SEVERUS
Por Cris Snape
Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.
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OBSESIÓN
Todo el mundo está de acuerdo en una cosa: Harry Potter tiene los ojos de su madre.
Severus Snape se ve continuamente en la obligación de darles la razón. Los ojos del maldito mocoso son tan verdes como los de su querida Lily Evans, pero hasta ahí los parecidos existentes entre ambos.
Porque sí, Harry Potter tiene los ojos de su madre, pero en todo lo demás es idéntico al cretino insoportable que un día fue su padre. El mismo pelo oscuro y alborotado, la misma soberbia, el mismo desdén por las normas. Severus supo que se convertiría en un grano en el culo desde la primera vez que vio al chico y se alegra de que el tiempo le haya dado la razón.
Algunos de sus colegas afirman que sólo ve lo que quiere ver, que está tan obsesionado con la idea de que Harry es una copia exacta de James que es incapaz de ver más allá. Ya ha perdido la cuenta de las veces que Dumbledore le ha invitado a conocer un poco mejor al chico, pero Severus no lo necesita. Sabe perfectamente cómo es Potter. Sabe de sobra cómo son los Potter del mundo.
Tal vez es por eso, porque el chico se parece tantísimo a su padre, por lo que le enfurece tanto que semejante espécimen humano tenga esos ojos verdes. Los ojos de Lily. Los ojos que significaron tanto en la vida de Severus y que jamás puede quitarse de la cabeza. Cada pensamiento, cada sueño enfebrecido y cada hálito de vida son para Lily. Sólo para ella, la mujer a la que tanto quiso, la primera y única amiga que ha tenido alguna vez. La bruja a la que no pudo salvar, la única pérdida que lamenta de verdad.
No es justo que Harry tenga los ojos de su madre. A Severus le gustaría mirar al chico y ver el reflejo de Lily y encontrar un poco de consuelo por más irreal e inalcanzable que resulte. Pero no. Cada vez que ve al maldito mocoso piensa en James, en lo mucho que aún lo odia, y algo hierve en su interior. Se le retuercen las tripas y se pone furioso porque ni el paso del tiempo ni la muerte han conseguido que perdone al estúpido cretino.
Aunque, por otro lado, ¿qué debe perdonar? James Potter nunca le pidió disculpas. Le quitó lo único que Severus alguna vez ha amado y se rió en su cara porque sí, él era el vencedor de un combate que había terminado para siempre.
Severus odia a James, odia Harry y, aunque le duela en el alma, odia aquellos ojos verdes.
Los ojos de Lily.
¡Venga, va! ¿Por qué no subir ya el siguiente capítulo si lo tengo preparado? Estoy en racha y he podido escribirlo de una vez, así que no me voy a esperar más. Espero que os guste y ya sabéis cuál es el truco del recuadro de ahí abajo. Besos y hasta pronto.
