Tabla básica

Viñeta kurotomo

Los personajes asi como los lugares aquí mencionados pertenecen a las CLAMP.

Universo alterno

crossover entre ccs y tsubasa

Los labios pequeños de la chica temblaban, un débil deseo apodero su mente, algo que jamás intento, que nunca antes había pensado; quería sentir los labios de Kurogane contra los suyos, del hombre que había dado tanto por ella, que la había cuidado de todo.

Aprovecho que la joven heredera estaba absorta en sus pensamientos y la recostó en la gran cama donde antes estaba sentado. Al reclinarse sobre ella sintió una suaves manos apoderarse de su rostro y justo después unos pequeños labios rozar fugazmente los suyos.

La chica bajo de él permanecía con los ojos cerrados aun después de aquel rose tímido y cuando de nuevo le observo, su rostro se tiño de rojo.

-lo… lo siento… yyo… no…-pero no le permitió continuar, ahora el mantenía atrapados sus labios.

Fue dulce y lento, embriagador y cautivante, las sensaciones recorrían su cuerpo, estremeciéndola y haciéndola temblar, aquel tímido beso se lleno de pasión, Kurogane la rodeo con ambas manos por la cintura, rozando su piel con la de ella y a pesar de que no le correspondió en ningún momento no se dio por vencido.

¿Que mejor manera de demostrarle cuanto le importaba ella?, quería demostrárselo, quería que lo comprendiera, que no simplemente era un buen amigo, ni un guardián, sino un hombre que la amaba y que podía ocupar el lugar que había dejado el estúpido de Hiragizawa.

Se parto de ella cuando no vio reacción, al parecer no le había causado ni un poco de alegría que la hubiera basado de aquella forma, más sin embargo estaba equivocado.

Una oleada de sensaciones sacudía su cuerpo y mente, sensaciones que ni su novio Eriol-si asi se le podría llamar aun- le había hecho experimentar. Sentía palpitar sus labios fuertemente, aquel beso le había mostrado un lado de Kurogane que no conocía; el de un buen amante, veía en él un rostro de decepción, de tristeza y en el fondo de amor y de pasión.

El hombre a pesar de estar decepcionado no se rindió, volvió a intentarlo, tímido aun, por no saber que reacción tendría ella después de todo esto y asalto sus labios nuevamente.

Sin angustia alguna saboreo sus dulces y pequeños labios rojos, apretándolos ligeramente, contrayéndolos poco a poco con los suyos, deseoso de más, busco abrirse paso, quería que ese beso fuera profundo y con un poco mas de persistencia lo logro, a los pocos instantes ella le correspondía, primero dulce, despacio y después tan desesperadamente como él. Su pequeña niña le correspondía, buscaba, como el satisfacer esa necesidad creciente de amor, se aferro mas a él, paso de nuevo sus manos alrededor de su cuello pues quería tenerlo más cerca, quería hacerle sentir lo mismo que estaba gustosa de experimentar ella.

Su corazón se aceleraba a cada instante, el contacto con su piel, era algo que definitivamente no iba a olvidar, pero, ¿cómo lo habría de olvidar? Si ella era la mujer a la que amaba y la que deseaba con infinitas ganas.

Se separaron cuando hizo falta aire en sus pulmones.

Entonces volvió a poner los pies sobre la tierra, no podía creerlo… ella hacia exactamente lo mismo que Eriol le había hecho. Se había dejado llevar por las circunstancias sin siquiera pensarlo un poco, se entrego al gozo de saborear los apasionantes besos de Kurogane.

Justo estaba Kurogane por besarla nuevamente cuando una lagrima solitaria rodo por las mejillas sonrojadas de la chica, lo que hizo que el hombre también volviera a la realidad, avergonzado por lo que había hecho se puso de pie y cuando estaba a punto de irse una temblorosa mano le detuvo.

-ku… Kurogane… no quiero estar sola… no te va...vallas- susurro quedamente, el hombre sonrió levemente, aun sonrojado por lo que había hecho, se sentó en un costado de la amplia cama sin dejar de sujetar su mano, dando pequeñas caricias con su pulgar a la tersa mano que sostenía entre las suyas.

Largos minutos de silencio transcurrieron sin que se pronunciara palabra alguna hasta que ella lo interrumpió.

-lo lamento Kurogane- se sonrojo ante el recuerdo impreso en su mente, una cálida lluvia de sensaciones la recorrió y eso Kurogane lo noto conmucha facilidad- yo… es decir… tu no… es… yo no debí besarte…-soltó por fin se sentía culpable por sus actos y trataría de enmendarlo de algún modo.

El también sintió la misma lluvia de sensaciones al ver sus hermosos ojos amatistas- tú no tienes que decir nada señorita… yo la bese y ha sido mi culpa- sonrojado y un poco herido por lo que le había dicho su pequeña niña, se levanto, pero no para irse. Si no para acomodar a Tomoyo en la gran cama confortable.

La conocía desde muy pequeña y sabia que le gustaba que su padre la cargara hasta su habitación y la arropara en su cama, pero, tras la muerte del señor Daidouji, el hacia eso todas las noches antes de que la joven mujer se fuera a dormir.

-no quiero dormir… -protesto aun con la voz apagada- no quiero dormir sola…- Kurogane la miro desconcertado, hablaba, pero parecía que las palabras no iban dirigidas a él- me da miedo quedarme sola… Eriol ya no está conmigo- sollozo de nuevo- el me dejo por Kaho… y ahora yo hice lo mismo…- las lagrimas brotaban nuevamente de sus ojos, tristes y llenos de desesperación, el lloro ya no la dejo continuar, estaba ahora peor que como la había visto Kurogane al principio.

Temblaba estruendosamente, sus gimoteos se hacían más abundantes y sus sollozos tomaban fuerza a cada instante.

-no estás sola, yo te cuidare mi pequeña niña- musito en cuanto la tuvo abrazada, recorría su espalda otra vez, tratando de dar alivio a la jovencita, que temblorosa lloraba impotente.

Al cabo de un rato se tranquilizo y Kurogane pudo arroparla en la cama, prometiendo que él se quedaría ahí y que no la dejaría sola.

No tardo mucho tiempo en sucumbir ante el sueño, aun sujetaba su mano, quería asegurarse de que no la dejaría en cuanto callera dormida, como lo hacía su padre cuando era pequeña.

Poco a poco su mano perdió la fuerza y Kurogane pudo levantarse de la cama, le miro absorto unos minutos, ella era tan hermosa, con su cabello negro y largo, sus preciosos ojos protegidos por sus parpados pesados, sus labios rojos y dulces, la esbelta figura que poseía, era una chica muy agraciada, no solo físicamente pues poseía un corazón my grande y una inteligencia aun superior a eso.

Se acerco a ella y aparto de su rostro un mechón de cabello rebelde, no pudiendo contener las ganas volvió a besar sus labios, ella suspiro dulcemente en aquel momento y sonrió para él.

Lamento mucho no haber escrito el lemon, pero sin duda lo escribiré, y no solo de esta pareja…
en el siguiente capítulo (es de verdad no miento, se los juro) a parecerán los demás personajes y la razón concreta por el llanto de Tomoyo.

Si se preguntan por que el titulo es lluvia, se los dire, no es lluvia precisamente de agua que cae del cielo… cito:

"una cálida lluvia de sensaciones la recorrió"

"El también sintió la misma lluvia de sensaciones al ver sus hermosos ojos amatistas"

Espero actualizar esta misma semana… haré todo lo posible… ¡pero denme ánimos a continuar escribiendo me un review!