Al fin podre ver a mi hermano… Pero sinceramente aun no creo estar lista.

Hoy fue mi primer día de clases en la escuela, aunque al principio pensé saltarme las clases fue imposible, ya que Cake me acompaño hasta dejarme en la oficina del director Billy, un hombre realmente grande y canoso, se veía un poco viejo pero con mucha energía, que al final termino con escoltarme hasta mi salón de clases. Al parecer Cake tubo una pequeña intuición de que me escaparía y le advirtió de mi plan.

-Buenos días-saludo el directo, mientras entraba al salón y yo permanecí afuera

-Buenos días-saludaron los alumnos

-Oh señor directo ¿Qué le trae por aquí?-pregunto una voz varonil pero a la vez dulce

-Solo vine a dejar a una nueva estudiante

El director me pidió con su mano que entrara, no tenia ganas de entrar pero tampoco no le podía desobedecer, así que entre, me sentía como si fuera una especie rara o algo así, pues todos los del salón empezaron a murmurar cuando entre. Voltee a ver el profesor era aun joven para ser maestro, alto, atractivo y usaba un traje casual con un toque elegante, curiosamente su cabello era rosado y sus ojos eran claros, al igual que yo el también me estaba estudiando con la mirada, pero lo curioso era que ya lo había visto antes… ¿Dónde lo eh visto?

-Tu no eres ¿Fionna?-pregunto el maestro

-Sí, yo me llamo Fionna ¿algún problema?

Claro que lo había como rayos sabia mi nombre, acaso lo tenia escrito en mi rostro

-No me reconoces-se acerco a mí-soy yo Gumball

-¿Qué?

-Gumball, tu tutor en la primaria

Gumball… me suena

-Te daré otra pista, pero es un poco vergonzoso-se puso rojo-antes también me llamabas "Dulce Príncipe"

Todos rieron un poco, yo también lo hice hasta el director… en ese instante se me prendió el foco

-¡OH YA RECORDÉ!-dije con emoción

-¡EN SERIO!-se emociono

-No en realidad no-

El se decepciono un poco ante mi respuesta, pero algo volvió animarlo en eso se volvió a su escritorio y comenzó a buscar algo en su maleta, al obtener lo que buscaba se regreso conmigo

-Puede que no me recuerdes, pero…-el me mostro un pequeño muñeco era lindo pues se parecía un poco al maestro la única diferencia era que su piel era rosada, su ropa era morada, usaba una pequeña corona y en la mano del muñeco tenía un pequeño caramelo-puede que a este pequeño si-sonrío

Inspeccione el muñeco y después de revisarlo lo mire y le sonreí, el se alegro por mi reacción y espero mi respuesta

-Lo más seguro me estas confundiendo-dije entre risas

-Oh…-dijo suavemente y se decepciono totalmente-lo siento creí que eras esa persona-termino de decir

-No hay problema-conteste cortésmente

-Bien si ya termino esta prueba-prosiguió el director-puedes sentarte en el asiento de atrás a un lado de la ventana-me indico

-Gracias-conteste y fui a tomar el asiento

El maestro Gumball me seguía con la mirada, pues él puso varias esperanzas en que yo era la persona que él conocía, y así es yo soy esa persona que él esperaba, había mentido con respecto a no conocerlo, como no lo iba a reconocer y más cuando aun todavía tiene cargando ese muñeco que hace tiempo atrás le había dado cuando era pequeña, era claro que lo había cuidado mucho aun después de que se mudo y se fue, es solo que no quería recordar esos viejos tiempo y mucho menos quería que se enterara de mi situación.

No quería darle más vueltas al asunto y mucho menos levantar sospechas, así que fui a tomar asiento comenzando las clases, las horas transcurrieron lentamente y las clases eran extremadamente aburridas, ya que todos los temas que estaban hablando ya me los sabía perfectamente, gracias a los tutores que me había conseguido Cake anteriormente por mí, pues me negaba a ir a la escuela cuando era más pequeña. Y cuando llego el receso desaparecí del salón, no quería ser el centro de atención, escabulléndome hacia la azotea de la escuela.

Tengo que admitir que tiene una hermosa vista, pero la razón de mi escape no era solo por no ser el centro de atención, sino que también tenía miedo de que el maestro Gumball fuera a buscar a mi hermano y preguntara por mí, dándolo la esperanza de que estuviera yo aquí y me buscara. En ese momento decidí saltarme las clases, aprovechando ese tiempo decide escribir en mi diario, saque el diario de mi mochila, lo abrí y vi la foto que siempre llevaba cargando a todos lados, de mi hermano y yo, cuando una ráfaga de viento me lo arrebata, trate de atraparla pero era imposible estaba cayendo y al parecer alguien estaba abajo.

No quería que nadie lo viera y baje corriendo del edificio. Llegue a un pequeño jardín y empecé a buscar desesperadamente la fotografía, sin embargo no había señal alguna de encontrarla, hasta desesperarme y comenzar a llorar

-¿Fionna?-una voz masculina pregunto por mi

Levante ligeramente mi rostro y vi a un joven chico de pelo dorado y ojos azules, el me miro con sorpresa pero también estaba angustiado por el hecho de que lloraba, en ese momento lo reconocí y sin poder controlar mis emociones salte sobre el tirándolo al suelo y llore aun más fuerte que antes

-¿Por qué lloras?-estaba preocupado

-Es solo que-balbucee-que… eres tú

-Tonta claro que soy yo-dijo un poco burlón

Después de eso nos levantamos y deje de llorar, aun tenía una que otra lagrima en los ojos, el chico saco un pañuelo y comenzó a limpiar mi cara

-Aun sigues siendo una niña llorona-se burlo

-No es cierto-proteste

-Pero aun así te quiero mucho, ya que tu eres mi querida hermana-dijo con una sonrisa al terminar de limpiarme

-Finn-susurre

El me inspecciono y sin previo aviso me abrazo

-No sabes cuánto te extrañe-dijo

-Yo también-admití