¡Volvemos con más Ib! :D
Últimamente no he tenido mucho tiempo para escribir y además se me estropeó un poco la compu, pero no pasa nada, porque ya volví ^^
Espero que os guste el siguiente capítulo de "Sueños"~ :3
Ib se despertó en el suelo. Tendida boca arriba, y con un horroroso dolor de espalda.
Había vuelto a tener un sueño extraño en las pocas horas de sueño que había tenido. En el sueño, ella y Mary eran niñas de nuevo...
X X X
"- ¡Oye, mamá! ¿Qué hay para cenar esta noche?- Dijo Mary, inquieta, saltando de acá para allá. Su vestido verde ondeaba con el ligero viento, y la sonrisa no desaparecía de su rostro.
Mamá sonrió.
- Vamos, Mary... ¿Ya pensando en la cena?
- ¡Bueno, es que tengo hambre!- Replicó ella, riendo. Entonces, giró la cara, dándose cuenta de una nueva presencia.- ...¡Ah! ¡Ya has vuelto!- Corrió hacia las escaleras, y cogió a una niña de la mano. Entonces la arrastró hacia los dos adultos que esperaban en la salida, la puerta abierta ya.- Ya he encontrado a Ib!
Ib. Esa era ella. Con una falda roja plisada y una camisa blanca con un listón rojo colgando del cuello a modo de corbata. Era Ib, mucho más pequeña, y la otra niña era Mary, su hermana. Su querida hermana mayor.
Mamá puso mala cara al ver a su hija menor.
- ¡Córcholis, Ib! ¿Dónde te habías metido?- Le regañó.- Tu madre tenía ganas de ver la exhibición contigo...
- Bueno, está bien. ¡Quizás Ib quería ver la exhibición ella sola con tranquilidad!- Dijo papá, acariciando el pelo de sus ambas hijas.
- ¡Sí! Es eso, ¿verdad, Ib?- Sonrió Mary, sin soltar su mano.
Ib no sabía ni siquiera dónde estaba. No lograba recordar nada. Así que tan sólo asintió, salir de allí era lo único que quería en esos momentos. Aquel sitio le transmitía malas vibras, por algún motivo.
- ...Bueno, en cualquier caso, deberíamos marcharnos pronto.- Dijo papá.- Parece que Mary tiene hambre.
- Sí, y tu madre tiene algo de sed. Vamos a ver si podemos encontrar una cafetería para tomarnos algo.
Mary sonrió, encantada.
- ¡Yaay! ¡Cafetería! ¡Cafetería! ¿Lo has oído, Ib? ¡Una cafetería! ¡Estoy impaciente por ver qué es lo que tienen!
- ¡De acuerdo! ¡Nos vamos!- Sentenció mamá, con una sonrisa ante el entusiasmo de su hija mayor.
- ¡Sí!- Mary cogió a Ib, esta vez del brazo, y la arrastró hacia la salida."
X X X
Ib se levantó del suelo, su espalda se quejaba con cada movimiento. ¿Hace cuánto que se había caído de la cama? Mary estaba completamente espatarrada, durmiendo cómodamente, enredada en las sábanas con una expresión de felicidad total en su rostro.
- Nyaaaa... chocholate...- murmuraba la rubia en sueños.
- ¿Qué voy a hacer contigo, Mary?- Murmuró Ib para sí misma, frotándose la espalda. Se dirigió hacia su hermana y empezó a empujarla ligeramente, intentando despertarla.
Pero no hubo manera.
La idea de tirar a Mary de la cama pasó por su mente un segundo, pero antes de que pudiera llevar a cabo su plan, escuchó a su madre llamándola desde el salón.
- ¡Ib, cielo! ¡Sé que estás despierta, así que baja a desayunar!
"¿Cómo sabrá que estoy despierta?" Pensó la chica, rascándose la cabeza. COnfusa, bajó las escaleras, para encontrarse con su madre, ya lavada, peinada y vestida. Iba con un vestido corto formal de color negro y una chaqueta de manga larga roja, y el pelo recogido en un moño, lo cual, sumado a sus zapatos de tacón alto, le daban un aspecto bastante impresionante.
- Mamá... ¿a dónde vas así vestida?- Preguntó Ib, impresionada de ver a su madre así a las seis y media de la mañana.
- ¿Te has olvidado? Hoy tenía el juicio. Tómate la leche, te la he dejado preparada encima de la mesa.- Dijo, mientras rebuscaba en su enorme bolso, también rojo.
- Ah... si... es verdad.- Ib, mirando al suelo apenada, fue a por el tazón, ya caliente. Le dañó algo los dedos, pero no le importó. Estaba congelada por haber dormido en el suelo durante la noche, así que, aunque doliera, el cálido dolor era bienvenido.
- ¿Y Mary?
- Durmiendo aún.
- Esta chica... yo tengo que irme ya, así que no podré despedirme, qué mal...
- ¿Despedirte? ¿A dónde vas?- Dijo una voz chillona desde el pasillo.
Mary estaba allí, mirando a ambas, su hermana y su madre. Con las manos en las caderas, con una sonrisa confiada. Hubiera sido imponente si no tuviera esa expresión de dormida total en la cara. Tenía todo el pelo alborotado, sus rizos rubios en cualquier dirección, seguramente producto de lo mucho que se movía en la cama al dormir. Entró en la cocina lentamente y abrazó a su madre.
Ib, sin inmutarse, continuó bebiendo. Alargó la mano para coger una galleta y la mojó en la leche, esperando a que se ablandara un poco para poder comérsela a gusto. Mary se sentó a su lado.
- Me dí cuenta de que habías salido del cuarto y me desperté, hermanita. ¿Por qué no me despertaste entonces? Podríamos haber bajado juntas...- Le reprochó.
- Mamá me llamó y bajé. Tu estabas demasiado dormida...- Ib evitó contacto visual con ella.
"¿Es que hoy todo el mundo sabe lo que estoy haciendo o qué?" Volvió a preguntarse. Era una sensación muy extraña y desagradable.
- Bueno, chicas, me voy. Volveré por la noche. ¡Rezad para que el juicio me vaya bien!- Dijo la madre, despidiéndose con la mano de sus dos hijas.
- ¡Adiós, mamá! ¡Cuídate!- Gritó Mary, en un tono demasiado alto para Ib, a la cual le dolía la cabeza.
Cuando terminaron de desayunar, Mary subió al piso de arriba como un rayo para vestirse. Ibla siguió de cerca, cansada. Realmente su hermana tenía mucha energía...
¿Debería contarle lo del nuevo sueño? No parecía un sueño extraño, pero... había algo que le escamaba. Por ejemplo, la ropa. Era la misma de cuando tuvo el sueño sobre la galería de Guertena. Y además...
- ¡Ib, venga! ¿¡Te duermes de nuevo o algo!? ¡Date prisa!- Rió Mary desde su cuarto.
...
No. No le contaría nada. Mary tenía la extraña habilidad de sonsacarle toda la información fácilmente. Si le contaba aunque fuera la mas mínima parte de aquel sueño, ella lograría sacarlo todo. Y entonces sospecharía. Y se enfadaría de nuevo. Mejor no contarle nada.
En fin...
Lunes. Siete de la mañana. Un frío sobrecogedor que te congelaba la nariz, los dedos y las puntas de los pies. Amenazaba con nevar.
Tanto Mary como Ib iban con unos gruesos abrigos y bufandas. Tan sólo habían encontrado un par de guantes, así que era Ib la que los llevaba. Mary tenía las manos en los bolsillos. Si respirabas podías ver la estela de humo. La calle estaba vacía, salvo por algunos coches y autobuses, y gente que se había levantado temprano como ellas, ya fuera para correr o para pasear al perro.
- No entiendo cómo mamá ha podido irse con esa chaquetita tan ligera...- Murmuró Mary, temblando un poco.
- Bueno... ella se ha ido en coche...
- ¡Pues ya podía habernos llevado a nosotras!- Se quejó la rubia.
- Si el colegio está al lado...
- ¡No me importa! ¡Hace frío!
Mary siguió quejándose de su madre hasta que llegaron a la clase. Una vez allí, se sentaron en sus respectivos pupitres.
- ¡Vaya, vaya! ¡Si son las inseparables!- Dijo un chico que pasaba por delante de sus mesas.
- ¡Piérdete, Lukas!- Gritó Mary, fulminándolo con la mirada.
- Eh, eh... calma, rubita~ ¿Tu hermanita ya ha conseguido amigas?- Insistió el chaval.
- ¡QUE TE PIERDAS!- Aulló.
El chico inmediatamente se puso pálido. Ib jamás llegó a saber la cara que puso su hermana, porque no pudo verla... pero lo que tenía claro es que no le interesaba saberlo.
- M... ¡muy bien! ¡No quiero saber nada de vosotras! ¡Locas solitarias!
La verdad, había un motivo para que las llamaran así. Ib no culpaba al chico por pensar de esa manera...
Mary era una repetidora. Por eso iba a su clase. Siempre había sido un poco corta de mente, pero no tanto como para repetir. La sorpresa llegó cuando anunció, ante todo el colegio, que lo había hecho para poder estar en la misma clase que su hermanita.
Cuando consiguió estar con Ib, le rogó al profesor, (y quizás le amenazó, quién sabe), para que les dejara tener las mesas juntas. Y así fue.
Otro punto fue que no permitió a Ib estar con más gente. "Eres mi hermanita, tenemos que estar juntas para siempre. Lo prometiste, ¿recuerdas?" repetía una y otra vez... Las amigas de Ib se fueron alejando de ella, ya sea por voluntad propia, o porque fueron espantadas por Mary.
Así, Ib se quedó sola con su hermana.
- Bien, vamos a empezar la clase de Trigonometría. Preparad vuestros libros.- Dijo el maestro.
- Ese hombre es un muermazo...- Le susurró Mary a Ib al oído. Ella asintió en silencio, sonriendo levemente.
Y así, escuchando cómo el maestro enseñaba teoremas y fórmulas, Ib, sin darse cuenta, fue quedándose dormida...
Y soñó...
X X X
"- ¿Te has acordado de todo, Ib?
Una mujer sujetaba su mano firmemente. Su madre. Su padre estaba caminando a su derecha, sonriéndole a su mujer. Parecían muy felices...
Andaban por un pasillo que le resultaba familiar, pero no lo lograba ubicar exactamente.
Entonces, mientras miraba alrededor, se fijó en el reflejo de ella misma que podía observarse en el cristal.
No había duda. Era la misma ropa. Ib recordó la falda plisada roja y la camisa blanca con lazo rojo.
- ¡Oh! ¿Tienes tu pañuelo por ahí? Ya sabes, el que te dieron en tu cumpleaños.
Ib, alertada, buscó en su bolsillo. En efecto, había un pañuelo bordado, muy bonito, en el que ponía su nombre.
- Guárdalo bien en tu bolsillo, ¿vale? ¡No lo pierdas!- Su madre apretó su mano, mientras sonreía.
Ib guardó el pañuelo en su bolsillo, y entró al final con sus padres en lo que parecía ser una galería de arte...
Pero... había algo extraño en todo aquello...
¿Dónde...?
¿Dónde estaba Mary?"
X X X
- ¡Ib! ¡Ib, despierta! ¡Ib!
Una voz aguda y preocupada la sacó de su ensoñación. Abrió los ojos, se desperezó y...
...
...
Estaba... en clase de Trigonometría... ¿verdad?
¡Se había dormido en clase! ¡Que mal!
- Señorita... usted y yo vamos a tener una conversación más tarde...- Murmuró el profesor, enfadado.
Oh, no...
X
Después de clases~
X
- ¡No sé cómo pudiste dormirte, Ib! ¿Tanto sueño tenías?
Mary andaba a paso ligero mientras le cogía de la mano, balanceándola ligeramente.
- No... no sé lo que ha pasado... yo...- Ib no sabía qué decir. El profesor le había dado una buena regañina... había pasado mucha vergüenza.
- ¡No te preocupes! ¡Aún me tienes a mi!- Sonrió la rubia.- ¿Quieres ir a casa y tomarte un chocolate caliente?
- Si, claro... estaría genial.- Sonrió Ib.
Al llegar a casa, fue como un Lunes normal. Hicieron los deberes, luego vieron un poco la tele, cenaron, y por último, Mary dijo que quería irse a la cama. Lo único especial fue el chocolate caliente.
- Bueno, Ib... ¿te vienes a dormir o no? No puedo con mi alma...- Mary bostezó desde las escaleras, ya con el pijama puesto.
- Vete tu antes, quiero esperar a mamá. No debería tardar mucho en volver.- Dijo Ib, mientras miraba la tele sin desviar la vista.
- Ah, como quieras... pero te quiero en la cama pronto. Sabes que lo sabré, si tardas...
- Si, Mary, lo sé... no tardaré.
Y Mary se fue.
Ib se quedó pensando en el sueño, ajena a la televisión. Sabía que no debía darle tantas vueltas a un sueño corriente, pero... estos eran más que sueños. Todos parecían estar conectados. Ella fué a un sitio... con sus padres... y con Mary...
Pero entonces... ¿por qué Mary no estaba en el sueño que tuvo en clase? ¿Sería un error? ¿O quizás realmente eran sueños al azar?
Pero Mary era un factor importante en su vida, así que... debería salir en todos sus sueños, como siempre. ¿Por qué en ese no estaba?
Tantas preguntas...
Pero el sonido de la puerta de entrada al abrirse disipó todos sus pensamientos.
- ¡Ya he llegado!- Pudo escuchar a su madre en la puerta.
- ¡Mamá!- Ib corrió a abrazarla.
- ¡Cariño! ¿Qué haces despierta?- Preguntó ella, devolviéndole el abrazo.- Es tarde, y mañana tienes clase.
- Lo sé. Tan solo quería esperarte un poco. Mary se fue a la cama hace nada, no te preocupes.
- Hmm... bueno, por hoy pase.- Sonrió.- ¿Sabes qué? ¡He ganado!
- ¡Genial, mamá! ¿Entonces te quedas con mi custodia?
- ¡Si, cielo! ¿No es genial?
- Hmmm... creo que si.- Ib sonrió levemente.- Perfecto, entonces... buenas noches...
Ib se dirigió hacia las escaleras, pero la mano de su madre la detuvo.
- ¿Cariño?- Preguntó, con voz preocupada.
- Eh... ¿sí, mamá?
- Pareces... no sé... diferente... ¿te preocupa algo?
- Hmm... no. No especialmente.
- ¿Seguro?- Insistió.
- Eh... bueno...- ¿Debía contárselo?
Ib no veía por qué no. Le contó todo. No con demasiados detalles, pero... le contó todo.
- Vaya... así que es eso... tranquila, cielo, sólo es un sueño. No hay modo de que sea real. No te preocupes.- Ib se sintió tranquilizada ante las palabras de su madre.
- Gracias, mamá.
- Si eso es todo... ¡a la cama!
Asintiendo, Ib se preparó a subir.
Pero cuando estaba por la mitad de la escalera, se le ocurrió una cosa.
- Mamá...
- ¿Si, Ib?
- ¿Alguna vez hemos ido a una exposición de arte de un artista llamado Guertena?
- Eh... si. ¡Si, si que hemos ido! Tendrías nueve años por aquel entonces. Era Weiss Guertena. ¿Por qué lo dices? ¿Salía en tu sueño?
- Eh... no. No, solo... me vino a la mente...- Mintió la morena. No le gustaba mentir, pero no quería extenderse.
- De acuerdo. Buenas noches.
- Buenas noches...
Ib llegó a su habitación y se tumbó en su cama. Miró a Mary, que dormía profundamente en la contigua.
Y le asaltó un mal presentimiento.
Estaba claro que Mary sabía lo de Guertena... parecía tan nerviosa cuando se lo contó...
...
Su hermana le había mentido...
¿Por qué?
CHAN CHAN CHANNNN! DRAMA E INTRIGA! D:
Siempre dije que Mary es malvadaaa XDD
Más en el próximo capítulo! ;P
