Lo sé, Hipo está muy chiquito para andar traficando bombas, pero bueno, denle una oportunidad al fic.

Hipo tiene 16 aquí, después veremos en la segunda temporada (ya está terminada la novela, esta larguísima, les recuerdo que es una adaptación.)

Gracias a los que dieron favs y follows, no se arrepentirán.

Sé que la amaran tanto como yo la primera vez que la leí.


El primer día no fue muy bueno, excepto al final, cuando lo sorprendí mirándome. Esa noche tuve el sentimiento de que estaba siendo observada, no pude dormir bien y, a veces, hasta pude pensar que Hipo me estaba viendo por mi ventana, pero cuando iba a ver, no había nada, era solo el árbol de afuera, un gran árbol paulonia que ya me había dado sustos así antes. Después de eso, no dormí nada y seguí pensando en Hipo.

Al siguiente día, me levante muy temprano, más temprano de lo usual. Me vi al espejo, las ojeras que tenía eran tremendas.

-Maldito Hipo- me dije en mi mente, y después reí; era obvio que él no tenía la culpa, bueno, no del todo. Me despedí de mi madre, que preparaba el almuerzo y me fui a la escuela. Ya ahí, de nuevo en la clase de literatura, estaba haciendo un trabajo y de repente voltee a verlo, me estaba mirando de nuevo, estaba casi pasmado, deje de verlo y mire hacia mi cuaderno, sonrojada como tomate; pero él no dejo de mirarme. Me estaba mirando con esos ojos, esos hermosos ojos. Pero volví a la realidad cuando el Sr. Gobber se dirigió hacia mí diciendo: - lea el siguiente párrafo si es tan amable-
Mire hacia mi libro y busque donde tenía que leer, estábamos leyendo 'Orgullo y prejuicio'. Leí dos párrafos, los cuales no entendí, ya que estuve pensando en mirar hacia Hipo, pero sabía que si miraba hacia a él, comenzaría a tartamudear y perdería la lectura.
Finalmente termine de leer y agache mi cabeza, puse mi cabello de lado, de la manera que hacia una pequeña cortina entre Hipo y yo. Nada pudo ir peor hasta que el Sr. Gobber dijo:

- Ahora clase, hablen con sus compañeros de a un lado y comenten sobre el capítulo.

Yo no me moví, ni un milímetro, estaba más que segura que él ni siquiera iba a hacer el intento de hablar conmigo. De repente sentí que algo toco mi escritorio, fue cuando vi a Hipo apoyándose mirando hacia mí. Me acomode en mi asiento y busque el capitulo. Pasaba rápidamente las hojas al mismo tiempo que sentía su mirada.
-Entonces, ¿crees que el prefacio refleja el final?- de nuevo fui yo quien comenzó a hablar.
-Eso creo.
Wow, dijo 'eso creo' puede decir algo que no sea 'no'. Interrumpió mis penosos pensamientos cuando me pregunto:
- ¿Desde hace cuanto tiempo te conozco? Te me haces familiar.
- Bueno, te conocí en el cuarto grado, cuando eras nuevo.- le conteste sinceramente.
-Oh si, si.
- Mhmmmm- no supe que más decirle.

Sentí algo en mi cuello, y me quede pasmada. Voltee hacia Hipo, el estaba tan cerca de mi mirando hacia mi cuello (No es historia de vampiros). No pude apartar mis ojos de él, y el tampoco lo hizo. Veía tantas cosas en sus ojos, eran tan profundos. En ese momento sentí como si estuviera hablando con él aun sin usar nuestras voces.
-Por favor dígame que piensa 'Señor Haddok'.

Di un pequeño salto en mi asiento de sorpresa al ver al Sr. Gobber enfrente de nosotros. Me sentía tan avergonzada ya que sabía que los compañeros esperaban la escena que Hipo estaba a punto de hacer.
El lentamente miro hacia arriba y dijo - ¿Por qué? En un tono alto.
El Sr. Gobber se veía en busca de una respuesta de Hipo, y se quedo ahí esperándola. Hipo se veía tan indiferente.
-Estoy esperando, Haddok.
-No debería hacerlo.- contesto con su típico tono frio.
-Solo dime lo que la señorita Hofferson te dijo.
-No.
-Hipo... - El Sr. Gobber se veía tan molesto.
-Bah, a la m*erda!.- contesto Hipo aun mas furioso.
La cara del Sr. Gobber se puso rojísima y simplemente dijo:
-Ve a la oficina del director.

Hipo se veía aburrido y parecía como si no esperara algo mejor, camino hacia la puerta, dejándola azotar fuertemente. El Sr. Gobber nos dijo a la clase que siguiéramos conversando. Después hizo dos llamadas en su celular y no pude evitar sentirme triste. Después de clase pase por la oficina y vi a Hipo siendo llevado por un hombre. El estaba completamente furioso. Hipo bajo las escaleras y miro hacia mí, se quedo mirándome mientras caminaba hacia su auto. Le dije adiós con mi mano. Los vi subir al auto y alejarse. Después me fui a casa. Otra tarde pensando en Hipo, comenzaba a acostumbrarme, y no sabía si eso era bueno.


En gringolandia las personas pueden conducir desde los 16 años, así que no se sorprendan.

Sigo esperando comentarios, estaré realmente complacida de leerlos.

Pero en fin, Gracias por leer.