Veo que decidieron ver qué pasaba antes del siguiente episodio, eh? n.n

No me miren con mala cara, todos en el fondo tenemos nuestro lado pervertido. Yo lo tengo en internet. Y eso de lo pervertido no es sólo de los chicos, lo digo y lo sé porque soy chica. XDDD

Pero ya no los aburro. Mejor disfruten el fic y me dejan un review después.

Todo lo relacionado con la serie y el manga Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto. (Menos la enana Sensei Chibiko que es mi creación XD

Capítulo 2: Una cita amistosa

Comenzaba el día en la Secundaria Konoha. Los del Salón 1 del tercer año se encontraban en Clases de Gramática con el Profesor Kakashi, quien les había dejado una lista de kanjis a copiar para que él pudiera leer tranquilamente una de sus novelas (N/A: Creo que todos saben lo que le gusta leer a Kakashi XD).

Sin embargo, Naruto no hacía nada, él sólo estaba ahí tranquilo sin siquiera escribir una palabra en su cuaderno. Estaba totalmente distraído mirando el pizarrón sin tomarle la más mínima atención a la lección.

-¡Esto sí que es una sorpresa!- exclamó una chica pelirrosa que estaba sentada al lado del rubio.
-¿Por qué lo dices, Sakura?
-No te has quedado dormido, no te has quejado y no has hecho ninguna travesura desde que empezó la mañana.
-¿Y qué con eso, Dattebayo?
-No es normal en ti. ¿Te ocurrió algo que quieras contarme?

Bingo. Sakura había dado en el blanco como siempre. Naruto sólo se sonrojó en respuesta.

-No es nada, no es nada. En serio, Sakura- dijo rápidamente el rubio.

Sakura sólo le miró de reojo, luego dio un suspiro de resignación y siguió copiando la lección.
Mientras tanto, en el Salón 2 del tercer año, el Profesor Iruka hacía tranquilamente su clase de ese día. Casi toda la clase estaba que se desmayaba del sueño, a pesar de que la lección de ese día era acerca de la Segunda Guerra Mundial.

-Ahora¿Alguien puede decirme en qué ciudades de Japón arrojaron las dos primeras bombas atómicas?- nadie respondió, sólo hubo uno que otro bostezo y alguna que otra mirada somnolienta-. Veamos¿qué me responderías Inuzuka?- llamó a un chico que se sentaba casi al fondo del salón.
-Eh… bueno…- tartamudeaba Kiba- ¿Eran Osaka y Miyazaki?
-Sigue participando, Inuzuka- dijo el profesor con aire resignado-. Hyuuga- una chica de ojos blancos volteó- sé que tú no me vas a fallar. ¿Sabes la respuesta?- preguntó el profesor con aire ganador.
-Esto… ¿Cuál era la pregunta?- preguntó Hinata.
-En dónde habían arrojado las dos primeras bombas atómicas- le recordó Iruka.
-Ah, bueno… esto… ¿Fue en Japón?- preguntó dudosa.
-Así es, las arrojaron en Japón. ¿Pero en qué ciudades?
-Yo… no lo sé- reconoció avergonzada.

A esta última respuesta no sólo se sorprendió el Profesor Iruka, sino que toda la clase contemplaba anonadada como por primera vez Hinata se quedaba sin saber una respuesta en la asignatura de historia.

Pasadas unas horas más tarde, ya casi a la hora del almuerzo, Naruto caminaba tranquilamente a cobrar el cupón que le prometió la Profesora Chibiko el día anterior. Llegó hasta la enfermería y tocó la puerta.

-¡Ya voy¡Ya voy¿Es que nunca dejan de lastimarse estos críos?- se quejó Chibiko desde adentro y a continuación abrió la puerta- Ah, eras tú- dijo la niña como si no fuera nada importante- ¿Vienes a cobrarme el cupón, cierto?
-¡Así es, Dattebayo!- exclamó Naruto con su típica alegría.
-Bueno, entra mientras lo busco. Ojalá lo encuentre- suspiró.

Naruto entró y se sorprendió de ver ocupadas las tres camas de la enfermería por tres chicos que se veían muy malheridos.

-¿Qué les pasó?- preguntó sorprendido.
-Son del Club de Judo- suspiró la enfermerita-. Esta es la primera vez que Hyuuga me manda a tres chicos al mismo tiempo. Por lo general sólo me manda uno o dos al mes.
-¡¿Fue Hinata?!- se sorprendió el rubio.
-¿Hinata¡Ya quisieras!- se burló la pequeña- Ella nunca haría algo así. Este desastre fue causado por su primo Neji.
-¿Neji?- gruño Naruto por lo bajo.
-Pero bueno, igual se lo agradezco porque después suele venir el Profesor Gai a ver el estado de sus alumnos- suspiró Chibiko perdida en sus ilusiones.

Naruto hizo un gesto de asco.

-Profesora¿podría darme el cupón antes de que me enferme del estómago, Dattebayo?- le suplicó Naruto con algo de repugnancia después de imaginarse al Profesor Gai y a la Profesora Chibiko como pareja.
-Ah sí, espera un momento- le pidió la pequeña y luego fue a abrir un estante del cual sacó, a parte de medicamentos y píldoras, unas canicas, un aro ula-ula, dos cordeles para saltar, cinco pelotas de malabarismo, tres muñecas, dos rompecabezas, una botella de sake y un par de libritos de contenido bastante adulto, hasta que por fin encontró el tan esperado cupón- ¡Aquí estaba¡Si que guardo muchas cosas ahí adentro.
-¡Bastantes!- dijo por lo bajo el chico después de admirar el tumulto de cosas que se había formado.

En eso llamaron a la puerta.

-¡Ay, no otra vez!- se quejó Chibiko-. Seguro que ahora fue Tenten. El Profesor Gai debería controlar a ese trío que tanto estima- fue a abrir la puerta y gran sorpresa se llevó al no ver lastimado a otro miembro del Club de Judo, sino al mismísimo Profesor Gai en persona- ¡Profesor Gai!- exclamó la niña alegremente.
-¡Que tal Profesora Chibiko!- le saludó con su extravagancia de siempre-. Vine a ver como seguían mis alumnos.
-Se los he cuidado perfectamente.
-Mentira- lograron decir al unísono los alumnos con las pocas fuerzas que les quedaban.
-¡NO PUEDEN QUEJARSE¡LES DI CALMANTES Y LOS DEJÉ DORMIR POR MÁS DE TRES HORAS NIÑOS VAGOS!- les gritó la enfermerita.
-Esto… yo creo que mejor me voy. Adiós Profesora- se despidió Naruto y se fue velozmente al comedor.

Mientras tanto, en el comedor, una chica de blancos ojos estaba sentada en una de las tantas mesas para seis personas. Esperaba pacientemente con su bandeja al frente. No había probado un solo bocado a pesar de que el olor la tentaba un poco con el hambre que tenía. Ella sólo esperaba pues confiaba que Naruto llegaría.

-Buenas- saludó una conocida voz-. ¿Esperaste mucho Hinata?

La chica levantó la mirada, gran alegría se llevó al ver que era la persona que esperaba.

-N-no te… p-preocupes, Naruto. Lle-llegué hace… m-muy poco- tartamudeó la ojiblanca.

Entonces el chico se sentó al frente de Hinata con su platillo de Ramen.

-¡La fila del almuerzo estaba interminable¡Pero ya estoy aquí, Dattebayo!
-Sí, e-eso es m-muy bueno.
-¡Y debiste ver como estaba la enfermería!. Tu primo dejó a tres chicos inconscientes.
-Parece que se le pasó… un poco la mano- dijo ella con una voz preocupada-. Desde que Neji ingresó al Club de Judo no ha sabido controlar muy bien su fuerza.
-Ahora empiezo a entender el por qué me dolió tanto la patada que dio anoche- dijo el rubio por lo bajo-. Así que tu primo está en el Club de Judo.
-Sí.
-¿Y tú vas a algún club Hinata?
-Eh… sí. E-estoy en el C-club de Gimnasia O-olímpica.
-¿Gimnasia Olímpica?- repitió Naruto.
-Así es, y está en el grupo de las barras- exclamó una voz.
-¿K-KIBA?- se sorprendió Hinata al ver a su amigo ahí parado detrás de Naruto.
-¿Puedo sentarme aquí? Todas las otras mesas están ocupadas- les dijo el castaño.
-Claro Kiba, siéntate- le invitó Hinata.
-Muchas gracias- agradeció el chico mientras Naruto le miraba con una cara de poco amigo-. ¡OYE SHINO¡AQUÍ HAY ASIENTOS VACÍOS!- gritó.

Entonces se empezó a acercar un muchacho increíblemente alto, con gafas oscuras y que usaba el uniforme de tal forma que le cubriera parte de la boca.

-Pensé que ya no quedaba ni un solo espacio en este lugar- dijo el recién llegado mientras colocaba su bandeja en la mesa y ocupaba uno de los asientos.
-¡Naruto¡Qué alegría encontrarte!- exclamó una chica pelirrosa.
-¿Sakura?- se sorprendió el rubio.
-No hay asientos por ningún lado¿puedo sentarme con todos ustedes?- preguntó la chica.
-Es que… bueno…- balbuceaba Naruto.
-¡Gracias Naruto! Siempre eres tan amable- agradeció Sakura sin dejarle completar la frase a su amigo-. ¡Sasuke, ven aquí¡Naruto nos apartó unos lugares!- vociferó la chica.

Poco después llegó Sasuke y, en un abrir y cerrar de ojos, la mesa de Naruto y Hinata había sido completamente ocupada. De ahí en adelante, Hinata se dedicó a conversar con Kiba y Shino, mientras que Naruto conversaba junto con Sasuke y Sakura de esto y lo otro intentando fingir que no le importaba que le hubiesen arruinado el momento.

Horas después, cuando las clases habían terminado, comenzaron los clubes de la tarde. Ese día tocaban los clubes deportivos, razón por la cual tanto el gimnasio como las distintas canchas y campos estaban ocupados.

En el Club de Fútbol Soccer se podía ver jugar a Naruto con sus otros compañeros, aunque ese día las cosas no le estaban yendo muy bien al rubio pues había fallado al menos tres tiros que pudieron haber sido unos buenos goles.

-¿Qué te pasa el día de hoy, idiota?- se acercó Sasuke después de que su amigo fallara por cuarta vez otro gol.
-Estoy muy distraído, Dattebayo- confesó Naruto, mientras Sasuke le miraba con una cara de no entender lo que pasaba.
-Pues sí que debes estarlo, porque acabas de pasar un autogol.
-¿Q-QUÉÉÉÉÉÉ?- gritó el chico para después darse cuenta de lo que había hecho.

Casi dos horas más tarde, los del Club de Soccer habían terminado su práctica y se dirigían a las duchas, pero Naruto se detuvo en el camino para luego irse a otro lado.

Se fue rumbo al gimnasio y espió desde la puerta a las chicas del Club de Gimnasia Olímpica que aún no terminaban su práctica. De pronto encontró a Hinata entre el grupo que practicaba en las barras triples, la ojiblanca hacía unas cuantas vueltas en una barra y luego cambiaba a la otra en el aire. El rubio se quedó embelesado viéndola y como esa malla morada le hacía destacar su cuerpo.

-¿Qué haces aquí, Uzumaki?- preguntó una voz masculina desde atrás.

El rubio giró la cabeza lentamente, sólo para encontrarse con su entrenador de soccer.

-¡¿Profesor Asuma?!- se sorprendió el chico.
-Te pregunté qué hacías aquí- le recordó.
-Bueno… esto… yo…- trataba de decir mientras se rascaba detrás de la cabeza.
-Bueno, ya que estás aquí afuera¿qué te parece si vas a buscar los balones y los guardas en el gimnasio?
-Pero, Profesor…- Naruto no alcanzó a decir lo que quería puesto que el Profesor Asuma ya se había alejado silbando alegremente.

Sin más opción, el rubio fue hasta el campo de soccer y recogió cada una de las pelotas que estaban esparcidas guardándolas en una red. Cuando las terminó de reunir, se llevó a cuestas su carga y se fue lo más aprisa posible al gimnasio para ver si en una de esas lograba ver a Hinata una vez más. No obstante, grande fue su decepción al ver que a su regreso el gimnasio ya estaba vacío y sin ningún rastro de la ojiblanca o de otra chica a la vista. El muchacho suspiró tristemente y se fue a dejar los balones al armario del gimnasio, el cual era tan grande como un salón de clases.

Cuando el rubio entró al susodicho lugar, fue a dejar los balones al armario de pelotas como era costumbre, pero antes de llegar tropezó con un bulto que había en el suelo dándose de cara contra el piso.

-¿Quién habrá sido el tarado que no guarda las cosas…?- el rubio calló pues se había dado cuenta de la razón de su caída. El bulto con el que había tropezado no era nadie más ni nadie menos que Hinata que yacía dormida en el suelo del armario- i¿Qué hace Hinata aquí?/i- se preguntó el rubio mentalmente, para luego acercarse a la chica y zarandearla para que despertara.
-¿Mmmh?- susurró la chica mientras se desperezaba.
-¿Hinata, te encuentras bien?- preguntó preocupado.
-¡Na-Naruto!- se sorprendió la ojiblanca- ¿Q-Qué estás ha-haciendo aquí.
-Vine a dejar los balones por orden del Profesor Asuma. ¿Y tú qué hacías aquí dormida?
-Yo vine por mis cosas que había guardado aquí adentro, pero la puerta se cerró y ya no pude salir.
-¿Se cerró la puerta?- se extrañó Naruto.
-Sí. Es que tiene un problema y no se abre desde adentro- explicó Hinata.

Y en ese momento se escuchó un extraño rechinido y luego un fuerte portazo que anunció que la puerta del armario se había cerrado nuevamente.

-¡Oh no!- se entristeció Hinata- ¡Se volvió a cerrar!
-¿Eso significa que estaremos aquí hasta que alguien nos saque?- preguntó el rubio con gran preocupación.
-Eso parece- confirmó Hinata.

Y así pasaron los segundos, los minutos y las horas, hasta que fueron más de las diez la noche y el colegio cerró sus puertas, sin notar la presencia de dos alumnos que seguían encerrados en el cuarto donde guardaban las cosas del gimnasio.


¿Y qué les pareció este episodio mis queridos lectores?. ¡A que no se esperaban este final!. XDDD

Y ahora la última advertencia: EN EL CAPÍTULO 3 SE ENCUENTRA EL LEMON. Así que al que no le gusta los fics con ese tipo de escenas pues dejen la lectura hasta aquí. Los que sean de libre pensamiento bienvenidos sean al siguiente episodio de esta trilogía. n.n