HOLA A TODOOOOOOS

BUENO AKI ESTA LO QUE LES PROMETI. EL CAPITULO CACHONDOOOOOO HAHAHAHA

SI QUIEREN DISFRUTAR MAS ESTE CAPI LES DEJO ESTA PLAY LIST DEL SOUNDTRACK DE HACHIKO, SIEMPRE CONTIGO. LLORE CON ESA PELI T.T

.com/watch?v=EM7upHHphOU&feature=PlayList&p=F5D6E85663282D66&playnext_from=PL&playnext=3

ESPERO Y LA DISFRUTEN TANTO COMO YOOOOO

Los personajes no son mios, los tome prestados de JK ROWLING para hacer unas cuantas locuras con ellos.


Capitulo 2: el tren

El día de regreso a Howarts al fin había llegado y como siempre el andén 9 ¾ estaba repleto de viejos y nuevos estudiantes. Harry, Ron y Hermione junto con sus demás amigos ya habían abordado el tren y buscaban un compartimento desocupado. Ya estaban acomodando sus baúles cuando la castaña ya iba de salida.

- Oye a dónde vas? Que no harás el viaje con nosotros?

- Lo siento Ron pero me han asignado un compartimento por lo de premios anuales, pero no se preocupen después vengo a darme una vuelta.

- Espera, eso quiere decir que viajaras con el hurón Malfoy?

- Desafortunadamente así es.

- Pero.. pero..

- Descuida, si algo pasa les mandare un patronus.

- Mmmmm

- Ron ella estará bien, no te preocupes—dijo el ojiverde a su pelirrojo amigo—Hermione sobrevivirá por unas cuantas horas ¿no es así?.

- Pues claro que sí, no es para tanto.

El pelirrojo se quedo pensando por un momento con cara de preocupación. No era que no confiara en su amiga, en el que no confiaba era en esa maldita serpiente.

- Al menos quédate un momento con nosotros, al fin y al cabo no creo que el hurón te este esperando, ni que se fuera a morir.

La petición del pelirrojo la enterneció de tal manera que termino aceptando.

- Esta bien, pero solo me quedare un momento.

Habían transcurrido ya más de 2 horas entre risas, juegos y charla y cuando fue conciente de la hora se dispuso a salir.

- Ya te vas?- pregunto su amiga pecosa.

- Si, son ordenes de McGonagall.

- Hermi- se levanto el ojiazul.- al menor intento de que "ese" te quiere hacer daño nos llamas inmediatamente.

No te preocupes "papa" te llamare "inmediatamente".

Y plantándole un beso en la mejilla salió de ahí dejando a su pobre amigo más rojo que un tomate.

En otro lado del tren…

El paisaje se había vuelto gris y triste el cual hacia juego con un par de hermosos ojos de cierto chico rubio que viajaba solo en esos momentos, pensaba en todo por lo que había pasado en ese último año, el cual había sido un verdadero infierno para él.

Al fin había caído el señor tenebroso, su padre estaba en Azcaban y su madre estaba a salvo gracias a la ayuda de san Potter y su pandilla. En el fondo estaba agradecido pero jamás se lo diría ya que él era un Malfoy y como tal tenía su orgullo.

Después de que su padre fue encerrado pudo experimentar algo parecido a la paz ya que ahora ya no había nadie que manejara su vida y su madre, su querida madre, por la cual fue capaz de enfrentarse a todo y a todos, le había demostrado todo lo bueno que nunca pudo ver antes. Ella fue su soporte en todas esas noches en las que a sus sueños llegaban pesadillas de todo lo que vio y, peor aún, fue participe. Ella que con todo el amor de madre, trato de borrar todas las heridas que habían quedado en el. Algunas fueron borradas y de ellas quedaban solo cicatrices que de vez en cuando dolían, pero, en cambio otras, aun estaban demasiado abiertas y por temor a que su madre se angustiara mas no se las había mostrado.

_flash back_

- Hijo que te pasa, te veo angustiado.

- No es nada madre, es solo que no quisiera regresar al colegio. No quisiera tener que aguantar a San Potter, a la comadreja y a esa sangre sucia.

- ¡DRACO!

El vástago de los Malfoy se sobresalto al oír el grito de su madre pues era raro en ella cuando levantaba la voz. Al volverse a ver su rostro pudo ver el semblante de su padre en ella haciéndolo estremecer un poco. Por nada era Narcisa Malfoy, esposa del terrible Lucius Malfoy. Al ver esta como su hijo reacciono suavizo más su semblante y le hablo con dulzura.

- Hijo, no está bien que hables así de la gente que no es como nosotros. El hecho de que no tenga sangre pura no quiere decir que son seres inferiores a mi o a ti y merezcan un trato deplorable, al fin de cuentas son gente como nosotros.

Su madre le invito a tomar asiento y siguio hablado.

- Draco, nunca te has puesto a pensar que ellos también tienen corazón y sentimientos? Que ellos, como tú, también tienen aspiraciones en la vida e incluso que a veces pueden superarnos gracias a ello?.

- Esas son tonterías, como esperas que un ser de esa clase supere a uno de los nuestros.

- No son tonterías hijo y tú lo has visto.

- No te comprendo.

- te dare un ejempo, Hermione Granger.

- ¡QUE!

- Si, ella misma te lo ha demostrado innumerables veces y además de ser inteligente tiene agallas, las suficientes para haberse unido a sus amigos para acabar con el señor tenebroso.

El rubio se quedo mudo ante tal declaración de su madre y es que tenía razón, esa chica insignificante e impura pudo superarlo en varios aspectos pero primero muerto antes que admitirlo.

- Hijo quisiera pedirte un favor muy especial.

- Dime madre.

- Me gustaría que te empezaras a llevar mejor con Granger ya que ahora compartirás responsabilidades con ella tengo entendido.

- ¡Cómo te enteraste de eso!.

Una risa suave y fresca salió de labios de ella trayéndole un poco de paz a su interior. Nada le gustaba más que ver a su madre reír después de todo lo que había pasado.

- Hijo por nada soy tu madre, recuerda tambien de quien heredaste tus dotes de Malfoy. Así que ¿me lo prometes?.

- Madre no te puedo prometer algo como eso, soy un Malfoy.

Cuando volvió a ver el rostro de su madre supo que estaba perdido. Sus ojos demostraban tal ternura y suplica que solo ella le pudiera expresar sin palabras, había perdido la batalla pues ella saco su arma secreta de la cual nunca había podido escapar. Puso una mano en su mejilla y se sintió completamente derrotado.

- Considéralo un favor muy especial para tu pobre madre.

La suave caricia que le propino fue el tiro de gracia para él. Nunca le podría decir no a su madre pues la amaba demasiado y, como no hacerlo, si era la única que en verdad se había preocupado y querido en toda su vida.

- Por favor madre entiéndeme, no te puedo prometer algo que no estoy seguro de hacer.

- Al menos dime que lo intentaras.

Un pequeño silencio se apodero del lugar mientras el rubio pensaba. Sabía que su hijo no era malo y haría lo correcto

- Está bien, tratare de hacerlo.

- Me haces tan feliz Draco, no sabes cuánto te amo.

- Y yo a ti madre, y yo a ti.

Un fuerte abrazo dio por terminada la conversación que quedaría muy guardada en los pensamientos del rubio.

-fin flash back-

Estaba tan absorto en sus cavilaciones y recuerdos que no noto que cierta leona se acercaba a él y tomaba asiento en el asiento de enfrente. Un perfume a flores, gardenias para ser exacto, había llegado hasta su nariz e hizo que volviera a la realidad y fue cuando noto que había empezado a llover.

Volvió a distinguir la fragancia y por un segundo ese aroma le acelero el corazón. Lo inhalo disimuladamente con los ojos cerrados. No supo explicar que fue lo que sintió, solo que algo en el interior de su pecho se había removido. Decidió voltear a ver a su acompañante y cual no fue la sorpresa que se llevo al verla ahí, sentada y con un libro en la mano- como si eso no fuera raro- a la leona mayor de la casa de los leones, Hermione Granger.

Su suerte no podía ser más grande, era como si se la hubieran servido en charola de plata pues una de las cosas que más disfrutaba de regresar a clases era fastidiar a esa chica, la única mujer en toda su historia que se había puesto casi a su altura, desafiarlo más de una vez con la mirada a los ojos y hasta golpeado sin ninguna inmutación. Había que reconocerlo, tenía agallas y más por haberse enfrentado a Voldemort cara a cara sin echarse para atrás.

Quería molestarla y ya estaba preparando una de sus tantas humillaciones cuando por alguna extraña razón la observo meticulosamente y vio que algo raro había en ella. Siguió observándola y fue cuando pudo notar que su cabello estaba agarrado con un prendedor en forma de flor, su cara se mostraba más tersa y un poco bronceada y un discreto brillo adornaba sus labios.

Sus ropas también estaban algo cambiadas ya que tenía la falda un poco más arriba de lo normal y fue cuando pudo ver un par de piernas que en su vida había visto. La corbata se encontraba floja y su blusa estaba 2 botones desabrochada pudiendo así apreciar ligeramente el nacimiento de sus atributos femeninos.

- ¿Pero qué rayos le paso al ratón de biblioteca Granger?.

- Lo mismo quisiera saber yo, se ve exquisita.

- ¡Es Granger!.

- ¡Esta buenísima!.

Cuando la leona llego a su asiento vio al rubio tan perdido en sus pensamientos que no quiso molestarlo y adopto por sentarse en silencio y leer uno de sus libros favoritos "amor y prejuicio" y es que no importara cuantas veces lo leyera, le seguía fascinando.

El cabello le estorbaba un poco por lo cual decidió atarlo en una coleta alta, con un prendedor en forma de un lirio que tanto le gustaba, para poder leer mejor. Sintió un poco de hambre y se volteo bruscamente a sacar una golosina que traía en su bolsa mas nunca se imagino que este movimiento iba a hacer nuevamente que el chico junto a ella respirara su perfume.

Una nueva oleada de ese delicioso aroma volvió a inundar sus fosas nasales y sintió arder en cuanto entraba a sus pulmones. Porque tenía que ser endemoniadamente exquisito ere aroma y, sin explicación aun, porque le encantaba tanto?. La castaña volvió a retomar su lugar ahora con un pequeño baston de galleta con chocolate que jugaba en su boca.

El rubio no cayó en cuenta de en qué momento abrió la suya como queriendo saborear ese diminuto chocolate hasta que su conciencia lo despertó del letargo.

- Vamos jefe, los 2 sabemos que quieres de ese chocolate, porque no le preguntas que si te da una probadita.

- Estás loco? Y que luego me lance una maldición por eso? No gracias, paso.

- No te hagas del rogar, que sé muy bien que te dejo en ceros con su nuevo look.

- Es cierto que cambio bastante pero sigue siendo la misma sangresucia de siempre.

Por alguna repentina razón ese apodo le causo cierto remordimiento por primera vez en toda su vida.

- Creo que ya no es buena idea que la sigas llamando así, recuerda lo que le prometiste a tu madre y mira que también en el pasado nos ayudo mucho sin siquiera merecerlo.

- Tú crees que no estoy consciente de eso? Tener que deberle tanto a una sang…

- En qué quedamos?.

- A ella pues.

Opto por hacer caso omiso a su acompañante y se concentro en las gotas de lluvia que chocaban contra su ventana.

La castaña seguía leyendo conforme iba comiendo sus golosinas. Estaba tan absorta que en ningún momento se percato de las miradas del rubio frente a ella. No pudo evitar no relacionar al personaje del Sr. Darcy con su acompañante, según la percepción de Elizabeth, de orgulloso, fanfarrón y creído. No pudo evitar que una ligera risa saliera de sus labios dándole al hurón una razón para dirigirle la palabra.

- Que es tan gracioso Granger miro el libro que sostenía e izo una mueca de fastidio- seguramente estarás leyendo puras estupideces como de costumbre.

- También me da gusto de volver a verte Malfoy, tan cálido como siempre.

- Y dime, en donde dejaste a tus guaruras personales. Me refiero al cara-rajada y a la comadreja pobretona.

- Ya vas a empezar hurón?, si ni siquiera hemos llegado al castillo. Al menos dame un pequeño respiro en el trayecto y ya después, si quieres, nos agarramos a dimes y diretes como es costumbre. Ahora si me disculpas quiero seguir leyendo en paz.

- El rubio se quedo con los ojos bien abiertos ante las palabras de la castaña.

- Y quien te as creído tu para hablarme de esa manera? Recuerda ante quien estas presente, no te tomes lugares que no te corresponden. Mira que ponerte a mi altura, que desfachatez la tuya.

La leona se quedo en silencio mientras veía al rubio y este supuso que estaba tramando su próximo movimiento. Y vio como su furia iba creciendo "es cuestión de tiempo" se dijo

Mientras tanto en la cabeza de Hermione…..

- Maldición este tipo ya va a empezar con sus aires de grandeza, quisiera matarlo.

- Jefa calma, recuerda lo que dicen, dalaaaay.

- Pues si a ti te funciona a mí no. Siempre me quiere sacar de mis casillas y siempre lo logra.

- Bueno, tal vez si actúas a la inversa él se dé por vencido y tal vez hasta se enoje más que tu.

- Explícate.

- Mira, que es lo que le hiere mas a un orgulloso y creído que se pavonea por todos lados? La indiferencia e ignoro. Ataca su orgullo. Es como una herida mortal para ellos.

- Mmm… buena idea, nunca lo había pensado.

-Para eso estoy yo aquí jefecita, para ayudarte.

Esperaba el gran estallido de la castaña pero algo y es que, a pocos segundos después de lo que le dijo, poco a poco los indicios de furia e ira de ella iban disminuyendo considerablemente, cosa que no era normal. Esto izo que se desconcertara aun más de lo que estaba.

- Que ratón ¿acaso el gato ya te comió la lengua?.

- Lo que digas Malfoy- dirigiendo nuevamente su mirada al libro.

Hermione 1- Malfoy 0.

La cara de asombro del rubio fue como un cuadro multicolor para la castaña.

- Que has dicho?

- LO QUE DIGAS MALFOY. Que acaso no entiendes el español?

- Claro que si estúpida sangre-sucia.- "maldición la punzada volvió".

De nuevo la volvía a llamar así y estaba a punto de explotar.

- Nooooooooooo, no Hermione, no caigas en su juego, quiere darte una buena escusa para empezar una pelea. Si caes en su trampa el saldrá ganando.

- Pero ahí está de nuevo ese maldito apodo. Como quieres que no reaccione. (imaginen a una pequeña Hermione asiendo berrinche como niña pequeña).

- Contraataca. Esa fue señal de que le heriste el orgullo, vuelve a tu lectura. Vamos concéntrate, no apartes tu vista del libro y contraataca.

Y tal como le dicto su conciencia volvió a su libro.

- Oye deberías de inventarte apodos más ingeniosos, como que ese ya está muy gastado. No le haría mal a tu ingenio ponerse en forma.

La mandíbula del chico había ido a parar al suelo del tren. En realidad esa era la Hermione Granger que siempre había fastidiado en los años pasados? No lo creía pues ante él se mostraba una más segura e indiferente Granger. La furia del chico se hizo presente y vio el objeto de su venganza. El libro.

- Te enseñare a respetarme inmunda. A mí nadie me habla asi.

Se abalanzo sobre ella para poder quitarle el libro, pero ella fue más rápida y pudo ver sus intenciones transformándose en un escudo protector para su bien más preciado.

El forcejeo siguió su curso haciendo que los 2 fueran a dar al piso. Ninguno de los 2 fue consciente de la situación pero en medio del forcejeo se había, literalmente, arrancado las capas. La falda de ella estaba más arriba de lo que estaba y la camisa de él había perdido ya 2 botones.

En un intento por proteger su libro se echo boca abajo con el libro en su estomago impidiendo que Malfoy pudiera tomarlo, mientras, él estaba sobre de ella tratando desenfrenadamente de quitárselo. Al final opto por ladearla y ponerla boca arriba y fue en ese instante en el que todo ocurrió.

El tren se había parado bruscamente. Las luces se apagaron y todo había quedado en silencio. La luz grisácea de afuera fue lo único que quedo para iluminarlos. El sly se había quedado quieto ante la situación y cuando volteo a ver a su compañera menuda sorpresa se llevo.

Gracias a la brusca parada del tren la leona se había dado un golpe muy fuerte en la cabeza y el libro termino por desgarrarse. La castaña se había desmayado pero lo que le llamo más la atención fue ver, con sus propios ojos, la posición en la que estaban.

Ella estaba ahí, tirada bajo el, con la blusa un poco más abierta y arriba de lo que estaba, y el libro aun fuertemente agarrado. El, sobre de ella, peligrosamente entre sus piernas, con la camisa desabotonada y desfajada en contacto directo con la piel del abdomen de ella.

Le dio un vuelco el corazón al ver tal escena pero al mismo tiempo un suceso más debajo de su cintura se empezaba a desarrollar. El olor a gardenias se hizo presente de nuevo y sintió que lentamente lo estaban matando. La deleito un momento, se veía tan linda e indefensa. Su cara reflejaba una serenidad absoluta y no pudo evitar darle una caricia en su mejilla. Situó su mirada más debajo de su cuello para descubrir que de su blusa se divisaba traviesamente lo que parecía un tipo de encaje rosa y suave de su sujetador.

Sabía que lo que estaba haciendo estaba mal en todos los sentidos pero, por ese breve momento, mando todo al diablo y se dejo llevar por lo que fuese que lo estuviera dominado. Se había vuelto loco ya que sus pensamientos y razón no tenían coherencia ni lugar en su mente. Su mano cobro vida por sí sola, e igual que en la mejilla, dio una suave y ardiente caricia, que hasta el mismo le había quemado, en ese pedazo de piel que había descubierto. Queriendo sentir ese ardor nuevamente volvió a tocar su piel y más específicamente se dirigió a una de sus piernas. Su mano empezó desde su pantorrilla subiendo lentamente por su muslo y terminando en lo que, según el percibió, el borde de su prenda intima y pudo notar que ese contacto hizo erizar la piel de la castaña.

- Al parecer no soy el único que está sintiendo los efectos de esto o no?

No pudo evitar formar una sonrisa muy amplia en toda su cara. Quería ver un poco más allá de lo que su tacto le permitía pero no, el era un caballero y aunque se tratase de ella no lo haría.

Inconscientemente se pego mas a ella y pudo sentir un suave calor que emanaba de aquel punto tan intimo de la leona. Un gemido espontaneo salió de su boca sin saber por qué. Sus dedos se encontraban jugueteando por la orilla de sus labios. El deseo se apodero de él, su corazón se sentía explotar de tan rápido que palpitaba y, acto seguido, con la punta de su lengua, saboreo ligeramente ese brillo labial que le había llamado tanto la atención.

- Como lo suponía, fresa.

Quiso terminar su travesura robándole un beso ante tan tentadora situación. Ya estaba cerca, sentía su cálido aliento, estaba por dar la estocada final. De repente las luces se encendieron haciendo que diera un sobre salto por el susto. Miro de nuevo para ver si la chica ya había despertado pero no fue así, seguía desmayada.

Su cerebro hizo clic en ese momento y supuso que la comadreja y el cara-rajada vendrían a ver cómo es que se encontraba después de lo sucedido y como no podía dejarla ahí tirada opto por ponerla de nuevo en el asiento donde estaba pero pegada al cristal de la ventana así, si decían algo podría alegar de que se desmayo a causa de que se golpeo con esta por el repentino freno del tren.

- Veo que esta es la única manera en la que podre tocarte mujer.

La echo en sus brazos y noto que casi no pesaba. La acomodo en el lugar y le cerro lo que la blusa se había abierto, no sin antes volver a dar una mirada fugaz y ver de nuevo ese encaje rosado. Acomodo su falda, su capa y un poco el cabello. Tomo el libro junto con las hojas que se habían roto y lo metió en su bolso. Cuando al fin ya estaba acomodad y un poco mas arreglada noto como la chica empezaba a despertar lo cual lo puso nervioso.

- Que paso.- Dijo la castaña sin saber a quién.

- Te golpeaste la cabeza, descansa un poco.

Quiso hacer otra preguntar pero fue inútil pues volvió a desmayarse. Lo último que creyó sentir antes de hacerlo fue una fría caricia en su mejilla.


WAAAAAAAAAAAAA KE TAL ME KEDO

DEJEN SUS REVIEWS COMENTANDOLO Y I QUIEREN MAS ESCENAS DE ESTAS ME AVISAN QUE TENGO UN MONTON DE IDEAS PARA ESTOS 2 TORTOLITOS AUNQUE ESTOY SUJETA A SUGERENCIAS.

LOS QUIERO Y COMENTEEEEEEEEN

BEXOS XOXOXO