Holiwis~ (?) ;w;

Pues bien, me disculpo por el enooooorme retraso de meses, no tengo ninguna excusa para ello, la verdad es que soy muy desorganizada con mis ideas y la vida lel. Sin más tiempo que desperdiciar, les dejo con la lectura, enjoy it! c:

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Disclaimer: Ni Love Live! Ni sus personajes me pertenecen. Sólo los he tomado prestados para crear una historia sin fines de lucro (?).

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Mientras tanto, Eli ahogaba el fuego en la zona norte, a la vez que buscaba a alguien en peligro, pero todo era maleza y cenizas… O al menos eso creyó, hasta que un mapache de ojos turquesa y pelaje blanco con líneas violetas apareció frente a ella. Era un tanto grande, la rubia pensaba que, si se paraba en dos patas, posiblemente le llegaría hasta la cintura.

─ Qué mapache tan raro… Creí que todos eran grises… ─ Se le queda observando un buen rato, hasta que el animal se paró en sus patas traseras y la atacó con una poderosa ráfaga de viento emitido por su cola.

─ ¡Ahhh! ─ No tuvo ni tiempo de reaccionar cuando un gran zorro dorado, con un colgante rojo rodeando su cuello y ojos adornados con un celeste muy intenso, la defendió en un instante, devolviendo el mismo ataque con su abultada cola, colocándose delante de ella en forma protectora. ─ Gracias, Kitsune-kun. ─ Le dijo a lo que parece ser su "familiar".

El zorro simplemente asintió y, sin detenerse por nada del mundo, se abalanzó contra el mapache en cuestión. Este último, emitió una serie de sonidos, que cualquier humano, al haberlo escuchado, pensaría que es el aullido de algún ratón o algo parecido, pero los ojos de Eli y del zorro se abrieron como platos al darse cuenta que estaba diciendo conjuros, a lo que rápidamente retrocedieron a toda velocidad.

─ "Ogitsca se ol euq sel acot a sol serodacep, Imanust." (*)

De la nada, el terreno se cubre de agua, y una ola gigante se levanta, dando comienzo a un peligroso juego de persecución donde el zorro y la joven corren a todo dar.

En ese momento, Eli cayó en cuenta, que no solamente ella, Umi, Rin y Tsubasa tenían "mascotas especiales". Pues cada una tenía familiares que, entre ellas, podían hablar lenguaje humano, pero las personas ajenas a ellas, no escuchaban nada más que los ruidos que sus respectivas especies emiten. Incluso, ellos fueron sus maestros personales en artes marciales y el manejo de sus armas. Al principio fue extraño, pero al final se acostumbraron a ello.

Recordó que su madre le contó una vez, que al momento de haberle dado a luz, al cabo de unos días, un zorrito apareció en el jardín que estaba al lado de la habitación de la recién nacida. Por su apariencia muy peculiar, trataron de ahuyentarlo, pero él siempre volvía al mismo lugar, todas las noches, vigilando desde las ramas de un árbol, a través de la ventana, una y otra vez… Incluso, pasó un año, y hasta entonces la familia se percató de que la pequeña era la razón de su estadía. Vieron que la criatura no era ofensiva, y dejaron que se acercara a ella. Así fue como se entabló su amistad y ambos fueron creciendo juntamente, hasta llegar a ser lo que ahora son. De manera muy similar sucedió con los familiares de las demás chicas. Hasta el momento, ninguna de ellas sabe el verdadero propósito de la existencia de estos seres, ni el porqué de su estrecha relación y lealtad de su parte, pero saben que todos ellos están conectados, de alguna manera, a algo que aún no se logran imaginar, y aun así, presienten que son piezas clave para algún futuro no muy lejano.

Pero si estaba en lo cierto… "Ese mapache debe de tener dueño. ¿Dónde se esconde? No puede estar lejos de su familiar, lo dejaría vulnerable, y teniendo en cuenta que nuestros familiares son casi parte de nosotras, ese animalito debe de sentirse de la misma manera para con su amo." Pensó mientras emprendía vuelo a toda máquina. El enemigo vuelve a atacar.

─ "Sesoid led oyar, roruf ecah ralbmet al arreit". (*)

Las nubes se volvieron oscuras, haciendo parecer casi la misma noche, truenos se hicieron presentes en el lugar, retumbando el sonido en los sensibles oídos de la aturdida chica.

─ ¡Maldito mapache! ─ Exclamó mientras mantenía su vuelo con dificultad. Su familiar, quien podía volar levitando, tomó una forma semi-humanoide, aun siendo cubierto por su pelaje dorado, conservando sus orejas, hocico y cola. La acogió justo cuando iba a estrellarse contra un árbol a causa de tanto ruido. Huyó con ella entre brazos y trató de dirigirse hasta donde estaba la joven arquera al otro lado del bosque, en busca de refuerzos debido al pavor que Eli le tiene a la oscuridad. Sin embargo, algo le interrumpió su llegada al objetivo ya que se escuchó la risa de una chica.

─ Je, je. Pero miren a quién tenemos aquí… ─

Tanto los ataques del mapache como los ruidos se detuvieron en seco al escuchar lo último, pero todo seguía oscuro. La pegasus estaba temblando bruscamente mientras susurraba repetidamente el nombre de su familiar. El susodicho analizaba la fuente de esa risilla enemiga tratando de buscar vías de escape lo más rápido posible, ya que si se tardaba en hacerlo, su dueña entraría al estado de inconsciencia. Miraba a todos lados, usando su visión térmica para identificar los objetos, esto, debido a que la oscuridad se volvió más densa a tal punto de dejarlo todo en absolutas tinieblas. Una figura femenina apareció justo detrás de él con una patada recargada de una ráfaga luminosa y verde de bienvenida, a lo que como reacción inmediata, desenvainó una katana en forma defensiva, causando un fuerte choque de energías provocando que ambos fueran lanzados a direcciones contrarias a causa del impacto.

La chica de orbes azules estaba más asustada que antes, el zorro la sostenía con un brazo mientras el otro estaba ocupado con el arma.

─ ¡¿Kitsune-kun?! ¡¿Qué está sucediendo?! ─ Lo abrazaba muy fuerte.

─ No puedo creer que el mejor de los nobles pegasus oculte esa faceta. Je, je~ … Qué adorable~ ─ El zorro se tensó al escuchar la voz de la nueva enemiga, poniéndose en alerta de nuevo. Un golpe directo a su estómago por parte del mapache fue lo que recibió, haciendo que soltara a la joven que apenas sostenía.

─ ¡UMI! ─ Gritó lo más fuerte que pudo, mientras caía desde una altura considerablemente elevada. La oscuridad la perturbaba tanto desde pequeña, ha sido uno de los defectos que no ha podido controlar hasta el momento, por lo que de tan aterrada que estaba, no podía reaccionar y quedó inconsciente, aún cayendo…

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El segundo al mando de las tropas de los pegasus aún seguía en trance, preguntándose una y otra vez sobre lo que acababa de pasar. Caminaba sin rumbo. Esa chica definitivamente era alguien a quien ya había visto antes… Su hermoso cabello castaño, su coleta peculiar, esa voz aguda y angelical…

─ ¿Dónde es que la he visto antes? ─ Se frotaba las sienes a lo brusco. Cerró sus ojos y recordó justamente el contacto que su frente tuvo con esos labios... ─ El beso… ─ Miró directamente al suelo, con cierta tristeza que ni ella misma comprendía… ─ Pero… ─

─ ¡UMI! ─ Un grito alcanzó los agudos oídos de la peliazul, removiendo todo tipo de pensamiento sobre la misteriosa joven.

─ ¡Eli! ─ Exclamó. Conocía perfectamente ese timbre de voz, peor escuchar esa clase de grito… Significa que debe de ir sumamente preparada, porque alguien poderoso se ha dado a mostrar. Eli no era tan débil como para caer ante cualquier silfo, por algo era su superior.

─ ¡Usagi-san! ─ Llamó la morena, al instante apareció un pequeño conejo sobre su hombro, de pelaje azulado y ojos marrones.

─ ¿Llamaba Umi-sama? ─ Tenía la voz como la de un joven mayordomo. Hizo reverencia al hablarle a su dueña.

─ ¡Necesito que me ayudes a encontrar a Eli, pronto! ─ Dijo con un tono de preocupación notoria.

─ Entendido, joven ama. ─ En seguida desapareció.

Umi, desplegando sus enormes alas blancas, dio vuelo lo más pronto posible para socorrer a su prima.

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Kitsune se frustró al dejar caer a Eli y trataba desesperadamente liberarse de ese molesto mapache, había sacado una segunda katana y comenzó a enfadarse demasiado.

─ ¿Qué sucede, zorrillo apestoso? Tu ama se va a morir si no te das prisa. ─ El mapache lo desafiaba con arrogancia. El mencionado gruñía tal cual perro salvaje desesperado por arrancar la carne de su víctima dominado por la ira. ─ Saznal. (*)─ Un puñado de lanzas fueron disparadas desde todas partes, el zorro se defendió como pudo, pero una de ellas atravesó su clavícula derecha. La sangre no se hizo esperar y un fuerte gemido de dolor estremeció el lugar. El animal lastimado no podía mantener su levitación a causa del dolor y justo cuando comenzaba a caerse unos brazos azulados fueron a su rescate. En modo de reflejo, volvió a ver al dueño de esos brazos, y efectivamente, era el familiar de Umi el que había llegado a tiempo.

─ Usa…gi… ─ Dijo con dificultad. ─ Rápido, el príncipe Eli… ¡Está cayendo! Yo… ¡Sálvala, por favor! ─ Le rogó, aferrándose a uno de los brazos del contrario.

─ No te preocupes, Umi-sama está en eso. Ya sabe dónde estamos… Aunque no sé el porqué de esta densa oscuridad… ¿Qué la ha provocado? ─ Ni siquiera pudo obtener respuesta porque el enemigo atacó.

─ Sateas sasonenev. ─ (*)

Una lluvia de flechas envenenadas comenzó a invadir el terreno y ni lento ni perezoso, el familiar del príncipe Sonoda se movía con agilidad, aun sosteniendo a su compañero. Con su visión térmica activada, divisaba perfectamente a su contrincante, por lo que analizó su forma de luchar mientras se ocultaba entre los árboles.

─ Tengo que salir de aquí pronto… ─ Se dijo a sí mismo.

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Cerca de la batalla entre familiares, Umi no podía ver nada.

─ ¡ELI! ¿DÓNDE ESTÁS? ─ Nada se escuchaba, todo seguía igual de oscuro. ─ ¡ELIIII! ─ Gritó aún más fuerte.

De la nada, toda la zona es iluminada, regresando a la normalidad. Parece que alguien logró disipar la oscuridad bajo el hechizo del enemigo, aunque eso no es lo más importante en estos momentos.

─ ¡ELI! ─ Exclamó de nuevo al lograr divisarla, estaba a punto de caer sobre los árboles… Pero estaba muy lejos. Forzó sus alas lo más que pudo para volar hacia ella en cuanto antes. ─ ¡No lo voy a conseguir a tiempo…! ¡ELIIIII! ─ Gritó desesperada.

En el preciso momento en que Eli iba a impactar contra las ramas de un árbol, una sombra fugaz pasa al lado de Umi y como un rayo, cogió en brazos a la chica en peligro.

─ ¿Pero qué…? ─ Se detuvo por unos segundos y quedó sin habla al darse cuenta que una silfa era la que tenía frente a ella. La chica sólo la vio de reojo y voló en dirección sur, junto con su prima. ─ ¡ELI! ¡VUELVE AQUÍ, MALDITA SILFA! ─ Umi comenzó a perseguirlas, pero definitivamente su enemiga era más veloz que ella, la terminó perdiendo de vista. Se sentía una completa inútil. Primero no logra salvarla y deja que uno de sus seres queridos caiga en manos enemigas. ─ Excelente, Umi. Sigue así y tu padre te desterrará del reino. ─ Bufó con amargura notoria.

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Debido al último grito de Umi, Eli había cobrado conciencia, finalmente. Al abrir sus ojos, se encuentra con unos esmeraldas muy intensos, que la observaban sin pestañear, parecían dos piedras recién pulidas, reluciendo a todo dar. Su mirada era muy profunda, era como si escondieran un alma débil y llena de ansiedad bajo un escudo de frialdad y serenidad. Luego recorre su rostro, muy fino y de buen parecer, labios muy bien formados, cabello púrpura y largo… "¡Dioses, esta chica extraña es hermosa!" pensó.

─ Vaya, parece que el príncipe dormilón y miedoso ha decidido despertar. ─ Dijo con una sonrisa medio burlona.

─ ¿Qué…? ─ Trató de separarse cuando se dio cuenta que era la misma voz de la que había recibido el ataque. Pero algo no la dejaba, pues estaba atada de las manos y pies. Claro, si hubiera sido con lazos comunes y corrientes habría sido pan comido, pero eran lazos de magia los que la amarraban. ─ ¡Joder! ¡Suéltame! ─ Al verle las alas rápidamente cayó en cuenta que estaba siendo secuestrada por una silfa. Esto no era nada bueno, ella debía regresar a su hogar... ─ ¡Kitsune…!

─ Ni siquiera te molestes, él no vendrá. Mi familiar se está encargando de él… Y de tu prima. ─ Sonrió malévolamente.

─ ¡Maldita…! ¡NI SIQUIERA TE ATRE…! ─ Una fuerte descarga eléctrica hace que se retuerza de dolor ─ ¡AAAAH!

─ A mí me tratarás con respeto, estúpida pegasus. ─ Su mirada se tornó a una totalmente distinta a la que había visto hace un momento. ─ No es como si haya querido venir a raptarte, ¿sabes? Simplemente estoy cumpliendo órdenes, así que será mejor que te mantengas calladita si quieres conservar tu vida o… ¡Agh…! ─ Hizo una mueca de dolor. Detiene su vuelo por unos segundos. Y tose un par de veces… Sangre salió de su boca. Al verla en ese estado, Eli la observa detenidamente y recorre su cuerpo, para encontrarse con una herida en su costilla izquierda.

─ ¡Tonta! Mira que aún con esa herida estás cargándome… ¡Bájame! ¡Te terminarás matando antes de siquiera cumplir con tu misión! ─ Forcejeaba por liberarse de las ataduras, aún soportando el dolor de las descargas. ─ ¿¡Acaso no ves que te quiero ayudar, imbécil?! ¡Si me bajas te puedo curar, cabezota!

La contraria simplemente evitaba su mirada y continuaba el vuelo.

Eli sabía que los silfos, al igual que los pegasus tenían habilidades regeneradoras, pero la única diferencia es que ellos no podían curarse a sí mismos. Y lo peor de todo, es que no se explica el porqué de esa herida… "¿Será que…? No, no puede ser…"

─ ¡Que me bajes te digo! ¡Esa herida te la hiciste por mi culpa, QUIERO QUE BAJES YA! ─ Diciendo esto, logra chocar su frente con la de la chica, noqueándola al instante, pues en el estado que andaba solamente bastaba que la lastimara en algún punto estratégico para dejarla inconsciente.

Las dos caían a velocidades exageradas, pero por haber noqueado a la silfa, los lazos de magia desaparecieron de la rubia y finalmente pudo desplegar sus alas, tomó a la chica que caía junto a ella y bajaron con seguridad hasta el río que servía como zona limítrofe entre sus tierras y el país enemigo vecino. Recostó en un árbol a la joven desconocida con mucho cuidado y rompiendo sus mangas largas de su uniforme blanco, las remojó en el río. Volvió hacia la chica y la contempló por varios segundos.

─ Realmente es una tonta… ─ Se agacha para quedar a su altura, observa su adormitado rostro con su ceño levemente fruncido. Su uniforme verde estaba rasgado, su chaqueta estaba manchada de sangre en la parte izquierda. ─ Estuve a punto de ser atravesada por una rama de árbol y preferiste que te atravesara las costillas en vez de eso… ─ Susurró. ¿Por qué una silfa habría de salvar a una pegasus? Ella, por ser un príncipe, es buscada viva o muerta. No hubiera importado si la dejaba morir… La miraba una y otra vez, esa carita angelical que tenía al dormir… ─ Es bastante linda… ─ Le acaricia la mejilla con la yema de su dedo índice.

"¿¡Pero qué rayos estoy haciendo?!"

Retira su mano inmediatamente de ella y cuando iba desabotonar su chaqueta para curarla se percata de que tiene una cartera pequeña que no le dejaba quitársela. Retiró su cartera y como gato curioso, buscó entre sus cosas algo que le pudiera decir su identidad… Y así fue. Encontró su membresía como la segunda al mando de las tropas de Silfiria: Nozomi Tojou.

─ Joder, que por eso es fuerte… Ella es el segundo caballero más fuerte de los silfos. ─ Siguió leyendo los datos del documento de identidad. Tenía la misma edad que ella, solamente que le llevaba unos cinco meses de delantera. Y de nueva cuenta la observó, guardando sus cosas en la carterita y se dedicó a su objetivo de curarla. ─ Nozomi… ─ Dijo en un susurro mientras retiraba su chaqueta, seguido de su blusa, la dejó solamente con el sujetador. Le dolió hasta el alma ver la enorme herida que llevaba en su costado inferior, el estómago lo tenía dañado, "Por eso el vómito de sangre" pensó. Sin perder el tiempo, colocó las mangas mojadas sobre su piel dañada para limpiar la hemorragia. Luego puso sus manos sobre la herida. ─ Esto te dolerá un poco, pero sanarás en seguida. ─ Cerrando sus ojos puso todo su peso en el área y sus manos comenzaron a desprender fuego, un fuego azul.

─ ¡AAAAAAH! ─ Gritó como nunca la pelipúrpura, despertando de golpe, sus lágrimas no dejaban de caer de sus ojos. ─ ¿¡QUÉ ME ESTAS HACIENDO, MALDITA?!

─ ¡Solamente aguanta, por favor! ─ Cerraba con más fuerzas sus ojos y el fuego azul comenzaba a cicatrizar y regenerar los tejidos de la chica.

─¡DUELE! ¡DUELE MUCHO! ─ Se quejaba a todo pesar, no soportaba tanto dolor.

─ Sólo un poco más. Y casi termino, ya casi… ─ El fuego azul de los pegasus era lo que se encargaba de acelerar el proceso regenerativo de las células de los tejidos musculares y solamente los nobles tienen el poder para hacerlo en menos de un minuto, pues se requiere parte de su energía vital para lograr tal cosa. Este proceso es muy doloroso, pero efectivo.

Eli se estaba quedando sin fuerzas, logró sobrellevar la curación dos minutos más, y ya no había rastro de alguna herida. Los gritos de dolor finalmente cesaron y la chica de ojos zafiro cayó rendida sobre la silfa.

─ ¿Qué… Qué has hecho, mujer? ─ Se quedó atónita al sentirse completamente sana.

─ Sólo… Sólo te estoy pagando un… favor… ─ Dijo mientras respiraba pesadamente, con su cabeza recostada en la cintura de la muchacha. ─ Lo siento… por esto… Sólo déjame… Descansar un poco… ─ Inclinó su cabeza para que sus miradas se encontraran de nuevo. Sonrieron.

─ Y después yo soy la tonta. ─ Dijo suspirando.

─ Creo que… ambas… lo somos… ─ Eli cerró sus ojos.

─ Recuerdas que aún somos enemigas, ¿verdad? ─

─ Sí, lo sé… De todos modos, no trataré de escapar. Así que no te preocupes. ─

─ ¿Eh? ─ Se sorprendió con lo último.

─ Tú misma lo dijiste, ¿no? No es que hayas querido hacerlo, simplemente sigues órdenes… No por nada eres la segunda en la armada de tu raza ¿verdad? Nozomi Tojou…

─ ¿Pero qué…? ─ Abrió su boca en mayor asombro. Pero luego volvió a tranquilizarse. ─ Viste mi cartera. Metiche.

─ No iba a curar a alguien a quien no le conocía ni el nombre. Je, je. ─

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Mientras tanto, en la batalla entre familiares, el mapache seguía tratando de acabar con Kitsune y Usagi. Pero el azulado ser era demasiado rápido y esquivaba todos sus ataques con facilidad. Desgraciadamente, el joven conejo no podía contraatacar porque su arma era una ballesta, la cual no se puede dominar con una sola mano. Su prioridad era salir de ese lugar vivo con su compañero.

─ Ya me colmaron la paciencia, voy a acabar con todo este lugar… ─ El mapache, al igual que los otros dos, tomó una forma humanoide, se volvió más grande y esta vez invocó a guardianes del inframundo para acabarlos de una vez.

Ahora sí estaban en aprietos, Usagi fue golpeado de gravedad y Kitsune fue tomado por el enemigo.

─ ¡KITSUNE! ─ El familiar de Umi estaba ensangrentado y débil, tirado en una de las ramas de los árboles. No podía ni levantarse.

─ Púdrete, es mejor que ni pienses en seguirnos, que me tengo que llevar a este imbécil para Silfiria… EJEM, no debo hablar de más. ¡Hasta nunca, perdedor! ─ Se burló el mapache.

En eso, llega Umi, bajo el completo dominio de la ira, clava una flecha de fuego en el hombro del enemigo.

─ ¡AAAAAAAH! ─ Un grito agudo de dolor resonó en todo el lugar.

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Nozomi dormía plácidamente junto a Eli, ambas recostadas en un árbol mientras retomaban energías para ir a Silfiria. Pero fueron bruscamente abatidas por un grito ensordecedor para sus oídos. La joven silfa reconoció de inmediato de quién se trataba.

─ ¡Tanuki-chan! ─ Exclamó de golpe.

Eli se le quedó viendo detenidamente. La chica de cabellos púrpuras dijo una serie de conjuros y una ráfaga de energía verde se dirigió al bosque de donde provenía el grito.

─ ¿Qué fue eso? ─ Preguntó seria.

─ Nada. Nos tenemos que ir ya. ─ Dijo con un tono realmente preocupado. ─ Tu prima viene hacia acá y está a punto de matar a mi familiar, él se está quedando débil porque no estoy cerca de él, al igual que el tuyo.

─ Umi… Por favor, no le hagas daño. Ya me tienes a mí como botín, conmigo basta para satisfacer a tus superiores. ─ Dijo con una expresión dolida.

─ Tranquila. Recibí órdenes de llevarme al príncipe Ayase, nada más. Sólo sacaré a nuestros familiares de allí. Sé que ella es muy fuerte para mi Tanuki-chan. ─

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─ Tú… ¡MALDITO, DIME DONDE RAYOS ESTÁ ELI! ─ Le lanzó otra flecha, perforando una de sus piernas. ─ ¡Vas a morir aquí mismo si no me…! ─

En cuestión de milisegundos, un rayo verde chocó con el mapache y el zorro. Ambos desaparecieron.

─ ¡MALDICIÓN! ─ Exclamó con más ira aún.

─ Umi… sama… ─ Se oyó algo cerca. La joven rápidamente se percató de su familiar.

─ ¡Usagi-san! ─ Al verlo en tan mal estado, no dudó en curarlo, haciendo el mismo procedimiento que Eli hizo con Nozomi. Gritos de dolor se escucharon, pero terminaron pronto. ─ Usagi-san… ─ Al haber terminado de restaurar los tejidos de su fiel amigo, lo abrazó.

─ Umi-sama… Eli-sama es llevada a Sifiria. Rápido, vaya a por ella. ─ Dijo, aún algo cansado.

─ Pero Usagi-san, estás débil todavía y… ─

─ Yo iré al mundo espiritual a recuperarme, estaré bien en un par de horas. ─

─ ¿Estás seguro…? ─ Preguntó con preocupación.

─ Sí. ─ Le sonríe y toma su forma original. La de un pequeño conejo.

─ Está bien, si tú lo dices… ─ Dicho y hecho. El príncipe Sonoda despegó hacia la frontera.

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Nozomi estaba muy preocupada, habían pasado dos minutos después de haber lanzado la ráfaga y no había señal de su familiar.

─ Tojou-san, ¿Todo está bien? ─ Preguntaba Eli al ver a la chica caminando de un lado hacia otro, ya vestida, con la mirada perdida. Ella estaba preocupada por su familiar también, pero luchaba contra sí misma para no estar como Nozomi.

En una nada, la ráfaga había vuelto a su lugar de origen, un mapache y un zorro gravemente heridos aterrizaron frente a las jóvenes. Ambas salieron corriendo a su encuentro alarmadas y preocupadas.

─ ¡Tanuki-chan! ─ Se dejó caer de rodillas frente a él ─ Anan ed al dulas (*) ─ De inmediato comenzó a curarlo, con lágrimas en sus ojos.

─ Rápido… Non-chan, debemos irnos… Ella… No tardará en venir… ─ Dijo antes de caer perder la conciencia. Su dueña miró con preocupación a la joven pegasus, ella solo asintió pesadamente mientras regeneraba los tejidos de su familiar.

─ Ayase-san, realmente no quiero hacer esto, créeme que no… Pero… ─ Después de terminar con Tanuki apretó los puños. Eli solamente vio por unos momentos al zorro y luego fue hacia la chica preocupada a darle un par de palmaditas en la espalda.

─ Eres muy intrigante, Tojou-san. La primera de todos los silfos a la que no le veo ambición por el poder. Lo que más me interesa de ti es eso que escondes en tu misteriosa mirada, ¿sabes?

─ ¿Eh? ¿A qué viene todo eso? ─ Alzó una ceja.

─ Hay algo que me dice que debo entregarme a los silfos bajo tu cuidado, por ahora… ─

─ ¿Y…? ─ Seguía sin entender nada.

─ Eres muy fuerte, demasiado. Y… ─

─ No, espera. No soy fuerte como dices. Lo único de lo que me supe aprovechar fue tu pavor a la oscuridad. Pfff… ─ Dijo lo último volviendo a ver a otro lado para que Eli no la viera reírse por ello.

─ Oye, no te burles ─ Frunció el ceño un tanto indignada y avergonzada. ─ Tengo mis razones para ello… Sólo eso puedo decir. ─ Su gesto se volvió a uno más suave. ─ Aun así… Eres fuerte y muy valiente. Y es que tengo motivos personales para entrar a tu reino, pues llevo meses intentando infiltrarme y no logro pasar más allá de las apestosas alcantarillas de la ciudadela alrededor del castillo… Y ahora que se me da la oportunidad de entrar bajo tu custodia, probablemente sepa más sobre una persona que llevo buscando desde hace tiempo… ─ Sonrió con confidencialidad.

─ No te garantizo seguridad, pues soy tu enemiga y me podrían matar por cubrirte. Solo te llevaré al castillo de Silfiria. Nada más. Precisamente porque has estado como intrusa durante las últimas noches es que me han ordenado llevarte a ejecución. ─ Trató de sonar como si no le importara nada de lo que había dicho.

─ Podrás mostrarte con una actitud tan fría como el puro invierno, pero hay algo que estás escondiendo. ¿De verdad estás conforme con un mundo como éste? ─ La tomó de las mejillas, haciendo que la viera directamente, le estaba examinando el alma a través de esos condenados ojos celestes, era peligroso el asunto.

─ ¡E-Estás demasiado cerca, idiota! ─ Se aleja bruscamente de ella retrocediendo un par de metros y volviendo a ver hacia el río. "¡Vaya que a esta tipa le gusta entrometerse en la vida de los demás! Y… No puedo creer que note algo que lucho por ocultar…" pensó. ─ ¿Y para qué rayos has estado metiéndote en la ciudad en todos estos días?

Eli estaba a punto de decir algo cuando a lo lejos se escuchó un "¡DEVUÉLVEME A ELI, DESGRACIADA!". Nozomi la miró alarmada.

─ Dioses, aún no he recuperado todas mis fuerzas… No soy capaz ni de volar ni pelear en estas condiciones y… ─

─ ¿Tienes suficiente magia para crear los lazos con los que me ataste cuando me trajiste hasta acá? ─ La interrumpió en seco.

─ … Sí, pero… ─

─ Entonces hazlo ya. Tengo una idea para hacer que Umi nos deje ir sin tener pelear. Estoy segura que está agotada por haber tenido que ayudar a su familiar. Ella no suele tener tanta resistencia vital como yo. Así que sólo sígueme el juego y haz lo que te diga para salir de aquí en cuanto antes. Primero átame con esas cosas… Manda a tu familiar al mundo espiritual para que descanse, haré lo mismo con el mío. ─

─ Entendido. ─

─ Bien, entonces, cuando ella nos encuentre… ─

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Umi volaba a toda prisa y alcanzó a las chicas justamente al haberse cruzado el río de la frontera, básicamente ya estaban caminando en territorio silfo. Sin mediar palabra y con sigilo, se les acercó lo suficiente y desde los aires lanzó una flecha de fuego destinada justo al corazón de Nozomi cuando ambas estaban de espaldas hacia la peliazul. Pero un ala blanca gigantesca, perteneciente a su superior fue lo que atravesó en vez de su objetivo principal.

─ ¡AAAAH! ─ El ala del príncipe Ayase comenzó a sangrar a montones.

─ ¿Pero qué crees que haces, Eli? ─ Exclamó la arquera. ─

─ … ─ Ni siquiera se molestó en volverse a ella para verla.

─ ¡ELI, CONTESTA! ─

─ … ─ Siguió sin responder.

Nozomi, con el cuerpo tembloroso por lo que acababa de suceder, hala con cierta brusquedad a la rubia a través de sus cuerdas mágicas e hizo que sufriera una descarga eléctrica. La chica volvió a gritar de dolor.

─ Si me matas a mí, la matas a ella. ─ Dijo la púrpura, con suma seriedad en el tono de sus palabras.

─ ¡Tú… cállate, maldita! ─ Intenta volver a dispararle con varias flechas a la vez y… tal y como pasó con la primera, su prima la defendió sin vacilar.

─ ¡Eli! ─ Su mirada se volvió a una llena de desesperación y preocupación.

─ La estoy controlando y le he puesto bajo un hechizo de lealtad, llega a tal punto que si acabas conmigo, ella morirá también, ya que sus latidos son fieles a los míos, ¿entiendes? ─ Umi se queda atónita al escuchar eso. ─Y si sigues atacándome, probablemente ella sea la que muera antes que yo… No queremos que eso pase, ¿verdad? ─ La vuelve a ver de reojo, lanzándole una mirada punzante y cargada de arrogancia. Un escalofrío recorrió la espalda de la arquera, sus pies tocaron tierra firme. Bajó su arco con impotencia.

─ Créeme que esto no se va a quedar así… ─ Apretó sus puños hasta sangrar. ─ La próxima vez que te vea, te voy a hacer pedazos… ─ Dijo con una tremenda ira contenida. La silfa comenzó a caminar de nuevo, halando a una Eli ensagrentada.

─ Eso, si es que puedes encontrarme. ─ Guiñó un ojo ─ Hasta nunca, conejillo de indias~ ─ Le hizo un ademán extendiendo su brazo simulando una despedida pero con notorio desprecio, siguió su camino, dejando a una Umi completamente derrotada y frustrada.

─ ¡JURO QUE TE MATARÉ CON MIS PROPIAS MANOS, DESGRACIADA! ─ Le gritó cuando ya iba lejos. ─ Juro… Que te mato… Por quitarme a mi prima… ─ Cayó de rodillas, llorando amargamente. ─ Ni siquiera puedo proteger a mi familia… ─ Ocultó su rostro lleno de lágrimas bajo sus manos.

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Ese día, fue considerado su segundo peor día de su vida después de su nacimiento.

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(*) = Leer cada palabra al revés. (No se me ocurrió nada más para los conjuros lel así que disculpen la poca creatividad en ello)

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Bieeeeen ahí está. Creo que me he quedado un poco satisfecha con esta versión final del capítulo -pasó semanas luchando por algo que la convenciera aunque sea un poco-.

¿Qué tal estuvo? ¿Les pareció buena la idea de una Nozomi enemiga y hechicera? :D Como dije al principio, esta cosa no estará tan fácil de ponerse a puro miel con el romance (?), tendrá muchos problemas, acción y aventuras también (akjsfhalkfajsk). Y aún con mi poca habilidad para escribir e inspirarme, pienso hacer algo muy entretenido hasta donde pueda.

Espero que les guste el rumbo de la historia, sinceramente pensé que iba a poder actualizar más a menudo pero ya vi que no, la uni y mi desmadre en disciplina no me dejan hacerlo xD aun así, pienso terminar este fic, por eso ni se preocupen -w-!

De verdad, muchísimas gracias por esperar tanto tiempo y ojalá haya compensado esa espera -w-

Desde ya advierto que los próximos capítulos contendrán palabras más inapropiadas que las que he mostrado en esta entrega. (Ya había mencionado que tengo como tres caps listos pero no me convencen, es que soy como que… muy detallista en ciertos aspectos? :v igual espero subirlos pronto)

Si tienen dudas, quejas o alguna alpaca que me quieran lanzar (¿) no duden en dejármelo como review. Comentarios constructivos también son muy bien recibidos. Lel

¡Pasen una feliz semana y nos leemos hasta el próximo capítulo! ^^