Disclaimer: Nada de esto me pertenece, salvo –quizás- el deseo de que el amor triunfe, el que expreso en estas pocas páginas, que espero sean de su agrado. Si me permitiesen pedir algo, bueno, sólo sería que me dejen sus comentarios, que para mí son importantes, muchas gracias por tomarse el tiempo de leer.
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-De juegos, besos…y dudas-
La tarde pasó rápida. Después de almorzar en la playa, las chicas se tumbaron nuevamente en la playa, y los chicos intentaron surfear un rato más. Cerca de las siete, cuando Hermione, Luna, y Ginny, ganaron el parido de volley que disputaban, la castaña anunció que regresaría a la casa para "ultimar detalles", Harry decidió acompañarla, por lo que la chica les pidió a los otros que no entrasen hasta que ella o Harry los fuesen a buscar. Y así los dejaron, mirándolos con cara de asustados, mientras se alejaban.
-El juego de la botella… ¿Qué clase de nombre es ese? –preguntó Draco.
-Suena a macabro, ¿no? –comentó Ron.
-¡Vamos chicos! Es Hermione, no haría nada peligroso… ¿Cierto?
-No lo creo Ginny, de hecho creo nos vamos a reír.
-Eso espero, Luna. ¿Pero de creen que se trate?
-No lo sé, tal vez debamos buscar una botella –dijo Draco.
-O buscar algo que esté dentro de una –sugirió Ron.
-O buscar algo dentro de una botella.
-¡¿Eso fue lo que dije Ginny?!
-No Ron, no buscar algo que esté dentro de una botella, sino buscar algo dentro de una.
-¡Yo no voy a meterme dentro de una botella!
-De todas formas, lo averiguaremos esta noche –dijo Luna.
-Supongo… -comentó Draco- Pero… ¿Será un juego de parejas?
-Mmm… tal vez –dijo Ginny.
-¡O quizás uno de prendas!
-Espero que no Ron, no me gustan las prendas.
-Eres una aburrida, Ginny.
-No es cierto Ron, pero las prendas siempre tratan de cosas asquerosas.
-O dolorosas –acotó Luna.
-Bien, de todas formas, como dijo Luna, lo averiguaremos en un rato. –dijo Ron.
-A me da igual cómo sea el juego –dijo Draco encogiéndose de hombros- .Mientras que no tenga que besarte zanahoria…
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Una vez adentro, Harry y Hermione comenzaron a decorar la sala de estar, por decisión de la chica redujeron todos los muebles y los guardaron en un cajón de la cocina, y en post de generar un ambiente más sensual cubrieron las paredes con paños de seda de distintas tonalidades, que iban desde los ocres o los terracotas hasta los rojos intensos, colocaron lámparas de aceite que no sólo iluminaban la habitación (Hermione había insistido en no usar electricidad, porque según ella eso quitaba romanticismo), sino que además desprendían un dulce olor, unas a almizcle, otras a canela. En el suelo pusieron una fina y suave alfombra color terracota. En el centro de la habitación, el único mueble: una mesa ratona, de madera natural; rodeándola, había grandes y mullidos almohadones de pluma, de colores ocre, rojo y tierra.
Algunos de los paños de seda de las paredes colgaban por el techo hasta unirse a las lámparas, dándole un aspecto arábigo al lugar. Otros permitían que las esquinas quedasen más oscuras y protegidas, como si fuesen un pequeño resguardo para amantes fortuitos.
-¡Ha quedado perfecta!
-Pues, la verdad es que tiene un aire sexy… muy sexy.
-Gracias, Harry. Quedó tal cual lo había imaginado. Sólo falta una cosa.
-¿Qué?
-Esto…
Con un movimiento de su varita, la chica hizo aparecer una botella de vidrio, que parecía vacía, pero que estaba llena hasta la mitad de algo semejante a un líquido transparente, que por momentos parecía etéreo; la botella levitó hasta el centro de la habitación, y se asentó suavemente sobre la mesa ratona. "Tiene el mismo color de sus ojos, tan atrapantes…tan seductores…tan transparentes para mí, y a la vez tan prohibidos…"
-¡Hermione!
-¿Ah? ¡Oh! Lo siento Harry, estaba perdida.
-Ya me di cuenta.
-¿Qué me decías?
-Te preguntaba cómo piensas hacer con el juego.
-Bueno, he llenado la botella con la poción del compromiso, y luego…
-¿La poción del compromiso?
-Sí Harry, la usas cuando quieres que alguien mantenga su promesa.
-No tenía idea de que existiera esa poción.
-Eso es porque es un poco difícil de preparar, pero vale la pena. Aunque sólo funciona si quienes la toman desean cumplir su promesa en un comienzo.
-Ah… ¿Y cómo es que tú la tienes?
-La hice hace algún tiempo, sólo para practicar, y la recordé por la tarde, así que sólo tuve que convocar la botella.
-Bien, pero, ¿eso es todo?
-Pues, básicamente, sí, aunque hechizaré la botella para que se gire sola.
-¿Aceptas sugerencias?
-Escucho…
-Me alegro, porque no has sido la única que ha estado pensando, mi idea sólo complementaría la tuya, pero creo que será más…emocionante –dijo el chico, y le contó su idea.
-¡Vaya! ¡Qué creativo, Harry!
-Gracias.
-Me sorprendes…
-¿Qué insinúas?
-Nada…
-Eso espero…
-¿O qué?
-O voy a tener que sorprenderte más a menudo… -dijo mientras le guiñaba un ojo- Termina tú con los hechizos, yo buscaré a los chicos y los llevaré a cenar al comedor.
-Oye… ¡No hay puerta entre el comedor y esta sala! Yo quería que fuese sorpresa…
-¿Y para qué eres bruja, Hermione?
-¡Qué buen punto Harry! ¿Y qué planeas cocinar genio?
-¿Cocinar? ¿Yo? Debes estar bromeando, nena. Planeo aparecerme en el pueblo y comprar pizzas.
-De acuerdo, ¿tienes dinero muggle?
-Si… nos vemos en un rato.
Al cabo de media hora, Harry apareció en la playa, buscando a cuatro chicos que todavía debatían sobre el juego del que participarían en algunos instantes, y que quedaron callados cuando lo vieron caminando hacia ellos. Cuando entraron en el comedor y vieron que una puerta de madera oscura y calada se hallaba entre esa habitación y la sala de estar, comenzaron a sentirse un poco preocupados.
Hermione ya los esperaba sentada a la mesa que ella misma había preparado, por lo que no pudieron ver nada. Después de comer, como si nada, Harry y ella siguieron con los mismos rituales de siempre: levantar la mesa, lavar, secar, y guardar la vajilla, preparar café… Y una vez que terminaron de lavar las tazas de café, fue la castaña la que habló.
-¿Y bien, cuántos de ustedes, planean jugar?
-Pues yo no he cambiado de opinión. ¿Qué hay de ti zanahoria?
-Por supuesto que tampoco yo, Malfoy.
-La verdad, es que yo no sé si jugar.
-¡Vamos Ron! Será divertido, en serio.
-No lo sé, Hermione, ni el nombre me inspira confianza.
-Ronald, te prometo que lo pasarás bien.
-¿Cuidarás de mi, Luna?
-Si –dijo la chica seria, y con un significado que alcanzaría mucha importancia más adelante, aunque ni ella ni él lo supiesen aún- . Siempre –añadió con una sonrisa.
-Bien, entonces sí.
-De acuerdo, entonces, marchemos.
-Un momento Potter, ¿no planeas decirnos de qué se trata el bendito juego?
-Todo a su debido momento, Draco. –dijo Harry sereno, disfrutaba viéndolos así, porque sabía que se preocupaban sin razón, si hasta podría beneficiarlos aquel juego, cuando menos a Ron y a Luna.
Cuando cruzaron la puerta, se quedaron sin palabras, la habitación desprendía olor a sensualidad, de hecho a Ginny se le ocurrió que aquella podría ser la clara ejemplificación, (e incitación) de la sensualidad, todo los invitaba a participar de aquel juego.
-Bueno, supongo que ya es hora de contarles de que se trata todo esto.
-Ya era hora Hermione –dijo Ron, todavía fascinado con los colores que inundaban el lugar, y las sombras que proporcionaban las lámparas.
-Bien, entonces hemos de develar el gran misterio…
-Y lo cierto es que el juego de la botella no es otra cosa que un juego de besos. –dijo Harry-
-¡¿De besos?! –preguntaron todos al unísono.
-Sí, se han comido la cabeza toda la tarde para jugar a un juego de besos –dijo riendo Hermione-. Y bien, ¿quiénes se retiran?
-¿Por qué habríamos de hacerlo? –preguntó desafiante Draco, pero lo cierto es que Ginny parecía estar reconsiderándolo.
-Exacto, si nadie va a mordernos –comentó Ron, que parecía mucho más aliviado.
-Bien, entonces, ¿todos participan? –inquirió Harry.
-Sí –contestaron Draco, Ron y Luna.
-¿Y tú, Ginny? ¿Juegas? –preguntó Hermione.
-S-sí, supongo que sí. Nadie va a morderme, como dice Ron.
Todos se sentaron en los almohadones, alrededor de la mesa ratona, y Hermione continuó con su explicación.
-En el mundo muggle, el juego no es exactamente así, pero los cambios que hemos hecho son poco significativos, en definitiva el juego consiste en hacer girar la botella (en este caso lo hace de forma mágica), y seleccionar dos participantes, que deberán darse un beso en determinado lugar (en la boca, en general para los muggles). En nuestro caso, primero beberemos todos de la botella, y luego…
-¿Qué es lo que tiene la botella? –preguntó Draco.
-Poción del compromiso. –contestó Harry.
-¿Poción del compromiso? –preguntó Ginny-. Nunca había oído de ella.
-Ni yo –dijo Ron.
-Quédense tranquilos, ¿si? No tiene otro efecto que el de ayudarlos a no acobardarse.
-No comprendo –dijo Luna.
-Pues, que los ayudará a no querer desistir de cumplir una prenda. Por eso es importante que estén absolutamente seguros de querer participar, porque después… no hay vuelta atrás.
-¿Y cual es la trampa?
-Ninguna Ron, pero no vamos a perder tres horas en discutir porque alguno no quiso besar al otro.
-Bien, entonces no hay problema.
-¿Alguna otra pregunta?... En ese caso, ¿están seguros de participar?
-Sí –esta vez hasta Ginny lo pronunció con seguridad.
-Entonces, podem…
-¡Un momento! Yo tengo una pregunta.
-¡¿Qué Ron?!
-¿Qué sucede si me toca besar a Malfoy, o a Harry? Porque ni sueñen que…
-Tranquilo hermano, sólo habrá parejas de sexo opuesto –respondió Harry.
-Si es así… comencemos.
-Como les decía, podemos comenzar, beberemos todos de la botella –dijo Hermione y tomó la botella entre sus manos, y después de destaparla tomó un buen sorbo, los otros hicieron lo mismo, el sabor de aquel líquido era curiosamente parecido al aroma que desprendían las lámparas, una mezcla de canela, tal vez con algo de miel-. Bien, ahora firmaremos estos trozos de pergamino, y los introduciremos dentro de la botella, que ya está vacía, cuando la toque con mi varita comienza a girar, y cuando comience a girar, comienza el juego.
Siguieron los pasos que la castaña había descripto, y cuando la chica rozó la botella con la punta de su varita, la botella comenzó a girar, y se detuvo con el cuello apuntando a Ron, que palideció para luego enrojecer; luego la botella comenzó a girar nuevamente y se detuvo en Ginny, todos miraron entre sorprendidos, asustados, y divertidos aquella pareja. De pronto la botella se llenó de un humo blanco, y de ella escapó un pequeño trozo de pergamino que parecía estar escrito, pero no con una firma.
"En la mano"
Así, que siguiendo con las instrucciones, Ron le dio un beso en la mano a su hermana, pero cuando iba a sentarse, se sintió como atraído por un imán y quedó pegado a un brazo de su hermana.
-¡¿Qué demonios sucede?!
-¡Oh! Lo siento, olvidé decirles, la prenda es para los dos, ahora Ginny debe besarte la mano.
-Mierda, Hermione, por un momento me asusté –dijo Ron.
Una vez que la pelirroja le dio el beso en la mano a su hermano, y ambos se sentaron, la botella comenzó a girar nuevamente y se detuvo en Harry, y luego en quien estaba a su lado: Luna.
-¿Qué? ¿Para nosotros no hay papel?
-¡Mierda! Eso también lo olvidé –dijo Hermione-, las prendas se repiten hasta que todos los participantes la hayan cumplido, o sea que la próxima pareja somos tú y yo, Draco.
Cuando la ronda acabó, la botella volvió a girar, y nuevamente se detuvo en Ron y Ginny. El humo era de un rosa pálido, y otro trozo de pergamino salió disparado al aire.
"En la mejilla"
Las próximas parejas fueron iguales a la primera vez.
-Esta botella tiene poca noción de la heterogeneidad –comentó Luna, después de besar la mejilla de Harry.
-Sus motivos tiene, Luna –defendió Hermione.
La botella giró, primero se detuvo en Draco, luego en Ginny.
-Draco, creo que no tuviste suerte, al final, vas a tener que besarla –dijo Ron-. Un momento… ¡Ginny es mi hermana! Con cuidado Malfoy, o las pagas.
"En el cuello". Esta vez el humo fue de un color rosa un poco más oscuro.
-¡Me opongo!
-No puedes Ron.
-¿Por qué? Soy su hermano.
-Sí, pero esta es una regla del juego y las aceptaste si objeciones cuando firmaste.
-¡Pero nadie me dijo que iban a besar a mi hermana en el cuello!
-Y yo que creí que esto se iba a poner aburrido –comentó Luna sonriente. Ron seguía discutiendo.
-¡Basta Ronald! Creo que ya soy bastante mayorcita para saber lo que hago, y si quiero besar a Malfoy en el cuello lo hago.
-¿Quieres besarme en el cuello?
-No te emociones Malfoy, no tengo intenciones, pero no voy a dejar que Ron me diga qué hacer.
-¡Basta! Por Merlín, dense el maldito beso de una buena vez –dijo Hermione.
Draco se puso de pie, y se acercó a Ginny que se encontraba justo frente a él; ella también se incorporó. El rubio se acercó despacio al cuello de la chica, "huele a jazmines", pensó, y su piel era cremosa, llena de pecas. Lo asombroso, era que a pesar de no cumplir con ninguno de los requisitos para entrar en su lista, Draco se sentía atraído por aquella pelirroja chillona, que no hacía más que pelear con él. Decidió que aquella sería su oportunidad para hacerla pagar, por todas aquellas veces en las que se negaba a escucharlo, o lo evitaba; por todas aquellas veces en las que lo tentaba para después dejarlo solo y confundido. Sí, definitivamente esta era su oportunidad para demostrarle a Ginny Weasley qué era lo que se estaba perdiendo, la iba a dejar con ganas de más, se iba a cobrar todas esas veces en las que se quedó solo, pensando en ella.
Poco a poco posó sus labios sobre el cuello de la chica, y los movió casi imperceptiblemente, la estaba incitando, y ella estaba cayendo, temblaba muy levemente, pero temblaba. "Vas a aprender zanahoria".
Cuando Draco se retiró, Ginny se sentía confundida, ¿qué demonios había sido eso?, ¿quién se creía ese rubio? "Pues si a esas quieres jugar Malfoy, vamos a jugar". Se acercó despacio, y le dio un poco de su propia medicina, el chico quedó extasiado, casi mareado…y furioso, porque la pelirroja le había ganado de nuevo.
Ambos se sentaron, y en ese mismo momento la botella empezó a girar de nuevo, se detuvo en Ron, y luego, en Luna. El chico se puso rojo como un tomate, pero ella ni se inmutó, como al igual que la pareja anterior, estaban sentados en direcciones opuestas, se incorporaron y se acercaron. "¡Demonios Ron! ¡Contrólate! Es sólo un beso, sólo eso".
Con algo de torpeza, Ron se acercó al cuello de la rubia, y depositó en él un beso tembloroso, casi con vergüenza; por el contrario la chica con toda tranquilidad se acercó al colorado Weasley, y acarició su cuello con un beso dulce, según el pelirrojo, luego le guiñó un ojo, y volvió a si sitio. La botella volvió a girar. Harry y Hermione. Ambos se pusieron de pie y se acercaron, Harry depositó un beso fugaz en el cuello de su amiga, Hermione casi ni lo rozó.
-Así no se vale, Potter –argumentó Malfoy.
-Exacto, yo tuve que esmerarme, ¡besé a Malfoy!
-Oye zanahoria, ¿verdad que te gustó? –se defendió el aludido guiñando un ojo.
-Te gustaría, ¿verdad Malfoy?
-Todavía no conozco a ninguna que se haya quejado…
-Pues, yo tengo un par de sugerencias, por si quieres saber pienso qu…
-¡Basta los dos! –la voz de Luna puso fin a la discusión, y apenas si la había levantado- No estábamos discutiendo sobre lo bueno que pueda ser Malfoy besando; aquí el problema es otro, porque estos dos –dijo señalando a Harry y a Hermione- se hacen los tontos, el juego es claro, y ustedes no lo están cumpliendo.
-Yo la besé, y luego ella a mí, creo que está más que claro que hemos cumplido con las reglas del juego –dijo Harry-. Así que les guste o no pienso ir a sentarme.
Pero en el momento en el que el chico dio dos pasos alejándose de Hermione, como por culpa de un imán, se encontró a sí mismo –de repente- casi rozando la cara de hermione, que se había dado la vuelta.
-Hermione, tú misma lo dijiste, la botella no te deja evadir una prenda –comentó un divertido Ron.
-De acuerdo… pero esta vez yo voy primero, Harry.
-Bien, adelante –la chica se acercó y lo tocó con sus labios, eran cálidos, y su sólo contacto hizo que se estremeciera entero. Antes de darse cuenta, tenía sus manos sobre la cintura de la chica, y como hipnotizado por los ojos color avellana, casi ámbar, que lo miraban a la expectativa, se acercó suavemente a ella, rozó con la punta de su nariz su cuello, casi acariciándola, y lentamente depositó un beso en la base de sus hombros, fue un beso tranquilo, pero aún así sacudió a Hermione, dejándola mareada, ¿qué había sido eso?
Se separaron, y retornaron a su lugar. La botella comenzó a girar nuevamente, se detuvo en Luna, y luego en Draco. El humo era rosa viejo.
"En los labios"
Draco se acercó a la chica y juntó sus labios con los de ella, durante unos segundos no se separaron. Ron parecía a punto de comerse vivo al rubio. Se separaron, se sonrieron (como sólo los amigos saben hacerlo), y cada uno se sentó en su lugar. La botella volvió a girar. Hermione y Ron. Se acercaron riendo.
-Y pensar que hace algunos años podría haber desfallecido –comentó el pelirrojo.
Se acercaron. El beso no duró mucho, volvieron a reír. Otro par de giros. Harry y Ginny. Ambos estaban muy serios.
-¿Qué sucede zanahoria? ¿Tienes miedo de comprobar que el mío fue mejor?
-¿Por qué no te callas, idiota? –preguntó una Ginny enojada.
-¡Qué humor, niña! Voy a terminar creyendo que de verdad quieres más besos.
-Calla de una vez, Malfoy –replicó la chica.
Ella y Harry se acercaron, después de todo habían salido durante el último curso en Hogwarts, sabían que esa no sería una prenda difícil. Se acercaron, y unieron sus labios.
"¿Qué me pasa? Estos… ¿son celos?... ¡Claro que no Hermione! Es lógico que te confundas un poco, pero no te preocupes, ya pasará… ¿Por qué demora tanto en soltarla? ¿Le gustará?"
Los chicos se separaron. La botella giró una vez más. Ron y Luna, el humo era rojo intenso. Cuando leyeron el pergamino, se quedaron de una pieza, no esperaban esa prenda. Eran sólo dos palabras.
"Beso francés"
Luna tomó la iniciativa, colocó una de sus manos en su rostro, la otra en su pecho, Ron la sujetó por la espalda, el beso fue corto, algo tembloroso, y torpe; cuando se separaron los dos sonreían, y Ron estaba en juego con el color del humo, era casi monocromático. Otro giro. Ginny y Draco.
Ese beso fue intenso, casi con frenesí, cuando Draco se separó de ella, Ginny frunció el ceño, confundida.
-Te lo dije zanahoria, te quedarías con ganas de más…
-Cállate Malfoy…
Harry no sabía si reír o llorar, si sus cálculos eran correctos ahora le tocaba con Hermione… Un momento ¡Sólo quedaban ellos dos! ¡Claro que sus cálculos eran correctos! De hecho, en ese momento, la botella hizo su último giro, y la apuntó. Levantó la mirada, allí estaba ella, mirándolo tan asustada como él pero sonriéndole, y le bastó, si al fin y al cabo era su mejor amiga.
Se encontraron, y lo primero que hizo fue colocar la mano en su cintura, apoyó la otra en su rostro, le sonrió. Era siempre tan dulce, por eso lo quería, por eso lo eligió como su mejor amigo, porque sabía alentarla, escucharla, aún cuando no hablaban, sólo con una mirada le infundía ánimos. De pronto sin darse cuenta, había rodeado su cuello con sus brazos y lo veía acercarse despacio, casi con miedo. Se sonrieron. Y pasó, primero fue un beso tierno, luego aún con cautela él pidió permiso para profundizar el beso, y en aquel momento, una corriente electrizante los recorrió, los extasió…los excitó, sus respiraciones se acompasaron, estrecharon más el abrazo, se olvidaron del mundo, sólo eran ellos dos, nadie más. "Sabe a miel", pensó él, para ella su sabor era adictivo, nada le importaba más que seguir así por siempre, ver el fin de sus días en aquella habitación, rodeada por sus brazos.
-Creo que van a necesitar oxígeno –la voz de Ron los sacó del universo en el que estaban sumergidos, y chocaron contra la realidad, se alejaron poco a poco, y antes de romper todo contacto, conectaron sus miradas. Y se sonrieron. Todo seguía igual, aún se entendían sólo con mirarse. Ninguno de los dos lo supo en ese instante, pero acababan de sellar el destino de sus vidas, uno que compartirían de ahora en adelante, y aún cuando tratasen de evadirlo, lo encontrarían. A partir de ese día todo había cambiado, ya nada sería igual.
La botella se iluminó de pronto, y entre una mezcla de todos los colores que habían visto hasta ahora, que de pronto se convirtieron en el rojo más puro que jamás hubiesen visto, un trozo de pergamino voló por los aires, y cayó suavemente sobre la mesa. Lo que decía los desconcertó, no sabían que significaba, todos se quedaron viendo los trazos finos con los que se escribía aquella oración; dos personas del grupo, sin embargo, comprendieron en ese momento que acababan de romper un pacto, tan secreto que ni sabían que existía, quebrantaron una norma, una ley; todo cambiaría a partir de ese día, ya no tendrían paz, habían cruzado una línea…sólo una, quizás la única, y ahora se encontraban en una bifurcación, ahora estaban ahí, entre el amor y la amistad.
"Harry Potter y Hermione Granger"
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Bueno, hasta aquí el segundo capítulo, lamento las demoras, se rompió mi PC, y la verdad es que ha estado reposando el tiempo suficiente como para que pueda reescribirlo tres veces; aún no me convence pero espero que a ustedes sí. Los próximos tres ya están listos, sólo tengo que volver a revisarlos; les pido (y me siento sucia haciéndolo) que dejen algunos reviews, porque sino creo que de verdad lo estoy haciendo muy mal. No los molesto más, y antes de irme les dejo un par de adelantos…
"…-Si le pasó algo, creo que nunca lo sabremos –dijo Luna con algo de pesadumbre-, no a menos que Narcissa nos informe, y eso si es que ella sabe…"
"… una voz sus espaldas casi la hizo tirar el frasco.
-Llevo casi media hora aquí, pensé que eran más rápidos para pensar.
Una figura esbelta emergió de las sombras…"
"...he sido culpable y partícipe de muchos asesinatos, y un asesino (redimido o no) siempre provoca desconfianza, deberías haberte dado cuenta, Snape es un claro ejemplo de ello.
-¿Me está diciendo que usted asesinó…gente?..."
"…sentía que su piel se derretía, por un instante pensó que iba a morir, se sintió mareado y antes de perder el conocimiento lo último que vio fue el rostro de Hermione, en el suelo, casi pegado al suyo, contorsionado por el dolor… Otra punzada de dolor lo dejó ciego, y se desmayó…"
"-¿Tienen un infiltrado dentro de Hogwarts?...
-Verás, Narcissa –dijo el hombre de cabellos oscuros-, sucede que este es uno de los miembros más antiguos del colegio, nadie sospecha de él. Parece inofensivo…demasiado inofensivo."
"…-Jamás debimos concebirte, pero he enmendar el error, me avergüenzas. He de decirte adiós, querido hijo… ¡Aveda Kedabra!
El cuerpo golpeó el suelo con un ruido seco. Malfoy había muerto…"
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Hasta aquí…espero que les haya gustado, díganme qué les ha parecido (todo). Nos leemos pronto, por favor sólo una cosa pido, dejen reviews!!!
Besos, Erundë.
