Lamento la tardanza! Ok, sé que la Sakuno de éste fic debe ser rebelde, pero en este capítulo se muestra un poquito diferente. La verdad, sé que para tanta espera, el capítulo no puede estar taaaaaan bueno, pero aún así espero que les guste!

Mi teléfono no dejaba de sonar desde hacía 4 horas. Keigo me enviaba mensajes y me llamaba para que fuera a verle y le disculpara. Abrí mi ventana con fastidio y tiré el móvil por esta con rabia.

Me metí a la ducha para salir de casa durante el día. Me vestí con exagerada tranquilidad, me puse los audífonos alrededor del cuello, tomé mi chaqueta y salí de mi cuarto. Al bajar las escaleras vi ahí en el living la figura de mi nueva vecina, Hikari.

Al verme, me miró con expresión agradable - ¡Hola Saku! ¿Cómo amaneciste? – yo la miré incrédula

-¿Qué haces aquí? –tal vez mi mente me jugaba una mala pasada

Ella alzó su mano y me mostró un objeto – Éste móvil calló a mis pies hace un rato, no paraba de sonar así que conteste y el chico que habló me preguntó por ti. Así es que obviamente es tuyo, ¿no? – me sonrió

-Y obviamente lo tiré para no tener que lidiar con él – me di la media vuelta para salir de casa – haz lo que quieras con él – abrí la puerta – Adiós

-¡No! – Me volví para mirarla – He venido a invitarte a cenar. ¿Quieres? –

Suspiré – A las ocho estaré ahí – salí por fin de casa

Me puse la chaqueta y la capucha de ésta, saqué un cigarrillo y comencé a caminar. Cuando ya me hube alejado de casa comencé a caer en la cuenta. Oh, no ¿qué demonios había hecho? Me golpee la frente un poco exasperada.

Caminé hasta una plaza y me senté en el pasto a los pies de un árbol. Subí el volumen de la música y cerré los ojos para ir a mi pequeño lugar feliz. Estuve así durante un par de minutos hasta que sentí que algo chocaba levemente contra mi pie izquierdo.

Abrí los ojos y me fije que era una pelota de tenis. Miré para todos lados hasta que vi a un chico alto de cabellos negros verdosos que se acercaba con una raqueta en las manos.

-Lo siento – dijo

-Da igual – le pasé la pelota y volví a apoyarme en el árbol

-¿Esperas a alguien? - ¿Por qué simplemente no se iba?

-No – respuesta corta y precisa

-¿Juegas? – me mostró la raqueta

La verdad es que si practicaba tenis. Bueno, lo hacía hasta hace unos meses, me había lesionado la muñeca y no podía forzarla mucho. Pero un partido de entrenamiento no me haría mal.

-Sí – me sonrió – pero no traigo la raqueta

-No te preocupes por eso – me puse de pie y lo seguí – Mi esposa no ha podido acompañarme a jugar hoy – me comentó mientras caminábamos – acabamos de mudarnos y aún quiere ordenar algunas cosas.

-¿No deberías estar ayudándola? – levanté una ceja

Se rio nervioso. Lo había atrapado – Me gusta jugar al tenis – hizo un puchero como un pequeño que me hizo gracia

Al llegar a una cancha me extendió una raqueta y se posicionó a un lado de la cancha. Me dejó servir primero, me ganó 6-4; el chico era bueno y me había divertido mientras jugábamos.

Luego de jugar, me senté en el suelo y él me extendió una botella con agua – gracias – le dije recibiéndola y tomando un poco. Hacía tanto tiempo que no jugaba y otro tanto más en el que fumaba que me había agitado demasiado.

-¿Cómo te llamas? – me preguntó él después de tomar un sorbo de agua

-Ryuzaki Sakuno, un gusto – le estiré la mano

-Echizen Ryoga – Me dio la mano acompañado de una gran sonrisa. Esperen. El nombre me sonó en sobre manera; pero no le tomé importancia. Ryoga miró su reloj y su cara se descompuso - ¡Oh no! Mi esposa me matará – tomó su cabeza desesperado – ya debo irme

Me puse de pie y asentí - sí, yo también debo volver. Fue un gusto jugar contigo. Espero que nos veamos pronto – le sonreí levemente y comencé a caminar.

Al llegar a casa, me di una ducha y me vestí, eran casi las ocho. Suspire y tomé un cigarrillo. Sólo tenía que ir a la casa de Hikari, cenar y volver. No era difícil; solo fingir por un momento.

Suspiré muy profundo antes de tocar la puerta. Dos golpes y esperé. Un "ya voy" de la voz de Hikari me hizo querer salir corriendo, pero cuando estaba a punto de girarme, la puerta se abrió y una sonriente Hikari me hizo entrar.

-¡Hola, que puntual! – Maldición… - pasa, pasa – la casa era acogedora. Era igual a la mía pero tenía un aire diferente. – Mi esposo está por bajar, estuvo entrenando todo el día así es que está duchándose.

Era un comentario innecesario, pero se notaba el interés por mantener una conversación conmigo. - ¿Quieres jugo, Saku? – me preguntó

-Un poco de agua está bien, gracias – respondí. – Por cierto, ¿Está bien si fumo un cigarrillo aquí dentro? – no era mi casa, tenía que preguntar.

-No, no sólo porque no me gusta que fumes… - sonrió de forma maternal – estoy esperando un bebé, el humo del cigarro no es bueno

-¿Estás…? ¿Es en serio? – pregunté un poco sorprendida

-Sí – sonrió – aún no se nota – me mostró su panza – tengo apenas un mes

Ok, sabía que era una chica rebelde, que podía ser fría y todo lo demás; pero siempre había tenido debilidad con los niños.

-F… Felicidades Hikari, serás una gran madre – comenté y una sonrisa sincera se mostró en mi rostro

-Que linda te ves cuando sonríes así – dijo, yo la miré confundida y cuando caí en la cuenta me sonrojé. Olvidé lo del cigarrillo sin darme cuenta. Sentí unos pasos en la escalera y me erguí en el asiento en el cual me encontraba.

Hikari se interpuso entre su esposo y yo por lo cual no pude ver al individuo de inmediato, bajé la mirada a mis botines por inercia – Ryoga, querido. Ésta es Sakuno, nuestra vecina. Sakuno, éste es Ryoga – Ryoga… el nombre me sonaba, pero no le tomé importancia. Levanté la cabeza y caí en la cuenta.

Lo apunté de forma grosera, me arrepentí al segundo de haberlo hecho - ¡Tú! – Dijimos ambos al mismo tiempo - ¡Quién lo diría! – comentó él y luego soltó una carcajada sonora

-¿Ya se conocían? – preguntó Hikari algo confundida

-Algo por el estilo, jugamos tenis ésta tarde – dije rápido

-¿También practicas tenis? – me sonrió complacida

-Algo – sonreí nerviosa

Charlamos por largo rato y luego nos sentamos a cenar. Me sentía diferente, me sentía… en casa. Ni siquiera en mi propia casa me sentía así hacía mucho tiempo. Hikari y Ryoga lograban que me riera de forma sincera y mis problemas parecieran inexistentes.

-Dime, Saku. ¿Tienes más hermanos? – preguntó Ryoga con una sonrisa como siempre en su rostro

-Sí, un hermano mayor. – respondí simple bajando la vista, no me llevaba bien con él. Nos la pasábamos discutiendo por todo.

-Ryoga tiene un hermano menor. – Comentó Hikari – Aunque parece el hermano mayor – rompió en carcajadas y Ryoga se sonrojó

-¡Es porque el enano es un gruñón! – se quejó

-Tiene 18 años, Sakuno – me contó Hikari – también juega al tenis. Vendrá a vivir con nosotros un tiempo – sonrió

-Por cierto, cariño – habló Ryoga dirigiéndose a su esposa – ¿cuándo es que llega el enano?

-El 22 de éste mes – respondió ella

-Hmmm – fue la respuesta de Ryoga y todo el mundo quedó en silencio.

Y de repente todos nos miramos sorprendidos - ¡Hoy es 22 de éste mes! – dijimos todos al unísono

Ryoga comenzó a correr de aquí para allá desesperado preguntándose cómo se había olvidado del día en que su hermano menor llegaría, Hikari y yo reíamos al verlo así. En ese lugar me sentía bien, me sentía excelente, era una perfecta asimilación a mi lugar feliz… pero con más gente.

De pronto el timbre sonó. Hikari se puso de pie y fue a abrir, se escucharon unos pasos hacia donde estábamos con Ryoga, por la puerta apareció Hikari y tras ella un chico idéntico a Ryoga pero más bajito y con facciones un poco más adolescentes.

-Wizz – saludó bajando su gorra

-Sakuno, éste es Ryoma – sonreí nerviosa ante el parecido de los nombres – Ryoma, ella es Sakuno. Vive en la casa de al lado

Yo asentí en forma de saludo, me puse de pie a los minutos. – Es tarde, debo irme – dije. Tomé mi chaqueta y me despedí de todos con la mano – Gracias por todo, Hikari. Espero que se repita, lo he pasado muy bien – le sonreí sincera

-Se repetirá pronto, también lo hemos pasado excelente – asentí y salí de la casa de mis nuevos amigos. Entré a mi casa, subí a mi tejado y me fumé un cigarrillo antes de dormir. No había sido mala idea ir a cenar donde Hikari de todos modos.

Espero les haya gustado! Se pondrá más interesante ahora que Ryoma ya apareció, aunque en éste capitulo no dijo mucho jejeje prometo que ya tendrá más protagonismo en la historia. Bueno, responderé reviews

.- AnikaSukino 5d: Gracias por leer el fic y perdón la espera! En el próximo capítulo, Ryoma tendrá más protagonismo! Lo prometo! Sigue leyendo, si? :)

.- misaki- usui: gracias por leer! Espero que te haya gustado :D por cierto, sé que no tiene nada que ver con el fic, pero tu nombre de usuario me hace recordar que babeo por usui :B jajaja sigue leyendo y deja un review! n.n

.- Alice bezarius Echizen: no te imaginas como será Ryoma! Jajajaja espero que te guste y espera el próximo capitulo que ahí verás que tal se comportará, un abrazo! :)

ÉSTE CAPITULO ESTÁ DEDICADO A MI HERMANA RAVEN UCHIIHA-KIRYUU, QUE ME APOYA Y SIEMPRE ME DA ANIMOS PARA ESCRIBIR TODAS ESTAS COSAS. TEAMO, HERMANA DE OTRA MADRE :)

Bueno niñas, las dejo. Gracias por leer y dejen un review :)

O

-¿Podrías dejar de jugar, Ryoma?

-No quiero, así toda pintada de verde te ves más mona – le saca la lengua

-Eres un infantil, ¡¿En qué demonios pensabas al hacer una guerra de pintura?!

- No uses palabrotas, la gente podría pensar mal de ti – sonríe arrogante

Espero les guste! Un abrazo a todas!

Jani :)