ACLARACIÓN -Twilight ni sus personajes me pertenecen…pero eso ustedes ya lo saben =D

Este capí se lo quiero dedicar a mi amiguita Mili =D Chica ¡Te adoro un montón!


69 Punto G

— Entonces te gustan los reales… — Dije restregando mi pelvis con su trasero, ella gimió bajo cuando sintió el bulto de mi erección.

 Bella se volteo lentamente rosando su firme trasero con mi erección me tomo de las manos y empezó a caminar, saco unas llaves y abrió una puerta -Baño- decía en un papel mal cortado, entro conmigo estampándome contra la pared, me miro los labios, sonrío y empezó besarme salvajemente con fiereza y desesperación.

—Si, me gustan los reales— Musito cerca de mi oído mientras acariciaba mi erección.

Jo-der, fue lo primero que se me vino a la mente después de eso, desde luego yo llevaba razón, las que tienen caras virginales son unas animales en la cama, Bella aunque era una odiosa dependienta besaba como las diosas, su lengua se movía con la mía sin descanso, rápida y sensualmente ¿Qué más cosas podría hacer con esa boquita suya? Estaba dispuesto a descubrirlo, pero primero quería encontrar el tesoro que escondía tras sus holgadas ropas.

—Déjame verte Bella— Suspire sobre sus labios.

—¿Solo verme? — Pregunto ella traviesamente.

—Claro que no, verte será solo el inicio mi odiosa diosa -

Con impaciencia empecé a desvestirla para encontrarme con la octava o no se si primera maravilla del mundo, Bella tenía el cuerpo más hermoso que había visto en mi vida, su esbelto cuello daba paso a unos pechos pequeños pero firmes y por lo que veía muy excitados, seguramente cabrían en las palmas de mis manos, los tome comprobando que sus hermosos senos habían sido creados para mí, los apreté dulcemente recibiendo como respuesta un casi imperceptible jadeo, sus rosados pezones estaban tentadoramente erectos los tome entre mis dedos, está vez su gemido fue más audible tomo mi cara entre sus manos y empezó a devorarse mi boca, yo seguí dándole placer a sus senos y cada vez que apretaba su delicado y sensible pezón ella me mordía los labios intentando callar su gemidos de placer.

—Dios, me estás volviendo loca— Musito suavemente, mientras yo besaba su cuello, el delicioso sabor de su piel no me dejaba aparatar los labios de su hermoso cuerpo.

Baje mis manos por su plano y suave vientre, hasta toparme con sus bragas, eran verdes y un tanto infantiles, pero le quedaban tan malditamente bien, si no fuera necesario no se las quitaría, pero quería conocerla toda y hacerla mía, toda y completamente mía. Tome sus bragas y las empecé a deslizar lentamente por sus interminables y blancas piernas al tiempo que mi lengua dejaba un húmedo camino por sus muslo. Cuando se las quite me las lleve a mi nariz inhalando profundamente el almizclado olor de su feminidad, estaban mojadas, me lamí los labios deseando tener ese sabor en mi boca, lo quería y lo tendría, pero aún no era el momento, por ahora tendría que conformarme con el adictivo sabor a fresas de su lengua y su dulce y caliente aliento. Tome sus nalgas entre mis manos, las apreté, que buen trasero tenía está chica ¿Le gustaría a ella el sexo anal? Bueno esa respuesta tendría también que esperar, ahora tenía otras cosas en mente.

Rompí el beso, la tome por la barbilla y con mi lengua delinee sus carnosos y ahora rojos labios, ella trato de besarme pero se lo impedí, deslice mis manos por su largo cuello hasta llegar a sus hombros, entonces hice que se hincara frente a mi, ella tomo mi indirecta al vuelo y llevo sus manos hasta la bragueta de mi pantalón, suave y lentamente acariciaba mi paquete sobre la gruesa tela del jean, sentí como mi miembro se ponía cada vez más duro bajo su deliciosos tacto y una sonrisa de superioridad se levanto en los labios de Bella.

Con una rapidez increíble libero mi miembro y se lo llevo a la boca metiéndose todo lo que podía, su caliente y húmeda lengua empezó a recorrer mi excitación de manera lenta pero con agilidad tocando siempre los puntos correctos, mientras tanto sus manos jugueteaban con mi bello púbico, enredando sus dedos en él, cerré los ojos dejándome llevar por esa deliciosa y conocida sensación de placer y lujuria.

Bella llevo sus manos a mi erguido miembro y empezó a masturbarme, ahora su dulce y tibia saliva empapaba todo mi miembro, los labios de Bella estaban mojados, ella estaba agitaba por no haber respirado todo el tiempo que mi miembro estuvo invadiendo su boca pero cuando se calmo volvió a unir su boca con mi pene, su nombre salió de mis labios como un gemido, ella era sin duda alguna una profesional del sexo oral.

Bella no dejaba de lamer, chupar, succionar y a veces morder mi miembro, en el baño se perdían mis jadeos y el ruido que hacían la boca de Bella y mi miembro unidos, pero entonces otro sonido llamo mi atención, baje la cabeza para encontrarme con la imagen más erótica del mundo, Bella me hacía sexo oral a la vez que ella se daba placer con sus manos, sus largos y delgados dedos entraban y salían de su estrecha cavidad con rapidez, gemí y agarre a Bella del cabello, empecé a embestirla por la boca desesperado, mi respiración se hizo agitada y cada vez que inhalaba la esencia de Bella y la mía juntas inundaba mis fosas nasales y bloqueaba cualquier tipo de pensamiento.

La pasión, el olor, los sonidos eran como un afrodisiaco para mis sentidos que rápidamente explotaron en un delicioso, largo y placentero éxtasis que la boca de Bella recibió gustosamente.

Estaba recuperándome de mi orgasmo y vi como Bella lamía un poco de semen que se había resbalado por la comisura de sus labios y sus ojitos cafés miraban mi pene con hambre, sus orbes chocolate se encontraron con los míos y una sonrisa torcida se hizo en mis labios, la tome del mentón y la puse a mi altura, pase mi lengua por la comisura de sus labios y luego la metí en su boca que sabía a una rara pero exótica combinación entre fresas y mi masculinidad.

—Bella— Dije contra su deliciosa boca a lo que ella respondió con un gemido.

—Voltéate— Le ordene, ella asintió con su carita llena de confusión.

La hice apoyar las manos contra la pared, abrí delicadamente sus piernas dejando a la vista su feminidad, gemí, Bella tenía una vagina hermosa, los oscuros y cortos bellos que la adornaban estaban totalmente empapados de sus jugos que seguían saliendo a borbotones, su clítoris estaba rojo pidiendo un poco de atención y sus labios estaban hinchados de excitación. Al igual que hice con sus bragas aspire el delicioso olor natural que desprendía la chica deleitándome y sin hacerla esperar más mi boca empezó una erótica danza por toda su entrepierna.

Suspiro cuando encontré su clítoris, lo agarre con mis labios y mi lengua lo acariciaba jugueteando con él, mis manos no dejaban de pasearse por sus hermosas curvas descubriendo zonas nuevas y erógenas en su glorioso cuerpo.

Un gemido, casi grito salió de su boca en cuanto mi lengua empezó a entrar y a salir de su estrecha y cálida humedad, sus caderas empezaron a moverse insistentemente contra mi cara y tuve que tomar a Bella de su trasero para poder seguir con mi trabajo, gracias al erotismo de la situación mi miembro iba ganando fuerza de nuevo y sin querer esperar más me erguí, tome mi pene con mis manos, con la cabeza de mi miembro frote su clítoris, Bella jadeo sin aire luego con su manos tomo mi excitado pene y lo puso en la entrada de su vagina.

—Y deja de jugar Edward— Dijo volteándose y acercando su cadera a mí haciendo que mi miembro la penetrara por completo. Un ronco gemido salió de mi pecho, su calor era abrasador y mejor que cualquier otra cosa en el mundo.

Mientras empezaba a penetrar a Bella agradecí a Emmett por haberle comprado un consolador a Rosalie, luego de esa pequeña distracción enfoque mis 5 sentido en darle placer a la sexy diosa que tenía en frente.

Lamí y humedecí uno de los dedos de mi mano y empecé a acariciar su vientre y fui bajando y bajando hasta encontrarme con su monte de Venus, juguetee con sus cortos rizos para luego buscar a tientas el precioso capullo que escondía su feminidad, la espalada de Bella se arqueo ante el contacto de mi dedo mojado y su hinchando clítoris, empecé a acariciarlo haciendo círculos y mientras tanto con mi otra mano acariciaba su espalda y no se en que momento ni como, ella tomo mi mano y la puso sobre uno de sus senos, lo apreté reclamándolo como mío.

Las paredes de Bella empezaban a cerrar sobre mi miembro, ambos estábamos totalmente excitados y sentía como podía venirme en cualquier momento, pero no lo haría, no hasta que Bella llegara a su orgasmo, tenía que cambiar de posición. Con dificultad aparte a Bella, ella me miro con furia, pero la calme dándole una sonrisa torcida, la tome de la mano y me senté sobre el inodoro, Bella se mordió el labio y se quedo de pies ahí mirándome.

-Joder, te ves tan malditamente delicioso así- Dijo lamiéndose los labios.

Puso sus piernas a cada lado de las mías y fue bajando e introduciendo mi miembro en su vagina y empezó a saltar una y otra vez sobre mi, Dios está vista era magnifica, primero la cara de Bella distorsionada por el placer, sus ojos mirándome con lujuria, sus labios secos de tanto jadear, me acerque y con mi lengua los humedecí un poco para seguir comiéndomela con la mirada, sus pechos daban pequeños saltos con cada embestida que daba, jadee fuertemente al ver como el cuerpo de Bella se fundía con el mío, Bella empezó a moverse en círculos haciendo que nuevas/viejas sensaciones nos embargaran por completo.

Trague en seco y empecé a mordisquear sus pequeños hombros, con mi lengua trace un camino hasta su oído

—Joder Bella… No sabes lo que me estás haciendo— Dije roncamente.

Tome a Bella De las caderas y empecé a guiarla hasta la cima, marqué un ritmo rápido y acelerado, el chocar de nuestros cuerpos y nuestros gemidos inundaban el lugar. Sentí como Bella empezaba a moverse temblorosamente sobre mí y como un sordo grito luchaba por salir de sus labios, su cavidad se hizo más estrecha, pero también más húmeda y supe que ella estaba teniendo su orgasmo, tome uno de sus pechos con mi boca y lo empecé a mordisquear, para alargar su placer.

Sus labios temblaban, su pecho se movía aceleradamente y su frente estaba recostada sobre mi hombro, sin embargo no dejaba de mover sus caderas sobre las mías, subió su cara hasta la mía y empezó a besarme.

—Quiero que te vengas dentro de mi Edward— Dijo sobre mis labios y jalando suavemente los cabellos de mi nuca, un escalofrió de puro placer recorrió mi espalda.

En un solo movimiento me devore la boca de Bella y la abrace fuertemente, sus aún excitados pechos se clavaron contra mí desnudo pecho y empecé a embestirla con más fuerza, yo también quería venirme dentro de ella y marcarla como mía. Una temblorosa mano de Bella se coló por entre mis piernas y empezó a acariciar mis testículos, gemí ruidosamente y la abrace con mas fuerza, el orgasmo me golpeo de nuevo, libere mi excitación con chorros inconstantes dentro de el pequeño cuerpo de mi amante.

Iba a besar a Bella cuando unos sonidos me distrajeron, estaba golpeando con fuerza la puerta, fruncí el seño.

—¡¿Edward?! Edward, se que estás ahí, ya te escuche, a ti y a Bella—Oh mierda, me había olvidado por completo del consolador de Rose.

—Ábreme la maldita puerta Edward— Gruño Rose, Bella soltó una risita cantarina.

— Ya va, ya va— dije, Bella y yo nos vestimos rápidamente, y la bese en los labios.

—Dios mírame Edward, Estoy roja como un tomate, no volveré a tener sexo contigo— Dijo haciendo un puchero. Estalle en una fuerte carcajada.

— Amor, 1° no creo que seas capaz, nos entendemos demasiado bien en la cama como para dejar de hacer el amor solo porque te pones roja, 2° No tienes que tener sexo conmigo para que tus mejillas se pongan de ese adorable color y 3° Te amo, muchísimo más de lo que te puedas imaginar— Bella sonrío cálidamente ante mis palabras

— Yo también Te Amo Edward— Me dio un casto beso y salimos del baño pude escuchar a Rosalie furiosa.

—Dios Renné estaban haciéndolo otra vez en el baño, Bella es una mala dependienta, deberías despedirla y de Edward que me dices, que mal yerno tienes ¿eh? Anda por ahí haciéndole el amor a tú hija en cualquier parte— Chasqueo con la lengua, Renné empezó a reír.

—No puedo despedir a Bella, es mi hija y… ¿Debo recordarte que Emmett y tú son iguales? — Rosalie se calmo y suspiro.

—Oh, hasta que por fin salen— Dijo Rose y me encaro.

—Creí haberte dicho que lo quería para las 6— Dijo acusadoramente, Bella se escabullo de mi agarre y llego con una pequeña bolsa y se la entrego a Rose ella sonrío y se fue, los tres la miramos raro y empezamos a reír.

—¿Sabes Edward? Me muero de ganas por saber como rompiste el consolador de Rose— Bese sus labios.

—Si compras uno, tal vez te lo diga— Susurre en su oído ella río un poco y luego de darme un casto beso siguió con su trabajo.


Waaaaa, ahí lo tienen 2271 palabras de puro Lemmon, es el más largo que he escrito hasta ahora, espero les guste y si no pues díganme, yo solo quiero complacerlas mis adoradas lectoras…

En fin siento muchisisisimo haber tardado, pero no tenía inspiración y cuando la tenía tuve un accidente automovilístico ¡Por poco y muero! Pero gracias a Dios no paso a mayores solo me golpee la cabeza, me duele un montón, en fin hoy fui al médico y me mandaron una inyección que me dolió hasta la madre y unas pastas que no hacen efecto, tengo que volver en dos días ¬¬

Bueno, muchos besitos para todas gracias por leerme y espero sus comentarios =D ¡Ah! Y pasense por mis otras historias…

Alejita Masen