Disclaimer: Twilight/Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer
Esto es una TRADUCCIÓN la idea original de esta historia pertenece a poeticsoul19
Nota de la traductora: ahí va el siguiente capítulo, y para felicidad de todos es un poco más largo. besos
Él me enseñó a llorar
Capítulo 2: Siguiente paso hacia tus sueños
Presente
Bella siempre había soñado con convertirse en periodista. Su pasión siempre había sido encontrar historias y contárselas al mundo. Ella también recordaba, hasta donde le alcanzaba la memoria, que la encantaba escribir. Empezó a escribir poesía con 12 años y desde entonces no ha parado. También había intentando escribir novelas, pero siempre las empezaba y por una razón u otra siempre las dejaba incompletas. Quizás fuera porque escribir novelas requería más tiempo y paciencia del que ella tenía.
Y ahora, finalmente, tras varios años de duro trabajo persiguiendo su sueño, la espera por fin había acabado. La habían ofrecido la oportunidad de trabajar con la revista "Starlight", una de las revistas más importantes del país, que incluso rivalizaba con Vogue. Era una revista que contenía todo lo que pudiera afectar, influenciar o entretener a las mujeres, incluyendo una fantástica sección sobre música que Bella había conseguido para ella sola. ¡Nunca había estado tan feliz! Mientras prácticamente brincaba por las calles, sacó su teléfono para contar a Alice las maravillosas noticias.
¿Bella? ¿Por qué no me has llamado antes? ¡Cuéntame que ha pasado! ¿Conseguiste el trabajo? ¿Te rechazaron? Y si lo han hecho, ¡Te aseguro que me presento allí para patearles el culo! ¡No puedo creer que te hayan podido hacer algo así! ¡Si eres perfecta para el puesto! ¡Tía, cuéntamelo todo ya, que el suspense me está matando! – soltó Alice nada más descolgar. Era algo muy típico de Alice. Incluso después de tantos años, todavía conseguir sorprender a Bella.
"Como te he dicho tantas veces en el pasado, querida Alice, si me dejas hablar te lo contaré" – Bella se calló solo para hacer rabiar a Alice. Sabía que conseguiría una reacción, como siempre – y tenía razón.
¡Isabella Marie Swan, si no me lo cuentas ahora mismo te juro que…!
"Vale, vale, te lo contaré… ¡He conseguido el trabajo! – chilló Bella de felicidad, tanto que algunas personas que paseaban por la calle giraron la cabeza para ver a que se debía la emoción. Normalmente, Bella estaría avergonzada, pero en estos momentos estaba tan feliz que todo le daba igual.
¡Oh dios mío! ¡Sabía que lo conseguirías! ¡Felicidades! ¡Tenemos que celebrarlo! Quedamos en el bar ¡Voy a llamar a todo el mundo para que venga! – dijo Alice emocionada. Bella no podía evitar sonreír mientras sacaba las llaves de su modesto, aunque confortable coche, y se sentaba en el asiento del conductor.
"Vale Alice, estoy de camino, te veo allí" – Bella se despidió y colgó el teléfono. Mirándose al espejo vio la felicidad, ella sintió y percibió que no se había sentido tan feliz hacía mucho tiempo.
Por supuesto que había tenido cortos momentos de felicidad a lo largo de estos años, pero cómo iba a sentirse completamente feliz cuando todo lo que tenía en su cabeza era un bebé con ojos marrones y pelo rizado del mismo color. Su conciencia culpable había impreso a fuego esta imagen en su cabeza desde el día que salió de la clínica.
Las pesadillas no la dejaban en paz. El simple hecho de saber lo que había hecho, suponía un gran peso en su corazón, y la aterraba no ser capaz jamás de superarlo. Siempre iba a tener este gran sentimiento de culpabilidad en su alma.
Lo peor había sido saber que iba a tener un niño. Un pequeño con sus ojos y el pelo de Edward y quién sabe que más. La imagen que se había formado en su mente el día que lo supo era la perfecta imagen de un niño saludable y precioso, que estaría grabada en su mente para siempre.
Bella suspiró y apartó las imágenes de su mente. Este no era el momento de estar triste. Estaba consiguiendo todo por lo que había trabajado tan duro, hoy no iba a caer. Mañana quizás… pero no hoy.
Bella llegó al bar de siempre, y se dio cuenta de que era la primera. Se sentó en el lugar de siempre y pidió un zumo de frutas tropicales. Todavía era muy pronto y no quería tomar nada con alcohol. De todas maneras, no era una gran fan del alcohol, una vez tuvo un incidente con el alcohol que la hizo dejarlo de inmediato.
Había sido hace dos años, estaba tan deprimida que Alice la había obligado a salir de casa y la había llevado a un club. Y allí se habían encontrado con Jasper, Rosalie y Emmet, y la noche empezó, sin indicios de lo que iba a pasar.
Alice había comenzado por hacerla tragar dos chupitos de vodka, insistiendo en la harían sentir más feliz y relajada. Bueno, eso era lo que hacía para la mayoría de la gente, pero no a Bella. Recordó haber tomado 6 o 7 chupitos antes de que todo se descontrolara. No solo se subió a la barra para hacer un striptease hasta que Emmet la bajó, si no que también empezó a invitar a extraños a copas para celebrar su mierda de vida.
De repente su estado de ánimo cambió, y ahora se dedicaba a llorar encima de todo el que se cruzaba en su camino, y luego fue corriendo al baño a vomitar – se dio un golpe en la cabeza, y accidentalmente chocó con una camarera que estaba sirviendo bebidas; uno de los vasos dio a Bella en la pierna, y ella que ya no podía mantener más tiempo las bebidas en su cuerpo – vomitó en el suelo.
Sí – decididamente el alcohol no era para ella.
Tras 15 minutos, llegaron Alice y Jasper, amorosamente cogidos de la mano, y cuando por fin llegaron donde Bella, Alice la abrazó con fuerza.
"¡Felicidades, B! Sabía cuanto deseabas esto – dijo Alice
Jasper fue el siguiente, la dio un abrazo tan fuerte como Alice, aunque más largo
"¡Felicidades Bells!" – así que se sentaron y Alice y Jasper pidieron sus bebidas
"¿Dónde están Emmet y Rosalie? – preguntó Bella mientras se pasaba la mano por el pelo para alisarlo. Alice miró con disimulo a Jasper. La conocía hace demasiado tiempo como para no verlo.
¿Qué? ¿Qué estáis escondiendo? – preguntó Bella con suspicacia
¡Nada! – dijo Alice demasiado rápido. Bella inclinó la cabeza y enarcó una ceja. Alice no podía ser más evidente. Debería saber que no debía responder así cuando Bella estaba delante de ella. Alice miró a Jasper, pero este la miró e hizo un gesto con los hombros, como diciendo "a mí no me metas"
"Vale, no es tan malo, simplemente no veíamos la necesidad de decírtelo" – pausó Alice, pero Bella se quedó callada para que continuara - "Vale, vale. Emmet y Rose han ido al aeropuerto a buscar a Edward. Se muda de nuevo aquí"
Por un momento, su corazón dejó de latir. Por un momento, sus pulmones no producían aire. Por un momento, el mundo se congeló. La última vez que había hablado con Edward fue hace 3 años, cuando él la obligaba a abortar. La habó de tal manera que pareciera que ella se había quedado embarazada a propósito porque quería su dinero y su fama.
Desde aquel día, Edward no había llamado. Ni siquiera para preguntar a Bella si conservaba o no el bebé; y en el fondo eso era lo que más la dolía – el hecho de que ni siquiera le importara. Mucha gente cree que e contrario del amor es el odio, pero no lo es. El contrario del amor, y que duele más que el odio, es la indiferencia. El hecho de que a una persona no le importe si estas viva o muerta. Eso duele.
Bella se dio cuenta de que Jasper la pasaba la mano por la espalda, y que Alice la llamando
¿Qué? – preguntó una vez que volvió a la realidad
"Te he preguntado que si estarás bien" – preguntó Alice preocupada
"Sí, por supuesto que estaré bien. No es que vaya a verle otra vez, ni nada por el estilo. Florida es lo suficientemente grande ¿no? Vamos a celebrar mi nuevo trabajo ¡eso es para lo que estamos aquí! – Bella cambió rápidamente de tema, no quería hablar más de Edrward. Alice y los otros no habían mencionado a Edward desde que hace dos años se mudara a Nueva York para continuar allí su carrera musical. Bella tampoco había preguntado.
A veces quería, incluso después de todo el dolor que la había provocado, a veces todavía se preguntaba donde estaba y que era de su vida. Pero sobre todo se preguntaba, por qué había cambiado tan radicalmente. Quería saber por qué había sido tan mezquino con ella.
Pero no se lo podía preguntar. Eso significaría hablar con él, y no era algo para lo que estaba preparada… y jamás lo estaría.
Porque por mucho que lo hubiera querido en el pasado, no había nada que él pudiera decir o hacer para que ella lo perdonara.
Sus sentimientos por Edward murieron el día que murió su bebé.
