HotNerd
Disclaimer: Todo lo que reconozcan de Crepúsculo, bueno, es de Crepúsculo xD propiedad de S. M. Las perversiones de las que se quedaron con ganas en Crepúsculo esas si son mías *sonríe orgullosamente*
Capítulo 2:
Habilidades
"Dicen que tener la habilidad de llamar la atención es una virtud. Me pregunto si llamar la atención por ponerte en ridículo sigue siendo una virtud, porque si lo es ¡Soy una prodigio!"
Por suerte esta vez llegue a clases a la hora justa. No es que me molestara tener un encuentro parecido al de ayer con Edward, pero dudaba que la campana me volviera a salvar o en un caso más leve que para la segunda caída me rompiera alguna parte del cuerpo.
Literatura, mi asignatura favorita. Me acomode en mi asiento ocupando todo el pupitre. Regularmente, o mejor dicho en todas mis otras clases mi asiento contiguo estaría ocupado por algún chico que estuviera detrás de mí, pero en Literatura, no. Amaba demasiado esta materia como para dejar que me distraigan con coqueteos.
Mire hacía los costados, todos los asientos a mi alrededor estaban ocupados. La puerta se abrió dándole paso a mi pecado andante. Mi hotnerd Edward. Traía puestos sus acostumbrados convers, jeans azul oscuro, una remera negra y ¡Oh por Dios! Traía puesta la bufanda de Gryffindor*. Como puede ser tan caliente con esa bufanda, sus anteojos de montura gruesa y pelo tan rebelde como siempre. Tuve que contenerme de saltar sobre él en ese mismo instante y violarlo. ¿Quién diablos eres, Cullen? Como es posible que provoques eso en mí. Tuve que frotar mis muslos para calmar mi excitación. Quien me viera pensaría que soy una ninfómana o algo así.
Desde luego que si me prestas a Edward me vuelvo una hablo mi subconsciente.
Mordí mi labio inferior para contener un gemido al ver su sexy forma de caminar. Seguí sus movimientos como si fuera un halcón. Cuando se giró y le sonrió a alguien a sus espaldas tuve que luchar conmigo misma para evitar lanzarme enzima de él para devorarlo o a ella para matarla. Hasta que Edward no se giró para hablarle a Ángela no me había dado cuenta de su presencia. Como todo un caballero él llevaba los libros de ella. Tuve que recordarme que solo eran amigos, para no agarrármela con Áng.
Si claro, amigos. Pensó pequeña zorra con sarcasmo y un gruñido.
Ellos ya no andan me recordó mi mini-nerd.
Aja y ella no le quiere saltar a la yugular. ¡¿Qué no vez al hombre?! Es la versión de Peter Parker* pero con ojos verdes y cabellos cobrizos. ¿Quién no quería con él? Grito exasperada pequeña zorra.
Mientras mis dos lados del cerebro seguían discutiendo, puede captar como Edward y Ángela se decían algo al oído y luego él rodaba sus hermosos ojos y ella negaba con la cabeza con el rostro ruborizado. Edward le devolvió sus libros a Ángela y le dio un beso en la mejilla antes de salir del salón. No sabía si estar molesta por lo que acababa de pasar entre ellos o sentirme decepcionada de que él no compartiera la misma clase conmigo. Así al menos podría obsérvalo por más tiempo.
Ángela se acercó hasta mí.
-Hola Bella-me saludo.
-Hey Áng –conteste. Vi que no había lugares disponibles y le ofrecí el contiguo al mío.- ¿Te toca esta clase?
-Sí, tuve que cambiar mi horario. Con lo de la fiesta de fin de curso y armar el anuario escolar los horarios se me enredaron un poco-me confeso con una sonrisa avergonzada. Eso era lo malo de Ángela, pasaba más de un minuto con ella y automáticamente me agradaba. Odiaba admitirlo, pero realmente la apreciaba a pesar de que no la conocía mucho. Ella me recordaba a mí antes de todo este circo. Cuando no era más que nerd-bella. Extrañaba esos tiempos. Maldito Jacob, lo tuvo que arruinar todo para mí.
-Y ¿Cómo te está yendo con el anuario?-pregunte intentando sacar conversación. ¿Dónde se había metido el señor Mason que no empezaba la clase?
-Bien. Solo siendo un poco acosada-comento con cierto temor en el rostro.
-¿Alice?-aventure.
Ángela asintió con la cabeza. Yo solté una carcajada que hizo que todos miraran en nuestra dirección. Ángela escondió el rostro claramente incomoda bajo todas las miradas.
-Seguramente la pequeña demonio ha de estar molestándote para obtener dos páginas del anuario que traten solo de ella.
-Y dos más para ti y Rosalie-comento.
La mire completamente espantada.
-Yo…yo pref…Áng dime que no me pondrás en el anuario- le roge tartamudeando.
Ángela me miro completamente extrañada.
-¿Por qué no quieres aparecer en el anuario Bella?-pregunto preocupada.- Ahora que lo pienso no has enviado tus fotos.
El profesor entro en la clase y pidió silencio. Todos se callaron automáticamente. Gracias, gracias Kamisama* repetía en mis adentros. Me había salvado de tener que contarle a Ángela que las únicas fotos que existían de mi eran momentos en los cuales estaba avergonzándome a mí misma, como la vez que Rene llevo la cámara fotográfica para capturar el momento en su hija hacia la maravillosa actuación en obra del colegio (que era los pitufos) y me saco la foto vestida de tontín. Y para la posterioridad consiguió el video de la obra en DVD. ¿En qué momentos los padres se habían vuelto actualizados tecnológicamente? Yo apenas sabia abrir y cerrar mi correo electrónico.
Suspire. Ah no tan viejos tiempos. Tal vez Rosalie podría sacarme fotos decentes. Aunque conociéndola me vestiría de conejita playboy para las fotos, y para mis desgracia luego se divertiría con ellas asiéndome sufrir de algún modo. Temblé pensando en ella y Alice con fotos mías comprometedoras, como si no fuera suficiente con los secretos que sabían de mí.
Hay Bellibells debes aprender a mantener la bocaza cerrada, cariño dijo mi mini nerd interna.
Cállate tú. Pasas demasiado tiempo con pequeña zorra la regañe.
Mi mini nerd bajo la cabeza cohibida y se marchó.
¡Eso es! Ruge tigresa me alentó pequeña zorra.
Tú también cállate.
Pequeña zorra me saco la lengua y se marchó contoneando las caderas.
Sacudí la cabeza. Definitivamente me estaba volviendo loca.
La hora del señor Mason termino y con Ángela caminamos hacia la siguiente clase que compartíamos: Historia, con Jefferson. Las horas pasaron rápido entre charlas de revoluciones, guerras y buenas películas y animes. Para mi sorpresa Ángela y yo compartíamos gusto cinéfilo y ella tenía una muy variada colección de anime, que amablemente se ofreció a prestarme. Y para incredulidad de pequeña zorra, quedamos en ir a su casa.
Debía admitirlo, la chica lo tenía todo. Era buena, no era fea y era de lo más interesante.
Cuando me dirigía hacia los casilleros charlando con Ángela animadamente, para luego ir a la cafetería, una mano me tomo del hombre y me empujo dentro de los baños de hombres. Cuando pude reaccionar y gritar, otra mano me tapo la boca.
-Shh, Bella- susurro Alice haciéndome un gesto para que no gritara. Rosalie estaba detrás de mí y era la que me tapa la boca. Sentimos la puerta abrirse y Rose se apresuró a arrojarnos al cubículo más cercano encerrándonos a las tres en él.
-¿Qué haces con el enemigo?- susurro Rosalie echando chispas por los ojos.
-¿Qué enemigo?-pregunte incrédula.
-Ángela-contestaron al unísono las dos, perforándome con la mirada.
-Ángela no es el enemigo-la defendí.
Rose bufo.
-Claro que lo es-dijo Alice.- Bella, mi hermano esta con esa chica desde que empezó a mirar chicas…no que lo haga seguido-reflexiono en voz alta la última parte.
-Para mí es gay- acoto Rose.
La fulmine con la mirada. Claro que Edward no era gay ¿o sí?
-No, pensándolo bien, no lo es. No puede serlo si tiene los mismos genes que sus hermanos. Alice estas segura que no es adoptado ¿no?
-¡Por supuesto que no!- grito. Rosalie y yo nos tiramos sobre ella para taparle la boca. Esperamos en completo silencio y nada se oyó. Cuando estuvimos seguras de que no había nadie dentro del baño seguimos.
-Es obvio que no es adoptado- apoye a Alice.
Rosalie se lo pensó un segundo y concordó.
-Sí, dudo que papi Carlisle le haya fallado algún tiro-dijo pensativa.
Alice puso cara de asco y miro raro a nuestra amiga. Tuve que contener la risa. Rosalie acostumbraba molestar a Alice con lo sexy que era Carlisle Cullen, y era verdad. Edward tenía de donde salir.
-El caso es que Ángela no es el enemigo- dije volviendo al tema. Quería salir rápido de allí, no se me olvidaba que estábamos encerradas en un cubículo apretujadas, en el baño de hombres.
-De acuerdo, confiaremos en tu criterio, Bells-dijo Alice.
-Pero, ella estará bajo vigilancia- agrego Rose.
Rodé los ojos. Eran imposibles.
-De todas formas, ¿por qué estamos en el baño de hombres?-pregunte. Realmente me intrigaba eso.
Alice abrió grande los ojos espantada al darse cuenta. Se ve que había estado tan metido en su modo conspirador que no se dio cuenta de donde estábamos. Se abrió paso entre el cuerpo de Rose y el mío, y miro para ver si había algún chico en el baño. Cuando verifico que no había moros en la costa nos tomó a Rose y a mí por la blusa con una fuerza impresionante para su pequeña estatura y nos arrastró fuera del baño.
Una vez que estuvimos fuera, Rose y yo nos largamos a reír a mandíbula suelta al ver la cara enfurruñada de Alice por haber estado en la "zona prohibida". Seguramente Rose lo había hecho apropósito para fastidiarla.
-No puedo creer que me hayan hecho entrar allí-refunfuño Alice, caminando rápido hacia la cafetería.
Sin parar de reír nos sentamos en nuestra mesa. Si nuestra, solo nosotras nos sentábamos allí. No éramos antisociales, pero en realidad éramos unas perras. Detestábamos a las bimbos que pretendían ser populares, por lo que nos pasamos haciendo desaire a la mayoría de las chicas que intentaban hacerse amigas nuestras por conveniencia.
-En serio Rose ¿qué hacías en el baño de hombres?-le pregunte.
-Digamos que Emmett se dio una vuelta por la vieja escuela, y yo desinteresadamente me ofrecí a darle un recorrido. Solo en caso de se perdiera-contesto aparentando desinterés, intentando contener la sonrisa que se le estaba formando en la esquina de la boca.
-Claro que te ofreciste, perra-la pique- A puesto que el recorrido fue muy entretenido.
Rose no puedo contener la sonrisa.
-El mejor recorrido de toda la puta escuela- dijo con orgullo.
Alice solo movía la cabeza en desaprobación. La pobre siempre llevaba la peor parte en estas conversaciones.
-Oh cariño, si quieres podemos auspiciarte un recorrido-le ofreció Rose a ella con voz sugestiva.- Si quieres le grito a Whitlock. ¡Hey tú Whi…!
Alice se lanzó sobre ella antes de que pudiera decir más.
-¡Rosalie!- la reprendió completamente roja.
-¿Qué?-intento hacerse la inocente Rosalie.
Era más que obvio que Jasper estaba tan prendido de Alice como ella de él, pero ambos estaban tan vergonzosos cuando se trataba del otro que se quedaban duros como estatuas. Rose y yo teníamos un plan de acción para solucionar ese problema antes de la graduación.
Cuando iba de regreso hacia mi siguiente clase me pareció ver a alguien conocido por el pasillo. Mirando directamente me di cuenta de que reconocía esa espalda. Y cuando su dueño se dio la vuelta, no me quedo duda de ello.
-¡Bellibells!-grito Emmett cuando me vio.
Me acerque a él lentamente avergonzada.
-¡Oh ven aquí mi niña!-dijo mientras me atrapaba entre sus brazos y daba media vuelta.
-Emm no respiro-intente decir. Ahora entendía porque era eso de hermano oso. Emmett me soltó dejándome al lado de alguien. Me morí de la vergüenza cuando me di cuenta porque me había alzado al acordarme que hoy usaba una pollera. El muy maldito le había dado una genial vista de mi trasero a Edward y a cualquiera que estuviera en la misma dirección que él.
Emmett me guiño un ojo e hizo como que vio a Rosalie, saliendo en pos de ella.
-Siento eso-me dijo Edward entre avergonzado y enojado.
Rápidamente baje la mirada.
-Descuida. Es bastante amigable-intente salvarlo, lo que lo empeoro.
-Demasiado diría yo-gruño Edward antes de marcharse.
Maldije internamente. Había arruinado la oportunidad que Emmett me había dado.
Ese día el resto de las horas recibí más invitaciones a lo que sea, que de costumbre. Al parecer muchos habían tenido una gran vista hoy cuando Emmett me había alzado. El primero en lanzarse había sido Newton, en la hora de español.
-Hey, Bells ¿Cómo estás?-comenzó con su voz aniñada, sin dejarme contestar la pregunta antes de lanzar otra- ¿Te gustaría ir al cine? Oí que están pasando una película genial de terror. Dicen que este tipo es el nuevo Hicthcock*. O podríamos ver una comedia romántica. Estoy seguro que estarán pasando alguna…-sigo con su monologo mientras yo me alejaba lentamente.
Media hora más tarde quien me acorralaba era Tyler Crowley. Con él había salido una vez y con eso había tenido. El tipo estaba loco por los deportes, era una versión joven de Charlie, solo que con más confianza en sí mismo. En realidad dudaba que alguien superara a Tyler con su ego. Ese día que habíamos salido en su coche casi que yo no entraba en el vehículo entre él y su ego.
-Bella, bella- se puso frente a mí y me miro directo a los ojos. ¿Qué le pasaba a todo el mundo? ¿Que era hoy "día de taladremos a Bella con la mirada"?- Sabes que este fin de semana es el partido de nuestro equipo con…
-Tyler, iré-lo corte antes de que siguiera. En su rostro comenzó a aparecer esa sonrisa de triunfo y me apresure a aclarar- soy una de las porristas ¿recuerdas? Tengo que estar ahí.
Y me largué antes de que se le ocurriera otro evento olímpico al que invitarme.
Una hora más tarde Eric Yorkie, el chico más tímido de toda la secundaria se me acerco. Entre tartamudeos intento pedirme una cita, me dio tanta ternura que estuve a punto de aceptar. Repito, estuve a punto, en ese momento Edward camino por el mismo corredor y mi mente se desconectó para volar a través del pasillo hacia donde él se encontraba.
De Eric solo recuerdo haberle dicho que lo vería el lunes en la clase de informática. Y lo deje hablando solo.
Luego de eso fue casi lo mismo.
13:45 David se me acerca y dice: Hey Bella ¿quieres salir a tomar algo? Respuesta: No
14:02 James: Hermosura quieres… Salí huyendo antes de que pudiera seguir.
14:25 Diego: Bella, tengo auto nuevo ¿quieres ver la parte trasera? Respuesta: Cuando el infierno se congele.
14:59 Dimitri: Hola preciosura quieres pasear… Respuesta: Ni loca.
15:15 Luke: Bella, hago fiesta el fin de semana… Respuesta: Tal vez
15:45 Félix: Bella, ¿quieres venir conmigo a la fiesta de…? Respuesta: No
En la última hora se me acerco Ben Cheney, el capitán del equipo.
-Hey, Bells- me saludo.
-Hola, Ben.
-Bella, sabes que le sábado Luke hará una fiesta y me preguntaba…
-¡No iré a la maldita fiesta!-casi grite exasperada.
-En realidad no era eso lo que quería preguntarte-me aclaro Ben apenado.
La vergüenza se hizo evidente en mi cara y me apresure a pedirle disculpas.
-Lo siento tanto, Ben. No quise tratarte así, es que hoy estoy más que segura que todo el equipo me ha pedido salir y la verdad ya…no importa. ¿Qué querías saber?
-E-e-es que…-tartamudeo Ben. Ben Cheney sonrojado y tartamudeando, eso es algo por lo que Rosalie pagaría por ver.-que…yo quería saber si prodriasinvitaraÁngelapormi.
-Claro -respondí tranquilamente. Esto de hacer de cupido me gustaba y más cuando podía sacar ventaja de eso.
¡Así se habla! Me alentó pequeña zorra.
De esa manera le demuestras a Rosalie y Alice que Ángela no es el enemigo acoto sabiamente mini-nerd.
Pequeña zorra le rodo los ojos y se marchó.
-¿Quieres que te ayude en algo más?-pregunte.
-No. Gracias, Bella. Eres buena amiga. Si quieres les digo a los chicos que dejen de molestarte-me ofreció Ben a lo que le agradecí profusamente. Si mis cálculos no fallaban aun me faltaban un par más del equipo por esquivar antes de que se terminen las clases, y dudaba que yo siendo tan patosa pudiera contra un equipo de fútbol.
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Ultima hora. Química. Otro de mis pequeños infiernos personales. A veces creía que el hechizo de la bruja malvada había afectado más que solo mi sistema motriz.
-Bella ¿podrías venir un momento?-me llamo al final de la clase el señor Varner, que para mí desgracia no era solo el profesor de Trigonometría.
Sabía lo que vendría mientras me acercaba al escritorio del profesor. Él no me tenía en estima, yo no lo tenía en estima. La verdad es que habíamos comenzado con el pie izquierdo, o sea el mío. El primer día que me toco materia con él se me había ocurrido venir bebiendo limonada, y con mis pies izquierdos…creo que ya saben el final no tan feliz. Para el colmo de los males, no era de las mejores alumnas. Bueno, está bien, en realidad soy la peor, pero ya saben…mi maldición. Me pregunto si el señor Varner creería en mi teoría del encantamiento…
-Isabella…-comenzó a decir.
Wow mi nombre entero. Esto se estaba volviendo malo.
-…tus notas son de las más bajas que he visto. Incluso las de Newton son más altas que las tuyas.
¡Touch! golpe bajo murmuro mini-nerd con cara de dolor.
-Lo más increíble es que he estado hablando con mis colegas de ti. Y según ellos eres una excelente alumna, cosa que no se refleja en mi materia, lo que me hace quedar mal ante mis compañeros…
Los hombres y su orgullo, dio vuelta los ojos pequeña zorra.
Los ojos del señor Varner me taladraban dándome a entender que no era más que mi culpa.
-Por este motivo decidí asignarte un tutor.
Sentí un escalofrió recorrerme la columna vertebral e instantáneamente supe quién estaba detrás mío.
-Edward-saludo el señor Varner al adonis a mis espaldas. Él le respondió el saludo con un asentimiento.-Como uno de mis mejores alumnos confió en que podrás ayudar a Isabella con mis asignaturas. Señorita Swan- se dirigió a mi volviendo a taladrarme con la mirada- espero que sus notas sean medianamente aceptables con la oportunidad que le estoy dando.
Mi rostro pasó por mil tonos de rojo al recordar lo que había pasado ayer y hoy por la mañana en los corredores, y al ser regañada tan abiertamente por un profesor en presencia del dios heleno a mi lado. Estaba desarrollando alguna habilidad para avergonzarme a mí misma cuando Edward estaba cerca. Me pregunte si eso sería algo por lo que debería de preocuparme.
El señor Varner se marchó del aula dejándome por primera vez en la vida a solas con mi amor platónico. Increíble, un año siendo la mejor amiga de su hermana pequeña, yendo y viniendo por su casa y esta era la primera vez que me quedaba a solas dentro de un cuarto cerrado con Edward cogemegeek Cullen.
Edward carraspeo fuerte.
El silencio se estaba volviendo incómodo. Grite dentro de mi cerebro buscando a pequeña zorra, quien parecía haber desaparecido, dejando a una aterrada mini-nerd comiéndose las uñas a la expectativa.
¡Traidora! ¿Dónde estás cuando te necesito? Grite mentalmente esperando que el lado atrevido de mi cerebro reapareciera o yo desapareciera como por arte de Dumbledore*.
-¿Te parece venir mañana a la tarde a mi casa?-pregunto Edward con su voz aterciopelada.
Me obligue a levantar la mirada del suelo para verlo directo a los ojos. Claro que disfrute de comérmelo con la mirada centímetro a centímetro mientras llegaba a sus ojos. Repase cada aspecto de su apuesto rostro hasta llegar a ese mar verde en el que me perdía, y mordiendo aun los labios con fuerza me las arregle para asentir. Una luminosa sonrisa torcida se extendió por su rostro, haciendo brillar sus ojos de modo extraño.
-Genial. Nos vemos mañana en mi cuarto, Bella- dijo sin dejar de sonreír antes de marcharse dejándome con las bragas empapadas y derramas por el suelo.
¿Cómo rayos hacia eso?
Referencias
*Gryffindor: es una de las cuatro casas que dividen a los estudiantes de Hogwarts de Magia y Hechicería. (Harry Potter)
*Peter Parker: el sorprendente y maravilloso Spider-Man (n/a: vamos quien no lo conoce!)
*Kamisama: Dios del planeta Tierra en Dragon Ball.
*Hicthcock: Sir Alfred Joseph Hitchcock fue un director de cine y productor británico. (El maestro del suspense)
*Dumbledore: Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore director de Hogwarts escuela de Magia y Hechicería. (Harry Potter)
N/A: Actualizaciones cada fin de semana
Espero que les haya gustado
Besos
Miss Hale
