Respira Elena, me decía entre susurros mientras caminaba hacia ese café, hacia mi destino, hacia Damon. Había evitado este momento por lo últimos seis meses, pero ahora ya no podía evitarlo por mas tiempo y es mas ni siquiera quería, necesitaba verlo, quería hacerlo. Hacia seis meses que no lo veía, que no le hablaba, que no lo olía, que no lo sentía y me había hecho tanta falta, era como intentar vivir sin una parte de mi, después de tres años de verlo a diario, de hablar con el, de reír con el, de abrazarlo, de darle ligeros golpes ante sus inapropiados comentarios, de soportar sus bromas, de llorar entre sus brazos, de sentirme llena y viva, de sonreír con tan solo verlo, de vivir, de tal vez ¿enamorarme?, esos meses fueron una tortura y lo mas idiota era que había sido autoimpuesta, había huido de lo que sentía, lo había dejado como siempre me quejaba que el hacia con sus ligues, dormido en su cama y con una simple nota pidiéndole perdón, diciéndole que había aceptado esa propuesta de Jenna, que había huido. Damon jamás me lo reprocho, lo conocía lo suficiente como para saber que le había roto el corazón, que le había hecho daño, que había sido una maldita cobarde, que lo había abandonado.

Seis meses en Europa viajando con Jenna, visitando los mas hermosos y románticos lugares del mundo y sintiéndome mal al ver cada lugar, al tomar cada foto, al recordar cada platica que habíamos tenido acerca de ese viaje, de nuestro viaje, viaje que había hecho sola con Jenna y Ric su Caballero de Armadura blanca como le decía con una sonrisa cada vez que lo recordaba.

Con cada paso que daba un debate interno ocurría en mi interior, la tentación de huir era enorme, podría decirle a Damon que algo se había interpuesto, ni siquiera tenia que hablarle, un simple mensaje funcionaria, tal vez se enojaría, pero era Damon lo comprendería, aunque era bastante capaz de ir a mi casa y secuestrarme por ausentarme. Y al mismo tiempo quería ir, necesitaba ir, necesitaba verlo, no podía seguir mirando su foto y satisfacerme con eso, tenia que oírlo, verlo, olerlo, sentirlo.

Apresure el paso con una sonrisa, no huiría. Si bien me asustaba verlo después de haberlo dejado, después de haber tenido esa ultima noche con el, esa noche en el que el alcohol y mi idea de dejarme ir, de soltarme habían llenado mi cabeza, la recompensa por ser valiente era demasiado tentadora como para ignorarla, ver a Damon de nuevo.

El trayecto se me hacia eterno, sentía mi estomago revolviéndose, ese molesto nudo en la garganta y ese ligero temblor en las rodillas, sentía que en cualquier momento podría caerme y tal vez el hecho de llevar tacos aun cuando los detestaba tuviera que ver con eso.

Para esa ocasión tan especial Kath y Caroline me habían arreglado, ellas habían sido las primeras en recibirme cuando llegue a casa. Me recibieron junto con Jeremy y Margaret y mis padres Miranda y Grayson, todos con enormes sonrisas y emocionados por mi regreso. Después de que me interrogaran acerca del viaje, de lo que hacia y como se comportaba Jenna, de sacarme una infinidad de detalles acerca de mi viaje y finalmente un interrogatorio privado de Kath y Caroline preguntándome sobre ligues y conquistas, ellas me había arreglado, sabían todo lo que había sucedido con Damon, ellas habían sido las primeras en regañarme e inclusive Caroline de amenazarme con ir por mi, al enterarse sobre lo sucedido con Damon.

Las notaba raras, distantes y nerviosas, note que me ocultaban algo pero no tuve tiempo de descubrir que ya que me habían distraído con todos sus preparativos. Me habían peinado, vestido y maquillado y después de su trabajo me veía perfecta, habían desechado mi idea de ir con jeans, unos converse y alguna ramera, un conjunto cómodo y normal había sido sustituido por un vestido bonito pero que cortaba mi respiración de un tono turquesa, era pegado y corto pero tenia una capa encima de un velo de un tono mas oscuro, tenia la espalda abierta, no tenia mangas y llegaba hasta poco antes de mis rodillas, mi cabello lo habían ondulado y lo habían semi recogido levemente, dándole una bonita caída que a mi me parecía inútil, y por supuesto todo el conjunto era acompañado por unos altísimos tacos azul marino, que eran bonitos pero que me parecían incomodos, aun con sus criticas usaba una cazadora de cuero negra encima, una cazadora que me traía recuerdos de Damon, como por ejemplo el día que me la compro, diciendo que me quedaría mejor que la suya ya que se la quitaba cada que tenia la oportunidad.

Llegue por fin al café, al Mystic Grill era mas bien un bar pero realmente en Mystic Falls servía de restaurant, café y bar. Los grandes ventanales del local daban una vista de su interior, las mesas de Pool se veían y en ellas un grupo de jóvenes jugando, las mesa en donde había varios grupos de jóvenes y un par de parejas y finalmente la barra en la que sentado en donde siempre estaba Damon, me daba la espalda mientras platicaba con Matt el camarero y un viejo amigo mío, al verlo mi respiración se detuvo y ahora ya no era a causa de ese vestido. Sentí que todas las fuerzas a las que había recurrido durante esos meses para evitar regresar, todos los muros que había construido a mi alrededor desaparecían, que al instante y con solo verlo sonreír, reírse libremente de algo que le decía Matt, volvía a enamorarme de el y sabia que ya no podría mentirme, que esto era irremediable, eterno y tan poderoso que quemaba todo mi interior.

Mis piernas se movieron por voluntad propia, casi sin notarlo estaba cruzando esas puertas y me dirigía hacia el, pero antes de llegar a el a escasos metros, mi mundo se detuvo mi corazón dejo de latir por unos segundos y sentí que alguien arrancaba mi corazón de mi pecho, me sentía vacía.

A escasos metros de mi veía a Damon tan perfecto como siempre, con una enorme sonrisa que dejaba ver sus perfectos y blancos dientes, sus ojos azules brillaban y miraban con amor, adoración, ternura hacia alguien. Una rubia de cuerpo perfecto, con rostro circular y unos grandes ojos marrones, tenia una sonrisa perfecta, se acerco a Damon y el la tomo entre sus brazos y la beso, para después besarle la frente, le susurro algo al oído y ella soltó una risita. En ese momento sentí que moría, no tenia aire suficiente, sentía que me ahogaba y es mas hasta sospechaba que olvidaba respirar. Temblaba ligeramente y estaba segura que si no me controlaba en ese momento las lagrimas saldrían pronto. Me di la vuelta no podía ver mas de esa escena, me di la vuelta y trate de huir de ese lugar, si permanecía un minuto mas moriría, necesitaba aire puro. No había dado mas que un par de paso cuando una voz detrás de mi me paralizo.

-¿Elena?- pregunto Damon a mi espalda. Ahora lo sabia me estaba desvaneciendo y ciertamente en ese momento colapse. Mi mundo se había derivado.