- ¿Por qué la tratas así? – preguntó viendo como la bajita se iba un poco triste- creo que ella no te ha hecho nada nunca.

- Existir, ¿te parece poco? – no lo dijo todo lo enfadada que pretendía – en fin… quería saber si te apetecería venir esta tarde a mi casa

- ¿A tú casa?

- Si, estaba pensando en ver una película, comer algo… obviamente estará Santana también –decía sonriente-.

- Yo…no sé, bueno está bien, pero Rachel vendrá conmigo – decía seria-.

- ¿Qué? No, ni hablar, Berry no entrará en mi casa –se cruzó de brazos-.

- Está bien, pues yo no voy tampoco – se dio la vuelta y comenzaba a andar alcanzando a Rachel-.

- Brittany! – corría para alcanzarla, no podía desaprovechar esa oportunidad, aunque eso significase que Rachel también fuera- es… está bien Britt…

- ¿Queréis que me vaya y os deje hablar? – preguntaba Rachel-.

- No! Quinn quería decirte algo ¿no? – sonreía Brittany-.

- ¿Qué? – miraba a Brittany que le hacía un gesto – bu…bueno yo… ¿Te apetecería ve…venir esta tarde a mi… bueno… a mi casa?

Rachel había aceptado ir a su casa, pero llegaría mas tarde porque había quedado con Finn, algo que no le sentó demasiado bien a la rubia, que se fue de mal humor. Cuando llegó a su casa, saludó a su madre, subió a su habitación a dejar la mochila y bajó al sótano. Se acercó a la vitrina donde guardaba todos los frascos y después de etiquetar el que había probado Santana esa mañana, lo guardó. Judy había bajado a preguntarle si quería comer algo, pero Quinn se negó diciéndole que ya había comido con Santana en Breadstix. Se acercó al sillón negro que tenía al lado de una estantería con libros y se echó quedándose dormida.

La puerta se habría y Rachel bajaba las escaleras, Quinn se despertó al sentir que alguien había entrado.

- ¿Qué haces aquí Berry? – se levantaba acercándose a la bajita de mal humor-.

- Santana me dijo que podía bajar – la miraba a los ojos – no te molestes conmigo por favor- bajaba la cabeza-.

- No podría enfadarme contigo – acercaba su mano a la barbilla de Rachel y la obligaba a mirarla- estas preciosa.

- Pensé que te gustaría este vestido – sonreía acercándose a la boca de la rubia-.

- Me encanta – susurraba antes de besar a la bajita-.

Quinn colocaba sus manos en la cintura de Rachel que al sentirlo soltó un pequeño gemido, lo que hizo que a la rubia le temblaran las piernas, acercándose más a ella, guio a la más pequeña hasta su sillón negro recostándola en el.

Los libros empezaban a temblar al igual que la lámpara que tenía al lado, Quinn empezaba a sudar, a removerse en el sillón, la mesa en medio de aquel sótano, donde la rubia tenía todo lo necesario para hacer lo que contenían los frascos, empezó a elevarse, la vitrina temblaba. Judy estaba en la cocina recogiendo cuando la escoba que tenía al lado cayó al suelo.

- Quinn! – dejó el trapo que tenía en la mano y corrió hacia el sótano-.


Espero que os haya gustado, subiré todos los viernes y algún día por semana si todo va bien :)

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