El Soldado El Esclavo y El Migrante Capítulo 2
La Carreta
Después de escuchar sus tristes historias Matthew estaba a punto de ofrecerles un plato de sopa a los tres desafortunados hombres cuando un desconocido entro en el edificio y le pidió su ayuda, -Hola buenos días busco alguien que me ayude a sacar la carreta donde veníamos mi amiga y yo de el lodo, porque esta muy pero muy atascada y tengo todos mis instrumentos musicales y papeles importantes adentro, mi amiga los esta cuidando pero no quiero dejarla mucho tiempo sola, -yo lo ayudo dijo Alfred pero Matthew lo detuvo -tú tienes tareas que hacer aquí hermano, pero ellos si pueden irse con usted amigo dijo señalando a los tres hombres a su lado y abrió la celda para poder liberarlos, vayan y ayuden a este señor y cuando regresen les daré algo de comer, trato hecho dijeron los tres muchachos al mismo tiempo; Martín, Pedro, y Luciano siguieron al hombre hacia la calle. -Me llamo Julio Paz y soy el representante artístico de la gran diva Manuela González, ella es famosisima en todo Chile, Bolivia, y Perú -¿y que hacen tan al norte? pregunto Luciano -lo mismo que todo el mundo aquí buscar fama y fortuna, Manuela decidió venir a California y yo solo la seguí porque ella es muy especial para mi, ¿Pero ustedes por que motivo estaban en la cárcel? -el payaso del alguacil nos arresto supuestamente por mendigar, pero en realidad lo hizo por que no somos gringos, no hablamos inglés, y no somos güeros contesto Pedro todavía algo molesto por la actitud de Alfred. -Si así es, los tres tenemos el pelo negro, no entendemos a la demás gente, supongo que ninguno de nosotros sabe leer ni siquiera en su propio idioma y para colmo de males no tenemos ni un centavo en los bolsillos dijo Martín con cierta tristeza en la voz; cambiando de tema Luciano ¿como hablas tan bien el español si eres brasileño? -a pues por que mi padre hacia muchos trabajos para los extranjeros que viven en Sao Paulo y así fue como poco a poco fui aprendiendo el español gracias a los clientes que iban al taller de herrería de mi padre, pero el inglés nunca se me dio bien porque es muy diferente al portugués.
Cuando llegaron a donde estaba la carreta atascada, Pedro, Luciano y Martín se pusieron a empujarla mientras Julio tomo las riendas de los caballos, uno dos tres empujen, uno dos tres empujen, -esto no esta funcionando muchachos vamos a tener que poner tablas de madera debajo de las ruedas y usarlas como palancas dijo Luciano y todos estuvieron de acuerdo; Julio bajo de la silla del conductor y fue a la parte trasera donde estaba Manuela para traer las tablas y pedirle a su amiga que se pasara al asiento del conductor mientras él ayudaba a los otros muchachos a desatascar la carreta, -o por la chucha dijo manuela furiosa, sin embargo hizo lo que Julio le pidió. Al bajarse de la carreta Manuela se quedo mirando a los tres jóvenes desconocidos para ella con una curiosidad inmensa, los muchachos le devolvieron a Manuela unas miradas llenas de pasión, lo cual no era de extrañar por que los tres llevaban meses sin ver bien a una mujer en forma, mucho menos estar con una, pero eran unos caballeros así que enseguida volvieron a su trabajo; Julio bajo de la carreta con las tablas y él y Pedro pusieron una debajo de la rueda trasera izquierda, mientras Martín y Luciano hacían lo mismo del otro lado y luego hicieron mucha fuerza con las palancas mientra Manuela le ordenaba a los caballos atrancar y así la carreta se desatasco y volvió a andar después de varios intentos, pero los cuatros hombres quedaron llenos de lodo. Manuela condujo la que carreta hasta la comisaria y los demás caminaron a hacía el hotel del pueblo.
Manuela entro en la comisaria y saludo respetuosamente al comisario y al alguacil quitándose su sombrero rojo con una pluma negra arriba, meneandolo de un lado y haciendo una pequeña reverencia inclinando ligeramente la cabeza; -muy buenas tardes señores me llamo Manuela González y soy la nueva cantante del teatro del pueblo, -mucho gusto en conocerla señorita yo soy el comisario Matthew Williams y este es mi hermano el alguacil Alfred, -mi representante vino hace un rato a pedirles ayuda para sacar nuestra carreta del lodo, en este momento él y los tres muchachos que nos envío deben estar en el hotel dándose un muy buen baño y lavando su ropa porque quedaron todos llenos de fango al desatorar la carreta. Mientras tanto en el hotel, en el enorme cuarto de baño de la parte trasera junto al calentador están bañándose cuatro hombres en cuatro tinajas grandes de madera llenas de agua caliente y mucho jabón, toda su ropa se lavaba en una quinta tinaja aún más grande en un cuarto contiguo. - Pues yo si quisiera ser rubio les decía Martín a los demás que mal que todavía no han inventado una pintura para el cabello, -¿para que quieres ser güero hombre? le pregunto Pedro no lo sé me gusta ese color de cabello porque combinaría más con mis ojos azules; - es eso o estas enamorando del alguacil dijo Luciano riéndose a carcajadas, -muy gracioso brazuta muy gracioso boludo le contesto Martín, -ya hombre paren a parte nadie en su sano juicio podría enamorarse de ese presumido- oh oh dijo Julio, que hasta ese momento solo se había limitado a escuchar la conversación, entonces la loca de mi amiga Manuela si puede enamorarse del gringo ese.
